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25 años de Wiggle

Escrito por Cherry Adam | Publicado el 30.07.2019

25 Years Wiggle

Wiggle es probablemente la fiesta underground más longeva de Londres. Ha habido tantas que es difícil elegir momentos particulares. Aunque recuerdo nuestra primera fiesta: la ibamos hacer en un ático cerca del río Támesis. Lo que no sabíamos es que el Maratón de Londres era ese mismo día, así que todas las calles estaban cerradas y no teníamos cómo llegar al lugar. En menos de cuatro horas tuvimos que repensar toda la fiesta. Encontramos un viejo almacén en Camden. Tuvimos que sacar coches y maquinaria para poder entrar, pero lo hicimos realidad.”

El final de la década de los ochenta, del reinado de la Dama de Hierro, la caída del muro de Berlín, los días grises habían terminado y un espíritu de esperanza bullía en el ambiente. Fue la época en la que se celebró el nacimiento del rave –término que se le dio a las fiestas de acid house que tuvieron lugar en Londres a finales de 1980–, y de aquellos encuentros coloridos y de smiley faces que se convirtieron en sitios seguros después de años de sincretismo.

La identidad individual era celebrada y, al mismo tiempo, amalgamada dentro de una gran comunidad. Se trataba de una familia global compleja, disímil pero enamorada de la música, de encuentros clandestinos, –en naves industriales abandonadas e invitaciones boca a boca–, pero con un respeto y unidad inherentes y muchas ganas de pasarlo bien. Fue a principios de los noventa que Terry Francis, Nathan Coles y Eddie Richards decidieron rescatar el espíritu acid house para crear fiestas inolvidables y uno de los géneros más reconocidos de la música electrónica actual: el techhouse.

He tenido la oportunidad de conversar con los fundadores del mítico sello londinense Wiggle Records, en el marco de la celebración de su 25º aniversario.

Se dice que el origen del sonido de Wiggle estuvo motivado por la búsqueda de algo "más punky y peculiar que solo house". ¿Qué buscabais en ese momento y qué faltaba en la escena?

En ese momento no teníamos otro plan más que encontrar un lugar donde tocar nuestra música y disfrutar con personas de ideas afines. Además, en esa época (1992) todos los clubes de Londres habían sido adquiridos por Kiss FM.

Eran los días después del cierre de las radios piratas. Todo se había vuelto bastante comercial y definitivamente había un hueco en la escena. Había gente que todavía quería salir y escuchar buena música. Decidimos crear Wiggle para pinchar lo que queríamos escuchar, se comenzó a rodar la voz y la gente se unió.

Realmente no me gusta comparar la escena de entonces con la de ahora. La música cambia y ahora estamos buscando música con la misma actitud que teníamos entonces. Nuevos sonidos, algo diferente, pero con el mismo ritmo que siempre hemos tenido, ese que hace mover tu culo y tus caderas.

Los DJs siempre hablan de la influencia del sonido del sur de Londres, ¿Qué lo hace tan único y característico?

Lo que lo hizo único fue la música. Era algo divertido, diferente a la norma. En una misma noche había house, acid, vocales, breakbeat, electro, todo. Sólo buena música sin reglas, eso es techhouse. El sonido del sur de Londres que evolucionó alrededor de Swag Records en Croydon tenía un sonido individual, que incluía tribales, reggae, speed garage y algunos DJs tocaban un sonido más techno. Wiggle se encontró con todo eso en el medio. Así que nuestro sello y fiestas lo que buscaban era conservar ese sonido y ritmo fluyendo pero mezclando diferentes estilos. Queríamos mantener viva la esencia del acid house y las emociones que vienen con esa música.

Cuando finalmente llegasteis con esta mezcla de groovy bassline y techno sin nombre o género, ¿Cómo fue la reacción de la gente?

