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Transdisciplina: El gran motor audiovisual de Málaga

Escrito por Pedro José Mariblanca Corrales | Publicado el 26.02.2020

Transdisciplina: El gran motor audiovisual de Málaga

Nuevo especial, otra historia diferente que contar. Y con ésta damos un paso más, pues al interesante abanico de realidades que vienen contribuyendo al desarrollo de la escena de las músicas de baile en España que hemos abierto, añadimos otro pliegue, el de Transdisciplina, uno de los colectivos más dinámicos del panorama nacional, en el sentido de que no se ciñe únicamente a la música electrónica, pues su razón de ser no sólo reside en ésta, pues también está en uno de los ámbitos más prolíficos que giran en torno a ella: los audiovisuales.

Acción ante una necesidad

Corría el año 2016 cuando algunas de las mentes más inquietas de los visuales, la música y la performance en la ciudad de Málaga deciden dar un paso más en sus investigaciones con el sonido y la luz y unirse entre sí para hacer públicos los resultados de sus indagaciones por medio de un encuentro de experimentación audiovisual que pretendía en él una experiencia escénica, visual y musical libre de etiquetas y clasificaciones. Con estas pretensiones se celebra el primer Transdisciplina el 23 de abril de dicho año en La Caverna de Amores, el lugar en el que empezó todo, el espacio en el que este colectivo tuvo su trampolín y su base de operaciones hasta junio del 2018.

Más allá del hecho de poder expresarse autónomamente por medio de la acción directa, la idea es generar en la ciudad una escena cultural que hasta entonces no existía, en palabras de Alexis Cruzado, “un laboratorio en vivo de experiencias sonovisuales experimentales para propiciar encuentros entre un público y una selección de artistas sonoros y visuales principalmente locales”. Una escena en la que la experiencia –la palabra clave de esta propuesta– es uno de los principales fines. Porque, como plantea Azael –el miembro con el que hemos hablado para la elaboración de este artículo–, desde finales del siglo pasado, “las experiencias interactivas son una de las grandes prioridades en el mundo del espectáculo, muchas veces en exceso, y conociendo la potencia de la imagen y lo sensorial en esta era del media, queríamos apostar por la creación de experiencias, sin ceñirnos nunca a nada, pero siempre a través de la diferencia, el riesgo, la sensibilidad y la innovación”.

Con bastantes proyectos electrónicos –como Project 13 o Métrica– y pequeños espacios que tratan de ofrecer calidad musical y cultural apoyando siempre a quienes piensan y hacen desde abajo –como La Polivalente, La Casa Invisible y, de vez en cuando algún que otro museo– en su haber, “la situación audiovisual (la de los proyectos AV) en Málaga, y también en Andalucía, está por hacer aún –recuerda Azael–, pues es muy pobre y los proyectos que andan haciendo cosas se pueden contar con las manos. Destacan Los Voluble, Music Komite, está también Bromo y algunos proyectos más pero no tenemos cantera, hay muy pocos artistas y la mayoría emigra. Hasta en los cursos –que se van dando cada vez más– se ve la precariedad y la falta de calidad y conocimientos en estos ámbitos”.

Sin considerar lo que hacen exactamente una lucha –porque lo hacen con todo el gusto del mundo–, comenta Azael, “tratamos de crear una escena que no existe y queremos que sea en Málaga. Porque si la percepción y la canalización del presente son diferentes a las del pasado, han cambiado las formas de presentar un espectáculo, el audiovisual está muy aceptado en numerosos ámbitos y el público lo asume y lo absorbe todo sin tener que explicarle nada, nosotros queremos estar ahí. Es verdad que, ahora que está todo más perseguido y controlado, echamos de menos la cultura rave de los 90, los soundsystems, las fiestas underground y la libertad del pasado. Es cierto que los audiovisuales parecen estar en segundo plano, que no tienen la consideración que merecen y que falta mucho conocimiento y mucho trabajo sobre ellos. Y ahí está lo que podríamos considerar nuestra lucha: visualizar a los artistas visuales, como vienen haciendo, por ejemplo, VJ Spain, Support Visualists o Visuales para las Masas”.

