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El trueno que sigue al rayo

Trueno que sique al Rayo

El pasado jueves salía a la venta un nuevo libro que pretende resumir "la historia de las músicas de baile en España desde la caída de la Ruta". Se titula el EL TRUENO QUE SIGUE AL RAYO. Breve historia de las músicas de baile en España desde la caída de la Ruta y a juzgar por cómo ha sido recibido en los mentideros (virtuales) de la escena electrónica internacional parece que había ganas de que apareciera una publicación de este tipo. Aprovechando su gran disposición hemos querido hablar un poco más con su autor, el historiador (y colaborador de esta web) Pedro José Mariblanca Corrales, para que nos cuente un poco más sobre sus motivaciones y objetivos a la hora de dedicar dos años de su vida (por ahora) a un proyecto como esto.

¿Cómo definirías el libro?

Pues como su propio nombre indica, eso. Una pequeña historia en la que trato de analizar la gran explosión de la música electrónica en el estado español tras lo acontecido en Valencia con la misma y su evolución en el mismo desde entonces hasta ahora. Porque si Valencia es el rayo, lo que viene después es el trueno, la tormenta. Una historia que no sólo se centra en la fiesta, pues con ella intento hacer una genealogía de los grandes clubes, DJs, productores, sellos y medios de comunicación que surgieron, se mantienen hoy día y siguen surgiendo al calor de dicha explosión a la par que también trato de explicar, desde un punto de vista sociocultural, por qué ocurrió algo así en la España de los 90 y en qué ha derivado todo ello en la actualidad, ya que, como bien sabes, la cosa ha cambiado sobremanera de un tiempo a esta parte (sin tener en cuenta la gran crisis provocada por el COVID-19).

Tu juventud indica que no has podido vivir en primera persona gran parte de lo que documentas en este libro, ¿qué te ha llevado a escribirlo?

Pues todo lo que se desató en gran parte del país al calor de lo que ocurrió en Valencia es, a mi parecer, algo digno de estudio. Las músicas de baile comenzaron a fluir con fuerza, mucha fuerza, por Madrid, Barcelona, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia, Galicia, Andalucía, Baleares, hasta Aragón. Y no sólo en las ciudades, también en una gran red de pueblos.

Durante la década de los 90, proliferaron grandes espacios y grandes artistas en cada uno de estos territorios. Y, aunque al principio la cosa era sólo fiesta, se puso a cocer un puchero de los buenos que terminó por hacer que la escena de escenas que se dio en territorio español se afianzase como una de las más importantes no sólo a nivel nacional sino también internacional, como bien demuestran nombres como los de Óscar Mulero, Cristian Varela, Ángel Molina o Svreca (por mencionar cuatro espadas), Florida135, Industrial Copera, Family Club y La Real (como nombres grabados a fuego en la historia del clubbing español), Pole Group, Boozo, Factor City o Pornographic Records (en lo que a sellos respecta), festivales como Sónar, Monegros, Aquasella y Techno Flash; o medios como el propio Clubbingspain o Zona3, por ejemplo, obviamente sin menospreciar ni mucho menos al vastísimo grupo de realidades electrónicas que se han dado en la historia reciente de España (la mayoría de ellas documentadas en el libro).

Y aun a pesar de que en los primeros compases de esta historia que analizo había espacios por doquier y la fiesta estaba en todas partes y que la cosa a partir de los 2000 fue yendo poco a poco a menos (debido a la crisis del capital en el año 2008 y a la gran burbuja que comenzó a gestarse en el interior de la escena), la segunda y la tercera generación de clubes, DJs, productores, sellos y festivales que han apostado seriamente por la electrónica también ha resultado ser muy buena, lo cual me animó a seguir más allá de los “orígenes”. Porque todo ello bien merecía la pena ser puesto en valor.

Si los 90 son los años en los que se desataron muy numerosas y poderosas fuerzas, los primeros 2000 vienen a consolidarlas. La segunda década del siglo XXI es una época de grandes altibajos, pero eso no ha supuesto que no hayan surgido nuevos nombres (de clubes, artistas, sellos, productores, festivales y colectivos) muy importantes en lo que al desarrollo de las músicas de baile respecta y que se hayan mantenido en pie algunos de los más históricos. Me acuerdo aquí de Prisma, Cassette, Utopia o Lanna (pero también del Moog, del Specka y del Metro, que no los he mencionado antes); de Cora Novoa, Álex Under, John Talabot o Kwartz (pero también de Pelacha, Xpansul, Toni Rox o DJ Pepo, Zero, Sideral…); de CMYK, Nheoma, Sincopat, Semantica o Hivern Discs; de festivales como el L.E.V., Mugako, Paral·lel o DGTL; de tiendas como Discos Paradiso, Ater Ego o K&H Vynyl Store (sin olvidarme de pioneras como Rotor Discos, Wah Wah Records o The Wave); medios como Paralelo3, Lapsus u 808 Radio; y de gente como la de Hypnotica Colectiva, Possible Others, theBasement o Colectivo +0 –pero digo aquí lo mismo, no se me enfade nadie, que en el libro están todos o casi todos–

Volviendo a la cuestión con la que empezaba, lo que busco con este libro es mostrar cómo España ha sido y es territorio de grandes y muy buenos experimentos en lo que a las músicas de baile se refiere (es verdad que quizás no ha sido la cuna de ningún sonido, pero eso no ha impedido que se haya erigido como uno de los grandes bastiones de gran parte de ellos). Y también aunar a todas las realidades posibles que se dedican al cuidado y al desarrollo de la electrónica en este país, que no son pocas, pero sí están bastante separadas algunas veces…

¿Cómo te has documentado?

