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Diggers: Hard To Find - Vol.4

"Del 68 al 95. A partir de ahí bolos puntuales. Y ahora sólo pincho los veranos en la discoteca Mackintosh de unos amigos míos". En su dilatada carrera también le dio tiempo a pinchar house en Pachá de Vaqueira, pero aquello le empezó a desmotivar porque en realidad no era lo suyo. "La entrada del house y del techno significó el principio del fin. La gente joven te acaba desbancando. No es como el cocinero que puede seguir trabajando con 80 años". En el 68, Joan Aymerich tenía dieciocho que fue cuando empezó a pinchar como profesional. Hagan cuentas. "Empecé de amateur un año antes con 17. Aquello que empiezas pinchando de ayudante, sin cobrar ni nada... Pero a los 18 años ya me vi capaz de ponerme a pinchar yo solo. Debuté en una discoteca en Sabadell que se llamaba Box y el diseño del local, efectivamente, era una caja. Luego a partir de aquí, ya empezaron a salir ofertas para pinchar en la costa. Ya en el año del 69 estuve trabajando en una discoteca para más de mil personas en l’Estartit que se llamaba Angela Club. Luego ya entré en otra discoteca con más solera también en Sabadell que se llamaba Boing en el que estuve diez años".

Al señor Aymerich nos lo encontramos al fondo del mercadillo de vinilos que se ha organizado en el bar 33/45 del barrio barcelonés del Raval. Es el más tranquilo de los feriantes que abarrotan el bar de la calle Joaquim Costa. Me comenta que en los primeros minutos de la discoteca Boing se podía escuchar a Neu! "y después a otro grupo de kraut más minoritario que se llamaba Can". Jura y perjura que hubo un tiempo en el que en las discotecas de Barcelona y alrededores podía sonar algún tema del álbum Tago Mago, obra maestra de Can.

A nuestro protagonista me lo presentan como Papa-John que es como aún hoy se le conoce en cabinas, que se resiste a abandonar (o igual es al revés). Y ha decidido montar un puesto de vinilos de segunda mano en este primer domingo de marzo. Ha traído consigo un puñado de los más de 40.000 que tiene en casa. "Todos los que coleccionamos algo estamos zumbados: ‘Este lo tengo, este tu no lo tienes…’. Ahora me estoy vendiendo la colección de discos. Desde los quince años que compro música, pero ahora me quiero quedar con una selección de jazz y blues. Ya he vendido un par de discos a un cliente y reconozco que me ha dolido. Uno de Zap… al desprenderme de él me ha dolido un poco... La ley del apego es dura... Y eso que sabes de sobra que al otro mundo no te vas a poder llevar esos discos". Pero en este mundo y de momento, los discos son su jubilación. "Piensa que cuando trabajamos en las discotecas no aseguraban al Dj, como mucho a algún camarero por si había una inspección. Si los puedo poner en internet pues igual puedo vender bastantes. De momento, he abierto cuenta en Todocoleccion para ver cómo funciona esto de vender a distancia por internet". Discos que le acompañan desde aquel remoto año 1968 en el que pinchaba a Santana, Iron Butterfly ("con aquel sencillo que pegó mucho, In-A-Gadda-Da-Vida"), Johnny Rivers. Lo que se editaba en aquel momento. "The Beatles y los Stones, por supuesto". Lo que aparecía publicado como hit en la revista Billboard. Lo que venia publicado en el New Musical Express. "Estábamos muy conectados al programa El clan de la una en Radio Juventud con Jose María Pallardó, un Dj y locutor muy bueno", me comenta mientra saluda a su mujer que acaba de llegar, violinista japonesa que le cubre el puesto mientras atiende esta entrevista.

"Pero nuestra principal referencia era la emisora Radio Luxembourg que era desde donde emitía para Gran Bretaña pero que nosotros sintonizábamos como podíamos a partir de las doce de la noche y hasta las tres de la madrugada". Por suerte en tiempos ominosos, siempre nos quedaba Perpingan. En cuanto a los discos, pues los ibas a comprar a Francia y después al volver los metías de contrabando. Había que pasar cien LP o más por la aduana escondidos en algún rincón del coche. "Pero teníamos una técnica para burlar la aduana cuando veníamos de Holanda o de Alemania. Nos camuflábamos entre la caravana coches que venían de Perpignan de ver la película erótica. Si pasabas por la aduana media hora antes o media después de que acabaran de pasar los que venían de la película, ya era más fácil que te pararan y te registraran el coche. En Perpignan, por ejemplo, tenías una tienda muy mítica que era Raff. Después abrió tienda en Barcelona y aún hoy se pueden ver muchos discos de segunda mano con la etiqueta de la tienda".

