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Objekt - Kern Vol.3

[Tresor]
Escrito por Carlos Añón, publicado el 20 de julio de 2016
Si TJ Hertz se dedicase al arte de la persuasión probablemente palmaría todos los combates de retórica ante los sofistas que profusamente echan mano de sofismas, falacias y capciosos argumentos, al igual que si dirigiese un partido político no lograría representación en el congreso, o si fuese actriz porno no estaría ni entre las cien primeras del ranking de Pornhub como tampoco lo está Ava Dalush. No es un Dj que invite a miles de almas a extender sus brazos hasta rozar el cielo por medio de hits masivos o mezclas pretenciosas; tampoco destaca por su belleza –más bien todo lo contrario– ni por gesticular efusivamente o como si estuviese alcanzando orgasmos continuamente. Las intenciones de Objekt transcurren por canales siempre sinuosos y subterráneos que esconden una amplitud de concepto lindante con lo milagroso. Esta especie de cerebrito estudió ingeniería electrónica en la Universidad de Oxford, últimamente ha estado trabajando para Native Instruments y, cuando no está comiéndose el coco con las DSP y los algoritmos –lo que sumado a los bolos, por desgracia, le deja estrecho margen para enfrascarse en la producción musical–, dedica el poco tiempo que le sobra a hacer, como él dice, lo típico: leer, regar las plantas, contestar entrevistas, cocinar o “alimentar” a sus robots.

Hubo un tiempo en el que los mixes enlatados, esos trabajos que, alejados del frenesí de la pista de baile, son el producto de un proceso de preparación y estudio más o menos largo, tenían una gran importancia en el panorama electrónico. De aquella tipología surgieron publicaciones básicas hoy, como las realizadas por Richie HawtinDecks, EFX, 909DE9 | Closer to EditDE9 | Transitions– o los X-Mix de Studio !K7 –quién podría olvidar aquel Electro Boogie del lobo avinagrado Dave Clarke. Luego vinieron otros como This Is For You Shits de Surgeon, una fuente de inspiración y un punto de inflexión en la potencial carrera de TJ Hertz. Hablando de ambiciones recientes, otro protagonista es Ben UFO, como demuestra su mix para Fabric; pero si queremos ir a la madre del cordero, al mismísimo concepto de mix enlatado hay que escuchar, obligatoriamente, el número tres de la serie de mixes Kern del afamado club y sello berlinés Tresor.

Si como sofista o político TJ Hertz lo tendría chungo, como escultor sonoro tiene ganado, aquí sí, un puesto destacado en el ranking. El mix es fruto de un proceso de seis meses de planificación, grabación, embellecimiento y reelaboración que le ha permitido cincelar, con mimo y detallismo extremos, una de las esculturas más imponentes del arte del djing. La sensación al escucharlo por primera vez es la de tener entre las manos un artefacto perfecto, un apabullante ente climácico repleto de matices, curvas y contracurvas, picos y valles que supone la sublimación de todo lo desarrollado en sus sesiones. Cuando lo escuchas por segunda vez, confirmas lo anterior y encuentras nuevas respuestas. A la tercera, como escribió Thomas Mann en su Doktor Faustus, sabes que es “bueno. Bueno hasta el extremo. No puede ser mejor y quizá no debe de ser mejor”.

En el decálogo de Objekt encontramos la terquedad por controlar todos y cada uno de los aspectos que tienen que ver con la ecualización y el sonido en general, el uso de una amplia paleta de recursos técnicos, la querencia por mezclar poniéndose el traje de cirujano para realizar incisiones cortas o medias, o la sobresaliente capacidad para combinar, solapar, conectar y relacionar motivos rítmicos, melódicos y armónicos, lo que probablemente deriva de su participación como batería semiprofesional en un cuarteto de jazz hasta que cumplió dieciocho años. Luego está su labor arqueológica aunada a la reivindicación de artistas menos conocidos: durante esos seis meses buceó entre los discos que ha ido almacenando durante años para sacarlos de nuevo a la luz y conjugarlos con otros actuales desconocidos incluso para él. También encontramos la visión que Objekt, omnívoro, tiene de la historia de la música electrónica de baile –aunque a veces sea neuronal– como continuo, una cadena de sucesos interrelacionados que le permite erguir discursos moviéndose como pez en el agua por estilos y distintos palos de los mismos sin perder coherencia, sin que nada cruja. Pero quizá lo más sorprendente y lo que determina todo lo anterior es la forma, sujeta indefectiblemente a la incertidumbre, y el completo manejo de la economía de medios.

