Especiales

Carl Craig @ Albéniz (Gijón)

A veces pasa, en ocasiones se crea tanta expectación previa respecto a un evento que cuenta con los ingredientes necesarios para convertirse en algo memorable que luego, si por h o por b, el resultado no es acorde a lo esperado la sensación de decepción puede ser notable entre los asistentes.

Aunque en este caso por ausencia de materia no era, lo cierto es que el artista no alcanzó la excelencia esperada con su set. Tras positivas experiencias con artistas como Marco Carola y Óscar Mulero, la sinergia Lovejoy & La Real apostaba por uno de los masters de Detroit para sus sesiones All Night Long. Nada más y nada menos que 6 horas por delante tenía el norteamericano para deleitar al personal con toda su sabiduría musical y sacar todo ese talento creativo que condensa en sus carnes.

Comenzó oculto tras un telón negro mientras iban sonando de fondo temas en clave ambient para ir calentando motores. Craig preparaba su arsenal, piano, piano. Arrancado desde una posición inicial sonora de unos 85 dbs para ir subiendo poco a poco, la noche iba a ser larga y no se podía destapar el tarro de las esencias desde el primer momento. Si bien es cierto que quizás Craig estuvo durante más tiempo del esperado bajo la tela que cubría la cabina, sus primeros pasos alentaban la posibilidad de que sucediera algo grande. Cortes sin bombo en la onda de su proyecto más experimental Six Nine (69) daban cuenta del gran abanico musical que ostenta el que, sin ninguna duda, es uno de los productores más importantes de las dos últimas décadas.

Continuaba la evolución de la noche de forma positiva. Craig hacía alarde de tracks de producción propia, así como de su sobresaliente faceta como remezclador. Iban sucediéndose joyitas en la órbita de su remix de Poor people must work o al Falling Up de Theo Parrish. Sin embargo estos pasos iniciales no tuvieron continuidad a lo largo de las 6 horas de su actuación, no tanto por la falta de calidad de la música, sino porque no consiguió dosificar de la forma adecuada todo el potencial sonoro que aglutina. Le costó enganchar con el público y en ningún momento consiguió metérselos al 100 % en el bolsillo. Hubo atisbos de vida en la pista tirando de clásicos detroitianos pisteros como The Bells, Knights of Jaguar de Rolando o con su aclamada versión de In the Trees, capaz de mover hasta a las piedras, pero fueron espejismos. No conectaban público y artista.

Por otro lado, sabido que Craig no destaca principalmente por un ser un prodigio a los platos como si lo es en el estudio, a algunas de sus mezclas irregulares se sumaron fallos con los cds que dejaron en varios momentos el club sin música. Pequeños errores que en otra fecha pueden ser subsanados por la selección musical, pero que al no conseguir Craig hacerse con el dominio total de un set de tan larga duración pesó mucho durante el resto de su puesta de largo.

De todas formas, para mí, lo peor de todo fue ver como un clásico de Detroit coqueteaba con hits veraniegos como Caminando (Reboot). Me temía que se pudiera subir al carro de las tan populares cumbias electrónicas, que, últimamente, además de constituir una auténtica lacra se expanden como un virus entre todos los artistas electrónicos. Imagino que sería un último recurso para intentar hacerse con el respetable.

Como conclusión decir que Craig estuvo discreto, en el sentido de que se esperaba la sesión del año. Se escucho muy buena música pero no brilló en una ocasión que se postulaba idónea para lucirse. Se equivoco en el ritmo del metrónomo y tan sólo funcionó a ratos. Algo que en los niveles de exigencia se suelen aplicar a los figurones no se acepta. Esto también supone un punto extra para todos aquellos artistas capaces de merendarse sesiones tan largas sin que se pierda un ápice de intensidad. Requiere mucho callo el asunto.

En defensa del artista también es cierto que ya va siendo hora de que cierto sector del público se informe previamente, sea consciente de a quién va a ver y escuchar, en que formato y cuales son las características que componen su set. No es de recibo reclamar máxima intensidad desde el minuto 1 cuando se acude a disfrutar de un concepto musical en el que prima la evolución. Sobre todo, porque de antemano el propio Craig impuso como condición pinchar lo que le diera la real gana. Algo, por otra parte, celebrábamos todos de antemano porque sabíamos que caería todo tipo de estilos, house, techno, acid (especial mención el tema de Adonis que calzó en el ecuador de su sesión).

Que quieren que les diga, yo, si se da la ocasión, le volveré a dar una oportunidad. Se trata de un nombre referencia que ha aportado ingentes cantidades de música de calidad a la causa. Hay muchos otros tuercebotas que no le llegan a la suela de los zapatos a los que se les perdona todo únicamente por someterse a la masa y pinchar únicamente lo que saben que va a agradar.
Más información
Biografía: Carl Craig
Club: Albéniz

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