Especiales

In-Edit 2009

El Festival In-Edit Beefeater sigue consolidándose gracias a sus escogidos documentales musicales como una de las propuestas más atractivas para escapar de un noviembre siempre depresivo. Lo mejor para estos primeros días cortos de otoño es meterse en un cine para escuchar unas imágenes en las que hasta se puede ver la música. Aquí las reseñas de las 10 películas que hemos visto este año (sin orden particular):
Charlie Haden - Rambling Boy
Reto Caduff (Suiza, 2009) - 86’
Charlie Haden es uno de esos pocos ejemplares de músicos prodigiosos que pasan del country al jazz con la naturalidad propia del que sabe cómo tocar las cuerdas adecuadas. Alguien dice en la película que su sonido viene de la tierra (del folk) y que, por eso, es capaz de tocar jazz como si fuera blues. Durante todo el documental se puede apreciar como emanan de sus dedos unas notas musicales sostenidas, siempre en un segundo plano, que en el caso de este mito del bajo valen por cien. Haden es el claro ejemplo de creador que encuentra con naturalidad y sin escorzos forzados, el equilibrio perfecto entre el dejarse ir que se le exige a cualquier creativo que va más allá del oído convencional y la compostura del que se toma la música con la seriedad que se merece. Pat Metheny dice de él: “Trae el espíritu del Medioeste norteamericano a las notas de su bajo”. La historia de Haden es la de un chico de la América profunda que sale de la opresiva Missouri a través de armonías complejas que a él siempre le han obsesionado. Un documental que es en realidad una apología del bajo y su importancia en el jazz contemporáneo. O lo que es lo mismo, la música como fenómeno físico y emocional con el que marcar el camino de la vida que queda por delante. Camino también para comprometerse con causas sociales que así lo exigen, como el racismo de su tierra de origen o el más remoto que sufren igualmente las colonias de Portugal en África (estremecedoras las imágenes en las que se ve a Haden tomar el micro y dedicarle un tema a los que se levantaron en Mozambique contra la opresión de Portugal y que casi le cuestan la cárcel o la torura del dictador Somoza). Charlie Haden es uno de esos pocos bajistas que cuenta con capacidad para oír el futuro. Una de las anécdotas más ilustrativas de esa pasión por la música la explica el propio Haden cuando se refiere a su primer encuentro con su socio Ornette Coleman. Después de que el primero tocara toda la noche, Coleman lo esperó para llevárselo a su apartamento donde estuvieron tocando sin parar hasta el lunes por la mañana. Y es que Haden es el complemento perfecto para todo pianista que guste de surfear sobre las olas que son sus notas siempre contenidas. Qué importante surfear en esta vida.
 
Soundtrack for a Revolution
Bill Guttentag & Dan Sturman (USA, 2009) – 83’
Documental de calado histórico en el que se repasa las etapas clave del movimiento negro que cambió la dirección socio-política de los EE.UU. de hace (tan solo) cuarenta años. Una marcha por EE.UU. encabezada por un Martín Luter King que hace de Mesías del cambio de color (y al que se le compara con un Obama que aparece justo al final en unas imágenes casi subliminales que provocan rumor y cierto run-run en platea). Las imágenes de la época se salpican con algunos temas tocados especialmente para la ocasión por grupos como The Roots en un estudio donde se recrean aquellos himnos espirituales –Harry Belafonte nos habla de We Shall Overcome como la canción oficial de este ejemplar movimiento no violento- que tanta fuerza dieron a los manifestantes pacíficos y que sobretodo sirvieron para restañar las heridas de las constantes palizas y revolcones que recibieron. Una buena manera de entender el poder sanador del gospel tanto en las iglesias como en las calles del sur de los EE.UU. que para algunos se convirtieron en el mismo infierno. Parece mentira que hace sólo un puñado de décadas en lugares tenebrosos como Birmingham, la localidad más segregacionista de EE.UU. por entonces, se dieran situaciones de violencia extrema como las que se muestran en pantalla (con esos autobuses de la marcha pacífica incendiados con todos los manifestantes negros sin poder salir). Tampoco se quedaban cortos en Mississipi que fue declarado último reducto de resistencia blanca y que acabó cayendo “como todo ese legado que marcó con sangre y fuego la historia de los EE.UU.”. Como bien dice uno de los protagonistas de las manifestaciones al referirse a la dolorosa muerte de King, “muchos pensaban que matando al soñador se podría acabar con el sueño”. Y se equivocaron.

