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Crónica: Sónar +D 2016

“El arte es el juguete de los adultos. Los niños aprenden jugando. Los adultos juegan a través del arte. Y jugar es el centro de todo lo que hacemos. Me gustaría que todos los que estéis aquí os toméis en serio este juego. Y sobretodo que lo defendáis. Muchas gracias”. De esta guisa acabó su conferencia Brian Eno, encargado de la charla con la que se inaugura la cuarta edición del Sónar + D y ya de paso del Sónar entero. Nos referimos al apéndice del Sónar diurno que congrega a 4.700 profesionales acreditados de unos 60 países. El contraste de la seriedad de las caras de las plantas interiores de la Fira contrasta con la cantidad de músculos diferentes que se pueden divisar, por ejemplo, en el escenario Sónar Village (que por cierto el sábado por la tarde vivió uno de los peores chaparrones de su trayectoria como hogar del Sónar).

Brian Eno, acostumbrado a resolver envites de estas características con coach de empresas potentes, se mostró en SónarComplex como un tipo que te convencería de cualquier cosa. Derrocha honestidad a través de una dicción y oratoria ejemplar, artes muy en desuso hoy en día. “Lo que nos mantiene unidos en esta sociedad son básicamente dos pilares: la ciencia que es un lenguaje público que busca el consenso en torno a lo que es la realidad a través de experimentos y lo que es esencial en nuestra vida, y la cultura que es lo que nos mantiene unidos y que provoca que Brian Eno tenga que viajar a Barcelona”. Eno nos avanza que lo que pretenderá con esta charla es convencer a la audiencia, que entiende está relacionada con contenidos culturales, que su trabajo, nuestro trabajo que ahora mismo estás leyendo, es el más importante.

Una de las charlas más esotérica de las escuchadas en la jornada del jueves fue sin duda la de Kode9 y Lawrence Lek que justificaron ante el público los silencios de su álbum en conjunto The Nøtel. La charla transcurrió entre espacios desiertos, solares y demás no lugares y muchos conceptos de arquitectura moderna a la que las instituciones recurren pero que casi nadie entiende. El escocés Steve Goodman demostró que lo suyo son los ‘no lugares’, agujeros negros que esconden en sus madrigueras a chicos pálidos como Burial.

Precisamente, en uno de los debates de este año se ha hablado del estado actual de lo que se entiende por, algo tan humanos hasta ahora, como la prescripción musical: los profesionales de la radio ahora se posicionan ante las matemáticas frías de Spotify -un método que todavía provoca recomendaciones que no te creerías-, la recomendación tradicional del experto frente a los algoritmos que van goteando de los hábitos de escucha del usuario. Jeff Smith, director de programación musical de la BBC, apuesta por el locutor como una fuente de relaciones con la audiencia que se mantiene inagotable (y en muchos casos inasequibles al desaliento). El portavoz del ente inglés explicó que en la sacrosanta emisora todavía hay gente que se sienta a escuchar y discutir las canciones que van a emitir como en los tiempos de la Nueva York de la serie The Vinyl. Dos mundos que volvieron a mostrarse irreconciliables en lo suyo: el de los comisarios que dotan de humanidad y sentimiento a eso de recomendar música y el de los algoritmos de recomendación que sirve para cuantificar y monetizar esos gustos nuestros de cada día.

Otro de los temas estrella de esta edición es el de la descentralización de internet con ejemplos como FreedomBox, un servidor personal que se enchufa en casa y permite conectarse a una red social e intercambiar datos de manera alternativa a través del p2p de toda la vida. Una de muchas plataforma de telecomunicaciones que esquivan la tela de araña de datos cruzados en la que se ha convertido la red de redes. Su principal valedor, Markus Sabadello, se presentó en el festival como actual estrella de esa facción de la telecomunicación que combate a base de criptografía el poder omnisciente de las grandes corporaciones que operan a sus anchas por nuestra banda ídem.

En el nivel reservado para las start ups, conocido como MarketLab, que sacan la cabeza al mundo algunos emprendedores como Domestic Data Streamers que presentaron un experimento muy al hilo de lo comentado antes y que combina el poder de los algoritmos de Spotify con un pequeño test para completar el perfil del usuario con el que recomendar a los usuarios la canción idónea para cada momento del dia.

Otro de los espacios a visitar de la edición de este año de Sónar+D ha sido SónarPlanta en la que destacó Earthworks, una espectacular instalación de cinco pantallas gigantes con las que la crew británica Semiconductor nos mostraba la gestación de La Tierra, arrullada con la banda sonora de las tripas de nuestro planeta: terremotos, volcanes y cualquier segregación de la que es capaz la naturaleza. Pero lo que sigue funcionando como un tiro en esta ínsula de ciencia y progreso es sin duda Realities+D, el espacio más interactivo del congreso que sirve para probar diferentes experiencias de realidad virtual y que mantuvo un nivel de colas regular durante los tres días de festival. In the eyes of the animal del estudio Marshmallow Laser Feast nos propone un paseo por bosque de Grizedale, al noroeste de Inglaterra, una encrucijada entre la alucinación típica de los bosques ingleses, el videojuego para sosegados y con sonido biaural.

GALERÍAS: Jueves 16 | Viernes 17 | Sábado 18

Más información
Sónar +D: Web Oficial

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