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Crónica: MO_BA

Escrito por Christian Len | Publicado el 01.08.2018

Habitualmente las crónicas suelen tender al disfraz, a la pretensión o al almíbar. Se sitúan o en la colleja o en la bendición y se pretende hacer un juicio de valor tirando a seriote.

Pues gentes que aquí lean: sepan que hace calor y que acabamos de estrenar mes de agosto así que me da mucha pereza ponerme exquisito. Si cayera en ese vicio haría un flaco favor al festival que nos atañe y me daría un palo terrible tener que escribir esto. Así que voy soltar las cosas medio “a la gornú”. Algunos comentarios se podrán interpretar como peyorativos aunque ya os adelanto que no hay ni un ápice de resquemor o crítica. Es más, incluso los comentarios a priori negativos son tirando a positivos. De todas maneras que cada cual haga su interpretación.

De primeras decir que el MO_BA me pareció muy del estar bien, con un objetivo principal que era ofrecer música y bailoteo. Claro que ni fui a quemar las naves ni me lo tragué entero. De hecho el sábado me fui relativamente pronto porque quería aprovechar el dominguito. Así que no esperen aquí una crítica pormenorizada de artistas. Diré lo que vi y lo que me han chivado. Sin más. Pero sobretodo voy a intentar transmitir la experiencia de alguien que va a un festival con el objetivo de pasar un buen rato, sin obligaciones periodísticas.

Antes de ir a Vila Habana los inputs que te llegan del lugar tienen un halo de glamour. Situada en las afueras de Castellbisbal (hasta el nombre del pueblo cercano es señorial) esta es una antigua casa colonial flanqueada por las últimas faldas de la sierra de Collserola y rodeada de jardines y setos que dan buena cuenta de que ahí se manejaron gentes pertenecientes a la aristocracia catalana.

Vila Habana tendría muchos números de ser un locus amoenus si no fuera porque la casa está abandonada (literalmente) y los jardines no están cuidados. Abro paréntesis: recuerden eso de que los comentarios a priori negativos no lo son. Cierro paréntesis. Y el aparcamiento es un descampado. Pero, ¿Para qué queremos otra cosa? Si hubieran estado cuidados y la casa estuviera en todo su esplendor no hubiéramos ido a un festival sino a una recepción de Ferrero Rocher o a un cóctel de boda.

Al llegar a uno le recibía una carpilla donde te ponían la pulsera y donde un amable (en serio) personal de seguridad comprobaba si llevabas cosicas en los bolsillos pequeños con el reverso de las manos. Ese palpe tan técnico... Un caminillo de escasos metros nos llevó a la entrada de la finca y al aparecerse por primera vez el percal pensé "puro after". Solo que eran las 7 de la tarde.

MO_BA te permite estar como en casa pero porque es un poco de estar por casa. De hecho si quieren ustedes criticar que el festival tiene más pinta de after que de festival en sí estarán en su derecho. Pero oigan, conozco a bastante gente que en lugar de salir de noche se levanta pronto y se va de after. Es algo que en Ibitsa se puede hacer (en Barcelona no te quiero imaginar levantándote pronto para ir al Puerto Hurraco). Te levantas a las 8 y vas a una villa donde está Ricardo Villalobos poniendo cosas que no pone en el club. La Villa es bonita pero al cabo de unas horas pues está algo wasted, como tu. Se me entiende, ¿No?

Si quiere usted criticar que el público no era precisamente un conglomerado de modelos de instagram también está en su derecho. Digamos que el público es gente que sale a bailar. Y que no monea. Sale. ¿Eso significa que no había gente guapa? No. Eso significa que no había postureo. Y de hecho el público era variopinto y se movía desde primeras horas con tal soltura que lo que se olía en el ambiente era LIBERTAD. Y no sé ustedes pero yo eso lo agradezco.

MO_BA es lo que es. Con los pros en sus pros y los contras en sus contras. Es un festival pequeño. Familiar en cuanto a tamaño pero también porque hay cercanía en su gente. Es un festival cómodo. Baños correctos. Sin colas y, lo que es más importante, limpios. Barras correctas. Sin colas Precios...bueno; ahí el precio ya picaba más, con los precios habituales de Vila Habana. Una cerveza de casi 50cl cl 4,5€ .

Situación: pues efectivamente está lejos de Barcelona para lo que entiende alguien de la ciudad “lejos de Barcelona” ( a 20min en coche o en tren saliendo de BCN). Pero la lejanía y el “open air” ofrecen un plus de libertad y magia a la experiencia proporcional a la distancia.