Mas Información: soundtrackforarevolutionfilm.com/
 
Trimpin: The sound of invention
Peter Esmonde (USA, 2009) – 79’

Uno de esos documentales que tienen ganada la partida desde el principio gracias a la fuerza del personaje protagonista. Bueno, en realidad ese profesor Bacterio que es Trimpin nos introduce en un mundo de cacharros mágicos que suenan y muy bien. Producen música. La música casi se puede ver en este repaso por la vida y milagros (frase hecha que en ese caso gana todo su valor) de un ¿artista?, ¿compositor?, ¿ingeniero? que por encima de todo cree en los sueños y en la magia de las cosas. The sound of invention abre un espacio ignoto para muchos de nosotros en el que la música y las artes plásticas se abrazan para crear nuevas realidades sonoras y visuales. Trimpin es uno de los grandes músicos mecánicos de la historia más reciente. Un sabio que ha sabido crearse un mundo propio en el que no hay espacio para los móviles, ni para los marchantes, ni siquiera para los representantes de galerías. Pero si que hay espacio ilimitado para la cacharrería que en principio aparece inerte en los desguaces de su Seattle de adopción (“me fui a vivir a EE.UU. porque allí gozan de una basura tecnológica de mucha calidad”). Trimpin es un milagro en un mundo de necios como el nuestro. Es el resultado del subconsciente colectivo de todos aquellos artesanos de relojes de cuco que son denominación de origen en su Selva Negra natal. La historia de Trimpin es la de un ser que abre su vida artística a un nuevo oído del que el resto de mortales carecemos. Es la historia de un tipo excéntrico que de tan humano parece de otro planeta (odiaba los altavoces y los amplificadores, así que todo lo ejecutaba en clave MIDI: se habla constantemente de música maravillosa que no necesita de ejecutantes humanos). El piano que se afina solo, la enorme montaña formada por 500 guitarras que se activan por si solas a más de 100 metros de altura o el complicado dispositivo que se mueve al compás dependiendo del continente de donde provenga el terremoto que lo pone en marcha, son los personajes principales de un documental que nos vuelve a demostrar que la ecuación sueño-música-magia vuelve a funcionar. Imprescindible para todos aquellos que creen haberlo visto/oído todo.

Mas Información: trimpinmovie.com
 
Tiempo de Leyenda
José Sánchez-Montes (España, 2009) – 70’
Es tiempo de retomar la leyenda de un disco que unió dos escenas que hasta entonces no habían sabido reconocerse (excepto en algunos experimentos previos como los de Smash o los de Lole y Manuel). “No sé si el público lo va a entender, para eso falta tiempo”, comenta Camarón que por entonces ya había perdido el apéndice De la Isla en alguna tablao flamenco con persiana echada y a altas horas. El documental nos muestra los testimonios de la mayoría de responsables de un disco que sobrepasó su tiempo y de algunos músicos que por entonces lo vivían en una España que a finales de los 70 se quitaba las legañas en materia de vanguardia musical (y de democracia, claro). Kiko Veneno, Raimundo Amador –no queda del todo claro cual fue su peso en la grabación del disco, pero se come la pantalla con sus destornillantes apreciaciones (“sin las drogas no hubieran salido las cosas que salieron. Bueno, ya sabes. Te envalentonas y p’alante”)-, pero sobretodo destaca la presencia del productor y catalizador de este experimento que fue Ricardo Pachón (ay! el día que le de por publicar todo el material que tiene de Camarón, como esos tangos cantados por Camarón de los que también se habla en la película) y que nos muestra incluso grabaciones inéditas de los ensayos con sus consiguientes comentarios subtitulados (entre tanta locura no se entiende nada). El documental es una buena muestra de cómo la locura hippie inflamó al flamenco de una liviandad pop rockera que enfureció a los puristas del cante. ¿Dónde hasta entonces se había visto una batería en un disco de flamenco? Se rompían de este modo barreras infranqueables sobretodo gracias al apoyo de unos músicos que no sabían muy bien lo que estaban haciendo, excepto el alma mater Camarón, pero que se lo pasaron muy bien en la preparación (cuanto arte y desparrame en aquella casa a las afueras de Madrid) como en la posterior grabación del disco –nada menos que el estudio de la sinfónica de la disquera Polygram). “El próximo disco que sea con palmaditas y guitarra nada más”, le dijo la estrella del flamenco a su productor una vez salió a la venta el disco. Las malas críticas le acobardaron. Y es que el vértigo es infinito cuando uno es capaz de atravesar la barrera del tiempo. Ni Dios se sobrepone.

