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Despidiendo a Juan Santamaría

Escrito por Luis Costa | Publicado el 26.04.2019

El pasado jueves 11 de abril me asaltaba la terrible noticia del fallecimiento de Juan Santamaría, dj pionero de la cultura de club en general y de la valenciana en particular. Tenía 69 años. Su salud venía siendo débil de un tiempo a esta parte, pero no esperaba recibir esta mala noticia tan pronto, sinceramente. Me he quedado hecho polvo.

Tuve la inmensa suerte y el honor de entrevistar a Juan en profundidad, con el que charlé largo y tendido varias veces, mientras recopilaba información para armar mi libro ¡Bacalao! Historia Oral de la Música de Baile en Valencia 1980 - 1995 (Contra 2016). Tuve claro desde el primer momento que él debía ser la primera persona con la que debía hablar, si quería hacerme una idea certera de lo que había sido la escena de baile en Valencia en los ochenta. Así me lo descubrió años atrás el gran Joan Oleaque en su esencial En Éxtasis (Barlín Libros, 2018), donde me quedó revelada por primera vez - en su edición original en catalán del 2004 - la importancia capital de la figura del maestro, en la vanguardista movida de club valenciana. Si me disponía a recuperar esa historia debía conocer sin duda la suya primero y confirmar si allí había un libro. ¡Y vaya si lo había! De hecho, había un libro entero solo sobre Juan Santamaría. Y alguien debería hacerlo. Se merece todos los homenajes, dentro y fuera de su tierra. Pero allí ya está tardando… Las instituciones culturales oficiales valencianas deberían ponerse a ello. Y de paso así empezar a otorgarle de una vez el altísimo valor cultural que ha tenido para su ciudad toda esta gente, con Santamaría como protagonista absoluto en su momento fundacional, y más adelante en Zic Zac. Pero me estoy adelantando.

Juan Santamaría en la cabina de Cap 3000
Juan Santamaría en la cabina de Cap 3000

Aquella primera vez me acompañó Hector Nillo, fotógrafo y realizador valenciano de pro, que gravó con su cámara aquellas primeras respuestas, mientras nos mirábamos con complicidad a cada momento. Conscientes de estar asistiendo a un momento único, de tener al jefe hablándonos directamente. Recordando su infancia, su precoz afición por la música y sus primeros pasos como Dj, este marciano oficio.

Estos últimos años la salud no acompañaba a Juan, de quien se podía adivinar claramente debajo de su picarona sonrisa que había sido un golfo adorable. Como me hubiera gustado conocerlo hace unos años, que me hubiera recomendado discos en sus tiendas… Mis sesiones con él no se podían alargar demasiado, se cansaba. Sin embargo, su generosidad era tal, tales sus ganas de contar, que las alargaba hasta quedar agotado. A medida que íbamos quedando, yo iba conociendo su apasionante historia: sus viajes a Ibiza, a Sitges, a Ámsterdam, a Londres para pillar discos y revistas, su estreno como dj en Cap 3000 de Benidorm… Sus primeras residencias en Oggi, Metrópolis y Distrito 10. Su paso por Chocolate o Barraca, donde dejaría pasmado a un jovencísimo Carlos Simó, entonces camarero del garito, que luego sería su dj residente durante el primer lustro de los años 80. Quedábamos cerca de su casa, en alguna terraza, nos pedíamos unas cañas y volvíamos al lío. Y yo iba descubriendo el enorme calado de una persona humilde, que no parecía ser consciente de su colosal importancia en toda esta historia. O cuando menos, sin duda, él no se la daba.

Juan Santamaría en Radical
Juan Santamaría en Radical

Su carrera como dj fue relativamente corta, pero muy intensa. Se retiró en 1983 a la edad de 34 años. Y dejó las cabinas para montar la primera tienda especializada de Djs en España, Zic Zac, el templo. Me explicó como asistió personalmente al hilarante momento en que se acuñó el término “bacalao” en su tienda, con esa misma sonrisa picarona, recuperando un momento claramente divertido y amable, pero también clave y significativo. Me lo explicaba disfrutando. Juan tenía, por encima de todo, una enorme pasión por la música. Decidió dejar de pinchar porque no le parecía honesto seguir pinchando para quedarse con los mejores discos de la tienda y dejar a los demás DJs sin la crema, tal cual. Así que se centró - junto a sus socios, los hermanos Miguel y Toño Jiménez - en traer la mejor mierda a la tienda. Tras romper con sus socios, Juan montó una nueva tienda, Radical, donde siguió manejando crema, esta vez más centrada en las guitarras y el pop. El asunto de la EBM y la castaña no le llegó a interesar nunca demasiado. Todo el percal de ‘Madchester’. De hecho el fue el responsable de que los Stone Roses tocaran en Barraca. ¡Y gratis!, y tampoco alardeaba de ello. También tenía amistad con Tony Wilson y otros popes de la intelligentsia indie británica. Su héroe siempre fue John Peel, al que adoraba, y siempre he pensado que no tenía nada que envidiarle. En breve tengo el gusto de pinchar con otro jefe de todo esto, Fran Lenaers, que siguió los pasos de Juan Santamaría e hizo la leyenda valenciana aún más grande, desde su residencia en Spook. Esa sesión te la dedicamos Juan, te echaremos de menos maestro.

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