Sonoramas

Artista: Boards Of Canada
Título: The Campire Headphase
Sello: Warp
Puntuación: 9/10
Escrito por David Puente, publicado el 28 de octubre de 2005
Demasiado aventurado sería afirmar que estemos ante una obra maestra con este “The Campire Headphase” pero los escoceses vuelven a pellizcar de pleno en ese imaginario colectivo relleno de visiones borrosas a medio camino entre fantasía y realidad. En esa duermevela siguen campando a sus anchas los británicos Boards of Canada con su esperado último disco y en ese mismo terreno siguen siendo únicos. Empezaron tanteado la sintonía perfecta para una televisión del Canadá donde pasaron parte de su infancia y han acabado apuntalando un tratado de composiciones rupestres con aire de folk a veces luminosamente espectral –probablemente su disco más ¿optimista?- y otras inquietantemente fantasmal –el lado oscuro que más aprecian sus fans de toda la vida-. Si la clave para seguir haciendo del ambient un género reivindicable a mediados de los noventa estaba en las texturas entonces Mike Sandison y Marcus Eoin son alumnos aventajados que aún hoy sobresalen del resto de artesanos como demuestra la excelsa definición de temas como “Peacock tail” o “Chromakey Dreamcoat” . Y eso que siguen sin ayudarse de técnicas de promoción como embarcarse en giras o editar singles independientes del concepto álbum pero también es cierto que ese mutismo ayuda a que cualquier colección de temas de Boards of Canada siga siendo un acontecimiento muy comentado en la tribu. Precisamente comentan a micro cerrado en una entrevista para Pitchfork que ellos en realidad son hermanos pero que no deseaban atención extra con comparaciones gratuitas con los Orbital y han camuflado esta ligazón familiar hasta ahora. En esa misma charla hablan del controvertido protagonismo de la guitarra que gana presencia en este nuevo disco largo del dúo, tanto como aporte emocional en la instrumentación de este “The Campire Headphase” , como en su capacidad para reivindicarse al margen de otros experimentos “mestizos” de la época como Jesus Jones a los que reconocen odiar. Controvertido tema este de las guitarras que les ha supuesto algunas críticas por un supuesto abuso esteticista de las cuerdas a las que los dos hermanos rebajan el timbre para crear una vibraciones especiales y únicas con el que recrean esas escenas góticas de caserones grandes en medio de campiñas desoladas. Aunque ellos niegan incluir pasajes escondidos o guiños satánicos en los pliegues de sus temas es cierto que su registro sonoro va más allá de lo inmediato por muy vitales que se nos hayan puesto ahora. Ellos nunca quisieron ser una banda prototípica de Warp o profetas de obtusa IDM. La culpa fue de la historia que lo llamó “intelligence” cuando en realidad quería decir “subliminal”.


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Warp Records