Especiales

Sunn O))) en Madrid



Chris Anderson
es uno de esos tipos que merece la pena conocer. Cuando no ejerce de redactor jefe de la revista Wired, escribe libros sobre como funcionan las cosas en Internet y los cambios que se están produciendo en nuestra vida cotidiana. En su último libro llamado Free (Gratis!), analiza como cada vez son más las empresas que regalan sus productos (Google, Flickr, Hotmail...) y como algunas industrias (la musical entre otras) cada vez están mas abocadas a que de una u otra manera regalen sus productos. En su primer libro, llamado The Long Tail, analiza como Internet ha cambiado la forma en la cual accedemos a la cultura y como en cierta manera el público en general percibe los éxitos. Tomando como partida una buena canción, la radio principalmente, y posteriormente las tiendas de discos dando espacio para la venta de esta canción, podían conseguir que dicha canción pasara de ser una buena canción a convertirse en éxito de ventas. Si por el contrario, al disco no se le daba cancha en la radio, posiblemente poca gente se interesará por él, y al ser poco rentable para el dueño de la tienda terminará quitándolo de sus estanterías para sustituirlo por otro que pueda ayudar a pagar las vacaciones en Benidorm. Si bien es cierto, que éstos discos al estar publicados podían ser adquiridos con más o menos dificultad por el público, la realidad es que se acababan convirtiendo en algo realmente minoritario y solo conocido por un publico muy especializado.

Por el contrario, con la llegada de Internet y con el paso de la música al formato digital, un disco ya no ocupa espacio en una estantería. Basta almacenarlo en un servidor, para que se puedan hacer tantas copias de la canción o del disco como uno desee. Esto ha originado que música, que seguramente hubiera pasado totalmente desapercibida para la mayoría del público, pueda estar accesible con una facilidad pasmosa. Ya no es necesario estar en el top de ventas las primeras semanas tras la publicación para sobrevivir, ahora se puede producir un flujo lento y continuado de ventas que puede hacer rentable un disco. Esta capacidad de acceso a esta enorme cantidad de musica ha hecho que ya no nos conformemos con lo que nos sirve los medios de comunicación “clásicos”,. Ahora con ayuda de los nuevos creadores de éxitos (revistas online, blogs, myspace, etc) podemos buscar el tipo de música que más nos emocione sin depender de lo que se venda o no en ese momento. Precisamente esa especialización del consumidor ha hecho que un porcentaje de las personas que antes se alimentaban de lo que eran éxitos a nivel planetario (Michael Jackson, Madonna, Metallica...) se vaya moviendo a otros terrenos mas inhóspitos. Para demostrar este hecho basta con ver como cada vez los grandes éxitos son menos grandes. El disco más vendido de la historia, Thriller con 110 millones es del año 1982, de los discos que han vendido cerca de 50 millones, solo hay uno cercano al siglo XXI, que es Millenium de BackStreet Boys que es del 1999. El más reciente de los super éxitos, es Usher con su R&B de aquella manera. Publicado en el 2004 y que solo vendió 20 millones. Una mierda en comparación con Jacko. De hecho, si se analiza la lista en detalle, se puede ver como cuanto más nos acercamos al siglo XXI cada vez las ventas son menores. Viendo estos números en frío, podríamos pensar que la música va despareciendo y que cada vez nos interesa menos, pero la realidad es completamente diferente. Cada ves se venden más reproductores mp3, cada ves se escucha más música, cada vez se ven más conciertos y se organizan festivales musicales.

¿Donde está ésta gente?
Pues esta gente, en lugar de estar dentro de la gran escena mundial, se encuentran disfrutando de sus propias, micro escenas. Con sus propios ases de la música y sus propios micro éxitos. ¿Y este rollo que tiene que ver con Sunn O)))?. Pues tiene que ver con las micro escenas, los micro estilos y los micro éxitos. Si buscas referencias de la banda americana, puedes encontrar calificaciones estilísticas del tipo drone doom, drone metal o power ambient. Para quien no lo sepa ,un drone se traduce literalmente por zángano, y dentro del aspecto musical los drones son notas que se repiten muy lentamente con un a gran cantidad de feedback y que van evolucionan poco a poco en el tiempo. ¿Dios mio hay una escena que gira entorno a un tipo de sonido de lo más extremo. Si esto no es una micro escena que baje dios y me corrija. Que alguien como un estilo musical tan sumamente especifico haya tocado en festivales con cierta solera (solo en España ha estado en Sonar y Primavera Sound), con giras por todos lados y llenando una sala como La Caracol hasta la bandera un miércoles, es sin duda un micro éxito. Es cierto, no es Bon Jovi, pero más de uno estaría encantado en girar por todo el mundo haciendo lo que a uno le gusta. ¿Y como fue el concierto? Pues muy de acuerdo a lo que se podría esperar leyendo las etiquetas (a mi personalmente me encantan).

La primera canción, ojo que duró 30 minutos, era un continuo atronar de feedbacks y acoples que literalmente te levantaban del suelo. El humo que inundaba la sala, el atrezo de la banda vestida de monjes aderezadas con sus pobladas barbas y los sonidos que te destrozaban todo el cuerpo, te sumían en una experiencia sónica, digna de ser vivida. En algunas ocasiones daba la sensación incluso que algunos miembros de la banda se desvanecían en la penumbra como si el infierno se hubiera abierto y cuatro monstruos salieran a descuartizarnos. Después, muy lamentablemente para mí, el cantante y su teatrillo entraron en acción, llegando en algunas ocasiones a ser incluso cómico. Canto difónico, mantras y sonidos guturales alargados hasta la extenuación, te hacían preguntarte cosas como, ¿Ensayan las canciones? ¿Es improvisación? ¿Como puedo saber cuando se acaba la tercera canción para dejar de hacer fotos? Voz, drones de bajo y guitarra, pequeños samples, un minúsculo bombo en un pequeño pasaje y hasta un trombón. Te exprimían el corazón y hacían temblar las paredes.

En la recta final del concierto, el cantante se cambió de atuendo sustituyendo el hábito de monje por un traje recubierto de espejos que era una mezcla entre caballero de la mesa redonda y estatua de la libertad, el cual incluía unos guantes con punteros láser en los dedos. Con la puesta en escena a tope, y el ritmo a ralentí, en los últimos momentos de concierto la banda volvió a castigarnos con un sonido totalmente extremo, que de nuevo te hacía sentir por qué habías querido ir al concierto. Y todavía con el sonido del feedback de ocupa en tu cabeza, luces, la banda saludando como buenos chavales y el público aplaudiendo generosamente, micro éxito también en Madrid.

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MySpace: Sunn O)))

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