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Crónica: Aquasella 2019

Escrito por David Elpezs | Fotos de Jota Martínez (Aquasella) | Publicado el 27.08.2019

Crónica Aquasella 2019

Seis años hacía que no me dejaba embaucar por los cauces del Sella, seis años en los que sinceramente había desconectado de su existencia y eso es mucho decir teniendo en cuenta que, con esta, han sido ya unas siete veces las que he ido. Lejos queda mi primera aparición en su pista, allá por el 2002, cuando se celebraba en otro emplazamiento, en una sola noche, y con una afluencia de público mucho menor en número, aunque idéntico en intenciones.

Allí, en Arriondas, estas como en kely. Ese pueblecillo piragüero tiene todo lo que tiene que tener para ello. Su gente, dispuesta a mostrarte su mejor gesto ante la menor interacción. Ese servicio hostelero que es capaz de reponerte de la mayor de las resacas a golpe de cachopo o de encenderte para el siguiente asalto sidriña mediante. Todo en medio de un marco incomparable. Ese paisaje que te recuerda lo pequeñito que eres, con esas cotas dominantes y con ese río que fluye en dirección a un festival tan atemporal como las propias montañas que lo rodean.

Para mi y mis compinches de festi la hoja de ruta musical estaba muy clara. La primera noche la pasaríamos en su totalidad, salvo sorpresa, en la zona denominada como “El Bosque”. Allí el line-up que se proponía era más proclive a nuestros cada vez más y más refinados gustos, mayores que nos hacemos. No era una noche para el decantador de vinos caros, si no para las deportivas con cámaras de aire bien hinchadas, era noche de tralla. Entramos tempranito porque pinchaba el cirujano a primera hora. A Surgeon, "Surjeon" que decimos en mi barrio, hay verle siempre, es un jefazo como no hay dos más. Ya desde su actuación nos percatamos que la noche iba a estar dominada por un BPM alto, mucho más alto de lo que mi gusto contempla como adecuado. No obstante oye, sabíamos donde íbamos y con quién, asi que ajustamos nuestro diapasón al tempo dominante y au, no será por nosotros. Tony nos deleitó con uno de esos set variados suyos donde lo mismo se erige un track al más puro estilo hard-techno, que se revuelve con un ácido timidillo impaciente de ser mezclado con otra sorpresa. Entre las sidras y el setazo era difícil no comentar ya a mi compañero de baldosa lo pedo que iba, y lo que me quedaba por estar. Grandiosa la emoción de poder volver a bailar ese “barro”, y lo entrecomillo ya que solo es un concepto el que intenta expresar, y es que ahora los organizadores con muy buen criterio, además de tener la pista cubierta en un 60% tiran gravilla para evitar los barrizales de ediciones anteriores (y de las que tanto hemos disfrutado). Los que disfrutamos de este tipo de festivales sabemos que ni el polvo que se levanta, ni el barro que se forman son peyorativos, sabemos que cualquier consecuencia del baile y la pista en conjunto es eso a lo que se viene.

No pude evitar despedir con pena a mi primo el cirujano, sabía que cierto modo de seleccionar se iba con él para casi el resto de la noche, y lo que me esperaba tendía más satisfacer la planta del pie que el oído degustador. Me confundía en parte.

Cuánto me gustaría poder hablar bien del set de Mallada, es un histórico, un buen tipo además, pero, bff, joder… intentó seguir la estela de Antonio y esa estela está en otra frecuencia a la suya. Con un pitch más alto aún, sin mezclas en modo intro, a tan solo las once de la noche… en fin, no pude soportar el set entero en ese momento de la noche... Parecía como si quisiera reproducir cierres que le habían sido encomendados en el pasado, a tan pronta hora, haciendo gala de una inexistente capacidad de adaptación al horario. Aproveché para darme un garbeazo por el festi, tomarme algo tranquilo y buscar al resto de compañerxs que me acompañarían el resto del finde.

