Crónica: Paraíso Festival 2018

Escrito por Raúl Linares | Publicado el 11.06.2018

Durante muchos años Madrid ha sufrido una falta de propuestas festivaleras centradas en la música electrónica algo más “underground” que siempre ha sido motivo de discusiones, con posturas predomintantes como la de “es que no hay público/escena para llenar un festival de este tipo”, mientras mirábamos de reojo con envidia propuestas que fueron consolidándose con el tiempo como el Sónar en Barcelona (y que años después hasta se expandió a otras ciudades del resto del mundo).

A lo largo de este tiempo algunos se atrevieron a intentar hacer algunas cosas por el estilo, con proyectos algo menos finos y más dirigidos al clubber prototípico como el Klubbers Day, que aguantó unas cuantas ediciones en las que llegaron a traer unas cuantas propuestas interesantes; sin contar con las áreas dedicadas a la música electrónica de festivales como Festimad, Madrid Rock o, más recientemente, Mad Cool y Mulafest. Precisamente este último festival ha sido el que más se había vuelto a acercar lo que algunos clubbers madrileños buscaban, aunque con algunas carencias tanto en el cartel como en la organización que no dejaron demasiado buen sabor de boca.

En estas estábamos cuando hace unos meses comenzaron a surgir los rumores sobre un nuevo festival llamado Paraiso, orientado a la electrónica más fina en Madrid, algo que se fue concretando conforme pasaba el tiempo e iba cogiendo forma y buen color, con nuevas noticias que apuntaban a que iba a ser un evento más orientado a la nueva moda de los festivales boutique - menos masificados, con un cartel más contenido y algo mejor planteados que otros eventos del mismo tipo – que se están expandiendo por toda Europa, con parada especial en el famoso Dekmantel holandés, del que han cogido más de una idea y concepto. Tras unos meses de chismorreos se empezó a mostrar el cartel del mismo y más de uno empezó a frotarse las manos ante la posibilidad de tener un hermano pequeño del Dekmantel en Madrid, pero cuando se cerró del todo el line-up la cosa se quedó un poco a medias, con algunas sorpresas que hicieron vislumbrar la luz al final del túnel y con algunas carencias típicas de las primeras ediciones de cualquier festival que no llegaron a empañar demasiado los logros conseguidos.

VIERNES 8

Las previsiones del tiempo no eran muy halagüeñas para el inicio del festival, daban lluvias durante toda la tarde y con una noche nublada y fría, algo a lo que no estábamos acostumbrados por estos lares en esta época y que debió de pillar también a los del festival algo a contrapié. Por eso mismo decidimos retrasar la llegada al recinto unas horas, para evitar el chaparrón en medio del recinto, y visto lo sucedido fue la mejor opción, ya que debido a la intensa lluvia la apertura de las puertas se tuvo que retrasar un par de horas e hizo que llegásemos puntuales para el arranque del show de Kelly Lee Owens.

Aunque habría que hablar antes del recinto, que se ubicó en el campo de Rugby de Cantarranas de la Universidad Complutense. Un espacio amplio, con tres escenarios de decoración currada y rodeado de vegetación que nos hizo recordar al mítico festival de Ámsterdam en el que tan buenos momento hemos pasado. El único pero de todo este montaje fue el tema del sonido, que salvo en el escenario Manifesto, estaba bastante descompensado, con momentos en los que faltaba bastante presión y otros en los que se notaba que el sistema de sonido no daba abasto. Los organizadores también pusieron empeño en dotar al festival de una cara ecológica y comprometida, con mucha decoración floral, uso de la madera en el montaje de escenarios y un sistema de reciclaje de los vasos de plástico bastante efectivo (pagabas al principio el vaso y sólo se te cobraba una vez si lo devolvías al pedir después), unido a un sistema de tickets bastante ágil y con los suficientes puestos de bebida y comida como para abastecer al personal sin demasiadas colas ni tensiones.


Kelly Lee Owens

Y volvemos con Kelly Lee Owens, ya que la cantante y productora galesa fue nuestro punto de partida en el escenario principal (aka Paraíso) del festival y se marcó un directo completo y con buen sonido y actitud. Venía avalada por sus colaboraciones con Daniel Avery y presentando su primer disco, titulado con su nombre y lanzado a través del prestigioso sello Smalltown Supersound; un álbum que sin ser una maravilla tenía algún tema resultón que funcionó a la perfección en formato directo. Se presentó sobre el escenario rodeada de teclados, con unas buenas visuales (algo que se repitió a lo largo del festival y que es de agradecer) y con el público entregado desde el principio, y un cielo que ya nos dejó disfrutar del resto de la jornada sin más contratiempos que un poco de barro y bastante humedad.

