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Clubbing in Kosovo

Escrito por David Puente | Fotos de David Puente | Publicado el 21.10.2013
Bersant Rizaj nos recibe en su nuevo club Megaherz antes de abrirlo al público. Rizaj es empresario de la noche en Pristina desde que decidió montar su primer local en diciembre de 1999, es decir, tan solo unos pocos meses después de acabar la guerra entre serbios y kosovares. Aquel también se llamaba Megaherz. En el nuevo local encontramos en un rincón una copia del clásico Higher State of Consciousness de Josh Wink. En un especial sobre el clubbing en Kosovo publicado en 2009 en The Guardian, el Dj más conocido de este pequeño país independiente (desde febrero de 2008), Dj Toton, destacaba  este tema del norteamericano como uno de los tracks que “convirtió” a muchos punks, que los hubo en esta ex provincia yugoslava, se rumorea que incluso en los últimos tiempos de Josip Broz “Tito”, a la causa de la electrónica de baile. “Pristina no sufrió demasiado los estragos de la guerra, por lo menos en cuanto a infraestructuras. Las instalaciones que acogían clubs y locales de ocio nocturno permanecieron más o menos en pie”. Rizaj me explica que, efectivamente, incluso en tiempos de rigor comunista, la noche en la capital kosovar era una de las más animosas y eclécticas de las grandes ciudades de la antigua Yugoslavia: “La noche de Pristina fue una de las mejores de esta zona de los Balcanes ya a principios de los 70. He vivido en Londres, en New York, en Viena y te puedo decir que no tenía nada que envidiar a la vida nocturna de la capital austríaca, sobretodo en términos de música underground y de calidad de la oferta nocturna. El barrio de Dardania era prolífico en bares y clubs nocturnos. Tuvimos nuestra época de locales de jazz y otros especializados en blues,  pero después también disfrutamos de raves con drum&bass a mediados de los 90. Y no sólo me refiero a Kosovo, las ciudades más importantes de la antigua Yugoslavia contaban con escenas muy fuertes si las comparamos con otras ciudades como las griegas”.
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El empresario nos explica que la mayor parte de esos movimientos no sólo no estuvieron prohibidos por Tito, sino que también fueron promovidos con la idea de ofrecer al mundo una imagen de normalidad y de cierta modernidad: “¿Punk? Si, por edad no recuerdo la primera ola de los 70, pero sí que tenía amigos punk en los 80.  De hecho fue un movimiento global en casi todo el mundo. Ahora no encontrarás punks por las calles de Pristina, pero sí que los hubo. Lo que no tuvimos nunca fueron grandes estrellas del rock, ni tampoco grandes eventos musicales porque era complicado organizarlos a causa de la violencia que podía generarse en este tipo de encuentros multitudinarios. O por lo menos eso es lo que pensábamos algunos. Pero después de la guerra empezamos a organizar eventos a la medida de un público potencial con lo que se empezaron a segmentar los públicos”. Y así, desde el final del conflicto, Rizaj ha abierto tres clubs grandes con una capacidad que iba de los 500 a los 2000 clubbers y un total de cuatro bares. “Los he cerrado y he vuelto a abrir otros espacios dependiendo de la demanda. Si el local en cuestión se quedaba pequeño, entonces lo cerraba y volvía a abrir otro más grande de acuerdo a la demanda anterior que no ha parado de crecer desde que las cosas se han normalizado. Lo único que no ha parado de disminuir ha sido el poder adquisitivo de la población que siempre ha sido bastante precario”, nos comenta Rizaj que nos promete que nos  llevará después en coche al Soul Bar, un local donde el dueño sirve las copas y pincha discos en vinilo.
