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Madhouse Recordings: Presente, pasado y futuro del hardcore en Cataluña

Escrito por Pedro José Mariblanca Corrales | Publicado el 28.01.2020

Madhouse Recordings: Presente, pasado y futuro del hardcore en Cataluña

Aunque hemos tocado varios géneros electrónicos en nuestros últimos especiales sobre las promotoras y los colectivos más dinámicos y activos de las músicas de baile en España, el techno y el house han sido los principales sonidos en todos ellos. En esta nueva entrega nos adentramos en uno alabado y denostado casi por igual, uno con el que algunos se iniciaron en el mundillo de las músicas de baile y en el que otros han terminado después de muchas vueltas al interior de éstas: el hardcore, que no pasa por su mejor momento en el estado español pero que goza aún de gran fuerza a pesar de todos sus pesares. Y lo hacemos de la mano de MadHouse Recordings, una de las principales promotoras de este sonido en el país.

Los primeros pasos…

Con unos inicios diferentes a los de la escena hardcore nacional, que nace en discotecas de pasado makinero como Pont Aeri, Central o Colisseum, MadHouse echa a andar en 2007 en realidades y espacios bastante alejados de ese devenir como La Cova, la sala Campus, Blau Club o el mundo de las raves. Y lo hace partiendo de sonidos como el acid techno, el acid trance, el schranz o el metal –muy lejos pero también muy cerca de su música matriz– para llegar con ellos a un hardcore totalmente diferente al que sonaba en el resto del país, mucho más underground, evitando el hardcore melódico por el que generalmente se distinguieron el resto de lares en los que éste sonaba por aquel entonces. Las influencias de los sonidos ya citados y del industrial hardcore y el metal, según su promotor Ricard, “hicieron que las MadHouse fueran totalmente diferentes al resto de fiestas, tanto de hardcore como de hardtechno, que había en ese momento”.

Y es que la línea divisoria que se ha establecido en las esferas de la música electrónica para separar en ellas lo que vale y lo que no es muy delgada. Y MadHouse tiró por el camino más pedregoso, el que generalmente está en las bases, el que no mira hacia arriba, el que plantea la creación de situaciones a través de la locura –y no de la mano de la conceptualización o lo comúnmente establecido por los gerifaltes de las músicas de baile–, el más difícil –a pesar de que muchos digan que es el más sencillo.

de la heterogeneidad en la creciente homogeneidad

Basada en la contundencia y la velocidad del sonido para viajar más allá de este más acá –y siempre atenta a lo que está pasando con otros tipos de música–, la propuesta de MadHouse, como otras muchas, no tiene otro fin que vivir y disfrutar de la música al 100%. Y frente a los grandes estigmas que los sonidos enérgicos, crudos y estridentes han arrastrado en España desde la radicalización de parte de la electrónica en diferentes territorios del estado desde los 90, una de las principales máximas de MadHouse es mostrar que hardcore no es equivalente a decadencia. “Porque las fiestas de ahora no tienen nada que ver con lo que fueron hace 10-15 años”, cuando el desfase, el descontrol y la tensión eran la norma en la mayoría de discotecas en que se celebraban este tipo de eventos. “Porque el hecho de que grandes festivales como Medusa, Dreambeach, The End of the World o discotecas como FABRIK, Pacha La Pineda o Millennium apuesten por nuestra música es un claro ejemplo de que ésta va más allá de lo que generalmente dicen de ella, al igual que muestra la injusta marginación musical y cultural que ha sufrido casi siempre”. Porque hay gente a la que le gusta pasarlo bien a través de la fuerza, no todo el mundo tiene por qué disfrutar con los sonidos más sofisticados de las músicas de baile y nadie es más que nadie en esto de la electrónica.

