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Crónica: Bilbao BBK Live 2019

Escrito por Omar A. García | Publicado el 16.07.2019

Primera experiencia BBK y todo ha salido a pedir de boca. Si bien es cierto que íbamos muy bien recomendados, si bien es cierto que es un festival consolidado y con gran experiencia y si bien es cierto que el cartel prometía, uno ya no se fía al cien por cien cuando deja su ocio en manos de un festival de música en España, pero parece ser que hay esperanza. La organización fue prácticamente impecable y teniendo en cuenta que hay detalles siempre mejorables y que nunca llueve a gusto de todos, las comparaciones con otros festivales “rivales” son odiosas.

La llegada al festival se hace un poco cuesta arriba, nunca mejor dicho, pese al buen funcionamiento de los autobuses que suben a Kobeta, andar ese kilómetro obligatoriamente cuesta, pero es cierto que al pasar la entrada te olvidas del esfuerzo y te dejas llevar por la música y el buen ambiente que reina dentro del recinto.

Si omitiéramos que el viernes la bajada hacia Bilbao fue algo más tortuosa por la gran afluencia de público de ese día (Efecto Rosalía), el resultado sería de muy positivo. Los horarios cumplen, los escenarios suenan a cada cual mejor y puedes encontrar un hueco para ti, te guste el rock, indie, la electrónica o el rap, por poner varios ejemplos que podríamos encontrar echando un vistazo rápido al cartel. Ah y por favor, festivales y clubes, tomen nota, sets de 3 horas como en Basoa, siempre.

JUEVES 11: LA LLEGADA

Por causas ajenas a nuestra voluntad y después de salvar unos contratiempos no pudimos empezar la tarde-noche con lo que para mí era uno de los platos fuertes del festival, el trío Khruangbin, varios colegas aventajados nos comentaron que los de Texas, un grupo que mezcla sonidos electrónicos con dub, soul o psicodelia sin duda estuvieron a la altura de las expectativas.

Por suerte tuvimos la oportunidad de empezar nuestro recorrido con un recital al piano del gran Nils Frahm en el Bestean, el segundo escenario del festival, como corresponde a un artista de su categoría. El viaje melódico en el que te envuelve el alemán siempre se queda corto: una hora escasa de actuación pero deja un gran sabor de boca.

Al terminar y whatsapp mediante, nos comunican que Octo Octa tiene a Basoa patas arriba y que está dando un gran espectáculo a base de house muy rítmico y salvaje, scratches, cortes y un sinfín de trucos. Tras una breve incursión en Basoa decidimos subir a conocer el segundo y más pequeño escenario de electrónica del festival, que es Lasai.

Mención especial a la producción de estos dos escenarios, sobre todo en lo que se refiere a sonido e iluminación, con los que consiguen crear una atmósfera insuperable. Ojalá hubiera más bosques electrónicos como este.

En Lasai vimos el final del set de Casper Tielrooij, uno de los socios de Dekmantel, que siempre deleita con una selección musical fina y unas mezclas impecables.

Después nos movimos a la carpa Gora a ver el directo de Nicola Cruz . El francés, afincado en Quito (Ecuador) y de fama mundial, ha sabido exprimir al máximo las sonoridades latinas y andinas en un show que sin ser de gran complejidad resulta amable, divertido y de fácil escucha para cualquiera en este festival.

Modeselektor resultó, en nuestra opinión, la decepción de la noche. Siempre habíamos tenido la sensación de que presentaban una creación interesante a la par de entretenida. No fue ésta su noche, desde el primer momento temas demasiado agresivos y sin enganchar con el público.

El cierre a la primera noche lo pusimos con Fort Romeau en Lasai, escenario comisariado por Red Light Radio en la noche del jueves, que hizo un set muy en su línea, lento en cuanto a bpm, calidad en la selección, techno, acid, líneas muy gordas de bajo y melodías, deleitándonos con temas como Blazer de Project Sandro.

VIERNES 12: EL EFECTO ROSALÍA

El efecto Rosalía tiene dos connotaciones, una positiva, cuando este festival puede contar con un cabeza de cartel de talla mundial y tan potente actualmente. La negativa, el consiguiente sold out que la acompañó, ralentizando el buen funcionamiento que tuvo jueves y sábado el festival y la cantidad de festivaleros que fueron a echarse la foto con Rosalía y luego no sabían ni dónde estaban.

