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Megabeat. Sonido Valencia

Escrito por David Puente | Publicado el 18.05.2005
Cuantas veces nos habremos preguntado por qué las cosas son en un momento determinado y que cuando ese instante pasa es inútil intentar engañarse a riesgo de chocar contra un muro más duro que tu propia insistencia por rehacer el pasado. Parece que la historia del ser humano es una constante por proyectarse en el futuro quien sabe si escapando del pasado o justo lo contrario, para volver a él. ¿Se han parado a pensar que por ese invento que es internet y que por sus descargas gratuitas pasa una corriente virtual por la que vuelve a circular toda nuestra vida en forma de concurso de preguntas rancio con calabaza de principios de los ochenta o videoclip hortera de cuando el sonido disco lo bailaban cuatro en España? El pasado es un espíritu mal exorcizado que además es caprichoso y cuando le viene en gana emite pequeñas señales de luz a las que uno no puede sustraerse. Primero alguien te vuelve a hablar una mañana de un disco descatalogado en no sé que feria del coleccionista de los Megabeat, esa banda de tecno industrial de finales de los ochenta que abanderó los primeros años de la ruta valenciana -los más amables y aprovechables según casi todos- que tanto se ha desprestigiado con el paso del tiempo (pese a ser el único movimiento “electrónico-clubber” autóctono de nuestro país). Dos días más tarde, el invitado a tu programa de radio incluye “Work 001” entre los discos a radiar esa noche de sábado. Es entonces, dos días más tarde, cuando te llegan noticias de Madrid que hablan de una próxima doble entrega con versiones de Megabeat para un sello de nuevo cuño. Es entonces cuando es uno mismo quién se encuentra poseído y necesita saber más sobre ese fenómeno que seguramente no nació con vocación de grupo pero para simplificar nos referiremos a él como Megabeat. Sonido Valencia.


Buen "bakalao" de Valencia
Además de sentirse atraída por el pasado mañana, la cultura del baile siente una necesidad irreprimible por los orígenes y la nostalgia. Las raíces electrónicas de muchos seguidores de la electrónica de este país brotan en la Valencia de mediados de los ochenta. Igual que ocurrió a mediados de los noventa con Prodigy o The Chemical Brothers, los Megabeat fueron la puerta de entrada a la electrónica de muchos jóvenes rebotados del rock como el Dj madrileño Santi Xpansul, responsable junto a Miguel Mendoza de un nuevo sello en ciernes, MSX que está a punto de ver la luz con una doble entrega en formato 12" en la que productores como Undo & Vicknoise, Iván Smoka, Patrick Dubois, Jaumëtic, Robert Calvin, Boris Divider, HD Substance y los mismos Mendoza y Xpansul le rendirán un "homenaje crítico y con cierta ironía revisionista", según los propios gestores de este bisoño sello, al sonido made in Valencia. "Ahora los veo con otra perspectiva y reconozco que por un lado derrochaban energía pero por otro se les iba la mano con una producción pésima que acabó tirando de facilón en sus últimos coletazos”, justifica el tributo un Xpansul que reconoce que se enganchó al sonido de Megabeat con el disco "Es imposible". El descubrimiento de ese disco no sólo llamó la atención de uno de los fijos en la cabina del club Coppelia, fue el disco imán que ensalzó al grupo: "Es un tema extraño porque se acelera de golpe, como por arte de magia, como la voz que parece que cae de algún sitio al azar pero que encarta con la base", apostilla Santi. "Lo que vino después no me gustó nada, con todas esas recopilaciones oportunistas con el nombre de los miembros del grupo en la portada para aprovechar el tirón de una ruta del bacalao que ya no tenía nada que ver con su esencia y si con la Makina dichosa, eso hizo que apunto estuviera de vender los discos pero al final me contuve y me alegro". Miguel Mendoza también reconoce que Megabeat como tal estuvo muy mal visto por ciertas voces críticas: "Pinchar un disco de Megabeat era como ir de comercial porque era un proyecto naïf, de melodías facilotas y sonidos que parecía sacados directamente de una General Midi pero aunque imitaban lo de fuera tenían un toque personal que era lo que enamoraba de ellos".