Mas Información: www.rtve.es/mediateca/videos/20091028/tiempo-leyenda-documental-que-cuenta-como-camaron-revoluciono-flamenco/616366.shtml
 
The Agony and the Ecstasy of Phil Spector
Vikram Jayanti (UK, 2008) – 104’
Recorrido por la primera época en la carrera como productor de Phil Spector, la de la década de los 60, la del éxtasis referido en el título, con la excusa de su juicio celebrado hace dos años por asesinato de la actriz Lana Clarkson (y que al final fue declarado nulo) como hilo conductor de este largo y algo redundante documental que en realidad es una entrevista extensa. Sólo para muy fans de a) los juicios norteamericanos donde abundan las pruebas balísticas y b) de este productor sin medida que presume de cambiar la manera de entender el pop en los 60 de la misma manera que Copérnico hizo ver a sus contemporáneos que la astronomía era otra cosa. El productor de los pelos de loco juega al despiste y sobretodo a la provocación comparándose con los mayores genios de la historia de la pintura y no le duelen prendas al fardar de cómo los The Beatles tuvieron que recurrir a él para compactar el último álbum de los Fab Four, Let it Be. También tiene guardada alguna bala en la recámara para Brian Wilson y su trabajo culmen Pet Sounds que según él no merece tanto la pena puesto que es un disco de post-producción y afirma que el cabecilla de los Beach Boys tuvo que fumar muchos porros para llegar a conseguir sus méritos artísticos. Tampoco habla demasiado bien de los intérpretes, en un principio bandas de chicas jovencitas como The Crystals y The Ronettes, de sus temas orquestales que se imponían sobre unos cantantes que eran fácilmente “intercambiables y prescindibles”. Me quedo con dos imágenes de la época con alto contenido erótico: las mismas Ronnettes interpretando para la televisión su célebre Be My Baby (muy buena la anécdota cuando el productor visiona por primer vez “Malas Calles” de Scorcese con este mismo tema abriendo el que sería debut cinematográfico del director italo-americano: “No me pidieron los derechos pero acepté que la película siguiera adelante porque no era cuestión de truncar las incipientes carreras de Martin y de Harvey Keitel”) y con la aparición de una sudada y muy sexual jovencita Tina Turner en el inicio de su carrera. Un documental en el que Phil se muestra tan balbuceante como expectorante.
 