Sonido: muy bien y muy alto. De hecho con tres escenarios, con el sonido tan alto y en un espacio reducido la ensalada sónica que se liaba en alguna zona neutral era importante. Pero lo escuchábamos con cariño, que conste. El escenario principal estaba frente a la casa, en el jardín, secundado por parras colgantes que daban una agradable sensación de recogimiento agradable y estaba decorado bien “moni”. Al escenario “mediano” se accedía por una especie de pasadizo fosforitopsicodélico ravero total que te dejaba en un espacio con varias estructuras de madera que sirven en otros días para batallas rollito paintball justo a la izquierda de la mansión. También recogidito. Y el escenario pequeño, donde estaban los dj locales, estaba en un patio subiendo una escalinata a la derecha de la casa. Además había zonas donde poder estar alejado del jaleo o donde comer algo. Todo muy a mano.

Hay quien le ha llamado festival boutique pero ese adjetivo resultas pasarse de pretencioso. Imaginen que después de lo que vi le llamo festival “boutique”. Pues estaría cayendo en el disfraz del que os hablaba antes. Entiendo que el adjetivo podría estar bien elegido pero MO_BA es MicroFest, no boutique. Es un festival donde se va a bailar, con un muy buen line up, en un paraje precioso aunque algo decadente, con un ambiente de libertad y de comodidad. Y yo compro.

Aquí, una vez descrita la experiencia de festival, la crónica musical per se es secundaria. Lo que ya veis en el line up es la línea musical. Un line up trufado de nombres internacionales de calité con una línea no muy clara y con mucho DJ local. Nombres bien escogidos aunque mezclados en una amalgama no definida de artistas con su universo particular dentro del disco, house y el techno. Así que os voy a repasar aquí algunos nombres sin orden ni concierto.

De primeras voy a decir eso de support your local scene porque el feedback de Mlir, Arnau Obiols, Javier Verdes, Guille de Juan, Ylia, Fede Zerdán, Sau Poler, Abu Sou, Marc Gimeno y “house master” Dadame es muy positivo. Gente con mucho gusto y tablas (faltan aquí nombres locales de los que no puedo opinar). En cuanto a los internacionales Lovefingers muy bien, con ese característico sonido ESP Institute como de disco malvado a la par que romántico y divertido. San Proper fue un maravilloso despropósito. Comentábamos con Abu Sou que es como Moodyman pero en holandés colocado. Para. Arranca. Le salta la aguja. Mezcla como quiere y coge el micro para decir cualquier mierda. Pero pone temazos. Al día siguiente lo vimos abandonar el festival con una turca muy guapa. No una persona; un buen cebollón. Jungle en formato DJ tiró de disco como nos esperábamos pero acabando con escarceos de UK Funky bien seleccionado. Luke Solomon ABC de hausazo. A Marc Piñol lo vi de lejos y no me acuerdo de lo que escuché pero tenía la pista encendida. Dj Seinfeld era uno de mis “must” pero me lo perdí. Mi cuerpo se debía ir a casa. Comentan que fue muy fino aunque me quedo con la incógnita. Y tú también. Ah, y me han dicho que Tama Sumo cerró el viernes partiéndolo fuerte. Cuando nos marchábamos me giré y con la ensalada sónica de fondo y las luces que tan pronto iluminaban el cielo como a la mansión, miré a ese pedazo de casa y pensé “qué coño debe haber ahí dentro de esas habitaciones”.

El sábado llegamos para Lake People. Un directo bien gustoso, entre el house, el electro y el acid fino. A mi Young Marco me gusta casi siempre pero hay que reconocer que su eclecticismo se convierte a veces en irregularidad. Horse Meat Disco pues eso, disco house rozando lo petardo. Marco Passarani tuvo que soportar el peso de Tiger & Woods porque su compi se ausentó. Pero da igual porque Passarani is da capo. FunkinEven desmostró a pesar de su juventud dominar el groove versátilmente. Y a parte se cayeron del cartel artistas como Joy Orbison o Tornado Wallace por problemas con los vuelos (tristemente habituales últimamente). A otros tantos me los perdí. Disculpas por mi falta de profesionalidad pero el sábado ni sé cómo acabó. A MO_BA fui a disfrutar a mi ritmo como cualquiera y a ver qué se cocía en general. Y efectivamente se cocieron muchas cosas e interesantes y muy de verdad.

Hay tantos festivales (al final uno ha ido a unos cuantos ya y lee entre líneas) que quien consigue el balance entre pretensión, intención, amor, prioridades y recursos se lleva mi gato al agua. Eso sumado a la comodidad y a la “oferta” artística sacan el, digamos, promedio. O mejor dicho, esa ecuación muestra la personalidad. Y a mí lo que me interesa es que las personas sean de verdad, sean lo que sean.


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