Especiales

Egyptian Lover + Arabian Prince + Newcleus @ Razzmatazz

El sábado en Barcelona tuvimos el placer de asistir a una de las muchas fiestas del aniversario de la sala Razzmatazz que se celebran en este mes de diciembre. Ni la noticia de la muerte de uno de los padres de la electrónica, el enorme Karlheinz Stockhausen, ni el saber que si viajaba a Barcelona me perdería la actuación de uno de los mc's con mayor coherencia del panorama, Common, podrían empañarme una fiesta con semejante cartel. Este ha debido ser un fin de semana rentable para el club, ya que cobraron entrada hasta a los que fuimos a cubrir el evento desde Madrid (si, han leído bien, dejen de frotarse los ojos) y además el día anterior reventaron la sala de pseudo-modernos y amantes de los refritos 40principalescos de la electrónica de masas con las actuaciones de los siempre rentables hermanos Dewaele (Two Many Djd y Soulwax), lo cual debió dejarles una recaudación muy maja en la caja, si me permiten la rima.

La noche preveía ser una orgía de cadenas con enormes medallones del dorado metal, Adidas con cordones imposibles, ghettoblasters a modo de hombrera, pantalones xxl, gorras Kangol y esos enormes y gelatinosos culos, eso sí blancos, moviéndose al ritmo de disparos lásers, vocoders, riffs de TR-808 y melodías galácticas tocadas por los músicos invitados. Los totémicos djs de electro-funk de Los Ángeles, Arabian Prince a.k.a Professor X y Egyptian Lover junto a los curtidísimos brooklynitas Newcleus, fueron los seleccionados para hacernos disfrutar de lo que perfectamente pudo haber sido una auténtica ''block party'' de mediados de los años 80.

El primero en pasar por el aro fue Arabian Prince, otrora miembro fundador de NWA, ''crew'' de Compton formada por unos jóvencisimos Dr. Dre, Eazy-E y Ice-T, ente otros. Como no podía ser de otro modo su sesión fue desplegada con una técnica muy ''old-school'' en las mezclas y los scratches. Utilizó trucos de hip-hop prácticamente erradicados del electro como es el ''beat jugglin'', y el double-backing, consistente en hacer reproducir dos discos iguales con un pequeño delay y mezclarlos con ayuda del crossfader para doblar una frase cantada o el break. Tampoco le importaba apagar el plato en mitad de una canción para anunciar un tema, o directamente pedirnos que moviésemos el culo con mayor frenesí. Las mezclas eran cortas y rápidas, y cada track que asomaba por los bafles, tenía por finalidad el impacto directo en el público. Para que os hagáis una idea, sería casi imposible nombrar todos los tracks de la sesión en un espacio como el que ocupa este artículo, pero si puedo mencionar algunos: Rockit de Herbie Hancock, The Robots y media discografía más de Kraftwerk amén del meloso When I Hear Music de Debbie Debb como clásicos imperecederos; los himnos espaciales del grupo Freestyle en Don't Stop The Rock y It's Automatic; también hubo mención especial para el Miami Bass más sexual de Two Live Crew con Get It Girl y Baby Got Back de Sir-Mix-A-Lot, productor de Seattle. De cosecha propia cayeron Panic Zone, Professor X Saga y Statix, esta última a punto de ser publicada. Para terminar de descolocar al personal, se marcó un acertado ''beat juggling'' con el Firestarter de Prodigy que no dejó a nadie indiferente. Como resumen decir que fue una magnífica sesión de orfebrería con una selección musical impagable.

La velada prosiguió con Cosmo-D, su mujer Lady-E y Chilly-B, es decir los pioneros Newcleus, anteriormente conocidos como la Jam On Crew. Lamentablemente, el warm-up que había hecho Professor X había sido demasiado vigoroso, y el ritmo más pausado de los de Nueva York rompió la línea ascendente de la sesión cortando un poco la euforia desatada. Pese a ello, en cuanto saltaron al escenario pudimos comprobar que son un grupo forjado en mil batallas que con los años (llevan desde el 77) han ganado reconocimiento internacional y masa corporal a partes iguales. Se dedicaron a animar al respetable cantando y rimando, utilizando el vocoder indiscriminadamente para regocijo de los breakdancers, sobre unas bases de electro más profundas y cerebrales que en sus inicios, pero con un regusto final muy funk. Tocaron la reciente Destination Earth, la seminal Jam On, Love is Trouble y Computer Age entre muchas otras.

Y finalmente apareció el que probablemente sea, por técnica y selección el faraón de todos los djs de electro del mundo, el inmenso Egyptian Lover, acompañado por su inseparable maestro de ceremonias Jaime Jupiter. Lo que iba a ser una actuación de Platos, TR-808 y Mc's, se convirtió en una actuación sin la preciada máquina de Roland, al estropearse esta cuando la estaban cableando los técnicos, como luego nos contaría el egipcio danzante. Este fallo técnico impidió la reproducción de sus clásicos con la máquina, que solventaron con versiones instrumentales sobre los que soltaron sus desenfadados raps. La sesión estuvo dividida en dos partes: la primera fue otra ristra de clásicos del estilo como el necesario Trans Europe Express, la premonitora Numbers y un largo etcétera de los 4 de Dusseldorf; Sonaron también The Message II y Scorpio sendos pepinazos de Grandmaster Flash & the Furious Five y una interminable lista de hits. En la segunda parte se dedicaron a cantar temas de producción propia como el imperecedero Egypt Egypt, la declaración de principios de Freakaholic, y la reciente Soirée at the Shindig. Todo ello fue escratcheado , mezclado con una clase inigualable y acompañado por las excéntricas coreografías egipcias de la especial pareja. No faltaron jaleos al personal, rimas jocosas e incitaciones sexuales al público. Los b-boys se lo pasaban en grande y hacían el robot, mientras, la gente coreaba los hits (cosa que dudé hubiese sucedido en Madrid), y sonreía feliz, al comprobar que lo que nos habían contado nuestros abuelos musicales sobre el desenfreno, el sentimiento de unidad y el buen rollo en general que imperaba en las fiestas de aquellos prehistóricos tiempos no solo era cierto, sino que era aún mejor de lo imaginado. Para acabar todos los artistas bajaron a darse un baño de multitudes con sus fans. Firmaron y repartieron discos y camisetas a diestro y siniestro, posaron para las fotos con el respetable y hasta tuvieron un segundo para charlar con nosotros y comentar la actuación.

Resumiendo, demostraron que ante todo son personas enamoradas de la buena música y la fiesta. Probaron que no van por la vida con una actitud prepotente y endiosada pese a haber inventado estilos y revolucionado la música, auténticos ''Freakaholics'', vaya. Con semejante lección de humildad solo queda pedir que su particular visión de la fiesta no se acabe nunca, y decir que esta gente merece ''Respect'', mucho ''Respect''.
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