The Posters Came From The Walls
Jeremy Deller & Nicholas Abrahams (UK, 2007) – 73’
En Rusia Depeche Mode significa la música de la libertad. El grupo de moda en ese oso que salía de hibernar con toda una perestroika. Gracias a sus acérrimos seguidores en el país más grande Europa nos enteramos que el cumpleaños de Dave Gaham, el 9 de mayo, coincide con el día en el que el ejército de Rusia honra a los caídos en la guerra contra los nazis y que es aprovechado por sus fans para hacer una comparsa por las calles de Moscú. “Las letras de los temas de DM coinciden con la mentalidad trágica consustancial con la idiosincrasia rusa”, comenta una de las fans que vivió el fenómeno al otro lado del telón de acero. Violador fue la banda sonora de la caída del tirano Ceaucescu y la puerta de entrada a una revolución menos traumática para sus fans que por fin podrían comprar ni que fuera un póster o un pintauñas para ver su histórico concierto en el estadio Stadionul Naţional del Steaua de hace tres años. En Irán escuchar a Depeche o cualquier grupo que venga de Occidente está penado con la cárcel. El grupo del condado de Essex fue el primer grupo masivo en tocar en la RDA coincidiendo con la misma gira que el mítico directo 101 (concretamente la de Music for the masses), aunque los alemanes orientales no cayeron en la cuenta de esto hasta que cayó el muro: “Aquel día los posters salieron de las paredes”, se comenta en el vídeo refiriéndose a cómo aquella noche los mitos pop se hicieron carne al “otro lado” del muro. Gracias a este documental nos enteramos que un mendigo pudo salir de su marginación gracias a una copia pirata de una cinta casete del ya citado 101 y que por entonces lo único a lo que temía era “quedarse sin pilas”. El fenómeno fans retratado con sus pasiones y contradicciones enfrentadas en un documento que retrata la locura global.

Mas Información: jeremydeller.org
 
Who Killed Nancy?
Alan G. Parker (UK, 2009) – 93’
Nunca una historia de adolescentes dio tanto que hablar entre la prensa convencional y la especializada en música. Otros dirán, nunca un incidente típico entre yonkis tuvo a tanta gente en vilo. Nancy Spungen –“la escena de NY trae lo peor a la de Inglaterra”, se comenta en un momento del documental”- es la mujer con pocas luces y muchas ínfulas que se llevó el trofeo preciado, como en su día hicieron Yoko Ono o Courtney Love. En este caso se trata del bajista de los Sex Pistols, un pobre desgraciado llamado Sid Vicious al que se presenta como una víctima más del sistema y del show busines que por entonces ya si supo que hacer con alguno de los punks mugrientos surgidos a finales de los 70: sobretodo mucho espectáculo y más conjetura aún para una historia que aún hoy se estira como ese último rescoldo de droga que queda en tu cajón. Como dice alguien con dos dedos de frente: “Estamos ante una historia de instituto”.

Mas Información: whokillednancy.com
 
One Fast Move or I'm Gone: Kerouac's Big Sur
Curt Worden - (USA, 2009) – 98’
Tengo una amiga que no quiso venir a la proyección de la película argumentando que la figura de Kerouac se había vuelto insoportable de tan mainstream como se había convertido. ¡Qué exageración y excusa tan snob!, me dije para mis adentros. Una vez visionado el documental de Curt Worden acabé aceptando parte de los reproches de mi amiga. El creador de “En el camino” escapa de su fama refugiándose en una cabaña rodeada de naturaleza (“Bixby Canyon, donde la naturaleza se sonríe a sí misma”) y descubre los pequeños detalles de su entorno que le distraen de su desmedida afición por la bebida y que plasma en su obra de redención y caída definitiva al averno de los elegidos, Big Sur (1962). Un intento fallido por escapar de los infiernos que suceden a ser proclamado rey de los beatniks. Y es que Kerouac “quería conducir a toda velocidad cuando en realidad disponía de un enorme paracaídas católico pegado a su espalda”. Impagables las apariciones de dos de sus ilustres seguidores, Tom Waits (“con los medicamentos que existen hoy día el pobre Kerouac se hubiera salvado” o “la cultura es tan fuerte que a veces te tienes que desconectar para escucharte a ti mismo, a mi a veces también me pasa”) y Patti Smith (“toda persona odia su propio rol y el suyo era el de Rey… que le impusieron los demás”). Yo salgo del cine y pienso que si Kerouac hubiera nacido proletario igual no hubiera sido tan “cool” pero seguro que más feliz. Casi seguro.