Cuéntame como pasó
Las razones que acabaron disipando al proyecto Megabeat fueron varias. Según ha comentado algunas veces el cerebro de este proyecto de mil caras y sellos, Julio Nexus, el principio del fin del Sonido Valencia genuino, más bien el seminal, aquel facturado por él mismo y sus compañeros de estudio y escenario Fran Lenaers y Gani Manero fue algo que a día de hoy nos suena a cantinela: saturación del mercado cuando todos los Dj’s de Valencia y alrededores querían que alguno de sus discos formaran parte de la banda sonora de esa “Ruta del bakalao” que empezaba a degenerar aún más si cabe cuando los medios generalistas empezaron a atender a la movida de Valencia (por causas que no tenían tanto que ver con la fiesta y si con las cifras oficiales de jóvenes que se dejaban la vida en la carretera cada fin de semana). La frescura de la banda en el estudio fue marchitándose con el tiempo, seguramente soterrado ante la cantidad de clones de Front 242 y de EBM acelerada que empezaba a coger el testigo de esos tres primeros héroes nacionales de nuestros primeros clubbers. Esta sequedad de ideas acabó cortando en seco la emoción de los primeros discos con lo que a mediados de los noventa sólo quedó el reparto de bienes para que ningún desconsiderado hiciera fortuna en el futuro con el legado de los tres. Gani se quedó en propiedad con la marca "Megabeat", Fran se hizo con el cadáver del proyecto "Invisible" –para muchos seguidores de los de toda la vida mucho más interesante que el mismo genérico "Megabeat"- y Julio decidió formar una familia con la que retirarse por algún tiempo. Para la mítica quedarán esas dos grabaciones fantasmas en forma de "Interfront 4" e "Interfront 5" que coge polvo en algún almacén de Barcelona en forma de regalo de Nexus a un amigo por un lado y en grabación DAT bien guardada en la casa del propio Julio en Valencia por el otro. Este último ha insistido hasta la saciedad que no verán nunca la luz del día porque el mercado no se encuentra en las mismas circunstancias de hace 15 años cuando todo empezaba o todo acababa. "Quizás haya una cantidad de personas que querrían otro "Strange", pero no pienso hacer el mismo disco una y otra vez, como suele suceder. Interfront ha muerto comercialmente porque en estos momentos hay que entrar en el juego comercial, o no llegaras a ser nadie nunca. Ese es el dilema”, dijo hace un tiempo con cierto amargor Julio Nexus en entrevista para la publicación Empatía.

Discografía destacada:
Megabeat 1. Megabeat Records. Enero-febrero 1990.
La carátula de esta especie de recopilatorio seminal del sonido del que se nutrirá Megabeat reza impasible al tiempo: “For professional use only”. Esa sentencia encierra un cierto misterio que por entonces barraba el paso a los oídos no iniciados hacia esa mezcla primigenia entre rock gótico y sonidos industriales. Algo así como decir que este compendio de versiones confusas de “techno industrial beat” sólo fuera manjar apropiado “for connoisseurs only” (muchos guiños al pasado que se confunden con el presente como ese “Nexus 6” firmado como Tyrell Corporation que se dice es un refrito del “Home Computer” de Kraftwerk). Estamos en los orígenes de la ruta populista, aquella que no empezaba en Valencia si no en Madrid, Barcelona o cualquier ciudad donde hubiera algún fan de Grauzone y su “Hinten der bergen” para tomar ese misterioso “indara andara” de la letra original por la “Lambada” que por entonces pegaba en discotecas más pijas. Daba igual lo tosco de la traducción a grito pelado, la pista enloquecía. Para Jaumëtic, dueño del sello Regular y participante del tributo en uno de los maxis que están por salir, “Megabeat 1 no es el disco más redondo de la factoría valenciana pero si que es importante porque marca las pautas del que será el sonido de los post-adoslecentes que ahora tienen treinta años”. Hablando del precio del pasado: 50 euros una copia del disco en la última Feria del coleccionista de Barcelona.