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En 2004, este mismo empresario abrió uno de los clubs más exitosos de los últimos tiempos en la ciudad, Spray Club que estuvo abierto hasta el año pasado: “Tuvimos que cerrar algunos meses porque no podíamos calentar el espacio durante la parte más cruda de nuestro invierno”, añade mientras recibe a los Djs residentes que llegan a poco de las ocho de la tarde que es cuando abre el local entre semana.  “Recuerdo algún Dj español que vino a pinchar a este club como por ejemplo Luis Junior de Barcelona. Al principio fue difícil poder contratar a Djs internacionales que nos respondían los emails diciendo que no querían venir por que estábamos en guerra, aunque en realidad hacía años que ésta  se había acabado.  Uno de los primeros que estuvo a punto de venir fue mi amigo LTJ Bukem que a última hora no traspasó la frontera con Macedonia porque su manager se negó ya que había explotado una bomba en Metroviça que está bastante lejos de aquí”. Y entonces nos recuerda que el primer Dj internacional que logró pinchar en Pristina fue John Acquaviva. “Desde entonces habré montado 600 eventos en los que probablemente hayan participado unos 200 Djs internacionales. Marco Carola, David Morales, James Holden, Danny Howells ha sido de los que más veces ha pasado por aquí junto a Satoshi Tomiie... Hace poco trajimos a Alexander Robotnick…”, nos recita de memoria. “Si me tuviera que quedar con uno probablemente sería Lee Burridge. Aunque recuerdo especialmente a John Digweed que cuando vino por primera vez estuvo tan encantado que dijo que le abriría las puertas a los djs de Pristina para que fueran a pinchar a UK”. Pero el problema es siempre el mismo, el  pasaporte kosovar no vale nada -sólo por detrás de los de Afganistán y según la consultoría especializada en asuntos internacionales y de residencia “para individuos ricos” Henley & Partners (y lo entrecomillado es literal según informa la web Revista Balcanes a la que debemos nuestra presencia en el país por cierto). “Como no formamos parte del tratado de Schengen lo tenemos difícil para viajar a otros países que no sean nuestros vecinos. Conozco a muchos músicos a los que hemos apoyado pero que han acabado tirando la toalla porque no han podido salir de bolos y aquí obviamente no han tenido la oportunidad de progresar”, nos explica a la vez que habla de algunos de los trucos que utilizan los kosovares para poder viajar por Europa.

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También me habla de las relaciones con el país de más al norte, Serbia que reclama la provincia como propia y con la que mantuvo un encontronazo sangriento a finales de los 90 en la ya referida última guerra de los Balcanes: “Colaboramos con promotores de Serbia con los que muchas veces compartimos gastos si hay que traer a algún Dj norteamericano que son los más caros por el precio de los vuelos. Hay una crew en Belgrado con la misma filosofía musical que la nuestra y nos ponemos de acuerdo para planear según que noches. Yo no necesito pasaporte para viajar a Serbia, con tu DNI ya es suficiente desde hace dos años. Pero es que además todavía conservo mi DNI como ciudadano yugoslavo que aún se acepta en la frontera. Cuando voy a Belgrado hablo pestes de lo que considero que es una mierda de mi país y ellos hacen lo mismo con el suyo. Así que no hay problema. Tenemos una relación más fluída que la que pueda haber con Tirana o con Skopie en términos de colaboración en eventos. Hace poco teníamos planeado contratar a Terrence Parker pero al final no pudo ser porque el club de Budapest que iba a compartir gastos con nosotros se echó atrás.  Los Djs de Detroit son tan normales como lo pueden ser los europeos, la única diferencia es que vienen con el horario cambiado a causa el jetlag”. “¿Qué pasa cuando estos Dj piden drogas?”, le pregunto. “Bueno, no diré nombres pero algunos Djs se gastan casi todo lo que ganan en una noche porque como comprenderás aquí según que sustancias son muy difíciles de conseguir. Aqui no hay pasta para drogas”, remacha.