Mas Información: kerouacfilms.com
 
Favela On Blast
Leandro HBL & Wesley Pentz (Diplo) (Brasil, 2008) – 81’
Uno de los documentales que más expectación ha levantado en esta edición del In-Edit. Es sintomático que un movimiento tan marginal y algo rupestre levante tanta admiración entre el público de aquí. Será porque Diplo lo dirige. Será porque se ven muchos culos turgentes al ritmo de las caderas de esas famosas popozudas (cuando no, cachorras). Según se nos presenta en el documental, el funk carioca es un sonido bastante simple. Una corriente que se basa principalmente en el Miami bass -las bases están tomadas casi exclusivamente de ese clásico del old school que es Volt Mix y que se repite en todas las bases escuchadas- y todo aporreado con una Groovebox y aderezado con unas letras que hablan de culos y posturas sexuales de tipo perruno. Encuentro cierto snobismo extraño en este interés por el funk brasileiro. La vida en las favelas no es ningún juego. Aunque a tenor de lo visto en el documental parece que sea una especie de sodoma y gomorra en la que todo el mundo suda la camiseta a un ritmo trepidante. Otra cosa es que ese tipo de música sirva para que los habitantes de las favelas de Río puedan escapar de la realidad como cometas –una de las pocas distracciones sanas y baratas del ghetto- y de paso ganarse algún dinerillo para poder abandonar Cidade de Deus (del bolsillo de los mismos snobs occidentales que decíamos antes, entre ellos un Dj Diplo que es más listo que el hambre de los funkeros de verdad que se quedan en las favelas). Lo primero que aprenden los niños en las favelas es la cultura del funk. Lo segundo, a sobrevivir con los pies en la tierra. Y si es con una arma mejor y más seguro. Y si no que se lo pregunten al periodista de EL País que hace unos días se puso a jugar en terreno contrario y estuvo a punto de salir escaldado. No sé, no lo entiendo. Tiempos extraños estos en el que la marginalidad vista desde lejos puede parecer hasta "guay".

Mas Información: www.maddecent.com/favelaonblast
 
Still Bill
Alex Vlack & Damani Baker (USA, 2009) – 78’
“Te vuelves más guapo cuando tienes éxito”, comenta Bill Withers al que la fama le llegó tardía pero que supo abandonarla pronto, como muy pocas estrellas son capaces de ello. Still Bill es un documental que habla de un hombre bueno y demuestra que la historia que se esconde detrás de seres bondadosos como él también pueden llenar la pantalla sin necesidad de morbo. Al socarrón de William Harrison Withers, creador de himnos soul y r&b como Ain't No Sunshine o Lean on Me no se le dio bien el juego de la fama y saltó de la hoguera de las vanidades antes de quemarse entero. El documental nos retrotrae al habitat natural de Withers, la zona minera de West Virgina, un sur especial donde los negros no se podían sentar en los autobuses al lado de los blancos pero donde los niños podían hacer lo que les daba la gana. “Después de un día de trabajo en las minas, todos éramos negros”, comentan jocosamente sus amigos de infancia para recrear el ambiente donde se crió la estrella fugaz del soul norteamericano que empezó en los 70 y se apagó (mejor dicho, se quedó en stand by) a mediados de los 80 cuando se dio cuenta que no había nacido para ser “cool”. “Mi padre no era un gran barbero pero contaba muy buenas historias. Mi madre era la que me inculcaba la moral”, recuerda este septuagenario socarrón que de niño fue tartamudo asmático –no superó la enfermedad hasta los 28 años- y con el tiempo acabó teniendo a la industria musical a sus pies. “Me casé con una licenciada que no sabía nada de Bill Withers. ¿Entiendes ahora por qué lo dejé?”, apostilla con ironía. Si, uno ve el documental y la facilidad con la que Withers se emociona –cuando graba con su hija o cuando se enfrenta a una serie de niños que sufren la misma patología que él cuando era más joven- y lo acaba entendiendo todo. Un documental ideal para saber cual es realmente el precio de la fama. Entrañable. [Edito: Ganadora sección oficial Internacional].

Mas información: http://stillbillthemovie.com/
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