Sonoramas

Artista: Vitalic
Título: OK Cowboy (Collector's Edition)
Sello: Different
Puntuación: 9/10
Escrito por David Puente, publicado el 11 de agosto de 2006
Vitalic es un productor extraño en un mundo no menos extraño éste del electro rockoderizado obsesionado con el hit pistero. Para empezar, hay que reconocerle cierta picardía a un tipo que sale de la nada para presentarse como ucraniano y haberse prostituido - y no sé sabe cuantas aventuras más de arrabalero portuario- sólo para aportar morbo a su biografía promocional, por lo general más que aburridas y estandarizadas con un inicio que acostumbra a decir algo así como ''a los siete años ya tocaba el piano que le regaló su madre''. Como era imposible que un productor que se llama Pascal Arbez fuese paisano del gran Oleg Blokhin, el mundo empezó a valorar entonces a Vitalic como lo que es: un cachondo enfermizo que no se toma en serio ni a él ni al mundo que le rodea y le ve como un bicho raro. Eso le ha reportado una fama de productor esquivo y extraño que no hace más que corroborar su manera de ver comunicarse con el mundo exterior: con él o contra él. Lo mismo pasa con su música, claro. Si te atrapó en su momento, esta re-edición OK Cowboy (Collector's Edition) de su primer álbum te recorrerá un cosquilleo. Eso es que te está subiendo la que se quedó encasquillada en 2001 cuando Vitalic lanzó su Poney EP en Gigoló. Porque desde entonces Vitalic anda a vueltas con la misma canción. Poney Part 1 o La Rock 01 conforman ese único hit orgásmico que va llegando como en oleadas y que cuanto menos te lo esperas te coge dando botes en la pista rodeado de energúmenos que, como tú, se han visto obligados a romper la espiral de silencio haciendo un rato el mostrenco y con qué ganas, qué carajo. Por entonces aún se hablaba con Dj Hell. Después de un periodo de desconcierto, Vitalic sigue buscando su lugar en el mundo con un sonido enterrado entre los cascotes del electro-house, aunque no sea exactamente la misma liga si que comparte público, ese que se escucha en festivales playeros como Electro-splash. Su nueva aventura trata de estirar los réditos de ese álbum que tanto le costó acabar –doble pack que se vende como edición limitada, plus de videoclips, más alguna remezcla inédita como esa nueva versión de My Friend Dario” en clave Dima Prefers Newbeat Mix-, tan acostumbrado él a los 12” inmediatos que había sacado con su popular y vitalista apodo, así como esas remezclas como Dima –buen culebrón el suyo también con ese oscuro contrato en exclusiva que le impedía utilizar Vitalic a su antojo - en las que encontramos algunos de sus mejores trabajos como esa remezcla del Fadin' Awai de The Hacker. De todos modos, Pascal debería repensárselo, porque Vitalic suena mejor cuando deja la cocaína para tocar el órgano catedralicio: The past y Traison, entre los descubrimientos del álbum. Yo de mayor prefiero… ¡ser ucraniano de pega!.

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