Sonoramas

Artista: Stefan Goldmann
Título: Adem EP
Sello: Macro
Puntuación: 7/10
Escrito por Jami Bassols, publicado el 16 de mayo de 2012
Stefan Goldmann no es un tío normal. Y no me refiero a lo que haga y deje de hacer de puertas a dentro con su familia y amigos. Eso es cosa suya. Me refiero a la música que ha ido publicando a lo largo de su carrera. Una carrrera que lo ha llevado a debutar en el mítico Classic (sello de house iconoclasta de cuando el house no estaba de moda), y a partir de ahí, a pasear palmito por un buen puñado de discográficas de marcada personalidad (Perlon, Innervisions, Ovum, Mule...) en las que se ha ido alejando cada vez más de los sonidos estandarizados que solemos asociar a la mayoría de géneros de electrónica bailable. Un claro ejemplo de su creciente amor por todo lo que suene fuera de lo habitual, son las distintas vertientes que encontramos en su sello Macro, que van desde el techno en directo de Elektro Guzzi, la recuperación del mutant-disco-master Patrick Cowley en su faceta más experimental, o las piezas para danza contemporánea compuestas por el propio Goldmann en el álbum The Grand Hermiola.

Fruto de esta pasión por huir de los abundantes y superpoblados lugares comunes dentro de la música electrónica de club, su último EP en Macro viaja hasta la culturalmente lejana Bulgaria en busca de inspiración. Porque es de ese país de donde procede el Chalga, una variante festiva del folclore búlgaro basado en la repetición rítmica, las melodías de inspiración turco-balcánica y las letras más bien subidillas de tono. Llegados a este punto, hay que recordar que pese haber tenido sus más y sus menos con la electrónica -digamos- intelectualoide, Goldmann sigue dedicando buena parte de los maxis que publica al digno ritual del baile, y es por eso que en Adem, la influencia balcánica se deja notar únicamente en los arabescos y florituras que va llevando a cabo la melodía principal. A parte de esta excentricidad (debidamente aislada en la posterior y delirante Chalgapella) que seguro hará que a más de uno no se le pueda salir el tema de la cabeza, el track queda bien rematado por una estructura de baile saltimbanqui repleta de sonidos percusivos diseñados a consciencia para mantener a la pista de baile ocupada sin sonar del todo predecible. El resultado, pintoresco a todas luces, es un tema de techno folclórico que se contornea peligrosamente entre lo sublime y lo ridículo, pero que desde luego no dejará indiferente a nadie.

Esta nueva obsesión por dar otro de punto de vista al fenómeno "balkan beats" lo encontramos en Rigid Chain Dub, un ejercicio básicamente rítmico que se sustenta en un kick 4x4, un hi-hat clásico, cuatro pads intermitentes y un instrumento de viento desconocido que suena parecido a una tuba y con el que Goldmann va jugueteando a lo largo de todo el tema.

Disco curioso, extravagante y atrevido que debería servir para la romper la monotonía de cualquier set monocromático al uso.



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