Especiales

Matthew Herbert @ BBS

En este fin de semana en el cual casi todo amante de la electrónica ha emigrado hacia el Sonar las opciones para afrontar la situación en Madrid no están demasiado mal, con Herbert en el Penélope, Michael Mayer en el Mondo (y este sábado el gran James Holden) y las residencias habituales del One y demás clubs de la capital.  Se eligió el primero para pasar la noche del jueves, aunque casi todo el mundo andaba con la mosca detrás de la oreja por la decisión de llevarle a una sala como Penélope, situada en uno de los barrios donde la oferta musical suele limitarse al pachangueo y al house más pegajoso y comercial. De todas formas teníamos antecedentes de alguna que otra sesión decente y conciertos curiosos que se han hecho últimamente. También la gente tenía curiosidad por saber que es lo que nos ofrecería ese hombre con pinta de maestro de filosofía despistado y un poco huraño que responde al nombre de Matthew Herbert. En las otras ocasiones que se le ha visto por la capital vino con la big band al completo, presentando los discos que había grabado con ese formato, y casi todo el mundo salió contento y feliz de esas citas, con un planteamiento bastante original, la de hacer de maestro de ceremonias, de director de orquesta y al mismo tiempo de técnico de sonido y de productor al tener el control de todas las pistas de los instrumentos y con la posibilidad de manejarlos a su antojo; pero en esta ocasión venía presentando su último disco y algunos creían que la cosa iba a ir por esos derroteros, aunque muchos dudábamos de que pudiese tirar por ese camino por mucho tiempo. Al final poco de su último disco y si bastante de la música que llevará acumulada a lo largo de los años, con el contratiempo de tener que lidiar con cuatro horas de sesión ante una sala que no estaba llena y con un sonido deficiente - ese tipo de noches en las que dan ganas de preguntar a los de la sala si se dejaron una lata dentro de algún altavoz, con una falta de graves que hacía mermar el disfrute de una sesión que pudo dar bastante más de sí – que le hizo un flaco favor.

Da la sensación al ver a Herbert pinchar que lo hace un poco por puro trámite. Con esa camisa abrochada hasta el último botón y el rostro serio y afeitado, no parece disfrutar con la pinchada, no sonríe y raras veces se pone a bailar, el máximo movimiento que se le pudo ver fue el de un ligero meneo de cabeza a la hora de mezclar, y poco más. Lo que comentaba antes de que pareciera un poco huraño se demostró durante la sesión, en la que debió de mirar al público en algún momento, aunque yo no le cacé en ninguno de ellos. Desde luego que no es que todo sea la actitud, pero de vez en cuando un poco de comunicación con la gente (al menos para ver si bailan o no) viene bastante bien a la hora de conectar con la gente y hacer que disfruten, o simplemente de ver si la cosa no está gustando demasiado y poder ir tocando otras teclas para que la gente se mueva y disfrute algo más.

De todas formas todo esto no hubiese importado mucho si se hubiese marcado una sesión excelente o si el sonido de la sala hubiese estado algo más cuidado, pero flojeó en ambos aspectos. Empezó bien, con un tema del nuevo disco de Caribou que mezcló correctamente, al igual que en casi todas las transiciones no se tomaba mucho tiempo en mezclar ni dejaba los dos temas mucho tiempo puestos, se movía lentamente a la hora de ecualizar un tema y otro, a la hora de buscar los vinilos (pinchó solo a base de vinilios, un detalle) e incluso a la hora de tomarse su cerveza. La gente respondía de manera un poco diversa, unos se quedaban en corrillos de charleta, mientras que los extranjeros que andaban por la sala lo daban todo y el resto alternábamos esos dos estados. También cayó algún temita suyo, como el Movers And The Shackers que tanto gusta, después fue tirando poco a poco hacia el house y tech-house de hace unos añitos, a veces un poco micro-house y otras menos sutil, intentando ir un poco de menos a más. Más o menos lo iba logrando, a la mitad de la sesión comenzó a atacar un poco con el electro de toques nu raveros (Justice y compañía) y empezó a endurecer el discurso. A partir de ahí la cosa ya fue más o menos rodada – con parada obligatoria en el tech-house de nuevo y el techno más duro -, para los que ya estaban metidos de lleno en la sesión les encantó hasta el final, a los que nos costó un poco entrar y disfrutar de la música la sensación fue un poco agridulce, yéndonos a casa con la sensación de que no había estado mal pero que podía haber estado un poco mejor, por otra parte también era lógico: lo de ponerse a experimentar en una noche como esa y en este tipo de sesión en que la gente va a pasárselo bien quizás hubiese estado algo de más; aunque quizás el único problema fue que nuestras expectativas eran altas y esperábamos algo que este hombre no da salvo en sus conciertos.

Más información
Web Oficial: Matthew Herbert

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