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Crónica: Berlín Atonal 2018 - Descenso al infierno industrial

Después de que unos cuantos amigos ya lo hayan visitado, y uno de ellos, nuestro querido Reinaldo, os haya contado en estas mismas páginas su opinión hace 2 añitos, he aquí un servidor aventurándose en su queridísima Berlín para conocer y disfrutar de primera mano la versión moderna del que fue uno de los festivales pioneros en materia electrónica del mundo y sentirse abrumado con su estratosférico recinto...

¿Cómo os podría describir Kraftwerk Berlin? Empezando por una estructura colosal de cemento, vigas, ferralla y demás, dividido en dos partes bien diferenciables. La primera es el Main Area, donde la principal protagonista es la titánica pantalla vertical, en forma rectangular, que serviría de base a todos (o casi todos) los trabajos visuales, acompañando al "line array" sonoro que nos dejó una gran sensación, ya no solo por su gran definición sonora, si no por su correctísimo volumen en el que no faltaba ni sobraba ni un solo detalle. Y la segunda, el escenario Null, donde se iban a llevar a cabo las actuaciones nocturnas, con menos peso en el aparatado visual y con un sonido de la marca Lambda Works que, en mi opinión, no tuvo tanto nivel comparado con lo que había arriba pero que por lo menos se disfrutó en optimas condiciones. Además, en todos los espacios del edificio también había instalaciones visuales entre las que destacaban un PC insertado dentro de una cubeta de cristal en una pequeña viga que creaba algoritmos musicales al ritmo del ruido que recibía del exterior (principalmente del de las personas que iban a observarlo) y una especie de sala de máquinas que albergaba una cantidad abrumadora de modulares qué albergó durante el festival actuaciones de pesos pesados del manejo de estos aparatos como por ejemplo el "tótem de tótems" Daniel Miller.

Debido a que llegamos muy tarde el miércoles (nunca me perdonaré haberme perdido el directo de David Morley), omitimos esta parte del festival, ya había que guardar fuerzas para el día siguiente....

Jueves 23 de agosto

Llegamos justo al inicio de los primeros pasajes ambientales de la sueca Klara Lewis, quién con un ejercicio bárbaro de secuencias cromáticas en los visuales y una manera muy peculiar de abrasarnos con sus múltiples capas sonoras (y algunas ruidísticas), hizo una perfecta apertura de festival. Tras ella llegó el turno del instrumentalista Daniel Lea con su nuevo seudónimo Cure Machines que junto al austriaco Rainer Kohlberger nos ofrecería un show bastante minimalista en el aspecto visual pero con un torrente musical con una estridencia enorme, acompañando muy bien los drones y los beats, maquinaria analógica y digital con texturas muy parecidas a las que suele presentar el australiano Ben Frost, con quién ha colaborado en varias ocasiones y del que probablemente algo se le haya pegado...

Para mi goce, los siguientes en actuar fueron Sigha y Kangding Ray como Neon Chambers, un proyecto que, a diferencia de algunas actuaciones exclusivas del festival, parece que va a tener mas recorrido. Su actuación fue una descomunal cascada de tensión, ritmo y sincronía con elementos texturales formados por cuerdas y pads que me recordaban a aquellos sonidos de los Black Dog Productions, sacando un sonido celestial al asunto y con un correctísimo apartado visual en el que todos los elementos iluminatorios se compaginaban a la perfección con las visuales que criticaban a la "generación Instagram".

Tras este enorme directo pudimos ver al escocés Lanark Artefax, que bajó las pulsaciones para poco a poco volver a subirlas mediante secuencias de drones y pasajes ambientales con su peculiar forma de gestionar los breaks deconstruidos, ya que no sabíamos a ciencia cierta si estas secuencias rítmicas eran ejecutadas por maquinarias lógicas o por alguna clase de algoritmo informático, para dejarnos en sus 50 minutos (debido a la peculiaridad del montaje del escenario se perdieron 10 minutos en la preparación del mismo) con el culo torcido, ya no solo con la música, si no con la forma tan "epiléptica" de gestionar tanto los leds como el mapping 3D que presentaba una especia de monolito situado en el centro del escenario.

