Crónica: Neopop Festival 2015

Escrito por David Sánchez | Publicado el 20.08.2015

A mediados de la pasada década, en el año 2006, unos promotores amantes de la música electrónica y asentados en el noroeste de Portugal decidieron crear un festival dedicado a programar algunos de los artistas más reputados de la escena electrónica internacional. Vitalic, Tiga, Booka Shade o Michael Mayer fueron algunos de los primeros artistas invitados a ese festival que se denominó Anti-Pop Music Festival. El evento fue creciendo con el paso de los años y haciéndose un hueco en el repleto listado de festivales europeos. Este año ha cumplido diez años, convertido en Neopop Festival y con el lema "We're Still Just Kids (Aún sólo somos niños)" que refleja por un lado la no tan corta edad del proyecto y el propósito de la promotora de seguir muchos más años con el evento.

El entorno desde luego es bien pintoresco ya que se celebra en la localidad de Viana Do Castelo, una población situada en el norte de Portugal a orillas del Océano Atlántico y con la gran desembocadura del rio Lima como barrera natural con respecto al sur. En concreto el evento se celebra en los aledaños del Forte Santiago Da Barra junto al puerto de la localidad, haciendo que los asistentes tengan un fuerte contraste visual con la construcción medieval y el fortin del siglo XVI a un lado, el mar y los barcos en otro y las grandes gruas del puerto que se erigen vigilantes un poco más lejos.

El festival se celebra cada año a mediados de agosto, una fecha en la que lo habitual es disfrutar de unas temperaturas suaves que hagan que un evento al aire libre como este sea bastante llevadero. El problema es que si el tiempo no acompaña las cosas se pueden complicar y más si no tienes previstos espacios donde poder resguardar a la gente. Eso fue algo que no se tuvo en cuenta desde la organización del festival, ya que no se contaba más que con unas pequeñas sombrillas en la zona de restauración para resguardar a la gente de la lluvia. A pesar del tiempo cambiante que tuvimos durante los cuatro días, éste no fue obstáculo para bajar los ánimos de los asistentes. Incluso los que no habían llegado preparados se aprovecharon de las sudaderas que vendían en la tienda de merchandising del festival.

Según tengo entendido, este año era la primera vez que el festival contaba con dos áreas, una zona más grande llamada Neo Stage por dónde pasaron todos los cabezas de cartel y otra algo más pequeña (aunque tampoco demasiado pequeña) llamada Anti Stage que albergó otras propuestas menos masivas. Quizá esta decisión puede haber sido bastante precipitada ya que la zona más pequeña ha estado con muy poco público constantemente salvo en la tarde de apertura cuando acogió los directos más experimentales y cuyo acceso era gratuito.

Además del potente programa musical con el que contaba el festival otro de los aspectos destacados fueron por un lado las espectaculares visuales de Dub Video Connection que aprovecharon con creces y con un gran gusto las dos pantallas laterales, la gigante tras los artistas y los tres cubos flotantes con los que contaba el Neo Stage. Y por otro el potente y nítido sonido con el que contaban ambos escenarios.

Musicalmente el festival arrancó con los sonidos más experimentales de la primera tarde con los directos de los vascos Reykjavik606(que fue los primeros que pudimos ver), Max Cooper que retrasó la hora prevista de su directo para cubrir la ya conocida baja de Óscar Mulero y Jori Hulkkonen que desplegó su vena ácida con un espectacular directo con su Acid Simphony Orchestra. Algo descafeinados quedaron los directos de Lewis Fautzi (esperabamos que reviviera su Space Exploration proyectando las imágenes con las que nos sorprendió al lanzar su álbum hace unos meses) y de Alex FX (cuyas visuales tampoco nos llamaron demasiado la atención). A partir de las 11 de la noche comenzó la música en el Neo Stage cuyo plato fuerte llegaría con la actuación de Marco Carola, pero que no pudimos ver porque preferimos reservarnos para las siguientes tres jornadas del evento. Los otros tres días el festival se desarrolló a base de techno y house, aunque últimamente es complicado decir qué es qué porque, sinceramente, todo suena bastante parecido.


