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20 años de Blueprint Records

Escrito por David Puente | Publicado el 12.09.2016

A finales de abril pudimos hablar por teléfono con James Ruskin para que nos hablara de sus impresiones y reflexiones al cumplirse veinte años del fallecimiento de su compañero Richard Polson, miembro del proyecto 65d Mavericks, junto a Nick Dunton y uno de los pilares del sello Blueprint. Al despedirnos después de una corta charla, quedamos en volver a contactar para hablar de los veinte años del sello de techno, pero por cuestiones familiares la conversación se ha tenido que posponer hasta estos días en los que hemos recibido un mail de su agente en el que se incluyen algunas consideraciones del Dj y productor de Croydon. Veinte años en el mercado editorial son una galaxia entera en el mercado editorial de nuestros días.

“Lo más importante que he aprendido en estos años de carrera editorial es que para adaptarte a los constantes cambios que se producen en esta industria es necesario, focalizarse en lo que quieres y en lo que es factible que puedas lograr. Y siempre permaneciendo fiel a tus ideas”, nos comenta Ruskin cuando le preguntamos por las lecciones que le ha ido dando el mercado desde que publicara The First EP, referencia bautismal de la escudería firmada por entonces por un desconocido Oliver Ho.

La primera piedra de una construcción que se ha estirado durante las dos últimas décadas en las que el techno ha mutado en múltiples y diversos colores y tonalidades: “Nunca concebí el sello como un proyecto a corto plazo, pero cuando comenzamos en esto, mi atención estaba centrada en la próxima referencia. Nuestro programa de lanzamientos no se planeó con antelación, simplemente todo iba rodando en una dirección”. La metodología de trabajo se ha mantenido así durante muchos años. Hasta que empezó a formarse un cuello de botella en el final de proceso de producción. De repente y cuando parecía que el formato estaba muerto, llegó esa inesperada avalancha de sellos que decidieron publicar en vinilo y que toparon con la escasez de empresas capaces de asumir el volumen de demanda de ese momento tan vital como delicado que es el planchado de vinilos.

“Esta forma tradicional de trabajar de nuestro sello ha empezado a cambiar hace relativamente poco tiempo. Por un lado hemos conseguido que el sello tenga una lista de artistas considerable, con lo que la planificación ha variado bastante. Por otro lado, nos hemos visto a planificar con algo más antelación todos nuestros futuribles, porque la coordinación con la empresa de fabricación de vinilos se ha erigido como uno de los mayores obstáculos con los que puede topar el funcionamiento de un sello que opera en vinilo. Esto nos obliga a llevarlo todo bien pautado y asegurarnos de que todos los pasos previos se han dado correctamente para llegar al punto adecuado y no descarrile el proceso de producción que después afecta a todo el engranaje como si de una bola de nieve se tratase, tanto a la distribución como por descontado a la producción”.

Ruskin explica que los problemas recurrentes con los que ha tenido que lidiar en los últimos años se han originado porque reconoce que puede llegar a ser una persona muy desorganizada. “Pero el sello ha logrado sobrevivir con este modus operandi. Otra cosa que he aprendido con el tiempo es que incluso en la locura y el caos las cosas con el tiempo tienden a aclararse o a alinearse en dirección a lo que te propones. Parece algo mágico pero no lo es tanto. Se consigue avanzar en medio de todos los problemas cuando no pierdes de vista tus expectativas, sobre todo hay que evitar que se salgan de madre, y logras permanecer enfocado en la visión de a donde quieres llegar. Se consigue creyendo en lo que haces”, nos comenta a modo de consejo para los que estéis lidiando con un sello o estéis pensando en fundarlo en un futuro próximo. Después de veinte años en el ruedo, Ruskin sigue encargándose todos los días del mundo de los quehaceres diarios del sello, aunque desde hace tiempo decidió externalizar la promoción del mismo.

Y en este punto clave que es la comunicación de un sello, toca hablar de las redes sociales que en 1996 ni existían, ni se las esperaba. “Las redes sociales han permitido que todo el mundo pueda informar de lo que está aconteciendo a una audiencia más amplia de la que tenía antes, con lo que mucha gente a la vez puede estar informada al instante de cualquier escena o segmento de mercado que le interese. Conforman una herramienta de promoción muy potente para comunicar lo que estás haciendo. Lo más importante para mí es que han iluminado y acercado a la realidad del mundo a una gran cantidad de personas, especialmente en las zonas más remotas y cerradas del planeta, que no contaban con disponibilidad alguna para informarse de aquello que les interesaba”, nos explica el propio Ruskin que añade además que estas herramientas han cambiado la estructura del sello, “desde el reconocimiento o imagen que proyecta a todo el mundo hasta la capacidad para vender y promocionar tu música”.

