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MiRA!

Escrito por Pat Quinteiro | Fotos de Edu Ferrer, Quim Vives y Ceci Fimia | Publicado el 07.11.2011

Una tiene la sensación el día después de un día como el de ayer (sábado), de que aún hay esperanza. Si, esperanza. Y no me refiero a posibles sorpresas en las inminentes elecciones, ni a una supuesta salida de la crisis mundial, no-no-no, hablo de CULTURA, y voy más allá y os digo que hablo del estado de ánimo de una ciudad, hoy ligeramente más feliz. Eh! Que no miento.

Este sábado se celebraba en Barcelona la primera edición del Festival MiRA! en una rehabilitadísima ( y ahora si “de verdad de la buena”) Fabra i Coats. Para los no asiduos a la rutina de Barcelona, la Fabra i Coats es Europa. Si, una fábrica gigante recientemente recuperada tras su cierre en los años 70. Ahora las han cedido a los intelectuales, creadores, gestores culturales y demás jóvenes vinculados a la música y/o la creación digital y electrónica que se amontonan por la ciudad condal. En su interior, la gente, supuestamente tiene/tendrá a su merced multitud de espacios para crear, presentar, colaborar o ensayar. Vamos, lo que llaman un “Laboratorio de Creación Artística”, aunque es fruto de un plan municipal de conversión de edificios industriales que aún no sabemos muy bien, si nos gusta o no. En la F&C se han sucedido muy pocas cosas desde su reconversión, no por ganas ni excesos de estos tipos de equipamientos en Barcelona, sino por la mala gestión en las diferentes fases de recuperación de la fábrica (un clásico). Pero es de ley decir que aunque escasas, hasta el momento han sido buenas, como ocurriera en 2008 cuando la gente de la Red Bull Music Academy (si, la que justo ahora está aconteciendo en el Matadero de Madrid), desembarcara en este espacio para celebrar su primera edición española. Eso también fue muy Europa. Pero poco más. A partir de ahí, de ese espacio no se ha oído decir “ni mu”, hasta que hace poco nos llegan noticias del MiRA! gracias a un spot que rezaba los siguiente: “Nace un nuevo festival en Barcelona. Nunca has visto la música de esta manera”. ¿Arrogancia por parte de la organización?. Pues si soy sincera al principio pensé que si, pero una vez “vivido” no, no es arrogante no, es “jodidamente acertado”. De hecho, ese lema te deja casi sin espacio para hacer ninguna crónica. Porque lo que ocurrió ayer (sábado) fue precisamente eso: que nació un nuevo festival en Barcelona. Y que los asistentes nunca habíamos visto la música así. Porque señores, la música, no solo se oye, también se ve. Y a eso se va al MiRA!, a ver música.

El MiRA! básicamente es un diálogo artístico entre la música electrónica y la electrónica visual, pero en formato festival. Es difícil de explicar, a ver si lo consigo. Como definición, es un punto de encuentro y de intercambio y difusión de las nuevas artes visuales vinculadas a proyectos de música electrónica, pero sin caer en lo puramente intelectual, snob o “gafa pasta”. Además, es un perfecto escaparate para los colectivos de este tipo de proyectos que trabajan en la ciudad y que tienen que, por lo general, malvender sus proyectos enmarcándolos en otro tipo de “research” artísticos que se acercan a la idea original pero que luego al gran público no termina de hacérselo entender del todo. Lo que seguro no es, para que no entendamos todos, es un festival de lo que comúnmente se conoce como “festival de VJs y DJS”. No, no es eso, aunque también se trata de pasárselo “muy bien”, con un line-up de creadores audiovisuales que se sienten cómodos visualizando música electrónica, y un line-up de creadores de música electrónica que se sienten cómodos poniendo música a creaciones visuales con bastante tirón entre el público clubber como pueden ser Plaid o Kettel en el ámbito internacional o bRUNA y Downliners Sekt en el plano local.