Neon Chambers

Una vez terminada la jornada en el escenario principal bajamos al escenario Null para disfrutar del directo audiovisual del jefe de Mannequin Records, Alessandro Adriani, quién se metió en el bolsillo a la muchachada (curioso como algunos bailaban como "péndulos", como si fueran cobras al son de una flauta....) gracias a un techno con bajos desgarradores y ritmos en clave E.B.M, para "cascarse" un directo con todas las de la ley, y dejarnos una regustera mas nocturna a todos los presentes. Posteriormente vimos el directo de Le Syndicate Electronique que por varias razones
(forma de los temas, sonido y su raro show) no me terminó de enganchar, para después enlazar con el griego June, que me gustó bastante mas que su predecesor, con una mezcla muy refinada de música industrial, acid y sonidos mas propios de la "crema de La Haya", manejado de una manera muy sobria pero muy efectiva, y con un sonido a años luz del anterior artista.

Viernes 24 de agosto

Llegamos al local con el directo que estaba realizando Chevel, este "enfant terrible" del techno pero que ahora mismo esta en ondas mas diversas y serias. El italiano ofreció una muy correcta actuación con frecuencias muy diversas (I.D.M., drones, electro e incluidos sonidos mas cercanos al "ghetto") y en la que el manejo de todo su arsenal (en especial la maquinaria "elektron") le daba un punto mas. Así iniciamos una jornada en la que todos los directos prescindirían de la coletilla "A.V" y que seguiría con la neoyorquina Hiro Kone que hizo un repaso de su reciente Pure Expenditure. La suya fue una actuación en la que los bajos y los sonidos secuenciados dieron buena muestra de lo trabajado que tiene este aspecto, entrelazándolos con esos breaks tan propios o cantando con el micrófono y metiendo otros sampleos vocales.

Tras ella vimos a Arthur Cayzer o como le conocemos por el "barrio", Pariah, que presentó un directo basado en su reciente álbum de debut Here From Where We Are (Houndstooth) y que se convirtió en el mejor directo de ambient de todo el festival. Fue una pena no haber estado acompañado de visuales y que el sonido, en esta ocasión, estuvo peor definido que en otras actuaciones aunque totalmente disfrutable. Su amplia gama sonora nos hizo volar gracias a un directo ejecutado con una precisión quirúrgica, separando los sonidos magistralmente (ese saxo.....) y por consiguiente, dejándonos una sensación de haber escuchado un trabajo a la altura de las grandes obras de Apollo Records y sucedáneos.

Después del fiasco de Madrid, British Murder Boys nos regalaron un directo de 50 minutos de sonido "made in Birmingham", que comenzó con la intro del "Reverendo Jones" para después atracarnos con Rule by Law y llegar el éxtasis colectivo en el que se convirtió toda la actuación, algo normal ya que fue el ejercicio mas físico sucedido en la "main" en todo el festival... Mucho sampleo de elementos reciclados tanto de cada uno en solitario, como de las producciones de la pareja, con Surgeon dominando su archiconocido maletín para dar pie a elementos de improvisación en directo, y con la icónica voz de Regis al micro, ya sea en algunos temas cantando en modo "radar", para acompañar bien a la música o el que fue el momentazo del directo, cuando sacó su vena "rockabilly" para crear sólo con su voz un "bajón" para inmediatamente ponerse a dar berridos y que el bueno de Surgeon nos dejara el culo torcido, metiéndonos "a capón", el tema de la pareja Fist que serviría de antesala para que terminaran con Learn Your Lesson y con un un sonido del micro modular a modo de outro con el que rematarían la actuación dando lugar a una cerrada ovación.

Tras pasar una hora en Tresor viendo a Sigha, cuya actuación no me pareció gran cosa, nos fuimos para al escenario Null a ver el directo de los británicos Giant Swan quienes presentaron un glorioso directo formado a base de maquinaria, improvisacion, ruidismo extremo, voces de ultratumba y una forma muy particular de crear el ritmo, a caballo entre los "noventeros" Autechre y ritmos más cuadrados y que nos dejaron con ganas de mucho más. Menos mal que luego llegó Paradox, un clásico del "drama" que nos regaló un enorme directo. ¡Qué manera de asalvajarnos con esos ritmos techstep tan puros que en algunos momentos llegaban a convertirs en "drill" y con muy pocos elementos en la mesa para ejecutarlo (ableton, un par de controladoras y un micro)!. Se creó un fantástico ambiente en el que todo el mundo desarrolló sus bailes mas improvisados llegando a la locura colectiva cuando el británico pillaba el micro. Tras él nos perdimos a Regis y Samuel Kerridge, ya que teníamos una cita en el About Blank con dos "compas": Ceephax y Jerome Hill.

