Sonoramas

Artista: Shackleton
Título: Three EPs
Sello: Perlon
Puntuación: 9/10
Escrito por Xavier Puig, publicado el 19 de octubre de 2009
Muerto Skull Disko, se acabó la rabia, podrían pensar algunos. Pues todo lo contrario, el entierro de su sello ha debido afectarle, ya que en este disco para Perlon concebido como tres e.ps, y con temas seleccionados por Zip, co-capo del sello teutón, Shackleton ha vuelto aún más cenizo -si es que eso es posible-. El tipo empieza a tener los huevos negros. Si miramos su evolución desde aquel premonitorio e.p para Mordant Music llamado Stalker, hasta sus últimos trabajos, comprobaremos como su trabajo como productor se ha elevado hasta la distinción de sus cogéneres estilísticos con el tribalismo más futurista y un sonido siempre a caballo entre Londres y Berlín como seña identitaria. Nuestro hombre llevaba un tiempo rozando la línea con las aventuras del Soundboy, pero es que en este Three EP's, ha cruzado el umbral. De lo escalofriante.

Decía que este trabajo nace probablemente influenciado por la muerte de su sello e instigado por las ganas de reivindicarse a uno mismo, de entregar un trabajo más personal y arriesgado y entrar en el olimpo de los luminarias de los ambientes que han ido surgiendo desde hace unos años, y así entregar otra de las obras maestras del dubstep. Y francamente lo conseguiría, de no ser si porque a lo largo de estos nueve cortes, Shackleton ha matado el dubstep, y ha pasado a otro nivel, quedándose solo con su espectro.

Estos 9 cortes son una auténtica canción fúnebre al futurismo más pesimista y tenebroso, y hecho desde el amor a las raíces percusivas. En este Three EPs, el dubstep ya no aparece como ese monstruo de bajos gigantescos capaces de romperle la caja torácica al mismo King Kong, ni como ese reciclaje del 2step y el jungle que acabó con personalidad propia y visibilidad mundial. Digamos que ya no se adivina con tanta facilidad el influjo de la rave, y el típico cliché del tema dustepero desaparece para dar paso a algo más espectral, más frío y oscuro, sobre todo en la parte final del disco con las gélidas e inertes Trembling Leaf y Something Has To Give.

Decíamos pues, que este Three EPs ya no es dubstep, sino pura vanguardia sonora ejemplificada en un incomensurable tratamiento de los ambientes, menos épicos y evolventes como Burial o Clubroot, sino más minimalista y claustrofóbico como el Kode 9 en sus trabajos con el mono del espacio. El disco está trufado de las más dispares percusiones que siempre han sido su marca de la casa: incontables yembés, tablas (Mountains Of Ashes) y demás tambores, siempre a caballo entre Africa y la India, y hasta unas castañuelas (Trembling), que son retorcidos y descuajeringados de mil maneras posibles, en un puzzle que se completa con los gravísimos pero contenidos bajos jamaicanos y las melodías bizarras y enfermizas que solo pueden salir de un productor que ha vivido en una megalópolis tan oscura y tétrica como es esta Londres de principios del XXI. El todo trufado de mensajes chamánicos y coros lóbregos para un mayor erizamiento del vello espino-dorsal.

Desde luego este es un trabajo maduro y vanguardista, una obra maestra de la oscuridad y de las tinieblas, que no perderá con el tiempo, tan eterno como la muerte. Un disco que gana siendo lanzado en octubre, mes lúgubre como pocos, para que puedas disfrutar de él paseando con una capucha y unos cascos bien gordos que te cubran la oreja, y así puedas hundirte en la longitud de las sombras, sabiendo que escuchar discos como este en el mes de los difuntos, te hacen diferente al resto del mundo, un no vivo.    
 


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