Entonces Aymerich me explica que la primera discoteca que se montó en España con Dj fue una de l’Estartit, un bar musical de copas de unos señores que vinieron de Suiza y la gente lo encontraba raro porque siempre se había escuchado a la orquesta en directo. "Con el tiempo decidieron abrir Tiffany’s en Platja d’Aro que en el año 65 disponía de poco más que de unas casas de pescadores. Y ahí montaron una discoteca que la gente alucinaba. Tu entrabas y sonaba una música que no conocía nadie y por eso íbamos todos los Dj a escuchar lo que ponían. Hasta aquella discoteca llegó un señor una vez que quedó tan encantado con el lugar que decidió montar la suya propia inspirada en esta. Aquel señor montó una discoteca a la que puso de nombre Pachá. Aquel señor era Ricardo Urgell que decidió montar Pachá Sitges en 1967 a imagen y semejanza de aquella Tiffany’s. La gente por entonces bailaba jazz, comercial y bailable, si, pero bailaba jazz. ¿Drogas a finales de los 60? En el 68 no había drogas, el más ‘progre’ como mucho se fumaba un petardo".

Eran otros tiempos que ya no volverán. "Claro, porque el Dj va envejeciendo mientras su público siempre conserva la misma edad, si no es cada vez más joven". Para Aymerich las músicas de ahora son menos trabajadas. "Cualquiera puede hacer esta música, sólo debes tener las herramientas a mano. Antes necesitabas conocimientos de solfeo. Ahora tienes que ser ingeniero para combinar sonidos con una base. Haces un vídeo-clip con cuatro chicas enseñando el culo y a vender". Y así lleva 45 años al pìe del cañón. "Y ahora estoy pinchando en verano de doce a tres de la madrugada en una discoteca del Port de la Selva la Costa Brava que se llama Mackintosh". Una discoteca que lleva abierta desde 1972, también parecida a aquella Tiffany’s que fue faro de las discotecas de hace cincuenta años en la Costa Brava. "A partir de las tres de la madrugada ya viene la gente con el botellón y entonces yo ya me voy para casa. El Dj residente ya pone la música más actual, yo pincho música de los 70. Bob Marley, James Brown, Wilson Pickett, Arthur Conley…".

"Yo ahora no sé cuál es el valor del Dj", me comenta con una más de sus innumerables gestos al aire que reproducen o remarcan lo que dice. "En los 60 y en los 70, el Dj se limitaba a combinar los discos que se almacenaban en la discoteca. Era el que ponía el trabajo en la cabina. El que ponía el gusto a la hora de combinarlos". Cada discoteca tenía sus discos que eran santo y seña de tal o cual garito. "Por eso había espionaje entre discotecas y como esa práctica se sabía lo que hacíamos era tapar la galleta para que no los copiaran. No te quedaba otra que viajar si querías comprar buenos discos en su momento. Aquí llegaban muy tarde esos discos. Sonaban en la radio cuando ya llevaban tiempo sonando en la discoteca. Me iba a comprar discos a Alemania, Suiza o Francia con el dueño de la discoteca que te acompañaba para ‘hacer turismo’ y para controlar tus gastos en discos. La discoteca que tenía el nuevo disco de Aretha Franklin o de Tina Turner, por ponerte un ejemplo, era la que se llevaba la fama en toda Barcelona". Bocaccio, Equilibro, Metamorfosis… eran las discotecas del momento que competían por la primicia de ese disco que marcaba la pauta de los primeros clubbers de la ciudad. "Ponías el disco de Jingo de Santana y la gente venía a la cabina a preguntarte por el tema. "¿Santana? ¿No será el tenista…?", me comentaban". Cuando Aymerich salía por Barcelona iba al Bocaccio. "Era obligado ir al Bocaccio. Había mucha jet set. Joan Manuel Serrat. Personajes de la movida. En la calle Tuset tenías también la Cova del Drac. Se escuchaba música que por lo general no abundaba en la FM". A los cuarenta minutos de entrevista se levanta y dice que ya no tiene más que comentar y me remite a su grupo cerrado de Facebook: MELOMANIACS !!.

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