Comenzamos la tarde con el set de la británica Moxie: house, deep y tech-house, con una selección de temas de ahora y temas más clásicos como Houze de Red Dragon, que no pareció terminar de cuajar del todo con el público. La británico cedió el testigo al sueco Dj Seinfeld quién comenzó su set de tres horas con temas disco y house clásico como That Afro Rhythm de Mateo & Matos y fue progresando hacia ritmos mas acelerados, breaks y lo-fi.

Después paramos para un refrigerio mientras escuchábamos de lejos (era imposible acercarse a Nagusia) los primeros temas de Rosalía. La catalana nos sorprendió con varios temas ‘a capella’ o solamente acompañada por unas palmas. Lo cierto es que el timbre de su voz pone los pelos de punta a cualquiera ya sea seguidor o detractor.

Observando el cartel del sábado, pensamos que DJohnston era una buena apuesta para el escenario Lasai. Lo que fue una incursión para ver el inicio de su set finalmente se tradujo en que no nos movimos las dos horas que duró su actuación en Lasai, por lo que se convirtió en una apuesta sobre seguro, así como en uno de los mejores sets del festival. El dj barcelonés con amplia experiencia a los platos - actualmente es residente de Razzmatazz y antes fue residente y programador del desaparecido BeCool y de las míticas Look Back Nights - dio un recital de ritmos lentos (no más de 115 bpm) y sonidos gordos con una selección musical exquisita por ejemplo el tema Routine de KZA. Mención especial para el cierre con It’s no good de Depeche Mode y sobre todo con Loaded de Prima Scream que nos hicieron dejar Lasai con una sonrisa en la boca.

Por su parte los norirlandeses Bicep , pese a ser dos grandes productores, demostraron (y no es nuevo) que no son buenos disc-jockeys. Tienen una buena selección musical, buen techno y breaks, grandes temas pero que suenan demasiado tiempo, mezclas cortas y simplonas.

El disco del proyecto The Blaze, tiene varias canciones que me resultaban interesantes por lo que pusimos rumbo a su actuación, pero fue una decepción total. Un directo bastante enlatado en el que los dos componentes del grupo se dedicaban a bailar sobre el escenario y animar a la gente. Eso si, en Bestean, una vez más, un sonido increíble.

Para cerrar la noche, Laurent Garnier , hizo justo lo que se esperaba de él. Garnier en estado puro, techno y melodías sin concesiones. Para cerrar con sus temas fetiche: The Man With The Red Face y Gnanmankoudji.

SABADO 13: DJ DUSTIN, SET Y PARTIDO.

El último día comenzamos con la actuación de Nathy Peluso. La argentina domina como nadie la puesta en escena, con un sonido a camino entre el soul y el rap, aunque personalmente me quedo con sus temas más soul, y con una voz arrolladora que nada tiene que envidiar a las grandes musas del R&B. Una hora de show que se hizo corta, con una banda y un acompañamiento vocal que engrandece a la Peluso.

Después de esto nos movimos a Basoa donde Tama Sumo daba los últimos coletazos de su set entre house y disco para dar paso a lo que sería el set de la noche y uno de los grandes del festival, Dj Dustin . Su fórmula es sencilla de definir, pero difícil de aplicar. deep, minimal y techno, temas sencillos, pero siempre recubiertos de una atmósfera profunda y que nos atrapó en un viaje de tres horas en el que no pudimos parar de bailar. Y una vez más, el tema de cierre (Bad Space Habits) nos hizo vibrar y poner los brazos en alto.

Paralelamente a Dj Dustin , en Lasai, escenario comisionado por John Talabot durante el sábado se pudo disfrutar de un set del propio Talabot con Alicia Carrera con el alias Ninja, basado en sonidos experimentales y ambientales. Después de este set comenzaría Phuong Dan, el Dj alemán de origen asiático que realizó una sesión de sonidos techno y trance, nunca más allá de los 115 bpm, con una selección musical y una técnica excelentes.

Mientras tanto en Basoa, Todd Terje había desplegado el acid, el disco y el house más festivaleros y divertidos en un set que comenzó con Let’s Groove de George Morel, lo cual era toda una declaración de intenciones hacia la fiesta y la diversión. También hubo espacio para temas más clásicos pero no menos festivaleros como Funkatarium o Ritmo Especial de Daniel Maloso.

Cerrando el festival, John Talabot realizó un set de techno con toques tranceros y más animado de lo que le hemos visto en otras ocasiones. Un broche perfecto para cerrar el festival amaneciendo el domingo.

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