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Sellos 009: Fanzine Records

Hubo un tiempo en el que Galicia fue uno de los grandes puntos del movimiento sísmico que supuso la música electrónica en el estado español. Luego, como en gran parte del país, el terremoto amainó. Y, salvo fugaces destellos sónicos, la cosa se atemperó sobremanera. Sin embargo, cuando parecía que el trastazo que trajo consigo la crisis del capital iba a ser un golpe de gracia en la comunidad con más kilómetros de costa en España, surgió un proyecto en A Coruña cuyo devenir ha sido más que notable, Fanzine Project. Hablamos con su equipo para ver cómo funciona y qué hace a través de su sello: Fanzine Records.

Fecha de la primera referencia: 08/04/2013
Formatos: Vinilo y digital
Referencias publicadas: 27 (12 en vinilo y 15 en digital)

¿Cuándo, cómo, por qué y para qué surge Fanzine Records?

Como parte de un todo mayor –que es Fanzine Project–, para entender el porqué y el para qué de Fanzine Records hemos de remontarnos al año 2008, cuando Roi y Pablo, las personas que se encargan de hacer ser este activo proyecto a través de Fanzine Club, el pequeño espacio que abrieron (un 5 de diciembre, recién iniciada la crisis del capital) en A Coruña y que enseñó a ambos a pensar, crear y hacer “desde la base, cuesta arriba, pero con muchas ganas de hacer por y para la música, por y para la ciudad” –nos cuenta Pablo Cubeiro aka The Panic Room–. Y no hay que perder de vista este hilo genealógico, porque es de vital importancia para entender este sello como parte de una plataforma cada vez más potente para el desarrollo de numerosos proyectos.

Después, con el club en marcha, vinieron la promotora y la agencia de booking. Y tras el cierre de éste en 2012, habiendo degustado las mieles y los sinsabores de la gestión de una realidad así y con bagaje experiencial absoluto –porque sus gerentes lo hacían prácticamente todo, trabajando en barra, poniendo música, limpiando…–, en 2013 nacen Fanzine Fest y Fanzine Records como, recuerda Pablo, parte de un proceso natural.

Referencias

Habiendo publicado 12 referencias en vinilo y 15 en digital, el espectro sonoro de Fanzine Records es amplio. Como plantea The Panic Room, puede sonar a house, a techno, a electro, a acid, a Detroit, etc., algo que nos demuestran las personas con las que han colaborado, como es el caso de Eduardo de la Calle, Santiago Salazar, HD Substance, Architectural, The Transhumans, el mismo Roi, Hoax Believers, Takahiro Oisi, Oswld, Dakpa, Antonello Teora, Orlando Voorn, Carl Finlow, Norwell, Nullptr, Dijuma, Shurko Love, Julixo, Jens Tozzberg, Ungar, Aubrey, Edit Select, Johannes Volk, Jlg, Joaquín Ruiz, UnCUT, Dying, JXTPS, Blixaboy, C44, Skyland Mountain, Irazu o Víctor Santana, entre unas cuantas más.

Y si hemos de hablar de una línea a la hora de publicar algo, ésta viene marcada por el gusto musical de Pablo y Roi, quienes escuchan mucha música, beben de numerosos sellos y buscan que todo aquello que editan sea música atemporal, “música que tenga ya unos buenos años y digas, joder, esto es manteca”.

¿Cómo procede Fanzine Records a la hora de elegir, diseñar y crear una producción?

El procedimiento en Fanzine Records para sacar música es, en palabras de Pablo Cubeiro, bastante natural, tanto en lo artístico como en lo administrativo y lo financiero. Aunque sus dos cabezas pensantes participan activamente de todo el proceso y la comunicación entre ambos es constante, podemos decir que Roi es el A&R del equipo y Pablo quien lleva la gestión burocrática.

La música llega de diferentes maneras, a través de gente cercana al proyecto, por medio de demos o pidiendo música a aquellas personas que alguna vez han tenido relación con Fanzine –cuestión muy importante esta última para el equipo, pues es de los que piensan que el contacto con la gente ha de ir más allá de lo comercial–.

Pasado el primer filtro, se vuelve a escuchar la música, se envía ésta a Rodrigo –la persona encargada del diseño gráfico, que a veces tira de dibujo y otras de fotografía, con la colaboración de Pablo, que también es fotógrafo–, se analiza con detenimiento, se ordena –porque la coherencia en la organización de los temas es también muy importante para Fanzine, mirando con lupa qué puede ser una buena Cara A y qué una buena Cara B o cómo ha de ser la genealogía de los temas–, se mira qué va para vinilo y qué para digital –una cuestión en la que hay que pararse a pensar bien y donde la calidad, el realismo y la economía entran en juego–, se masteriza, se plancha y se distribuye –por medio de Triple Vision–.

Dos son los principales puntos para la gente de Fanzine en este proceso: 1. la comunicación, no ya sólo en el equipo ni entre las personas que participan del proceso –porque el entendimiento entre todas las partes implicadas es una de las grandes prioridades en el sello–, sino la Comunicación con mayúscula, es decir, el mensaje que se quiere transmitir –porque tanto para Pablo como para Roi, la cosa no está sólo en llegar a todos lados, hay que decir algo, hay que transmitir–; y 2. el trabajo bien hecho, lo cual se traduce dándole cariño a todo cuanto se hace en el sello, sin prisa y jugando con el tiempo y la observación.