Eh, que empieza el Rush me dijeron, y allí que fuimos. No daba un duro por él ciertamente, fui un ferviente fan suyo en el pasado pero nunca le perdoné su “ascenso” del hard-techno al schranz. Dicho esto, me flipó, de lo mejor de todo el festi. Su conexión con el público fue brutal… miraras donde miraras había alguien saltandosonriendo. Yo, me reencontré con él, lo bailé como si fuera la primera vez, y volví a tomar contacto con este personaje tan tan carismático y que tanto me hizo soñar encima de las deportivas, grandioso momento. Acabó con su tema con vocal mítico cantado por él of course, y coreada por la pista más of course aún. Grande Rush.

Dj Rush @ Aquasella

Benito! Aka Ben Sims venía después, joder, te relames cuando esto está por pasar. En su día le vi tantas tantas veces que acabé por rechazar su fórmula quitagrabes-pongrabes, pero bueno, una vez al año no hace daño así que si, tó relamio le esperé. La sesión estuvo bien guapa, variada musicalmente y con una bajada del pitch que agradecí, por aquello de enterarme que sucede entre kick y kick, que me metan en la cárcel. Dicho lo anterior, no acabó de engancharme aunque esto (como todo) es tan solo una percepción personal. De hecho a mis compañerxs de fatigas les flipó, así que sería cosa mía (nah, el público no estaba ni la mitad de entregado que con Rush, no pasó eso que pasa cuando un dj da en el clavo con la pista y ella es un unísono de gritos, silbidos y manos parriba, no pasó). Buen sorpresón se llevó mi compadre Raul Tr, uno de mis compis de pista, cuando en mitad del set sonó un tema suyo que saldrá en septiembre en el sello Rythim Control barcelonés. Gozadote de momento.

De Rebekah no voy a hablar mucho, me fui corriendo de allí a los 4 temas, después de sufrirlos… Música con un BPM altísimo, sin sentido (dentro de mis sentidos), prácticamente imbailable y ni mucho menos degustable. PUM PUM PUM. No tuvimos más remedio que ir a ver al bueno de Sven, que es siempre un salvavidas, y efectivamente, ahí a media pista, como si no fuera con nosotros el rollo, nos ofreció un bálsamo sonoro perfecto para encauzar la noche. No es que el tío sea un astro a los decks, de hecho nunca lo ha sido, eso si te clava 2 de cada 3 temas gloriosos, al menos para ese momento. Gracias Sven por salvarnos en ese momento tan delicado de la noche, las sidras estaban en lo alto ya, y Rebekah nos las hubiese jodido.

Había que moverse que el directo de Perc empezaba y era una de las actuaciones marcadas como importantes y bueno, vamos a dejarlo en que ni fú, ni fá. Se apoyó en el grandioso sound system del escenario (cosa a remarcar, que bien suena Aquasella, de diez, y esto es de una importancia suprema en este tipo de quedadas para bakalas). El live se dirimía constantemente en líneas y líneas de batería, con una ausencia llamativa de sintetizador, con el bajo muy escondido, casi sin leads melódicos . De todos modos eh, habrá quien esté leyendo esto imaginándome ahí con la cara mustia sin disfrutar del asunto… nada más lejos de la realidad; el ambiente que se vive el prau es lo puto mejor y se disfruta aún con el colmillo levantado ante un actuación que no te cuadre, ambientazo, copón. Más cuando sabes que en breve empieza uno de los platos fuertes, I Hate Models, que me flipa a mi el muchacho este.

Y así fue, toda esa ausencia de luz en forma de melodía que mis oídos reclamaban del directo de Perc me lo dio el colega. Grandiosa selección musical, con abuso del cambio de ritmo, y echando mano constantemente de esos pads celestiales marca de la kely que peinan mensajes más siniestros, y que dejan ese regusto a dicotomía argumental. I Hate Models es definitivamente un artista con marca musical propia, algo de agradecer en este mundo de clones sonoros pendientes a esterilizar. Lo gozamos, y en ese goce es partícipe, repito, el ambientazo que la pista de Aquasella destila, sus gentes lo destilan, olé.

