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The Whip @ Sala Caracol, Madrid

Escrito por Raúl Linares | Publicado el 19.12.2008

Tras una visita breve a Madrid incluidos en el Metrorock durante este verano, y tras su particular gira por festivales y diversas salas, volvían The Whip para volver a presentar su disco X Marks Destination en la capital. En el anterior concierto se vieron perjudicados por el horario, situados al principio de las actuaciones durante un festival veraniego, lo que asegura que poca gente vaya a disfrutar de tu show y ahora les tocaba resarcirse y mostrar sus mejores galas. Hace poco apareció publicada una entrevista al cantante, Bruce Carter, donde le preguntaban cuales eran los discos que más le habían marcado en su vida, de todos los nombres aparecidos destacaban los de Daft Punk, Kraftwerk, New Order, Primal Scream, Soulwax.

De todos estos grupos se observan influencias, pero son a los últimos a los que deben casi todo su sonido y estilo, aunque el grupo belga tenga otro tipo de intenciones tanto en disco como en directo, con su obsesión por retocar y retorcer sus temas y los de otra gente, llevándolos a su particular nirvana de rock y electrónica. Esa fusión casi perfecta de ambos géneros se observa en el disco de The Whip, donde tan solo fallan en algunos temas (sin llegar al desastre), y en directo se confirma la sensación de que a estas alturas de la gira son una máquina engrasada a la perfección; un combo que tira de programaciones pero que no olvida el sentimiento y el sonido que transmiten los instrumentos reales, y para ello se componen de un bajista, guitarra y una batería la mar de resultona, y mientras que los belgas van del rock a la electrónica The Whip parecen ir por el camino contrario aunque al final consiguen lo mismo: sacar buenos temas y hacer bailar al personal. Hits de su disco como Muzzle #1, Sister Siam o Divebomb fueron bailados hasta la extenuación por la gente allí presente, que sin llegar a llenar la sala consiguieron hacer que el grupo se animara y ofreciese su mejor cara. Durante todo el concierto pudimos observar como todo sonaba a la perfección, dándoles tiempo a presentar un tema nuevo y viendo como algunos temas algo más tranquilos como Dubsex y Frustration tenían mejor cara que en el disco y no desmerecían ante trallazos como el vacilón y coreado Blackout. Dejaron para el cierre probablemente el mejor tema del disco y con el que pegaron el pelotazo: Trash, consiguiendo reproducir al segundo intento (en el primero falló el ordenador) esa bola de sonido sucio que transmite el bajo, esa batería machacona y la urgencia casi punk de las guitarras, voces y programaciones. Un gran show que tan solo se vio deslucido por la presencia de unos teloneros, los italianos, poco acordes con el estilo y sobre todo la calidad de los cabezas de cartel, con un electro-tonti-pop que hizo poco por animar a la gente que se iba congregando en la sala. Y un segundo pero (menos importante) al hecho de que el concierto se programara un martes, día poco propicio para poder descargar toda la energía con la que uno sale de un concierto de este tipo, de esa clase de energía que te da para comerte la noche con patatas.


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