Especiales

Crónica: Piknic Électronik Barcelona 2015 #08

Con un solano bastante justiciero se nos recibió este pasado domingo en la penúltima jornada de Agosto del ya más que consolidado Piknic Électronik (en su sede barcelonesa). Una nueva sesión dominical–la número ocho de esta temporada 2015- donde además se daba una curiosa coincidencia, consecuencia clara de la expansión que está viviendo la marca: era la primera vez en la historia, desde que comenzasen allá por 2003 en Quebec (Montreal), que cuatro ciudades distintas acogían paralelamente en un mismo día una edición. Ya sabemos, Barcelona, y junto a ella Cannes, Lisboa y como no, la cuna de todo el invento: Montreal. En palabras del propio Loïc Le Joliff (uno de los directores artísticos tanto del Piknic o como del Brunch Électronik): “estamos inmersos en otra gran temporada, las sensaciones nunca han bajado y estamos disfrutando de un promedio de 5000 asistentes cada domingo”. No es mi primera vez en este evento en Barcelona, y la verdad es que el público esta vez se hizo de rogar un poco más, tardó en abarrotar cada uno de los espacios una pizca más de lo habitual. Ya no solo la calima, ¿despiste de más de uno por el parón del fin de semana anterior debido a la coincidencia con el DGTL? Nos vuelve a contestar Loïc (quien también se ha encargado de traernos este nuevo festival veraniego nacido en Holanda): “lo hicimos para centrar todas las energías en la primera edición de DGTL Barcelona, pero el año que viene seguiremos sin pausas”.



Ya es hora de centrarme en la sesión que nos aterrizó en la ciudad condal de la mano de la Red Bull Music Academy, la cual sin embargo y para sorpresas de los que no leyeron con antelación el line-up del cartel, no iba a estar comandada por los bajos cebados ni el footwork, sino de una buena dosis de house (en varias de sus caras más voladoras o amables) y por supuestísimo del ‘real techno’ del legendario y respetadísimo Derrick May, a quien curiosamente pudimos ver llegar sobre la bocina –nueve minutos antes de meterse en faena- acompañado de su señora y sus dos pequeñas. El bueno de Derrick estaba a punto de darse un “respiro” de un par de semanas junto a los suyos, así que oírle pinchar este pasado finde en Barcelona tenía un valor doble… o triple, ya que hace poco más de una semana se presentó en su ciudad natal, esa que ya todos nos sabemos al dedillo, Detroit, con la Orquesta Sinfónica local. Todo un acontecimiento del que tuve la oportunidad de hablar personalmente con él al finalizar su sesión. Más abajo, sus palabras. Pero antes de destripar que tal fue la experiencia con el Midas de la ‘Ciudad del Motor’, rindamos honores a los artistas que saltaron al ruedo antes: TALKTOMEPatrice Bäumel Midland.

Tres nacionalidades, tres tonalidades. El primero en arrancar –en el escenario 2- fue TALKTOME, quien según han transcurrido estos últimos meses ya deberías conocer. Tras ese alias se esconde uno de los artistas más veteranos de la escena electrónica catalana, que tras varios años pinchando, debutó en la producción en un sello de solera como Factor City, concretamente con el EP Aazra. Es también uno de los nuevos resortes de la marca de los ‘toros rojos enfrentados’ que como ya decía arriba auspiciaba esta edición. Hace unos meses muchos tuvieron la suerte de verlo participar en el “Bass Camp” de Madrid. También, de esto hace menos, tan solo unas semanas, os mostrábamos una “infalible herramienta” usada en sus sets, el remix que ha hecho a Jamie XX del Loud Places. Pues como no podía ser de otro modo -y teniendo en cuenta que su reloj se puso en marcha a la 1 de la tarde- por esos derroteros transcurrió su sesión. Temas que no pasaban de los 120 BPMs pero donde en todo momento se apreciaba buen gusto y calidad. Repito, no se trata de ningún mojigato sino de un experimentado ninja de las cabinas catalanas. Lástima que pocos oídos (con el permiso siempre de los críos que correteaban, saltaban, jugaban al Diábolo, se dejaban caer por toboganes a mini-piscinas con un palmo de agua, etc… que siempre nos sorprenden cuando escuchan música electrónica y no tardar en sonreír y bailar) fueron los afortunados en lucrarse con su propuesta a los platos. Pero como diré hasta la saciedad, siempre tiene que haber un valiente que guíe el camino ¿verdad?