El gran acierto del evento en cuestión es demostrar que eso (que ya estaba inventado) no tiene porque “vivirse” en un Museo, con la frialdad, el silencio y la distancia del que recorre una exposición o teoriza sobre las nuevas tendencias o disciplinas artísticas en un centro de arte contemporáneo. No no, en el MiRA! a todo ese line-up, de gran porcentaje local, se le vive, se le aplaude, se le silba y hasta cuando se tercia se le baila. Y sobre todo se le mira. Se le mira mucho, se le mira todo el rato, y todo lo que ves, todo todo te atrapa. Te pierdes cosas, porque no te puedes ir sin ver el final de lo que estás viendo, porque señores, como las cosas estas performances tienen discurso, tienen final, y no te puedes (porque no te sale de dentro) irte sin ver el desenlace de todo ese desarrollo discursivo. Y perderte cosas te da mucha rabia, porque el vaivén entre escenarios, te dicen, qué como puede ser que no lo hayas visto. Y piensas, “mierda no lo he visto” y a la vez dices, “¿y tú no lo has visto lo que yo he visto? Pues ha sido increíble”, y así se te pasan las 10 horas sin más… viendo y mirando, y disfrutando y llenándote de esperanza tras tanto tiempo de espera. Y no es para menos, ¡te han sorprendido!. Una iniciativa cultural en Barcelona, te ha sorprendido. Que estamos muy necesitados. Lo digo de corazón. Que una nunca ha tenido conversaciones culturalmente tan interesantes en la cola de un baño. Palabrita.

No me voy a meter en camisas de once varas, haciendo la crítica musical que para eso, aquí los foreros de Clubbingspain, que me consta que haberlos los hubo porque a ellos también les atrajo el cartel y eso trajo consigo una brizna de esperanza. Aunque eso sí, voy a decir la mía: yo de música me quedo con de la sesión de Pina, me encantó, pero eso va a gustos, porque la gente agradeció a mano alzada el directo de Kettel que nos atrapó con su happy tempo, aunque para mi gusto no terminara de cuajar con sus visuales; como puesta en escena coherente y perfectamente ensamblada tanto entre lo visual como en los sonoro me quedo con DOSF el nuevo proyecto audiovisual entre D-Fried y Oscar Sol, que estrenaban su primer trabajo juntos UNO, y es que eso fueron, uno, y además, un uno realmente bonito. Fue como un subidón de algo, la gente quedó como drogada de felicidad. El escenario grande, increíble. La gente de El pulpo, diseñó el logo basándose en la idea del Lumen, que es una medida luminosa que se proyecta como un triángulo, y el logo, pues es eso, un pixel de un lumen. Si al lumen lo mueves con el sonido, hace muchos juegos de triángulos. Y de ahí te sale un escenario cómo el que veis en las fotos, lleno de píxels de lumens en movimiento, que sirven de base para los mappings y las proyecciones y para mirar, mirar mucho. Del escenario Façana, (que es fachada en catalán), me quedo con todo, y eso que llovía a mares. Pero a mi hacía mucho tiempo que el cuento de la Caperucita Roja no me hacía aplaudir como una loca, y creo que a las 300 personas que lo estaban viendo tampoco, de ahí tanto aplauso imagino. Y es que si hubo una propuesta que conceptualizó todo lo que significan esos diálogos entre lo visual, lo performativo, lo sonoro , lo artístico y lo digital, es más, hasta lo teatral fue la obra multimedia en directo de La compañía Nacional Insectrotópica. Un diez.

No es una novedad ver a otros colectivos como Telenoika que es a la vez muchos colectivos y que adoptaron la forma de muchos y muy presentes, y es que son más de 11 años de solera los que tienen a sus espaldas, pero quizás nunca (personalmente) los hemos visto en un lugar tan acertado, ni con un público tan receptivo. Algunos de sus más conocidos miembros forman la Orquestra dels Luthiers Drapaires que se trajeron entre otros instrumentos y/o instalaciones a “la máquina del amor , un Theremin de contacto que genera sonido cuando dos personas se tocan y tocan cada extremo, pues fijaros que tontería, pero es la primera vez que veo a dos personas besarse para que suene. Y piensas…- ¡Claro! Besarse. ¿porqué no se me había ocurrido? – ¿por qué? Porque es la primera vez que a las cosas las ves, dónde las tienes que ver, rodeada de la gente que te tienes que rodear, y en un marco sin igual. Qué bien hecho todo, de verdad. ¡Eh! Que una se va al MiRA! y se declara fan, muy muy fan.

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