KosovoMe explica que el único coleccionista de vinilos reconocido de la ciudad es Loni Mirdita de Soul Bar. Todo lo que gana, o casi todo, lo invierte en vinilos. Debe tener unos 3000 vinilos en casa. Atdhe Mulla nos lleva en coche hasta el bar dónde encontraremos detrás de la barra al propio Loni Mirdita que nos sirve un lícor típico de la zona, un Rakija. Soul Bar es un confortable local , abierto de ocho de la tarde hasta las tres de la mañana que se ubica en el barrio de Dardania desde 1991, aunque después de la guerra su trayectoria fue algo irregular, lo que ha hecho que muchos kosovares no sepan que sigue abierto. Loni me dice que tiene en casa unos tres mil vinilos, una pequeña parte de la colección la tiene detrás de la barra del bar donde él mismo los pincha mientras te sirve un licor típico de la zona, un rakja, bastante fuerte como las espaldas de los locales que nos rodean. Si le pides un café, te lo trae del bar de al lado. Los discos los compra en sus viajes a Hamburgo. La mayoría de discos que adornan una de las paredes del local son de soul clásico y diviso desde el otro lado algunos vinilos de Al Jarreau y Barry White. Para hacerme el animal social que no conoce fronteras pregunto a la clientela, masculina y aguerrida, que nos rodea, con cara de que sus respectivas mujeres les han echado de casa, si conocen algún artista español y alguien grita: "Les Negresses Vertes". Le digo que son franceses y entonces el mismo tipo me comenta que conoce a Manu Chao y a Mano Negra. Esta vez no le corrijo. Le pregunto a Loni si tiene Facebook para mantenernos en contacto y con un mohín de asco me espeta: “¿Eso que es?”. Mulla me comenta que este es el bar donde acostumbra a llevar a los Djs que vienen de fuera para que se relajen antes de sus sets. “¿Te acuerdas cuando estuvieron aquí Kruder & Dorfmeister?”, le pregunta a Loni que afirma alzando las cejas. “¿Y de Terry Francis?”, insiste Mulla.
Arientin Abdyli Ari nos recibe al día siguiente en los estudios de Urban FM, ubicados justo al lado de una tienda de Mango que tiene toda la pinta de ser una franquicia “fake” de la multinacional del diseño.  Abdyli nos enseña la emisora y nos habla de la estructura de la emisora que, como su nombre indica, intenta ser un altavoz para la música y la cultura urbana de talante popular: “Ahora mismo tenemos a siete personas cobrando en la emisora, no mucho, pero se puede decir que cobran de lo que hacen. Después tenemos a otros tres estudiantes de periodismo colaborando como becarios. Si su trabajo es bueno, los acabaremos fichando para nuestra plantilla remunerada”. El principal target de la emisora es gente joven de 15 años en adelante, aunque Abdyli también abre el arco hasta una edad difusa que bien podría rondar los 40. Aunque a decir verdad, la filosofía de la emisora parece centrarse más bien en abrir la mente a los jóvenes que estén por madurar en lo cultural. Y aquí llega la primera mención de este artículo al polémico turmix sonoro conocido como turbo-folk. Según me informan, el turbo-folk es un término despectivo que han adoptado de todas formas los jóvenes que glorifica las fiestas, el hedonismo y el dinero fácil al ritmo de una música que mezcla trazos de música popular y tradicional de los Balcanes con bases gruesas: “Nuestra idea es hacer que los jóvenes escuchen otras músicas. Porque creemos firmemente que escuchar música alternativa les va a servir para ser más abiertos de mente en el futuro. Lo que necesitamos en este país es gente abierta y que no siga perpetuando esta cultura de la revancha que nos ha llevado al abismo. Nuestro slogan dice algo así como que si escuchas música alternativa acabarás pensando de forma alternativa. Porque nuestro principal propósito es convencer a los jóvenes que si escuchan otras músicas diferente a la dominante,  podrán pensar de otra manera. Muchos de ellos están absorbidos por esa mezcla de música estridente y raíces folk que aquí en los Balcanes se conoce como turbo-folk. Sabemos que no vamos a ser la principal elección de los jóvenes hasta que no consigamos convencerles que escuchen otra música diferente a este turbo-folk que te he mencionado antes y que está bastante enraizado entre las clases populares y los más jóvenes.  Un sonido que ocupa la mayor parte de la programación de las emisoras para jóvenes de esta parte de los Balcanes. Nuestra propuesta es ofrecer música urbana como el brit-pop, el indie y el elektro (que es la nomenclatura que utilizamos para encuadrar a todos los ritmos que están más relacionados con el club como el house, el techno o el drum&bass)”. Abdyli nos explica que hace dos años utilizaron otro slogan que decía: “Mata a tu televisión”. “Aquí en Kosovo la televisión está dominada por las cadenas albanesas que son un poco mejores que las kosovares, pero que tampoco son nada del otro mundo, como te podrás imaginar.  Así que si queremos ser un país moderno, en nuestro caso esto es más una necesidad que una elección, entonces tenemos que escuchar otras músicas que son las que intentamos ofrecer en Urban FM”. El modelo de radio desde que empezaron con este proyecto se ve reflejado en tres emisoras diferentes: “Por un lado, nos gusta mucho b92 de Belgrado que es una de nuestras referencias principales. Ahora se ha privatizado y se ha convertido en un producto algo más mainstream, pero durante los 90 y los primeros años de los 2000 fue un referente entre las emisoras underground de la zona. La segunda emisora en la que nos gustaría vernos reflejados es Radio Študent de Eslovenia que fue una de las primeras en criticar abiertamente al régimen comunista imperante en la zona. La tercera emisora a la que queremos acercarnos ni que sea un poco es XFM de Inglaterra".