Transdisciplina

Devenir

El proyecto, consciente “de que la posibilidad de que Transdisciplina jamás pasase de reunir solo a unos pocos (o poquísimos) incondicionales y ser así bastante irrelevantes estaba ahí, echó a andar y ocurrió justo lo contrario: empezamos a crecer lentamente y después, hacia la quinta o la sexta edición, muy cerca de nuestro primer aniversario, cada vez un poco más y más rápido en poder de convocatoria, tanto de público como de artistas” (Alexis Cruzado).

Pasando de espectáculos a un precio de 3€ por evento al principio a los 12-15€ por los que van ahora y con más público, pero continuando con la idea de pequeños showcases en cada uno de ellos, Transdisciplina ha celebrado más de 20 encuentros en estos cuatro años –con artistas como Vj Eletroiman, Gnomalab, T.Raumschmiere, Pedro Pina, Beatlove, Van Ta, Music Komite, Nacho Jaula, Linalab, Severine Beata, BSN Posse, Whatever Your Heart Desires, Pablo Dread, Marta Verde, Lana Voronina, Bromo, Klaus Obermaier o Los Voluble. Y aparte de sus eventos en La Caverna de Amores, este colectivo ha estado también en La Caja Blanca del Ayuntamiento de Málaga, en el Festival MaF (con el que van a colaborar por tercer año consecutivo), en el Contenedor Cultural de la Universidad de Málaga, en el Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia de la Diputación de Málaga y junto al colectivo MIGA de Granada, lo cual muestra la gran proyección de este proyecto, del que cada vez más realidades se están haciendo eco –como por ejemplo el programa de radio Fluido Rosa (Radio3), que ha emitido dos veces sus sesiones en sus programas.

Y tras cuatro años sin parar, la gran respuesta por parte del público –y cada vez más entornos– y todo el bagaje adquirido hasta la actualidad, Transdisciplina continúa con mucha fuerza. Con cambios, porque “en cuatro años se aprende y se muta”, pero con el mismo fin: crear situaciones, si bien es verdad que ahora también está enfocado a la docencia –con talleres y charlas.

Transcendente Transdisciplina

Según Alberto Cortés, “Trandisdisciplina se ofrece como una colectividad multidisplinar real que explota en las manos del visitante sin ningún tipo de respeto, como un acto de sexo explícito pero delicado. Hay un ingrediente clave en este mejunje de cables, sonidos y luces, y ese ingrediente se llama ultraperiferia. Ultraperiferia Málaga entendida como territorio perdido y olvidado: esta batalla se está fraguando fuera de los límites, fuera del castillo, desde los creadores (de nuevo los creadores), y alejada de los centros”.

Trandisciplina es ecléctico, es variado, intenta programar espectáculos en los que lo sonoro y lo visual tengan cabida por igual, busca siempre la sorpresa –una cuestión clave para Azael– y cuida mucho mimo la puesta en escena. En sus encuentros no hay lugar para las cosas mal hechas. “Hay que ver y escuchar estupendamente y somos muy exigentes al respecto”, concluye nuestro interlocutor. Y es que para crear situaciones y hacer que toda la gente que acude a sus eventos tenga una gran experiencia, “cada uno es diferente. Unos parecen una fiesta como tal, en otros te sientes como en una rave y los que hay que se acercan más al ambiente de una galería de arte”. Transformar siempre el espacio, sin seguir la línea clásica de cada lugar en el que celebramos Transdisciplina, romper todas las convencionalidades, jugar con todo cuanto tienen, envolver al espectador, transmitir constantemente… Esas son las máximas de este colectivo en el que tantas cuestiones se conjugan, siempre con amor y respeto por lo que hace. Porque “si haces las cosas con cariño por tus círculos y tu comunidad, estarás fuera de la mercadotecnia y la frivolidad del capitalismo, que sólo busca vender. Conviviremos con él, porque es imposible escapar al mismo, máxime ahora que las herramientas que utilizamos están en auge y tienen mucho poder y que éste lo ha absorbido todo para sus fines, pero nuestro objetivo es estar fuera de ello lo máximo posible”. No es baladí en este sentido que Transdisciplina, a diferencia de gran parte del mundo del espectáculo, haya apoyado siempre todos los proyectos femeninos de sus esferas que ha podido, “porque las mujeres lo tienen siempre mucho más difícil en este mundo, no tienen todas las oportunidades que merecen y es para nosotros una obligación que nuestros carteles tengan siempre presencia femenina”, sin cosificaciones ni objetualizaciones de las mismas, siempre por su trabajo.

