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Radio Slave @ The Room

Escrito por Raúl Linares | Publicado el 03.03.2008
Me hacen bastante ilusión todas las celebraciones que caen en un día tan atípico como el 29 de febrero. Una de las mejores es la de un colega que tuvo la suerte (o desgracia) de nacer en un día como ese y que, aunque celebra todos los años su cumpleaños, casi todos los colegas le recordamos que en realidad sólo cumple años cada cuatro, imberbe que es él aún. Y para celebrar el noveno aniversario de las fiestas que celebran los de The Room en la mítica sala Stella han elegido un gran día, un día en el cual casi todo el mundo se encuentra a otras personas preguntando el porqué de ese día 29, ese día de regalo, y otros tantos consultando la Wikipedia para averiguar la realidad científica del asunto. Y se eligió esta fiesta entre otras tantas de la capital en esa misma noche por lo mítico de la misma, por todas esas noches vividas en ella y todas esas vivencias que uno no puede sino acunar, proteger y guardar como oro en paño ante futuras vacas flacas de la diversión. Y es que un servidor volvió a leer hace poco ese interesante libro de Luis Antonio de Villena, Madrid ha muerto, en el cual hace una descripción del Madrid de los ochenta e inicios de los noventa, mencionando en varias ocasiones la sala Stella, que supuestamente estaba arrendada por Olvido Gara (Alaska), y que fue uno de los indicadores de que la noche en Madrid estaba muriendo en un capítulo en el cual Manuel Piña intentaba hacerse un porro en la barra (algo común en aquella época) y los de personal le dijeron que lo tirara, algo que él no comprendía, viniendo de una época en la cual esas libertades eran algo común. Pero claro, en esa época fue cuando llegó el PP al poder en el Ayuntamiento y Madrid todavía se resiente con una política de quitar libertades para protegernos de algo de lo que nosotros no queremos ser protegidos. En ese mismo libro comentaba que cualquier local, garito o discoteca que quiera triunfar ha de tener un punto de canalleo y clase que debe ir parejo, ni demasiado turbio ni demasiado cool, pero que denote que aunque la gente tenga clase tenga también algo de perversión. Y se puede dar fe que la noche del aniversario (como otras tantas) un hombre llamado Matt Edwards y más conocido como Radio Slave en el mundo musical, se encargó de poner la música idónea para un ambiente entre canalla y cool, con la justa oscuridad y el sonido limpio y efectivo en casi todos los lugares de la sala donde te ubiques. Antes, Angel García calentó la sala con clase y efectividad, tanta que hacia las tres y algo que entró Edwards la sala ya estaba llena y la gente degustando ese tech-house (ora techno ora más electro) con muchas ganas. Y para cuando llegó Radio Slave a la cabina, con su combinación de cds y vinilos que tanto le gusta, la gente ya estaba entregada, el local casi lleno y la gente de las escaleras preguntando por si podías meter a algún amigo en la lista, que todo estaba ya lleno. Ante esta expectativa solo quedaba el disfrutar como un enano, y la música invitaba a ello, con una sesión en la que Edwards fue virando desde el tech-house a electro-house (cañero) y al techno sin aditivos, y fueron cayendo temazos que se podían reconocer entre el tumulto y la excitación como el No Fit State de Hot Chip remezclado por Audion o una remezcla del Rose Rouge de St. Germain en clave tech-house. Ya al final fue soltando lastre y yendo directamente a la yugular, sin preámbulos, con temas para prender tracas como el Moan de Trentemoller y el Life Soundtrack de Deetron pasados por sus manos (y máquinas). Al final, dada la concentración, aceleramos la visita al ropero para recoger la ropa antes de que la marabunta nos engullera y se oyeron los últimos temas chaqueta en mano, cubata en otra y sonrisa perenne.

Más información:

Bio: Radio Slave
Web Oficial: The Room

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