En este sentido, y ante la pregunta sobre si el sello es rentable o si dicha pregunta sobra –porque en esto de la música, como en otras ramas de la cultura, las cosas suelen hacerse más por militancia que por otra cuestión–, Pablo reflexiona largo y tendido, y su respuesta, tras pensarlo detenidamente arranca con un “depende”. Porque, citándolo, “es una pregunta con muchos matices”. Por ello, plantea: “hay que ser realistas, hay que soñar y picar con tesón, pero todo proyecto, por mucha pasión que le pongas, si no es rentable, para; si trabajas muy bien, pero no obtienes nada a cambio, se acaba. Nosotros podemos permitírnoslo porque Fanzine Records es parte de un proyecto más amplio. Pero no olvidemos que esto es un trabajo y hay que saber dónde te metes. Si tienes unos buenos dineros, no te diría que invirtieses en un sello, sino en criptomonedas, lo cual no quiere decir que no crea en esto. Lo que planteo es que hay que ser coherentes, trabajar mucho, conocer el mercado al máximo, estudiar cómo trabajar y ser conscientes de que muy pocas personas dan el pelotazo –y eso, entre personas que buscan la atemporalidad y no se ciñen a las modas de cada tiempo, es todavía más difícil– y que muchos sellos, hoy día, pertenecen a entramados de largo recorrido con muchas cosas detrás”. Así las cosas, concluye Pablo, “en Fanzine lo hacemos por pasión y porque amamos la música, pero sabemos que hay que tener los pies en el suelo siempre, sin parar de soñar y buscar nuevas metas, pero siendo objetivos y sinceros”.

Futuro a corto-medio-plazo

Como buena habitante de unos fueros en los que la magia está de una forma u otra por todas partes, la gente de Fanzine no gusta de hablar de las cosas que no están hechas “porque eso trae mal fario”, pero se mojan un poco a la hora de descubrirnos varias cosas.

El festival de este año ya está anunciado –y traerá consigo nuevas propuestas–, la décimo tercera referencia también está en camino –y muy pronto habrá un pequeño spoiler de la misma– y también tenemos alguna que otra sorpresa más”.

De lo que sí nos hablan es del camino a seguir, pues “la idea es continuar creciendo, pasito a pasito, buscando la sostenibilidad, involucrando a toda la gente que podamos –tratando siempre de hacerle entender nuestra filosofía y nuestra forma de ver las cosas– y sin meternos en nada que no podamos consolidar”. En este sentido, hay otro proyecto en el que están poniendo mucho cariño y que también funciona muy bien: Fanzine School, la escuela que, después de seis años en la cabeza, crearon en marzo del año pasado, un centro de conexión entre artistas y nuevos talentos con el que están más que contentos y que está creciendo sobremanera, con una aceptación y una acogida brutales en la ciudad.

De la música en sí a la electrónica española

Cuando hablamos acerca de aquello que ha de tener un sello para sobresalir sobre la morralla que abunda en esta avanzada sociedad del espectáculo, en Fanzine Records lo tienen claro. “Un sello tiene que tener filosofía detrás, y si no la tiene, al menos ha de transmitirla y hacer pensar”. También es muy importante su trayectoria, es decir, qué lleva tras de sí, porque, independientemente de que un sello lance su primer trabajo, si cuenta con personas que se han estado moviendo –tanto en la sombra como públicamente– eso se va a notar. Y por último, muy importante también, está la estructura, lo cual no significa que el entramado se ciña sólo al equipo de trabajo, pues según Pablo, “lo fundamental” en esta cuestión “es que el sello tenga una solidez, que conlleve una identificación y que tenga una familia –más allá del equipo– que se reconozca en su pensar y su hacer”. Sin obviar nunca, tampoco, algo que ya hemos mencionado anteriormente, como son la coherencia y el realismo, aunque nunca se deje de soñar.

Y con respecto a nuestra pregunta sobre el devenir de la producción en el estado español, en Fanzine no hay dudas. “En España hay una manteca terrible. Hay mucha mierda, sí, pero también hay muchas cosas increíbles, con gente muy talentosa, de cualquier edad, haciendo una música brutal. Lo que pasa es que no valoramos a nuestros artistas. Y queda mucho por hacer, pues a pesar de que contamos cada vez con más medios, nos falta industria alrededor y tenemos que trabajárnoslo mucho más –todas las partes implicadas, directa e indirectamente–”. Y, profundizando en esta última cuestión, prosigue: “a nivel institucional, casi prácticamente, está todo por hacer. Tenemos que comunicarnos mejor con la administración. Hay ayudas, sí, pero el acceso a las mismas es más que difícil, por no hablar del desconocimiento sobre las mismas y los obstáculos que implica la burocracia. Tenemos que estudiar entre todos cómo hacer con la logística, cómo entablar relaciones, cómo hablar el mismo idioma, cómo ‘educar’ a la gente de la política y cómo cooperar con ella, porque la solución, y la historia nos lo demuestra, no es dar dinero y ya está, pues eso conduce a engaños y a generar una burbuja que no le hace bien a nadie –salvo a quienes dan el pelotazo, claro–. Tenemos que luchar por la sostenibilidad y el compromiso. Y no es que en Fanzine tengamos la solución, pero si Fanzine crece es porque contamos cada vez con más colaboradores que van en esa línea. Así que soñemos, pero sin olvidar que todo es mejorable”.

A Coruña se mueve, sigamos prestando atención.

Más información
Fanzine Project: Web Oficial

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