Kosovo
También añade que la cobertura de eventos va más allá de lo estrictamente cultural. De hecho a Abdyli Ari lo conocimos la noche antes en la presentación de campaña de Partia e Fortë, partido político de carácter sarcástico que intenta poner en evidencia a la clase política del país con chanzas de todo tipo. Cobertura que muy probablemente no hubiera sido posible si la emisora dependiera de ayudas públicas o intereses privados afines al poder: ““Hemos recibido ofertas de empresas, privadas y públicas, que han querido poner dinero en nuestra web, pero sé que es una manera de tenernos a su disposición. Hace poco nos llegó una oferta de un millonario albanés de turbio pasado que quería invertir en nuestra emisora y al final no aceptamos. Ahora está en la cárcel. Tenemos buena relación con algunos miembros del gobierno pero no queremos que pongan dinero porque eso sería nuestra condena de muerte. Sobre todo, en este país donde rápidamente se politiza cualquier asunto”. El dinero para mantener la emisora llega entonces de donaciones del público y algo de publicidad que no da para cubrir gastos. “Tenemos un acuerdo con un proveedor de internet muy importante en Kosovo que a cambio de publicidad nos suministra el acceso a la red. Cuando emitimos por tv desde la emisora hasta la tv también nos da ancho de banda esta empresa que se llama Qujtesa. Por cierto que las cámaras de televisión de la marca Sony son las mismas que se utilizan en el Gran Hermano versión albanesa”, nos comenta con una sonrisa traviesa.
Algunas instituciones extranjeras ayudan a la emisora en en un proyecto puente muy especial que sirve para fomentar el diálogo entre Pristina y Belgrado, como la Embajada de Noruega o la fundación sin ánimo de lucro ubicada en Washington, National Endowment for Democracy. “También estamos en tratos con una de las revistas de tendencias más sólidas de este país, Kosovo 2.0. para producir debates que afectan a comunidades marginadas de la zona como pueden ser el colectivo de gays y de lesbianas. En un momento llegarán a la emisora representantes de la fundación para la ayuda de los enfermos con síndrome de Down. Hace siete años que empezamos a crear una red de emisoras independientes con la que conseguir más fuerza. Inicialmente estaba formada por unas siete emisoras en idioma albanés pero en la actualidad ya contamos con emisoras en serbio que emiten desde Kosovo y cinco más que emiten desde la misma Serbia y una emisora serbia que emiten en albanés. Desde siempre hemos potenciado el diálogo entre las emisoras de Pristina y Belgrado. Este ya es el tercer año que generamos semanalmente un programa de debate con un invitado de Pristina y otro de Belgrado que hablan de lo acontecido durante la semana y que traducimos al serbio ya que ese mismo programa lo enviamos a Belgrado. Nuestros colaboradores en la capital de Serbia, a cambio,  nos mandan su versión en albanés con otros dos representantes de ambas comunidades. Ahora son unas quince las emisoras involucradas en esta red y estamos preparando un encuentro para vernos las caras todos los locutores y editores de estas emisoras ya que llevamos trabajando en línea desde hace unos tres años y aún no nos hemos visto las caras. Una buena manera de fomentar el compañerismo entre nosotros. Una buena manera también de que los kosovares y albaneses se vean con profesionales de Serbia ya que como te puedes imaginar existen todavía muchos prejuicios entre la comunidad kosovar que siguen pensando en los serbios como asesinos. La situación en Pristina se va normalizando y ahora no se mira a mal a un serbio si habla en su idioma por las calles de Pristina, donde por cierto el drama no fue tan acusado como en poblaciones como Jakova donde hubo más matanzas”.