Al igual que en las sesiones de Objekt se suele entrever un plan general caracterizado por componerse de oleadas o –ahora que estamos en días del Tour de Francia– etapas, en este caso logra refinar este hecho hasta construir una forma perfectamente pulida. La macroestructura refleja tres grandes secciones –indicadas por los cambios de tempo o la disolución del mismo que suponen un cambio de carácter– que internamente se subdividen en diversas subsecciones u olas asimétricas de distinto tamaño, cada una con sus respectivas transiciones de diferente naturaleza o función. La interpretación puede diferir, pero ¿no es acaso esto lo que buscamos? ¿no queremos que se nos fuerce a ver qué pasa cada instante y a intentar organizar lo que escuchamos? Con un control minucioso de los tiempos, acelerando y desacelerando, para él los temas son siempre medios, nunca fines en sí mismos –Objekt no pide que un tema sea más de lo que es–, algo que se manifiesta claramente en las llamadas transiciones, distribuidas para alcanzar clímax y anticlímax, tensiones y distensiones. El mix es como recorrer una exposición de cuadros en una sala circular en la que las diferentes composiciones están conectadas implícita o explícitamente. O como un curso acelerado de sintaxis en el que predominan los sustantivos y los verbos, unidos mediante conectores o conjunciones, y donde los adjetivos determinan su valor por la escasez.

En la primera sección –desde que finaliza la introducción hasta el anticlímax de Love Without Sound de Anna Caragnano y Donato Dozzy – Objekt tiene tiempo para pasar de manera sucinta por el minimalismo, iniciar una oleada en la que combina electro –Mono Junk– y techno, alcanzar el preclímax con100M Splutter y el clímax, en perfecta simbiosis, con Nebula Variation de Future/Past. Sustancia pura y dura. Continúa con una transición, salta inesperadamente al techno de principios de siglo –sí, el conguero-tribal– con Can U Dance To My Edit? y súbitamente vuelve al electro –Lost Souls de Pollon– para ir reduciendo el ritmo pasando por Stuck de Fret, el melódico Lights de Shanti Celeste y detenerse en el mencionado Love Without Sound. Y todo esto, absolutamente todo, desde el principio hasta el final, mezclado milimétricamente en un mix de complejísima imbricación. 

La primera oleada de la segunda sección –en la que incluye tres temas inéditos publicados en el EP The Exclusives– comienza con IDM, predomina la idea de acumular tensión paulatinamente –no hay que perder de vista que estamos ante un mix para Tresor– y resuelve, en una especie de clímax, con Chiswick Days de Thomas P. Heckmann. Tras esto, tres conectores frenéticos dan paso a la unión de Aleksi Perälä con Nick Forte. Sonido ondulante, pared de ruido, el ritmo se detiene y comienza la última gran sección, la relativamente más discordante, dividida en dos subsecciones. La primera está dominada por un paraje, en forma de pseudocollage, de sonidos concretos, orgánicos, voces manipuladas y un pulso etéreo. En la segunda comienza a dilatar el tiempo adentrándose en el dub y el hip hop –Bliss (DJ Sotoffet's Raggabalder Dubplate Version– y densificando la textura, como si quisiera recordar a sellos –Clear, Skam– que redefinieron el lenguaje del break. Los dos últimos temas parecen indicar que la exposición llega a su fin: el círculo se cierra retornando al carácter inicial, pero ofreciendo novedad al incluir voces tipo minimal wave.

En cierta ocasión le dijeron a Erik Satie que ya vería cuando llegase a los cincuenta años; alcanzada la fecha, aseveró que no había visto nada. Viendo el ritmo que lleva, es evidente que cuando Objekt se acerque a la inevitable andropausia –todavía le quedan veintiún años, ojo al dato– habrán pasado muchas cosas. Asusta e infunde respeto pensar en qué será lo que veremos, porque el futuro sólo le pertenece a él. De momento ya ha conseguido poner otra piedra en el largo camino de la historia del djing.

Tracklist

01. _moonraker - Canobraction 
02. Beatrice Dillon - Halfway 
03. Aleksi Perälä - UK74R1409037 
04. Seldom Seen - So So So 
05. Final Cut - The Escape 
06. Mono Junk - I'm Okey 
07. nsi. - Squelch 
08. Echo 106 - 100M Splutter 
09. Future/Past - Nebula Variation 
10. The Persuader - What Is the Time, Mr. Templar? 
11. Birdland - Can U Dance To My Edit? 
12. Pollon - Lost Souls 
13. Fret - Stuck 
14. Shanti Celeste - Lights 
15. Anna Caragnano & Donato Dozzy - Love Without Sound 
16. Clatterbox - Aspect Ratio 
17. Via App - From Across the Room (edit) 
18. TX81Z - Googol 
19. Polzer - Static Rectifier 
20. Thomas Heckmann - Chiswick Days 
21. Sole Tech - Jit the Anthem (75 South) 
22. Ueno Masaaki - Supersolid State 
23. Dave Smolen - Manual Control 
24. Aleksi Perälä / Nick Forte - Untitled (Colundi everyOne) / Druse 
25. Bee Mask - Frozen Falls 
26. Marcus Schmickler & Julian Rohrhuber - Linear Congruence / Intercalation 
27. Ondo Fudd - Blue Dot 
28. Yair Elazar Glotman - Oratio Continua (Part I) 
29. Rully Shabara - Faring 
30. ACI_EDITS - 02 
31. Dresvn ft. Sensational - Bliss (DJ Sotofett's Raggabalder Dubplate Version) 
32. Machine Woman - Swedishmanwithtwoblackboxes 
33. Anokie - Black Knight Satellite 
34. Skarn - Revolver 
35. Ruff Cherry - The Empath 
36. Space Brothers - Lodore (Purple Twilight remix) 


Más información:

Tresor Records: Web Oficial

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