Llevo cinco minutos mirando al techo intentando conseguir el modo de hablar de Pepo sin hacer sangre, porque le quiero mazo. Es un señor que me ha dado grandes mañanas en ese prado y grandes noches en otros sitios, es toda una institución dentro de mi mente technófila y nunca le estaré lo suficientemente agradecido por tantas y tantas sonrisas mientras botaba. De hecho, guardaba un halo de esperanza en el momento en el que empezó, incluso les decía a mis compañeros de bolsas, ya verás, ahora el Pepo, echando mano de antiguas coletillas, quizás queriendo evocar antiguas épocas en modo hechizo. Él, técnicamente, sigue a lo suyo, mucha intervención en las mezclas haciendo ver que hay un DJ ahí, y sigue siendo él en este aspecto, eso si, y aquí lo que justifica que nos fuéramos “a la cama” antes de la cuenta, la selección musical me pareció horrenda, muy lejos de ese techno de Birmingham que le aupó al altar del baile mañanero. Se te quiere igual Pepo.

Lo mejor estaba por llegar, el segundo día y siempre bajo mi humilde vivir fue el auténtico día del musicón y de la fiestona. Hasta mañana, decía una amiga mía a uno de los porteros, con la boquita esa de piñón que tiene.

Garbeazo por la pre-party que Arriondas y sus bares brindan previos al segundo día nos encaminamos siguiendo el curso del río hasta el farrote. Era, a priori, el día señalado como más disfrutón tanto del pabellón auditivo como de las air max, que por cierto iban ya guapas de polvo festeril, y te uniformaban con el resto de pares de pies que por el pueblo yacían buscando recuperación en forma de gastronomía local. Buena decisión fue la de hacer el botellón en la misma puerta del festival; era muy pronto aún para entrar, pero no quería perderme la actuación de Architectural... y es que Don Juan está reconocido dentro de los galardones que otorga el martillo de mi oído como el mejor productor techno de nuestro país, y que cuando mezcla esa potencia estructurada con las melodías que añade, este su aka, se convierte en un musicón total. Y así fue, joder que sesionón, tracks removidos por grooves galopantes que transportaban siempre un mensaje sonoro-melódico del flipar, de esto que estás de botellón callado como si tuvieras los cascos puestos escuchando algo por el soundcloud, como cuando vas por el metro.

Venga, padentro que hay mucho que bailar, decía un colega mío a la vez que estrellaba su apurado mini de whisky con coca-cola contra el suelo. Empezaba Derrick May, al que tenía unas ganas terribles de ver, hacía lustros que no le disfrutaba… esperaba de él un set inteligentemente ascendente, paseante por estilos, desde el house hasta el techno, resabiado en tracklist y con la pausa que la hora demandaba. Y así fue, ni más, ni menos, perfecto. Bien es cierto que se le vio sufrir en algunos encuadres, pero a Derrick se le perdona todo, más cuando la selección musical hizo de warm-up matizado para los intereses de los abajo bailantes, que ya cogían posiciones para el resto de la noche. Hablemos de los abajo bailantes..

Da gusto comprobar como en esencia todo sigue igual, grupos nutridos de ilusiones tanto musicales como vitales, sin aún haber sido contaminados por las inclemencias de la puta vida adulta, y con una cara de dame más vida que se me queda corta, dame más. Si, me refiero al rango de edad. Aquasella tiene un público que se va renovando con los años pero que sigue teniendo una máxima innata, la de la fiesta bruta y bakala, y no por ello no respetuosa con el entorno humano que la rodea. La media no sería mayor de 22-23 años, podría ser el padre de algunx de ellxs, y eso no quitaba oportunidad de interactuar con todxs y cada unx de ellxs. Bien es cierto que yo me mantengo como un chaval en alma y físico, pasaba desapercibido, y eso es gracias a tener el acierto de seguir disfrutando de este santo deporte que es la vida enmusicada. Continuemos con la música…