Una parte de la Historia que se repite

"Hablar de la identidad del proyecto es hablar de la identidad de Málaga, porque trascender géneros y etiquetas es también una forma de hablar de las peculiaridades de la ciudad. Un terreno complejo dividido en dos escenarios; el de la cultura gestionada desde las instituciones (de cara a los visitantes y a las revistas de los aviones) y el generado por algunos focos creativos (arriesgado, oculto, autogestionado y mirando al avance de lo artístico). Aunque en ocasiones dichos escenarios confluyen y se obtienen resultados atractivos, en estos tiempos de eficacia y resultado hablar de un proyecto de reflexión y experimentación audiovisual se convierte casi en un acto de revolución. Se trata de no conseguir objetivos. Se trata de resolver el conflicto como un todo". Alberto Cortés.

Como todos los colectivos con los que hemos hablado hasta ahora sobre el funcionamiento de los mismos, el caso de Transdisciplina no es ninguna excepción. Su organización es complicada, lleva mucho trabajo, mucha comunicación y mucha reunión, máxime teniendo en cuenta que es un proyecto horizontal. "Alexis -citado más arriba-, es la única persona que tiene definida sus tares: diseño gráfico, web, merchandising y unas cuantas cosas más. El resto nos repartimos todo: oficina, contratos, propuestas, letters, riders, equipo, visitas técnicas, pagos, administración pública, espacio, sponsors, hoteles, contabilidad, dietas, producción de oficina, producción de eventos –que conlleva la parte técnica, carga y material del equipo, montaje, pruebas de sonido, carga y descarga, cartelería, taquilla bebidas… Y lo cierto es que es bastante duro”, destaca Azael.

Luego está la cuestión económica, pues “necesitamos financiación para pagar los eventos que queremos hacer, que la gente cobre dignamente y que ofrezcamos calidad” y eso requiere grandes esfuerzos. Pero todo eso se olvida junto al público, que ha respondido apoyando al proyecto y motivándolo a seguir, desde el primer encuentro al último. En este sentido, recuerda Azael: “por eso seguimos, por su respuesta. Todo el mundo nos anima a continuar, pregunta por la siguiente e interactúa con el equipo –comentándonos sus experiencias, contándonos cómo se han sentido… Y no sólo es el público el que reconoce la labor de Transdisciplina, también sentimos el reconocimiento del artista, lo cual satisface y anima a seguir por doble”.

En cuanto a la relación con las instituciones, sobre la cual hablamos también con todos nuestros entrevistados, Azael considera lo mismo que la mayoría de éstos: “nuestra relación con ellas es todavía muy mínima. Colaboran esporádicamente, no como quisiéramos. No hablamos el mismo lenguaje y no sabemos muy bien cuál es la forma de llegar a ellas. Este año queremos aprender a hablar y mantener comunicación con las instituciones, ya sean públicas o privadas, y así entablar mejores acuerdos para nuestros propósitos”.

Futuro

Quedan muchas cosas por hacer aún en las esferas de los audiovisuales. Falta atención, falta trabajo, falta conocimiento... Y aunque ahora mismo está centrados en la fecha que tienen para el (pasado) viernes 21 de febrero en el Museo Picasso –con las actuaciones de Murcof, Sergi Palau y Sofía Bertomeu– y pendientes de repetir en el Contenedor Cultural para mayo, los objetivos a corto y largo plazo de Transdisciplina son la celebración de menos eventos –pero más grandes y con charlas y talleres– y la creación de lazos para dar cabida a una comunidad de proyectos y festivales en la misma línea y con las mismas inquietudes –proyectos, recalca Azael, como Ensolab, IN-SONORA, Keroxen, Volumens, Pin Pan Pun, Visual Brasil, Eufònic o La Morada Sónica, entre unos cuantos más–, objetivos todos siempre por y para los audiovisuales.

Larga vida a Transdisciplina.

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