El DJ Sahalé inundaba de melodías arábigas y ritmos slo mo el escenario Manifesto mientras el concierto de Kelly llegaba a su final, unos estilos que encajaban a la perfección con la ambientación y las horas que eran. No se puede decir lo mismo de Danny L Harle, quien comenzó el set en el escenario Club bastante bien, con un rollo house clásico y efectivo, pero poco a poco fue perdiendo el norte, subiendo los BPMS y mezclando EDM y techno de garrafón ante el desconcierto de más de uno. Tocó por tanto volver al escenario Manifesto para encontrarnos con un Tako que como buen digger nos mostró delicias poco conocidas del mejor disco, house, electro y techno, mezclados con mucha clase y técnica.

Había bastante expectación ante el Dj set de Apparat, pero parece ser que algunos artistas entendieron que el público madrileño gusta de la intensidad y caña a primeras horas, porque hizo un poco como Danny L Harle anteriormente, comenzando con unas cuantas delicias ambientales con toque IDM para cambiar de tercio a las primeras de cambio y ponerse a soltar techno sin muchos reparos. Con esas nos fuimos algo obligados al escenario principal, y a posteriori he de agradecer a Apparat el que nos echase del escenario Club, ya que eso hizo que pudiésemos disfrutar del directo que se marcaron los austriacos HVOB, a los que teníamos algo olvidados y que se marcaron el que probablemente fuese el mejor momento del festival del viernes. El dúo formado por Anna Müller y Paul Wallner se dio a conocer allá por el 2013 en el sello Still Vor Talent de Oliver Koletzki y desde entonces les ha dado tiempo a sacar tres LPs y varios EPs en una onda The XX/Moderat con mucho toque del sello Life & Death que tuvo un éxito considerable; su último trabajo fue un Silk publicado junto con el cantante Winton Marshall de Mumford & Sons. Su directo en el festival fue de menos a más, metiéndonos a todos en vereda poco a poco con los juegos vocales de Müller y Marshall, subiendo poco a poco de tempo e intensidad y dejando por el camino temas que sin ser una cosa de otro mundo, funcionan bien en directo y animan bastante al personal.

En el mismo sitio y justo a continuación tomaron el relevo el mítico dúo islandés Gus Gus, quienes venían a presentar su último trabajo Lies Are More Flexible, un disco más que apañado que les hace mantenerse con dignidad y clase, aunque muchos de los asistentes nos sigamos quedando con esos tres primeros discos tan especiales y completos que sacaron en sus inicios. Tocaron bastantes temas del último disco, arrancando con el soberbio Featherlight, y tuvieron tiempo de echar un poco la vista atrás con temas como Arabian Horse y Deep Inside, y se quedaron con todo el personal gracias a la combinación entre la clase que tiene a la hora de componer y la energía que vuelcan sobre el escenario. Y poco más o menos al mismo tiempo daba comienzo el concierto de Larry Heard y Mr. White, otros que también realizaron show en el Dekmantel el año pasado (y en otros tantos festivales más) y que repetían en este Paraíso. Tal y como hicieron el año pasado comenzaron con toda la seda y clase del mundo, con los BPMs bien lentos, con temarrales como Sun Can´t Compare que hizo saltar la lagrimita a más de uno, pasando por hitos como ese fundamental Can You Feel It con su aka Mr. Fingers, y dejando por el camino alguna visita a su último y buen Cerebral Hemispheres, del que tocaron el maravilloso Crying Over You. Toda una demostración de clase, calidad y humildad.


Kiasmos

Otra de esas decisiones algo controvertidas fue el poner a Kiasmos a las 3 de la mañana en el escenario principal, y no es que tenga nada en contra de Kiasmos, de hecho me parecen un proyecto más que competente y que tiene temas muy interesantes, pero que funcionan mejor a primera hora de la noche y a ser posible en un club; pero ya que les pones en un festival al aire libre, hazlo al menos antes de alguien que vaya a meter bastante caña, no después, que luego pasa lo que pasa, que uno está todavía con la energía de Gus Gus y/o Larry Heard y se encuentra con el house teñido de IDM y toque orquestal (cortesía de Olafur Arlands); y es que pese a que intentaron subir un poco la intensidad con temas como Swept y Looped, no lograron dar todo el calor (metafórico y literal) que necesitaba el personal, quien andaba ya bien con la mente puesta en su cama o en una carpa donde poder animarse un poco. Los que optamos por quedarnos un rato más tuvimos en Tornado Wallace a un asidero donde consumir las últimas horas del festival, y pese a que en esta ocasión se dejó de lado el house y el disco y trajo todo su techno y acid, sirvió para acabar la jornada con una buena sensación y la esperanza de que tanto el cartel como el tiempo mejorasen al día siguiente.