Las sidras ya estaban haciendo el trabajo para lo que se las contrató, las peñas ya estaban reagrupadas donde se las indicaba por el típico grupo wasap que se crea para la ocasión, y las articulaciones de lxs bailaorxs, ya recuperadas del día anterior, volvían a brindar de potente baile a los cuerpos danzantes que por la pista se deslizaban. Empezaba Rødhåd, la primera propuesta techno por extensión que el line-up del sábado ofrecía. Le ví en Dekmantel hace 3-4 años y recuerdo que me moló su rollo, pero aun así guardaba un tanteo de ceja levantada ante la selección musical que ofrecería. Mi ceja no me engañaba, aunque con acierto en cuanto a potencia, no capté un set elaborado en cuanto a selección, en mi opinión abusó de un tipo de techno concreto, el del martillo pilón, y joder, son dos horas, tienes dos putas horas para poner música, recorre un poco más el género por dios santo. No obstante, quede claro, que esto lo dice el gafapasta cultureta que llevo dentro, la pista decía otra cosa. Gustó, y mucho.

Es curioso lo que pasa en la pista en este tipo de festis, a nivel social me refiero. Por un lado tienes a tus colegas, tu base de operaciones digamos, en un primer círculo de interacción. A continuación, contiguos, otros círculos tangentes al tuyo que se las gozan a la vez, hasta que se mezclan en uno solo juntos y revueltos, mazo de colegas nuevos a los que brindar con tu copardo, compartir lo que proceda, e intercambiar guiños cómplices a sabiendas de estar sintiendo cosas muy parecidas… Debería darse en las escuelas este tipo de interacción, curioso es que se estigmatice desde algunos sectores de nuestra sociedad este tipo de reuniones, cuando son el autentico ejemplo de armonía social y vital. Viva.

Aquasella 2019

La Dr Rubinstein era toda una incognita para mi, nunca la había escuchado, ni en enlatado ni en directo, ni si quiera su propio nombre me sonaba. “Es residente en Berghain” me decía una amiga, así como si eso ya fuera cartel suficiente para el pre-respeto, que lo es eh, nunca he escuchado algo desagradable en ese club berlinés. Hostia puta, que sesionón se marco la tía, buah, en mi opinión el mejor del festi. Lo digo por la selección musical, o sea, por un factor de opinión muy personal. La tía viajaba desde el pause que otorgan los tracks más minimalistas a base de ácido y cajas crudas hasta el techno más bailongo, subía y bajaba y con ello nosotros. Mucha clase, cuando se publique esta crónica estaré camino de Berlín, y en ese viaje estará impresa la intención de disfrutarla en el club de la que se dice es residente, allí, entre desnudos, sexo explícito y bailes berlineses con la mirada puesta en la dancefloor como si nada de eso estuviera pasando en tu codo.

Muleeeeero, muleeeeeeeero. No podía faltar Óscar al gathering. Es un ídolo de tantas y tantas generaciones que asusta, un atemporal del cerumen y de las deportivas españolas. En fin, hasta ahí mis buenas palabras hacía él en esta ocasión. No se si es que solo se trajo en los pen-drives la carpeta "bombo a negras" o que, pero joder, de un tipo como él se espera mucho más que dos horas con el mismo patrón rítmico, más viniendo de uno de los "creadores" del "doble bombo" que tantas alegrías le dieron a mis caderas en el pasado. Dos horas de temas, bien pinchados eso si, donde el bombo no se movió de la rejilla más obvia, sin dilaciones en su dibujo y echando por tierra buenas atmósferas que los tracks portaban, pero es que tio… de verdad? De verdad en dos horas no eres capaz de mover el ritmo más allá de lo obvio? Esto que digo, de nuevo no es más que una apreciación personal sesgada por muchos años de escuchar y de bailar, la pista parecía inocua a esta reflexión y se las gozó, y yo con ella, vaya por delante.