Dos horas después, a las 15:00h y con ya algo de más público buscando sombra donde hacer la digestión o micro-aspersores de agua con los que refrescarse, asomó por el escenario principal la figura espigada de Patrice Bäumel. El holandés exhibió un guión fiel a lo que nos tiene –bien- acostumbrados: soniquetes sintéticos perfectos para irnos metiendo en vereda. Otro kilo y medio de buen gusto y saber hacer que como todos sabemos nunca cayó en saco roto para sellos como Get Physical, K7!, Diynamic o Kompakt, todos ellos han sabido valorar su música editando algunos de sus releases más notables. Temas como The Vanishing o su remix del Endless Games de Blond:ish son magia negra de la que satisface tanto a la mente como al cuerpo. Un ideal y una filosofía nada barata de la que él mismo nos contaba tras dar carpetazo a su DJ set “… no es la primera vez que toco en un Piknic, ya lo hice en Dubai y París, he vuelto a sentirme muy arropado por la gente. El público me ha transmitido sensaciones muy positivas. Este tipo de sesiones tempraneras al aire libre cuya construcción es lenta, sin presiones y donde no se mezclan las canciones a empujones se adaptan bastante bien a lo que siempre procuro transmitir. He visto sonrisas e incluso luego he salido a la pista donde he hablado con ellos. Es un honor que valoren mi sonido, una excursión sonora donde poder perderse, y no con melodías monótonas o secas, me encanta desarrollar sets llenos de contrastes. Hoy me lo he currado de lo lindo para que se tratase de un warm up correcto no, correctísimo”. Doy fe de ello.



Le llegó el turno al británico Midland, quien todo hay que decirlo cambió el tono blanquecino de su piel por un rojo salmonete, al haberse zampado la sesión de Patrice tumbado en una hamaca al sol. La verdad es que su set me sorprendió desde el minuto uno (una intro muy étnica, concretamente de música tradicional africana) por su mutabilidad y por no ser en absoluto oscuro, todo lo contrario, varios momentos ‘serpentinas’ dentro de sus dos horas en cabina. Muchísimo más afín a lo que sería la primera media hora de su radio-show en Rinse FM que a producciones propias más melancólicas como Stole the Night (en Monkeytown) o el sintético Pitch Drift (en AUS). Encendió al gentío a base de disco-house, tech-house lleno de remates orgánicos y material por el estilo. Un híbrido lleno de sorpresas donde igual entraban temas de Caribou como de Kerri Chandler. Efectivo como el azafrán al natural en una buena paella campestre.

