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Warehouse 440: Culto al sonido

Escrito por Alberto Paredes | Publicado el 06.07.2018

No hay factor más importante a la hora de realizar una fiesta que la calidad del sonido, y es algo que muchísima gente deja como algo secundario cuando en realidad es el autentico "headliner" de cualquier evento, por encima del dinero que te puedas gastar en X artista o en X parafernalia, y esto lo dice uno que ha tenido verdaderos quebraderos de cabeza al respecto en sus propias fiestas, porque ¿de qué sirve hacer semejante esfuerzo si no se va a poder disfrutar en las mejores condiciones?

Hace un par de años, Ricardo Blanco (Ricky "Overdrive" para los "compañeros del metal") me comentó su idea de volver a hacer fiestas regulares y con un sonido actual pero siempre contando con un espacio adecuado para tal propósito, en el que los aspectos técnicos sean el principal atractivo, por encima de cualquier line up. Su búsqueda habrá sido difícil, sobre todo por la tónica que muestran las autoridades de nuestra comunidad a la hora de ceder espacios, pero la búsqueda ha dado sus frutos gracias a la gente de FLUGE (principal empresa en el ámbito audiovisual en España, e incluso en Sudamérica) que ha cedido sus instalaciones para tan magno objetivo.

Ricky y todo su equipo ya habían dejado las cosas bastante claras con la bestial campaña publicitaria con la que se había acompañado al lanzamiento de Warehouse440, que no era otra cosa que hacer que volviéramos a sentir el sonido en su máxima expresión, con una experiencia totalmente inmersiva (incluído el apartado visual), en una fiesta puramente techno, y quién le conoce sabe que cuando hace las cosas las hace con tal dedicación, que no podía esperarse otra cosa más que la fiesta fuera una "High Notch" o un nuevo referente en aspectos técnicos no solo en Madrid, si no en toda España.

De entrada el espacio de la fiesta nos impactó por lo bien que estaba montado todo con los símbolos de Warehouse440 y Neopop (ya que el famoso festival portugués se presentaba en este evento) proyectándose en la fachada de la nave ya eran un buen presagio. El local contaba con una amplia zona de descanso que acompañaba a una amplia nave con un sonido con una envolvencia increíble, con una respuesta sonora prácticamente idéntica en cualquier sitio en el que te pusieras, capaz de poder separar bien los sonidos por la inmensa calidad técnica que nos estaban ofreciendo. Algo en lo que tuvo mucho que ver Xergio Córdoba ya que estaba haciendo el mastering en directo. Además de contar con un volumen óptimo, Warehouse440 contó con una instalación visual excelente, muy en la onda de que suelen hacer los artistas portugueses, con mucho morphing, video mapping, y un juego de luces que creaban una atmósfera espectacular.

En el aspecto musical sólo puedo hablar de los últimos momentos de la sesión de Regal quién tras un poco de techno a cascoporro terminó su sesión con remix del remix de Carl Craig al Kill-100 de X-Press 2, que parece ser que se están poniendo últimamente de moda y a mi me parecen una "chofla". Nuestra sorpresa fue que la "boy band" alemana FJAAK aparecía con sólo 2 de sus miembros y en lugar de directo realizaron dj set. Su actuación tampoco fue algo muy destacable, incluyeron algunos temas de su último álbum además de su remix del Onslaught de Hood & Young, así como un tema muy conocido de Reeko de cuyo nombre ahora no me acuerdo y otras bakaladas varias, mezclado de una manera bastante peculiar y poniéndose algún efectillo de los únicos aparatos que llevarían para terminar a eso de las 4:15.

El turno para cerrar esta primera fiesta iba a ser para uno de los nuevos espadas británicos que llevan la coletilla de "Berlín based", que no es otro que Dax J, a quién no había oído enlatadamente hasta su reciente essential mix y la verdad es que al igual que esa sesión, dio una total lección en cuanto a construir una sesión de cierre, aunando música actual de su estilo con acid techno de la etapa de finales de los 90 y principios de la década del 2000 y otros clásicos más oscuros (que recuerde sonó The Alien Chamber de Joey Beltram). Un set muy bien ejecutado en cuanto a mezclas que logró cumplir en el mayor momento de jolgorio de toda la jornada para terminar a las 6 en punto con un pequeño homenaje a su etapa de breaks (una pena no haberle oído un ratín de drum and bass).

Ricky se puede decir que ha cumplido con el objetivo que se marco de querer devolver al techno su bien mas preciado, y no es otro que un transmisor en condiciones para que llegue a nuestros oídos con la mayor calidad posible, en un espacio perfectamente acondionado (se nota que la gente e Fluge tenían la nave acústicamente impecable) y con una propuesta que a menos que avance un poco se puede convertir, ya no solo en un clásico madrileño, si no de todo el conjunto de la nación, porque el sonido lo es todo...


Más información:

Warehouse 440: Facebook

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