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Replay, el último baile!!!

Escrito por Rafuchø | Publicado el 09.10.2014

Las semanas grises son bendecidas como las vísperas de los Domingos Bravos… y a los que nos gustan los Domingos Bravos, poseemos una brújula que nos dice donde tenemos que estar, y hoy las coordenadas nos indicaban que nuestro sitio era Replay.

Una sesión firme, paralela al éxito masivo, con lujo de detalles, la tendencia y esencia Club abandera la sala Groove. Entramos al arco Open Air y de ahí a lo más profundo de nuestra existencia sensorial, nos cruzamos saludos con la crema de la night más castiza y los RRPPs más finos de la electrónica capital, definitivamente la convocatoria de un ambiente tan soberano no es nada fácil en nuestros días.

Agudizando los oídos y dinamizando los sonidos buscamos la cabina; allí estaba él… Sneak siempre fue vanguardia y basta con verle subido al escenario -con su gran presencia y su estilo especial- celebrándolo. Hace gritar, levantar las palmas, tocar el cielo y brilla con una elegancia de los demás maestros, merece un párrafo aparte, su soniquete es inexplicable, conserva toda la potencia y un oficio de rebelión musical permanente. El éxtasis colectivo y su generosa entrega en la pista incendiaria (pasión, picardía, miradas perdidas, dulces contoneos…) comprimía a todos bajo el anochecer del cielo de Madrid.

Magda pisa el escenario para hacerlo suyo un viaje salvaje, energético y virtuoso, dos horas de sensaciones imprevisibles. En la pista central, el tercer plato del menú fue Marc Houle, el rango del live de sonido que trajo es insólito, bailable y escurridizo, dejó el paso a un Ambivalent imperturbable, sin hacer gesto alguno ni decir nada; sabe quien es y lo que hizo, y sobre todo a que vino.

El sonido que de la casa revoluciona la música de baile, el techno sostenido, el house implacable y algunas melodías orgánicas nos muestran como la rítmica del Club existe fuera de un ámbito adolescente, culpables de ello Simón García, David Ponziano y Álvaro Medina por quien siento un indisimulable aprecio, grandes detalles de arte, la grandeza musical sutil y profunda de la expresión humana en una cabina. Este trío de guerreros es un triple choque de aviones, hacen de cada Replay una magia que no se puede entender (no hace falta) nos estaba gustando más de lo previsto y eso que no había nada previsto. Se baja el telón en la última función del verano, y la fantasía de una despedida con música, amigos, alegrías, risas y emociones…

Empieza la temporada, empieza Replay y su pequeño hijo Reclub, y que esa tarea noble y extraordinaria de hacer bailar los domingos dure como poco para siempre. Solo con un gran corazón y una cabeza muy bien amueblada se puede sujetar un espíritu de Club de estas dimensiones. Replay ya pertenece a la historia del futuro de Madrid que es hoy!!!


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