Sábado 25 de agosto

Comenzamos la jornada con los alemanes Kassem Mosse y Lowtec que presentaban su nuevo proyecto Kolorit. Un comienzo perfecto con techno a bajas revoluciones y otros elementos mas ruidistas, en el que las visuales creaban una especie de "collage" en tonos blancos y negros que casaban a la perfección. Tras ellos nos trasladamos al OHM para ver el directo del norteamericano Patricia que ofreció un correctísimo directo que a la vez se convirtió en uno de los mayores ejercicios de baile de toda la jornada. Nos llevó de viaje a través de los sonidos de las principales urbes electrónicas norteamericanas, en el que se vivieron momentos de gran despliegue de vocales sampleados y demostrando que le sabe sacar partido a sus máquinas clásicas.

Después pudimos disfrutar de los últimos coletazos de Claude Speeed antes de que el británico Actress entrara en escena. Directo bárbaro de uno de los puntales de Ninja Tune, mostrándo gran parte de su ultimo trabajo con la London Contemporary Orchestra y dando la razón a los que le ven como una de las mayores figuras en el ámbito abstracto del género electrónico. Glitches, elementos orgánicos, bajos sepulturales y esa forma suya tan peculiar de braindance que nos mantuvo en una especie de "tensa calma" durante toda su actuación, en la que la estridencia y los momentos mas reflexivos se conjugaban sin una lógica aparente, comparados con otras actuaciones del estilo. Y en el apartado visual pudimos ver diferentes formas geométricas que se mezclaban con una especie de robot gris que también tenía su versión física en el escenario, en la cual se proyectaban diferentes LED's y otros elementos de iluminación.

Actress

Tras el repaso de Actress bajamos a Null para para ver a la "jefa" del sello Minimal Wave, la neoyorquina Veronica Vasicka, quién durante prácticamente todo su set nos ofreció un batiburrillo de música industrial, E.B.M y techno de diferentes épocas y patrones. Hubo momentos en los que algunas de las mezclas ensuciaron demasiado la sesión por lo raramente acompasadas y lo innecesariamente largas que eran, a demás de por la disparidad de los géneros mezdlados, como por ejemplo esa mezcla de un tema muy "wave" con el Work Dat Body de Dj Funk.

Posteriormente pudimos ver al trío Shifted / Ho / Vaisanen quienes, como muchas otras veces en las que se hace un directo exclusivo, no engancharon bien con la audiencia, ya sea porque no lograron tener un sonido adecuado o porque abusaron de la experimentación o la improvisación dando lugar a algunos fallos de sincronía. Fue un directo que pasará sin pena ni gloria en la hemeroteca del festival. Con las dudas generadas por la primicia anterior, nos quedamos a ver lo que tenían preparado otros dos artistas que estrenaban proyecto, los suecos Pär Grindvik y Peder Mannerfelt como Aasthma. Unas dudas que se disiparon rápidamente ya que el suyo fue un directo cojonudo. Demostraron un gran manejo de las herramientas, breaks y 4x4´s con el sello de lo que suelen producir por separado. Además les acompañaron en el escenario unos bailarines que bailaron cada tema de una manera totalmente diferente y con Mannerfelt con total libertad para crear vocales que iban a pelo con lo que estaba sonando. A ver si con un poco de suerte los vemos más trabajando juntos editorialmente... por lo pronto ya hay EP en camino tras su remix a Fever Ray.

Luego vimos un rato a Optimo que ofrecieron otro batiburrillo sonoro en el que no sonaron malos temas, para después ir a Tresor a quemar las ultimas naves del día con el británico Blue Hour, quién en las 4 horas que le vimos, nos devolvió un poco a finales de los 90 y la manera en la que se vivía el techno en aquella época. Es complicado oír hoy en día sesiones tan rápidas y tan puramente físicas como el cierre que vivimos, en el que conjugó a la perfección música de hoy con la de ayer, con unos cuantos clásicos de por medio y momentos en los que se fusionaba el techno y el trance, como pasaba en la segunda mitad de los "años de la juma"...

