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Crónica: DGTL Madrid 2018

Escrito por Raúl Linares | Fotos de DGTL Madrid (Carlos Joel, Pablo Gallardo, Jota Martínez y Tim Buitiing) | Publicado el 07.12.2018

La primera edición en Madrid del festival internacional DGTL se saldó con unas buenas cifras en cuanto a la asistencia de público y unas sesiones concurridas, pero poco variadas en el aspecto musical, con una clara tendencia hacia el techno que hizo la noche algo monotemática y aburrida por momentos. No hay más que echar un vistazo al cartel de la edición del mismo festival en Barcelona para darse cuenta de las diferencias, como la duración del festival - que si se hacen las cosas bien tampoco tiene que importar, dado que una noche está bien para darlo todo y no preocuparse de llegar con buen cuerpo al día siguiente; que sobre el papel parecía variado, pero tras escuchar todas las sesiones se quedó un poco a medias atención desde el por la poca variedad de estilos que ofrecieron los artistas con unas sesiones que tiraron casi todas hacia el techno, algo que se demostró en cuanto se fue desarrollando la noche.

Para esta edición que se celebró en el Ifema decidieron poner solo tres escenarios, cogiendo dos naves para los dos escenarios principales, Modular y Genearator, y un espacio entre naves algo más pequeño para el escenario Frequency que sonaba bastante regular. Para arrancar nada mejor que un poco de sabor local en forma de uno de los DJs más en forma del panorama nacional, el cordobés afincado en Madrid Javi Redondo fue el encargado de dar el pistoletazo de salida el escenario Modular con una sesión de las que más le gustan realizar, lenta, oscura y con mucho toque orgánico a base de slo-mo, techno lento y acid a bajas revoluciones, creando un ambiente perfecto para ir arrancando motores con clase y calma. Por otro lado JP Enfant se dedicaba a teñir un poco más de negro la noche con un techno pausado y elegante que demuestran porqué es uno de los DJs más solicitados de Holanda y uno de los residentes de De School en Ámsterdam, uno de los clubs más interesantes del continente.

A eso de las 23:30 el portugués Trikk tomó el relevo de Javi Redondo en el escenario principal con una sesión cálida, sexy y con cierta oscuridad teñida de misterio y melodías memorables, muy en la línea de las producciones que ofrece de vez en cuando para el sello Innervisions, alejado ya cada vez más de esos inicios cercanos al techno y al UK House. Damián Schwartz ofrecía un live basado en sus últimas producciones más cercanas al house en el escenario Frequency que fue lastrado por los mismos problemas de sonido que sufrieron el resto de los DJs y que hizo que perdiese el atractivo y calidad que si habíamos disfrutado en otras actuaciones suyas. En el Generator Psyk y Tadeo actuaban con el proyecto que tienen ofreciendo una buena ración de techno acelerado que hizo mirar el reloj a más de uno y que no entró demasiado bien, dejando ya el listón de BPMs bien alto para el resto de los DJs de ese escenario, de hecho, cuando comenzó Charlotte De Witte ya la cosa se desbocó y comenzó a rozar el hard techno con una velocidad y contundencia de rave a altas horas de la mañana. En el escenario pequeño Skatebård mezclaba techno con cosmic-disco con mucha clase y gracias a las ganas de verle descubrimos que si te acercabas mucho a la cabina se podía disfrutar algo más del sonido, el problema era cuando el escenario se llenaba y se hacía imposible estar en primera fila, como sucedió posteriormente con la actuación de Midland , que triunfó en lo musical, con una propuesta mucho más house y con ese toque UK disfrutón y desinhibido, pero que se llenó de gente hacia la mitad y nos obligó a movernos de escenario. Mientras tanto pudimos comprobar que el festival no ofrecía unos precios demasiado asequibles para comprar bebida, que fue uno de los puntos negativos de la noche, dado que para comprar una botella de agua te tenías que gastar lo equivalente a cuatro euros, y para una cerveza unos seis, algo excesivo para el público local.

Entre actuación y actuación pudimos disfrutar del live de Mathew Jonson y Âme que nos hizo levantar los pies del suelo por momentos, con Jonson más centrado en ritmos y líneas de bajo y Âme dedicado a insuflar melodías a un techno mutante, que se teñía de acid y electro por momentos. Tras ellos Dj Koze tomó el control del escenario principal con una sesión que tendió más hacia el techno y tech-house algo aburrida para lo que habíamos escuchado antes de él, mejorada hacia el cierre con algunos temas más cercanos al house y ese glorioso “Pick Up” que sacó hace poco y que puso a todo el escenario patas arriba. El padre del minimal Robert Hood continuaba con el techno acelerado en el escenario Generator, arrancando con un tema de Adam Beyer acelerado para poder encajar con la velocidad que le dejó Charlotte. Al que siguió luego otro capo del techno, un Len Faki que sabe cómo dar una buena ración de oscuridad, contundencia y velocidad a un público totalmente entregado. Algo que le faltó a John Talabot , que cerró con una buena sesión más planeadora y evocadora que contundente, que provocó la salida hacia otros escenarios del público que lo había dado todo con Koze. De hecho por momentos nos aburrió un poco y provocó alguna visita a otros escenarios, en el Frequency The Black Madonna se dedicó a realizar una sesión en su línea, de esas de tocar muchos palos para dejar contento a todo el personal, con paradas en el disco, UK House y techno que concentró a mucho público pero que no llegó a emocionarnos, haciendo que volviésemos al escenario principal para cerrar con un Talabot que cada vez se encontraba más a gusto, incluso bajando los bpms un poco para hacer de su cierre una despedida perfecta de un festival que promete bastante, con la asignatura pendiente de mejorar en otros aspectos.


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