Con puntualidad –como así sucedió con el resto de la jornada- entró en escena el que sin duda alguna era el gran reclamo de esta cita (con permiso de los anteriores que como os he informado cumplieron de maravilla) no era otro sino el legendario Derrick May. Suya era la labor de impartir una master-class de Detroit techno y hi-tech soul en una pista repleta de juventud, y me atrevería a decir que de nacionalidades de medio mundo. Tampoco faltaron por supuesto sus fieles incondicionales, más curtiditos en años y poseedores siempre de una hermosa emoción en la cara, estos, no pasaban desapercibidos. Entre este rebaño me incluiría perfectamente yo. Nos encantó ver a Derrick acomodar a la derecha de la cabina su habitual bolsa de vinilos con el logo de la Underground Resistance. Que fuese fiel a su espíritu de pinchar con discos pintaba ser una estupenda experiencia, sin embargo lo que suele pasar en sesiones al aire libre con escenario de ‘quita y pon’, las agujas empezaron sutilmente a hacer trastadas por culpa del viento o movimientos en la misma cabina. He vivido casos peores, pero claro, la faena y la cortada de rollo estaba a flor de piel. Menos mal que el sano juicio y la experiencia del propio Derrick May hizo que abriese de golpe y porrazo una carpeta enorme de cd’s, a posteriori su despensa musical para el resto de la sesión. Este “joyero de emergencia” brilló y por fin pudimos bailar una sesión que a medida que avanzaba más nos encariñábamos con ella. No faltaron clásicos de Rhythim Is Rhythim, Kenny Larkin y por supuesto su discográfica fundada en 1986 Transmat. De hecho hasta al mismo Derrick se le iluminaron los gestos –madre mía que manera de pellizcar las ecualizaciones y knobs de la “DJM 1000”- y se podía denotar que por fin disfrutaba como era debido. Con absoluta sinceridad pero sin aspavientos hacia nadie –está claro que alguien le informó previamente como de terco se está volviendo el ayuntamiento con las celebraciones al aire libre- cuando tuve la oportunidad de charlar con él unos minutos me comentó lo siguiente “sé que eres casi de mi quinta y si has pinchado habitualmente con vinilos te habrás dado cuenta cuán difícil se me ha hecho mezclar esta tarde-noche luego he notado que el sonido ha resultado insuficiente fuera, la gente estaba deseosa de más volumen, hubiese sido el delirio para todos, el público lo necesitaba, vaya pena tío”. Es que sí, por allí pululaba el enemigo nº1 de los decibelios, un limitador.


Tal como ya leísteis al principio no me pude resistir y preguntar por ese gran logro personal que fue actuar en el parque Chene de su ciudad natal hace unos pocos días acompañado de la Detroit Symphony Orchestra y el director macedonio Dzijan Emin. Una culminación a 30 años mágicos de intensa carrera nada menos que frente a sus paisanos. Memorable. Muy expresivo y con un sonrisón de oreja a cara me contaba “Fue una experiencia inigualable. A decir verdad esta ha sido la cuarta ocasión en la que la realizaba, siempre conducidas por Dzijan. Aún así cada vez que las hemos llevado a cabo todo ha resultado muy distinto, allí en Detroit, mi casa, me enfrenté de cara con un público lleno de curiosidad, de no tener claro exactamente a qué se enfrentaba lo que hizo que la situación resultase graciosa. Hasta el técnico de sonido encargado del escenario me preguntó ¿Derrick, dónde quieres los platos para pinchar? Le dije ¡no cabronazo, nada de giradiscos hoy! Jajaja Tener la oportunidad de hacer esto es tener la posibilidad de mostrar mi capacidad como verdadero músico y como mente creativa al mismo tiempo. Es importante dejar muy claro que ser DJ no ha de ser siempre sinónimo de ‘adicto a las drogas’ o de alguien que solo vive para intentar mezclar discos de otros… Proyectos como este otorgan más crédito a la escena electrónica, es algo en lo que creo fehacientemente. Así funciona tanto para mí como para otros como yo, por ejemplo Juan Atkins y Kevin Saunderson, con quienes hace la tira de años nos esforzamos en vestir de algo diferente toda una generación. Un puente bien construido entre la música sintética norteamericana y la electrónica que se facturaba por entonces aquí en Europa. Nosotros tuvimos más reconocimiento que otros, pero te aseguro que luego han sido muchos los que desde Detroit han remado en la misma dirección. Jeff Mills por ejemplo… las futuras generaciones jamás deberán olvidar todo esto. Entre todos debemos mantener la llama encendida y mostrar siempre cuales son los orígenes de la verdadera música de baile”.




:: VER GALERÍA DE FOTOS (por Astrid Bosch Miskovic)
Más información
Web Oficial: Piknic Electronik

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