Aunque no soy muy fan de la Temple tengo que decir que agradecí su intervención musical. El Bpm alto, que es su seña, apareció, afortunadamente acarreaba una cierta novedad en los dibujos de batería con respecto al madrileño afincado en Asturias (cuantas veces se ha utilizado esta coletilla cuando se habla de Mulero eh, que sopor). Por aquel entonces la pista era un jolgorio del flipar y tengo que reconocer que no guardo muchas referencias musicales que citar, guardo sensaciones, si estuviste allí sabes de que tipo de sensaciones hablo... en ese momento en el que la claridad del día empieza a aparecer, el monte se empieza a iluminar con esa característica niebla arriondera como filtro cromático y las sonrisas creadas, y aun creándose, ofrecían su versión más auténtica, la que está iluminada por esa luz que Asturias dota a esa hora. Es grandioso el momento en el que amanece en Aquasella, en ese sitio, de esa manera y rodeado de estas gentes.

En este párrafo de la crónica estoy seguro diferiré con gran parte de los asistentes. Surgeon, Surjeon como dicen en mi barrio, y la teclista de Ga-ga Lady Starlight, ME ENCANTARON. Después de 6 horas de contundencia sonora sin descanso, el directo de estos dos me entró como un cachopo el domingo post-festi. El directo que llevan es un amalgama de melodiotes de quedarte loco mezclado con líneas de batería que suben, bajan, se interrumpen, y que cajean a lo cirujano… fue la banda sonora perfecta para lo que en ese momento estaba pasando en la pista, ese momento de la mañana donde mires donde mires hay un cuadro al que observar, eso si no eres tú el cuadro observado, que fijo así fue también. Mi momento favorito del Aquasella 2019, este fue. A la peña que preguntaba por el set me decían “me mola, pero no es el momento”, a mi si me lo pareció… este directo fue toda una intervención psicológica en el pedo conjunto. Enhorabuena a los programadores por colarlo en ese momento.

Ya de día y con las primeras gotas de agua regando las semillas del vidote empezaban los Fjaak, que soy muy fan yo de estos tronkos. Me alegro mucho que estos chicos estén consagrados ya, son muy buenos, junto con el de Surgeon el mejore live del festi sin duda. Ofrecen una música carismática, dirigida al baile y con ese toque de irreverencia de la que ellos mismo hacen gala constantemente (si aún no lo haces, síguelos por instagram).

Ultimo set del Aquasella, penúltimo párrafo de esta crónica. A Nina Kraviz se la acusa de estar sobrevalorada y es verdad, pero como a otros tantísimos de los que nadie habla. Está sobrevalorada a nivel caché, eso seguro, pero creo que a nivel musical el gafapastismo cultureta la infravalora. Es el segundo set que escucho suyo en directo y van dos veces que me gana. No es mi música, pero me encanta como juega con los tiempos de la sesión, como baja y sube, como arranca y como mezcla! Se marcó unos soberanos mezclotes de los temas muy de remarcar y tiene una conexión con el público de la hostia... También se la acusa de postureta, por bailar, bff, yo no veo que postureé la piva se lo goza tela y se le nota. Acababa el festival jarreando agua como solo Asturias sabe dar, con una pista entregada a eso de las 12 de la mañana...

En definitiva, que decir... Aquasella es un festival con una calidad de servicio que no tiene nada de envidiar a los festivales para modernos de cabecera, sonidazo, pides rápido en las barras y no hay sensación de aglomeración a pesar de tener una gran asistencia de público. Si eres de esos que, con acierto, sabes disfrutar de la irreverencia del público joven, o eres uno de ellos (tengas la edad que tengas) Aquasella es un festival de mucho disfrutar, con un ambiente top y encuadrado en una geografía que quita el hipo. Nunca es la última vez que vas, volveré!

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