He tratado de elaborar una genealogía de la historia de la música electrónica en España de los 90 para acá –con todos los frentes que se han dado a su interior (de los primeros sonidos, de techno, de house, y todos sus subgéneros, de trance, de electro, de hardhouse, de mákina, de hardstyle…); a partir de razonamientos filosóficos y sociológicos tanto sobre el fenómeno cultural que supuso como sobre su impacto en el país; una crítica a la criminalización que ha sufrido desde su desembarco; nombres, muchísimos nombres –como ya he dicho, de clubes, artistas, sellos, festivales, colectivos, medios de comunicación, raves y escenas–; un análisis sobre los grandes cambios que ha sufrido en el estado español desde su asimilación, la democratización que ha habido a su interior y su conversión en uno de los elementos más potentes del ocio; y tambén me he servido de reflexiones de varios de los grandes protagonistas de esta historia –como Ángel Molina, Josua, Toni Rox, Pepo, Héctor Sandoval (Tensal), Pelacha, Cora Novoa, Ricard Robles, Luis MF, Joan Manuel Oleaque, Abraham Rivera, Avant_Y, David Sánchez, la gente de Prisma…– y varias cosinas más.

Ahora que ya está el libro publicado, ¿qué es lo siguiente?

Teníamos pensado hacer una serie de presentaciones y fiestas en algunos de los espacios más importantes de la electrónica nacional con muy grandes artistas e interesantísimos colectivos como maestros de ceremonias. Pero con esta vaina… habrá que esperar al año que viene –si las instituciones y las autoridades no dejan de cagarla, claro está–. De momento, como siempre se ha hecho, la presentaremos en librerías, primero en Madrid y después en Sevilla, Barcelona, Cádiz y Valencia, aunque hay varias cosinas más en la recámara.

¿Piensas en la repercusión que va a tener ahora que parece que lo de leer libros es algo que no tiene demasiado tirón entre la juventud?

A pesar de que me he metido buenas hostias, siempre creo en lo que hago. Y alguna que otra alegría me he llevado también. Pero bueno, mierdas personales aparte, no es que crea o no crea que esta historia se va a mover. Es una especie de homenaje a una época que ha marcado a varias generaciones (siendo la mía la que se comió las migajas de la misma) a la par que también incide en la importancia de quienes han decidido no renunciar a su legado y continúan apostando por unas músicas que, quizás no disfrutando hoy de la fuerza que tuvieron antaño, siguen siendo todavía uno de los elementos que más posibles pueden desatar con sus sonidos. Y si a alguien de quienes vivieron aquello o a alguien que esté empezando a explorar en su largo recorrido le interesa indagar conmigo en estas cuestiones, de lujo por mi parte. Sí siento que hay mucha gente con ganas de que saliese algo así. Pero bueno, tampoco me lo voy a creer demasiado… La mejor lucha es la que se hace sin esperanza y aunque el mundo del libro está como está, aceptarlo sin más y rendirme no entra en mis planes. ¿Que funciona? Yo encantado. ¿Que no? A seguir intentándolo. Corren tiempos chungos para el mundillo… Y espero que esta obra sirva para sonreírnos un poco mientras aguardamos a poder volver a bailar de nuevo.

¿Se te ha quedado algo en el tintero? ¿Hay alguna cosa más de la que querrías hablar?

Pues sí. Y versa sobre la situación actual y los graves problemas que ésta ha supuesto para la electrónica nacional y todas las realidades a su interior...

Que aún, a estas alturas de la película, tengamos que estar demostrando que las músicas de baile son cultura, dice mucho del orden de las cosas en el que España se encuentra. La fiesta es despiporre, sí, pero también es cultura, cultura popular. El encuentro de numerosas formas de vida al calor de unos sonidos que muchas veces parecen venidos de otro planeta es cultura. La electrónica despierta los sentidos, te hace pensar, te hace sentir, te hace moverte, te hace compartir y relacionarte, supone una gran amplitud de miras… y eso es cultura. La electrónica ha servido para superar numerosas barreras y ha permitido a numerosas voces oprimidas poder expresarse, y eso es cultura, más que cultura incluso. Lo que vienen haciendo medios como Clubbingspain –a saber, informar de lo que ocurre en una parte de la realidad actual– desde hace ya un buen tiempo es cultura. Si la música es cultura, la música electrónica es cultura, le pese a quien le pese –y no es baladí, en este sentido, que esta música esté, como quien dice, en todas partes, como en el cine, en el arte, en la tele, en eventos de todo tipo… hasta en el mundo de la moda–.

Por ello, ánimo y cariño a todas las personas que estáis sufriendo con el contexto actual. La lucha por la electrónica es una gran lucha. Y por muchos palos que le pongan a la rueda y aun a pesar de que esta vorágine se está llevando muchas realidades por delante, nada ni nadie podrá parar el mundo de mundos que representa esta música –sin apenas apoyo–.

¿Qué vendrá? No lo sé. Pero está claro que no desaparecerá. ¿Hay que reciclarse? Pues nada, a reciclarse. Pero la revolución sónica que anunció Underground Resistance continúa.



EL TRUENO QUE SIGUE AL RAYO. Breve historia de las músicas de baile en España desde la caída de la Ruta ya está disponible en la tienda online de LaFonoteca, en Traficantes de Sueños y en Amazon, y llegará a diversas librerías de España en la última semana de octubre.

Más información
facebook.com/eltruenoquesiguealrayo

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