Sonoramas

Artista: Agoria
Título: Go Fast (B.S.O.)
Sello: Different
Puntuación: 8/10
Escrito por Bruno Garca, publicado el 01 de marzo de 2009

Seguro que el nombre de Sébastien Devaud no te dice mucho. Sin embargo si te descubrimos que tras el se esconde Agoria, ahora si que este francés te suena de algo. Por ejemplo de ser el culpable de manejarse a las mil maravillas con el techno oscuro ecléctico en su trabajo Green Armchair. En esta ocasión nos ofrece la oportunidad de descubrirnos como es capaz de vestir la banda sonora de una película: Go Fast, una de crímenes, infiltrados y narcotraficantes que importan en terreno francés resina de cannabis desde terreno español.


Quién lo iba a decir, pues el disco comienza con una misteriosa pieza titulada Tender Store a la que se adhiere como rémora y sin darte cuenta Altre Voci. Ambientación tétrica y reservada de estas que te inducen al gusanillo del misterio. Clímax éste al mas puro estilo Iker Jiménez acentuado por sofisticadas voces operísticas. Rápidamente el entorno se calienta y nos disponemos a matar ese gusanote maligno a base de subidón techno en Memole Bua. Con cambios drásticos continua esta montaña rusa musical cuando joder, el siguiente tema es un precioso tema de deep house vocal, Dust. Un inesperado Agoria se desenvuelve a su aire entre bombas de relojería y posturas zen sofisticadas. Tras un par de nuevos pasos, Solarized, otro genial tema de house con la voz de Scalde. Esta vez la voz es llorona y recuerda incluso a personajes tan peculiares de la escena pop como Coldplay o Antony & The Johnsons. “Potito potito”.


Se suceden las alturas y las llanuras hasta el final. Destacada es la canción Go Fast, obviamente debía serlo pues digamos que es la pieza principal donde cae el peso de la peli. Muy acuática, filtrada, de melodía simple pero pegadiza. Despuntan de nuevo los temas continuos más nerviosos, a buen seguro momentos de persecuciones donde los coches que transportan todo el “pescao” se las apañan para correr más que la policía. Run run run está entre la IDM y el break beat atmosférico y finalmente Diva Drive como desenlace cadencioso perfectamente pinchable por Namito en un fiestón de tech minimal.


Sin haber visto la película, sólo quedaría descubrir que tal casa la música con la trama. Aunque aprecio quizás la banda sonora como algo más artificial y propia de una cinta de ficción futurista (al menos la mayoría de los temas más subjetivos) que de una donde los trafica malos llevan coches “empepinados”, a lo Taxi, desde el sur de España a la baja Francia. Aún así, Agoria aprueba con notable la embestida del profesor Decibelio.



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