SABADO 9

El sábado el tiempo fue clemente y no descargó agua sobre el recinto, haciendo que el barro desapareciese y un poco de ese frio del viernes noche. El cartel también mejoró bastante, con mucho más color en el cartel y el directo de uno de los pocos artistas locales del evento, el de Henry Saiz y su banda, y pese a las ganas que le teníamos, llegamos al festival justo cuando interpretaba el último tema de su repertorio, lo que hizo que fuésemos directos al escenario Club a degustar también los últimos compases del set de Yanik Park, que se centró en un Deep-House elegante y emotivo que vino como anillo al dedo para ir calentando motores.

Mientras el francés Petit Biscuit desgranaba su repertorio en el que mezclaba Disclosure con mucho (más) pop y un toque EDM poco atractivo, aprovechamos para coger fuerzas en la zona de restauración y esperar a uno de los platos fuertes del festival: Floating Points. Era la primera vez que el productor inglés pisaba la ciudad para realizar un live y eso se notaba tanto en la presencia de la gente como en las ganas de la misma de disfrutar del show. Un show que se vio un poco lastrado por ese sonido que por momentos sobaba a lata y muy saturado. Aun así pudimos disfrutar de un show dinámico y cargado de energía que nos mostró los mejores temas de este hombre, coordinados a la perfección con unas visuales sencillas y efectivas. Poco a poco fue desgranando temazos como Elaenia o Thin Air que intercaló con otros míticos como ese fantástico Nuits Sonores que puso la carpa patas arriba y dejo a todos más que satisfechos.

Tras un breve tránsito por el Manifesto para ver un rato del más que correcto Dj set de Dekmantel Soundsystem, tocó volver momentáneamente al club para ver el arranque del set de Lovebirds, que arrancó suave y gozoso, con ese house cargado de melodías y buen rollo que le caracteriza; pero justo al poco de empezar daba comienzo el concierto de la gran Roisin Murphy, y allá que fuimos atraídos por el magnetismo y clase de esta genial cantante y mujer espectáculo. Con un LP en vista y un EP ya lanzado - ambos producidos por el genial Maurice Fulton - se hacía obligada la visita. Comenzó muy bien, con un reciente Innocence que presentó con muchas ganas pero poco sonido, ya que por alguna extraña razón lo bajaron tanto que casi no se oía la música y apenas la voz. A pesar de que ella estuvo todo el rato metida en su papel, cambiándose de modelito en cada tema e intentando animar al personal a unirse a la fiesta. Para el tercer tema ya estaba más o menos solucionado y Demon Lover sonó a un volumen más respetable, algo que se solucionó del todo con un You Know Me Better que hizo bailar a todo el mundo. A partir de ahí la excitación se fue perdiendo poco a poco, debido a la mezcla de un setlist algo descafeinado y un sonido que de vez en cuando perdía fuelle y hacía que la gente se dedicase a otros menesteres. Ya para cerrar se decidieron a tocar una versión del mitiquísimo Sing It Back de Moloko que consiguió calentar al personal del todo y puso el broche a un concierto algo descafeinado.


Roisin Murphy

Palms Trax comenzaba su DJ set en el escenario Manifesto con un rollo brasileño muy chulo que animó a todo el mundo y que poco a poco fue virando hacia ese house con toque techno y a veces electro que le caracteriza, dejando todo en bandeja para que el gran Hunee diese comienzo un tema de The Temptations, que fue engranando poco a poco con edits, rarezas de disco y house de todas las épocas que hacen de sus sesiones todo un festival dentro de un festival, de esos sets en los que puedes llegar a pensar en que quizás se esté pasando un poco con el rollo disco y el buen rollo, pero de los que te cuesta salir por si acaso te pierdes algún otro temazo.

Tom Trago se dedicaba mientras tanto a verter una buena cantidad de house bien cargadito en el club, ideal para las horas que eran y los cuerpos que gastábamos en esos momentos, con temazos capaces de animar al más reticente como ese gran y efectivo The Dip de 2 Bitches From Queens. Tras él tomó el relevo Gerd Janson y se encargó también de cerrar el festival por todo lo alto. El capo del sello Running Back se marcó una de las mejores sesiones del festival con una fórmula básica pero efectiva basada en ir dando una de cal y otra de arena; por un lado te pongo un temarral oscurote de Slam y luego te pongo un edit de Disco clásico, y así un poco también con temas algo más house, alternando entre la caña con clase y la clase a secas, marcándose ya para el final uno de los temazos del verano, el contagioso “Neutron Dance” de Kristal Klear. Un festival al que todavía le queda por mejorar, pero que en esta primera edición ha cumplido con bastante de lo que prometía y ha dejado buenas sensaciones y mejores momentos, haciéndonos pensar con un tiempo futuro en el que no tengamos que vernos obligados a emigrar en verano para poder disfrutar de la mejor música electrónica.

📸 👉 GALERÍA DE FOTOS


Más información:

Paraíso Festival: Web Oficial

Compartir:

« ANTERIOR ABRIR UN ESPECIAL AL AZAR SIGUIENTE »

Comentarios