Por lo que puedo recordar, la etiqueta de techhouse provino de trabajar en Swag Records durante 9 años. La gente llegaba y preguntaba por el “house con influencia techno”, y se empezó a conocer como techhouse. Fue fácil describirlo. Una vez, tuvimos una reunión en el club nocturno The End con otros DJs para decidir cómo llamaríamos a este nuevo sonido. Alguien sugirió tekfunk, pero el término no resonó con nadie. Para ser honesto, en su momento tampoco me gustó mucho la palabra techhouse. Creo que al darle nombre a la música la encasillas, la restringes, y queríamos tocar todos los géneros. Ahora estoy acostumbrado, pero sigo creyendo que es restrictivo.

Habemos de las fiestas Wiggle: Éstas eran reconocidas por querer rescatar el espíritu del acid house y por su gran sentido de comunidad, ¿Qué más hizo que las fiestas Wiggle fueran tan especiales?

La convocatoria a nuestra fiestas se hacía de boca en boca, amigos de amigos. Si llevabas a tus amigos, seguro se trataba de gente igual de genial y respetuosa que tú. Nathan, Louise (RIP), Claire, mi pareja en ese momento, y yo empezamos todo. Recuerdo que vendíamos los boletos primero desde casa y después desde Swag Records, donde comencé a trabajar y que luego se hizo conocida por ser la casa del techhouse. Esto garantizó que un buen grupo de personas se uniera para hacer de nuestra fiesta, la mejor fiesta. Casi siempre conocías a alguien o los conocías a todos. Era un asunto de familia. Supongo que es un poco como lo que sucede ahora con las redes sociales.

¿Cuál era la logística detrás de las fiestas? Desde elegir el lugar hasta convocar a los DJs y la gente.

Solíamos hacer las fiestas en almacenes, naves industriales. Sitios donde podías relajarte, donde no habían gorilas golpeándote el cuello y pidiéndote que te marcharas. ¡Libertad! Ese era el espíritu del acid house. Buscábamos sitios abandonados y sin vecinos, así que no había policías respondiendo a quejas por ruido. Eso sí, Nathan era nuestro salvador. Si llegaba la policía, él era el indicado para hablar con ellos. Nunca nos cerraron por no tener una licencia para la venta de alcohol, no sé cómo lo hacía, ¡era un descarado! En el caso de los DJs, siempre seleccionábamos aquellos con el ritmo correcto: Dave Mothersole, Richard Gray, Grant Dell, Liz Edward, Mr C, Mathew B, Colin Dale, y más tarde, Mr G, Richie Hawtin, entre muchos otros.

Wiggle

En la década de los 90 había cierta necesidad de darle un sentido de cultura popular a la música electrónica. Algunos autores afirman que la producción de música electrónica era al dormitorio lo que el punk era al garaje ¿Cómo fue vuestro acercamiento a la música electrónica?

Fue en Londres, desde finales de los 80 y principios de los 90, donde comenzó todo. La música house era algo nuevo y formábamos parte de ese movimiento. Hacer fiestas, hacer música y salir. Teníamos el camino, los medios y era el momento adecuado para nosotros. Ahora se puede hacer música en un teléfono inteligente. La escena ha crecido y es inevitablemente más comercial en general, pero todavía hay personas que hacen lo suyo. Busca y encontrarás. Hay una buena escena underground en Londres y partes de Inglaterra.

Años más tarde, esa sensación de "disfrutar de la música y el underground" se cambió por una revisión “neo-hippie” del rave donde se adoraba al DJ, en lugar de verlo como promotor de música y cultura. De hecho, muchos de los DJs actuales han ganado su notoriedad gracias a este fenómeno. ¿Debemos hacer algo como público?

Antes se trataba de intentar hacer algo, ahora se trata de ser alguien y parece que no hay nada que lo detenga. Ahora los Djs tienen un gran equipo de producción detrás que gestiona sus redes sociales, elige los discos que se les envían, los estilistas, bla, bla, bla. Son casi como estrellas del pop fabricadas, rollo X-Factor. Creo que el pop se comerá a sí mismo, pero algunos de nosotros siempre nos hemos mantenido fieles a nuestras creencias, es todo lo que sabemos.

Y finalmente, ¿qué hay para Wiggle en el futuro?

Ven a escucharnos tocar y lo descubrirás.

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