Domingo 26 de agosto

Última jornada del festival a la que llegamos reordenando la cabeza para disfrutar de la primera actuación de nuestro día, el directo de Caterina Barbieri. Una fenomenal actuación de la italiana en su ciudad de residencia que cumplió con las expectativas que está generando actualmente. Armada con 2 maletines de micro modulares y con unas visuales que hacían bastante énfasis en el naturalismo, dando protagonismo al componente eólico, Barbieri nos metió un correctivo emocional a base de secuencias, arpegios, bajos metálicos y otros sonidos analógicos donde por momentos, al que escribe, se le ponían los pelos de punta (literalmente), como por ejemplo en el momento en el que sonó su tema Information Needed To Create An Entire Body.

La senda marcada por la italiana fue continuada por The Trascendence Orquestra, proyecto de Anthony Child y Daniel Bean, aunque su actuación fue algo mas macabra e improvisada, dando pie a temas donde el puro noise, los bajos planeadores y otros sonidos mas terrenales darían buen resultado, sin mas. Con Outer Space daríamos por concluida nuestra aventura en la zona principal en ejercicio más puramente ambient de todo el festival (junto con el de Pariah). Con un regustillo a ambient clásico, en el que las diferentes capas de pads, chords, elementos rítmicos y "soundscapes" nos iban a meter una espiral sonora excelente; acompañados de unos visuales con toda clase de elementos distorsionadores mediante una vista térmica que nos dejarían totalmente preparados para la traca final que se avecinaba en la zona Null...

Aunque a priori por el orden de los artistas parecía que Skee Mask iba a ejercer de telonero de Objekt, lo cierto es que realizó una sesión bárbara, dejándole el listón al británico muy, pero que muy alto. El de Munich presentó dos tramos bien diferentes. La primera hora la dedicó a mezclar "nu breaks" de una manera rápida y quirúrgica, en la que cada tema presentaba una historia diferente y en la que incluyó al menos dos temas de su último álbum Compro. En la segunda subiría el tempo para ofrecer una ensalada sonora en la que cupo I.D.M vertiginoso, footwork, drill y hasta algo de hard house como los que facturaba Dj Rush en los 90, para luego realizar un homenaje a la bass music" y bajar el tempo hacia el final para dejar todo de una manera neutra. Un diez para el de Ilian Tape.

Objekt

Nadie mejor que TJ Hertz para poner el broche de oro a esta edición del festival creado por Dimitri Heggemann en su día. Objekt volvió a demostrar por qué es de esos dj´s tan diferentes como exigente en cuanto a la selección. En cada sesión crea una especie de mundo de Minecraft electrónico, en el que nunca sabes donde va a salir, ni de que manera te va a sorprender (aunque últimamente quiere sorprender "demasiado", pero bueno, el riesgo es lo que tiene....) y en esta ocasión no defraudó. Con una primera hora dominada por el bass music más veloz (drum & bass, jungle, etc...) con la que dealguna manera quería seguir la estela rítmica de su predecesor, el germano fue poco a poco metiéndonos el groove en el cuerpo, ya sea con breaks más cuadrados, o con electro, trance y cosas mas technoides, sin un orden particular, haciendo un ejercicio bárbaro de "mezclar al key", a pesar de un par de "traspiés" que para nada empañaron su sesión, y en la que, como siempre le gusta hacer, acabo homenajeando a la ciudad del motor, ya sea con el Velocity Funk de E-Dancer o cerrando con el Sex in Zero Gravity de The Martian con los que cerrar estos 5 días de despendole sonoro...

Sin duda alguna, Berlin Atonal es un festival que todo buen amante del avant garde debería visitar al menos una vez en su vida. En él se juntan todos los elementos, ya sea por su fantástica propuesta visual o por lo equilibrada de su oferta musical, en la que lo físico, lo mental, los sensorial y lo extrasensorial casan sin ningún tipo de problema, con una audiencia heterogénea y desarrollada dentro de ese monstruoso complejo que te hará sentir en las fauces del averno...

Más información
Berlin Atonal: Web Oficial

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