“Existe un núcleo de personas que comenzaron a trabajar como yo a partir de los 90 que aún hacen piña en torno a un sonido concreto y que seguirán apoyándose. Y más ahora que ha pasado tanto tiempo y las tendencias y las audiencias son diferentes. Creo que con el tiempo esas relaciones se han fortalecido y ahora parecen inquebrantables. Todo el mundo tiene su propio plan, una la idea de lo que pretenden para ofrecer lo mejor de sí desde sus propios sellos, pero en algún lugar hay un hilo invisible, o no tanto, que nos mantiene unidos”, Ruskin en relación a sellos de sonido y trayectoria parecida como Downwards de su colega Regis.

De cara al futuro tumultuoso que tenemos delante, Ruskin nos comenta que en la medida de lo posible trata de hacer evolucionar el sello de una manera natural. “Evito pensar en objetivos concretos a largo plazo, siempre he tenido una idea general, pero de lo que se trata es de conseguir que cada artista progrese para que el sello pueda aprovechar ese impulso. Se trata de evolucionar y ampliar tus ideas para encontrar tu sitio en el aquí y ahora, y por tanto, para que las ventas no se estanquen. Ahora disfruto del trabajo de más artistas, lo que de manera lógica y como te comentaba antes, una ampliación de roster que ha provocado un cambio en la dinámica del sello. El encargado de coordinar un sello con recursos limitados como Blueprint debe absorber las ideas de sus artistas, por esa razón entiendo que la comunicación con tus creadores debe ser fluida y constante. Lo más importante para mí es que todavía me encanta esta música y quiero seguir adelante con ese sonido”.

Un ejemplo de esto último que dice lo tenemos en el proyecto Broken English Club, nuevo alias de Oliver Ho que como ya hemos comentado antes fue pilar en la construcción del sello. “Entiendo que ese alias es un paso lógico en el viaje musical de Oliver Ho. Porque reúne todos los elementos recurrentes en las producciones de Oliver que hacen de su nuevo proyecto una evolución interesante, con el que además ha conectado con su público de toda la vida y otro segmento de audiencia mucho más joven. Estoy orgulloso de cómo fuimos capaces de mezclar todos esos elementos y de hacerlo además en el momento adecuado. Visto con perspectiva, haber ofrecido a Oliver la oportunidad de publicar sus primeros discos se convierte en una satisfacción cada vez mayor para Blueprint”.

Al margen de su tarea como esforzado A&R del sello, Ruskin sigue publicando con diferentes proyectos, como por ejemplo O / V / R que comparte con Karl O'Connor y con el que publicó a finales de julio un nuevo EP en Blueprint, Easy Prey (“así como algunos remixes así que mi idea es que se mantenga como proyecto vivo”). Lo de las parejas de dobles se le ha dado muy bien a Ruskin, entre las más emocionantes que recuerdan los aficionados al techno de toda la vida, lugar privilegiado para Void y Outline, proyectos que compartía con el añorado Richard Polson. “The Fear Ratio también sigue en marcha, lo que ocurre es que ahora está más relacionado con el sello Skam Records de Manchester. Mark Broom y yo estamos trabajando en un tercer álbum y habrá un EP en breve, material con el que trabajaremos en nuestros próximos directos”.

De lo que no se ve capaz el bueno de Ruskin es de asegurarnos cuál es la referencia más vendida del sello. “Eso es difícil de precisar, sobre todo porque las ventas actuales no se pueden comparar con las de hace años. Hay que tener en cuenta también la gran cantidad de ventas digitales que se producen actualmente de una pista individual, en detrimento de un EP entero o de un álbum. Pero tampoco acostumbro a atribuir el éxito de un lanzamiento a lo bien que se venda. Las ventas de nuestras primeras referencias son imposibles ni de rozar tan siquiera en el mercado actual”.

Tampoco se moja cuando le preguntamos por un Top 5 de sus referencias favoritas ya que su visión del sello es evolutiva. “Cada referencia tiene su propio papel en la historia del sello, así que me resulta imposible confeccionar una lista de favoritos. Cada entrega es una instantánea de un momento determinado, y de un paso en el desarrollo del sello que tiene su propio peso y deja su poso, ya nos refiramos a la novedad más reciente o a la primera publicación del sello”.

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