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Shed
Oderbruch

[Ostgut Ton]
Escrito por Armando Gallego, publicado el 25 de noviembre de 2019
El turismo musical es una práctica habitual desde la que el autor busca y encuentra la inspiración, sonorizando entornos o paisajes familiares que han trascendido tanto que sirven como pretexto de creación. ¿Qué te ata a los lugares? Pregunta René Pawlowitz. Cada oyente tendrá una respuesta, pero él se adelanta valorando aquellos lugares que te hacen sentir como en casa y afirman tu propia existencia; y ese lugar para él es Oderbruch. En su quinto álbum como Shed –porque él se mueve entre más de quince alias–, propone una experiencia por su entorno, invitando al oyente a ser turista entre los sonidos que imaginan su tierra. Durante nueve pistas, René, muestra un amplio abanico estilístico que refuerza su discurso ecléctico –insisto, sus múltiples alias–, donde pretende reflejar el histórico del lugar junto a sus vivencias personales. Una oda de 46 minutos a su hogar, un álbum también denominado Oderbruch.

Desde la portada, una pintura de Arnim Tölke, Shed comienza el tour con una ilustración que representa esta zona pantanosa limítrofe con Polonia; quizás aventurando el protagonismo de los trabajos Ambient en el disco. Los títulos de las pistas también sirven como guía, aportando pistas por el tramo al que conduce su autor. Una experiencia, en principio, concebida sin concepto alguno aunque parta de una fuente interesante. René así lo indica y se percibe con las sucesivas escuchas, ya que no se crea ese vínculo especial que une cada tema con el siguiente: no se percibe una conexión global sino tramos individualizados para mostrar nueve paisajes completos. Este será el tercer LP que publique Ostgut Ton en el presente año, tras formidables lanzamientos de Efdemin y Barker; sin olvidar la portentosa aportación de Vatican Shadow a la serie Berghain Mix. Año sustancioso para la marca.

El peso de los trabajos ambientales y ricos en texturas llama la atención, Pawlowitz hace gala de sus tablas en la producción mostrando registros bellos, pulcros y excelsos. Cada sonido que se incorpora, evoluciona o esconde, se sucede con naturalidad, con cierta elegancia, sin transmitir apremio y mostrando seguridad. Sterbende Alleen es el corte más largo del LP, más de siete minutos y medio que expresan la post guerra vivida en aquel lugar: con un pad desconcertante que poco a poco engatusa para dar paso a una tierna atmósfera in crescendo, donde la batería tarda en llegar para aumentar la cadencia y empujar la escucha hacía momentos tristes, de recuerdos duros, pero bellos en su tercio final. Nacht, Fluss, Grille… sonorizan una noche cerca del pantano, donde la melodía proyecta la noche estrellada con el acompañamiento de la fauna: una pieza densa con un trabajo apreciable desde el bajo que aporta oscuridad. Der Wolf kehrt zurück mantiene el tono oscuro en la escucha pero con una capa permanente que intimida, con un bombo a ritmo de pulsación, al que se suma un piano intrigante, que aumenta la tensión entre atmósferas. Das Bruch ofrece texturas llamativas, con un ritmo roto que sufre una evolución muy atrevida que provoca gozo auditivo, dando lugar a un track rompedor con un tramo final esplendido.

Die Oder y Trauernde Weiden son muestras de un importante trabajo en el ritmo. El primero ambienta la inmensidad del río, con un juego entre melodía y atmósfera que provoca profundidad, que sumando al ritmo inesperado y audaz, parece nos arrastra por la corriente. El segundo sonoriza el peso de la tristeza en una época dolorosa, en un terreno lleno de naturaleza: con una sorprendente estructura en la base y un tono decadente, los sonidos penetran al oyente transmitiendo el sentir de un periodo doloroso.

Aunque B1 (Anfang und Ende) respete el tono y el trato melódico, su imponente base establece un punto de partida que no se corresponde durante la escucha: es un track portentoso, con una eclosión admirable en su segundo tercio y un desenlace notable; pero que condiciona tanto que termina por desencajar dentro de la obra. Sin embargo, Menschen und Mauern, pese al claro protagonismo del ritmo roto, encaja como una pieza al representar los momentos difíciles a ambos lados del muro: incertidumbre, dureza, esperanza… suceden muchas cosas en apenas cinco minutos, un corte sugerente. Mismas sensaciones con Seelower Höhen, un acercamiento al Hardcore contenido: fueron momentos duros en la región y Shed se apoya en la dureza extrema con melodías serpeantes y una atmósfera en crecimiento, representando la batalla que golpeó hasta la derrota del fascismo.

Shed - Oderbruch [Ostgut Ton]

A1. B1 (Anfang und Ende)
A2. Die Oder
B1. Menschen und Mauern
B2. Sterbende Alleen
C1. Nacht, Fluss, Grille, Auto, Frosch, Eule, Mücke
C2. Der Wolf kehrt Zurück
D1. Seelower Höhen
D2. Trauernde Weiden
D3. Das Bruch


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