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Crónica: 2manydjs @ Journeys, Razzmatazz (Barcelona)

Escrito por Javi López | Publicado el 19.03.2019

He visto a 2manydjs 200 millones de veces. En contextos y lugares diferentes: clubs, festivales de electrónica, festivales de pop, en Ibiza, en Londres, en Despacio con James aka ‘Maradona Murphy’, también en el mismo Razzmatazz… Pero la del sábado realmente fue una de las mejores sesiones que he presenciado de los hermanos en todos estos años. PAM.

No nos vamos a engañar. Cada vez es mas difícil emocionarse en un club de Barcelona. Y más con los Dewaele, una de las cartas más básicas del clubbing de las últimas dos décadas. Sin embargo, el sábado, Journeys consiguió generar una atmósfera memorable, con brutales picos de energía, y despertar los instintos más primarios de una audiencia mayoritariamente formada por treinteañeros, que han crecido y vivido la evolución de los hermanos: desde la era esquizoide de los mash ups, pasando por la detestable época new rave (The Gossip y Chimo Bayo en cada puto set) hasta el día de hoy, donde cruzan de manera magistral soft pop, afro beat y weird techno como si untasen pan con mantequilla. Y entremedio, como no, clásicos básicos: de Byron Stingly a Michael Jackson. Porque la audiencia, se muestra primaria y efusiva, y necesita caramelos. Y ellos saben controlar los tempos del set: ahora un tramo de percusiones africanas, ahora te meto techno raruno, una de electro esquelético, y te remato con el Pump Up The Jam.

La sombra de Despacio es alargada. Este Journeys pretendía, en parte, emular el concepto de esas fiestas. La velada se celebró en la sala 1 del Razzmatazz, y para la ocasión dispusieron de forma estratégica diez altavoces en el club, y anabolizaron los subgraves. La fórmula funcionó: la sesión sonó espectacular desde el minuto uno. Pelos de punta, presión sónica y acertados juegos de luces. Estela, la encargada de prensa de Razz, me dijo con una sonrisa de satisfacción: “¡Voy a pedir que dejen siempre este sound system!”. Si hace falta recogemos firmas.

Los Dewaele comenzaron poniendo temas que son ya un clásico de los Despacios. Abrieron con Young Americans de David Bowie, que perfectamente podría haber servido también como tema de cierre, dejando claro que los warm ups son para cuando no hay nadie en la sala... A las 21h el club estaba casi lleno. Y sí, muchos treinteañeros, pero también clubbers maduros, bordeando los 50 años, lo cual es agradecido de ver, y evidencia el éxito de la fórmula Journeys.

La primera hora fue de tanteo. Y se movieron por los derroteros que han caracterizado sus sesiones en Despacio junto a James Murphy: soft y yacht rock, disco exótico trufado de redobles de batería (el Capisco de Mina), perlas afro beat (Look Up In The Sky de Francis The Great)... A partir de la hora y media de set, comenzaron a pisar el acelerador y dejaron caer material propio, tanto de Soulwax (Heaven Scent junto a Chloe Savigny) como cañardos de su proyecto de disco edits Waffles como Hankuri, Ça va, y 49 Gang. Y poco a poco fueron introduciendo bombos y centellas, a base de techno de sintes de goma (Karma de Phillipi & Rodrigo), despieces disco-house de nuevo cuño (Pulp Fusion de Adesse Versions; Fifty Dolar Bills de Sworn Virgins, tema editado en su sello Dee Wee), viejas rodajas electroides (el remix de Seamus Haji de At Night de Shakedown), y arrebatos ultra-pop como You Should Be Dancing de los Bee Gees. Todo ello entre sudores, pajaritas, sonrisas, brazos en el aire, subidones infartantes y copas de Moët. Parece mentira: a estas alturas de la vida, todavía es posible volverse a enamorar.

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