Sin los dress codes ni los prejuicios de los tiempos que vivimos –tan falsamente correctos, que no políticamente–, con el respeto como principal máxima y luchando contra viento y marea por hacer ver que el hardcore es un medio sonoro más para sobrellevar el contexto actual y viajar en él, MadHouse afronta este inicio de los 20 de forma agridulce. Pues según Ricard, “hay festivales top que están apostando por nuestra música, con un centro de España que nunca había tenido hardcore y que ahora tiene una escena brutal en Madrid; pero en Cataluña, la capital histórica del hardcore en el país, se ha dado un cierre masivo de discotecas –como La Cova, Blau, Mandawa, Eleven o Big Ben– y éste se ha quedado huérfano, perdiendo mucho público en el camino y haciéndose cada vez más difícil desarrollar y mantener en constancia su escena”. Holanda, “donde se concentra el 90% de los eventos de hardcore y la escena hardcore es mayor incluso que la de la mayoría de estilos electrónicos” es el espejo en el que se mira MadHouse, pero con ciertas reticencias también, porque el hecho de que el principal estado de los Países Bajos lo acapare casi todo “ha hecho que el resto de pequeñas escenas que siempre ha habido en toda Europa hayan quedado olvidadas y muchas veces destruidas por las barbaridades de precios que las agencias piden por sus artistas con la excusa de que en Holanda son estrellas”.

Adaptación constante

Si algo ha sabido hacer MadHouse en toda su andadura es adaptarse a los tiempos, siempre con el objetivo del primer día: “ofrecer fiestas diferentes completamente centradas en la música hard del momento. De vez en cuando tiramos por algo de old schhool, pero Madhouse siempre ha sido de sonidos actuales y así queremos que siga, porque no nos gusta vivir musicalmente del pasado. Hubo un tiempo, hasta el 2011, en que las MadHouse se centraron al 100% en sonidos muy underground, como el industrial hardcore, el hardtek, el schranz, el frenchcore…pero desde entonces, después de darle muchas vueltas y ver que la dirección que habían tomado los eventos no era para nada lo que quería transmitir, decidí abrir el abanico de estilos y empecé a introducir mainstream hardcore, lo que ha hecho que la promotora haya podido seguir adelante durante todos estos años, llegando a un público que nunca antes había venido a nuestras fiestas y haciendo que éstas fuesen mucho más ricas y dinámicas que en el pasado”.

Y a pesar de los pesares –debido a “la exagerada cruzada en Cataluña frente a todo lo que huele a fiesta a base de inspecciones, multas y precintos y sin apenas facilidades y licencias para organizar eventos”–, el presente y el camino de MadHouse no pintan nada mal. “Son muchas las ganas de continuar”, dice Ricard, “estoy hablando con bastantes festivales de Cataluña que quieren un escenario Madhouse en su haber –algo que me encantaría llevar más allá de esta comunidad autónoma–, ando en negociaciones para la creación de un nuevo concepto que, si sale, será lo más grande que haya habido por aquí en lo que a hardcore respecta y, por supuesto, estoy deseando poder celebrar los catorce años de vida por todo lo alto. MadHouse crece un poquito más cada año y creo que en éste volveremos a dar uno o dos pasitos más”.

Conclusiones

Hemos cumplido un sueño, hemos traído algunos de los artistas más potentes de nuestra música, como por ejemplo Miss K8 –que es una top mundial, lleva entrando en el DJMag Top 100 desde hace 3-4 años y tuvo su primera actuación internacional en una MadHouse– o Vandal –que ahora es cabeza de cartel en muchos festivales de toda Europa–, Wasted Mind, Lady Dammage, MBK, Edub o DRS; hemos avanzado con la mejora de nuestros eventos y la presencia en cada vez más festivales… Y la cosa promete, porque van a venir fiestas grandes, con las mayores espadas de nuestro género. Ojalá podamos seguir con este sueño y nos dejen hacer –tanto desde dentro como desde fuera– para tener la continuidad necesaria de cara a construir una escena como la de hace 7-8 años, aunque parece que será todo lo contrario...

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