Atdhe Mulla, encargado de la imagen visual de la ya citada web de tendencias Kosovo 2.0. recuerda que los dos primeros Technics que entraron en el país después de la guerra fueron comprados allá por el año 2001 por dos Djs que decidieron prestarlos a otros Djs que obviamente no tenían dinero suficiente para comprarlos. En una fiesta alguien se acercó a la cabina con un arma y le pegó un tiro a uno de los giradiscos que siguió girando como si tal cosa. Obviamente la gente ni se inmutó y siguió bailando como si tal cosa. Mulla, que tiene una relación con una ibicenca que se vino a Kosovo hace unos años a la aventura (“en realidad no hay otra manera de venir a Kosovo que no sea a la aventura”, nos comenta la chica), recuerda que los Djs internacionales que empezaron a llegar después de la guerra eran completamente desconocidos para el público local pero que por eso mismo los esperaban con devoción. “No sabíamos quién podía ser Marco Carola pero nos quedábamos pensando en la cita durante un mes o lo que fuera que quedara para la fiesta en cuestión”, nos comenta.  Recuerda que la mayor parte de los Djs que venían eran superstar djs de la escena inglesa como Carl Cox o toda la onda progressive de las islas británicas que dominó en la década pasada. “Los británicos eran los únicos que querían venir, están hechos de otra pasta,  habían pinchado incluso en sitios más peligrosos que Kosovo. Ah, también recuerdo la sesión de Nicky Holloway también fue bastante comentada. Por entonces no estábamos muy pendientes de los estilos, toda la electrónica se metía en el mismo saco porque la disfrutábamos igual. No sabíamos de sus evoluciones, lo que queríamos era que vinieran de fuera para no sentirnos tan solos”, nos comenta en la estación de tren donde se celebra el inicio de campaña del Partido Fuerte kosovar. Las anécdotas de cuando Kosovo estaba incluso más apartada del mundo se suceden en cascada: “Recuerdo una vez que uno de los Djs locales se fue hasta Macedonia y volvió a por éxtasis. Cuando llegó al club estábamos sentados esperándolo con mucha expectación. Entregó las 50 pastillas que llevaba y se puso a pinchar”.
Claro que para anécdotas las de Driton Pllana aka Dj Toton con el que por fin puedo hablar una noche antes de marchar del país. Es el Dj más conocido de Pristina. El propietario del famoso giradiscos que siguió sonando después de tiroteado. Refugiado durante años en Londres durante la posguerra donde aprovechó para estudiar ingeniería de sonido con profesores que provenían de los estudios del sello Mute. Toton tiene muchos contactos en Suiza donde colabora con algunos sellos y además va a pinchar a menudo. Su verborrea destila anécdotas del mejor calibre con un toque de humor políticamente incorrecto que se vuelve muy adictivo para el que las escucha. Tenía que ser Toton el propietario del giradiscos que siguió funcionando después de ser tiroteado. Dice que a España ha venido una sola vez a pinchar. Fue en las fiestas de Alicante. “Me pusieron a pinchar hardtechno al descubierto y por la tarde. Una cosa que me sorprendió bastante”. “Pristina en términos de techno, house y música con  groove para pinchar en pistas, en general, ha estado y está por encima de Tirana. Piensa que Albania estuvo encerrada en sí misma durante cincuenta años y eso se sigue notando mucho, en lo cultural, económico y social. Hace cuarenta años se escuchaba muy buen rock en Pristina cuando en Tirana las estaban pasando muy putas. Durante nuestro pasado yugoslavo podías ir a Belgrado a ver a los Iron Maiden cada dos por tres. Por Tirana no pasaba nada de esto, ni de lo otro. No pasaba nada. A Pristina en cambio han venido muchos Djs que en Inglaterra eran considerados superstars, que eran los que tenían tirón y los que tenían agallas para venir hasta aquí,  y que nos trajeron el acid house. Cuando Albania se abrió al mundo, muchos jóvenes decidieron marchar y al volver trajeron consigo aspectos culturales que en Albania hasta entonces sonaban a ciencia ficción. Y cuando no eran los albaneses, éramos nosotros los Djs kosovares los que íbamos a pinchar a fiestas en Tirana y les mostrábamos lo que sabíamos. Después nos tocó emigrar a nosotros y hasta ahora en que somos uno de los países más jóvenes del mundo. Y ese dato demográfico vamos a tener que demostrarlo  de alguna manera”.

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