La tarde del jueves la comenzamos escuchando a Sven Väth. El veterano artista alemán comenzó un poco más tarde de lo esperado (quizá porque no había llegado demasiado público a las 8 de la tarde, hora a la que debía empezar) pero que supo ir caldeando el ambiente y aumentanto el ritmo con el paso de los minutos para dejar en manos de Joseph Capriati una audiencia con ganas de más. El italiano relevó al dueño de Cocoon y realizó uno de sus ya habituales sets monotemáticos para deleite de sus fans (algunos vimos con camisetas con su nombre a la espalda). El resto de la noche siguió con el techno tan potente como una cena a base de 'francesinhas' que propusieron DVS1, Robert Hood y Rødhåd (que cubriría el hueco de Óscar Mulero comenzando dos horas antes de lo previsto) en el NeoStage, y con otras propuestas más cálidas como el house de Move D, el interesante directo con sintes modulares de Steevio & Suzybee o los sets de Eduardo de la Calle, Don Williams y Dexter, aunque a estos últimos no pudimos ver por que las fuerzas ya escaseaban.

La noche del viernes comenzó más tarde que la del jueves con una actuación de Jonas Kopp que por problemas con los vuelos llegó un poco más tarde de lo esperado y al que se le vió pinchando con energía en el escenario grande. Una energía que dejo escapar Recondite que presentar su música en directo decidió comenzar con un ritmo más pausado del que había dejado el argentino. Aún así, el artista alemán firmó uno de los mejores directos de todo el festival. Otro directo esperado de la noche (al menos para nosotros), el de Karenn, no pudo realizarse ya que hubo problemas con el equipo en el aeropuerto y Blawan y Pariah se dedicaron a hacer un dj set que sació con creces los pocos que estuvimos en el Anti Stage mientras Chris Liebing dictaba su ley en un Neo Stage ya poblado de gente. La noche continuó con más techno en ambos escenarios. Paul Ritch que también tocó en directo, un Paco Osuna que se sacó de la manga un set enérgico a la par que entretenido y un fin de fiesta con Deep Dish en el Neo Stage mientras Kr!z, Tripeo (en directo) y James Ruskin repartían su techno en el Anti Stage.



A la mañana siguiente nos enteramos por el facebook del festival de que Dasha Rush que estaba confirmada para la noche del sábado en el escenario Anti Stage, iba a presentar en exclusiva y en directo su reciente álbum Sleepstep (Raster-Noton, 2015) en el Teatro Sá de Miranda de Viana Do Castelo esa misma noche a las 10. Quizá por la poca información existente y lo tardío que se publicó la asistencia al concierto de la artista ucraniana fue un tanto escasa. A pesar de todo, la de Raster-Noton cumplió con lo prometido y presentó su nuevo trabajo en el sello alemán con un directo irregular con momentos esplendidos alternados con otros algo más aburridos y con unas visuales muy repetitivos y un tanto insulsos.

Luciano, The Martinez Brothers, Loco Dice, Mano Le Tough y Schwarzmann (estos últimos en directo, que por si no los controlas son Henrik Schwarz y Frank Wiedemann de Âme) desfilaron por el Neo Stage la última noche con esa mezcolanza de house y techno que caracteriza a la mayoría de ellos. La zona Anti Stage volvió a acoger sonidos más duros y radicales además de una fenomenal programación plagada de directos como los de Secluded, Shifted, Vril o Lewis Fautzi (que pudo mostrar su cara más pistera en contraposición a su directo de la jornada inaugural). La tónica volvió a ser la de los días anteriores: mucha gente viendo a los artistas más conocidos y bastante menos en la zona Anti Stage. Aunque nosotros nos despidieramos antes del recinto, hemos de destacar, como nota curiosa, que el festival anunciaba la misma tarde del sábado que a partir de las 7 de la madrugada se podría asistir al 'Gran Final' del festival a un precio de 20 euros y con 5 horas de música por delante, que cerraría Dixondesde las 10 de la mañana y suponemos que hasta el mediodía del domingo (y digo suponemos porque nuestras fuerzas se nos agotaron mucho antes).

En resumen, el Neopop es toda una delicia para quienes quieran disfrutar de un montón de artistas de primera fila, con unos horarios lo suficientemente amplios para que todos ellos puedan desarrollar sus actuaciones de manera suficiente pero que quizá pecó de demasiado ambicioso programando esa segunda área que siempre estuvo bastante desolada en comparación con la principal.


Más información:

Web Oficial: Neopop

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