Interfront. "Invisible 1". Megabeat Records 4. Abril 1990.
El alias Interfront es una de tantas pléyades que se desgajaron de Megabeat, no tanto para confundir a los seguidores como para repartir el producto en diversos escaparates, tal y como reconoció Julio Nexus que además hizo suyo el sonido de esta etiqueta. El Mini-Lp incluye por una cara “Strange”, tema emblema del proyecto que se pinchaba a primera hora en las discos valencianas por su pegadiza melodía, y por la otra cuatro temas a 33 r.p.m. con ritmos más duros que se hacían servir como base entre los Dj’s más capacitados técnicamente. Las alabanzas y agradecimientos en portada se los lleva la técnica: “Gracias a Körg por sus excelentes máquinas e instrumentos”.

Invisible 2. "Es imposible. No puede ser". Megabeat 5. Mayo 1990.
Los inquietantes y negativos títulos de los discos fueron una marca de fábrica del trío que en esta entrega tiene su picota más alta. Dice la leyenda que la autora del título fue la mujer de Julio que a la pregunta de si podía decir una frase espontánea que encajara con las bases que el productor había preparado en una tarde, ésta respondió: “Eso es imposible, no puede ser”. Esa indecisión conyugal marcó toda una época porque bautizó uno de los discos más carismáticos del proyecto. Particular relectura del sonido blanco discotequero de los ochenta pasado por el filtro de la EBM y el New Beat –aquí menos evidentes y algo más tecno-pop- que acababa de explotar en Europa y que empezaba a justificar la existencia de muchos jóvenes en formato fin de semana.

Megabeat 4. Megabeat Records. Septiembre 1990.
El disco con el tranvía en la portada encierra todo un L.P. en un solo plástico. Como la mayoría de las portadas del grupo ésta transmite cierta inquietud hacia el destino final de ese rejuvenecido medio de transporte. “Megabeat 4” nos lleva hacia un sonido más elaborada y limpio que abandona por momentos la E.B.M. para entrar en el podium de los mejores discos del grupo con esas trompetas y órganos sintetizados, algún violín que entra y sale para imprimir dulzura a esas melodías, entre el buen rollo y la melancolía, que ayudaban la mejor digestión de esas primeras pastillas de éxtasis bautizadas como “hamburguesas”. Por entonces ya todos estaban: “Walking through the space”.

Interfront 2. "Destination". Megabeat. Junio 1991.
Ayer fue Sadam Hussein el que hacía tambalear (supuestamente) las bases del capitalismo más salvaje, pero es que antes de ayer también lo fue. La primera guerra del golfo hace mella en Megabeat que ahora parecen Nietzer Ebb en ese “Bagdad Radio” donde incluyen por primera vez referencias árabes. En este trabajo se incluye otra base que fue germen del mal de la Makina posterior, “Downfall” avanzando por este mini-Lp como un blindado por las dunas del desierto. El conflicto bélico ya había sido el leif motiv de su “War” de septiembre de 1990 en Megabeat Duro 1 con su E.B.M. para paladares más recios. La ruta se endurecía con puertos de montaña picudos.

Megabeat 5. "Balada para Jet Harris". Megabeat Records. Marzo 1991.
“¿Sabe ya quien mató a Laura Palmer?”. Megabeat siempre atentos al contexto social que les rodeaba deciden incluir samplers de la serie de más éxito en los 90’s, “Twin Peaks”. Esa es la anécdota. El argumento de peso para defender esta obra fue su gran éxito de ventas con temas como “Cyberdrums” ya en el Interfront 1 y ahora más cercana al electro o la mítica “Balada (guitarra)” –versión del tema original “Balada of Jet Harris” que los Apple Boutique editaron en Creation Records-. Tecno pop que podía gustar a seguidores de The Cure o algún New Romantic que también los hubo y muchos en Valencia. Por entonces seguía sin haber solución para el fiambre más famoso de la por entonces tierna televisión privada: “Está envuelta en un plástico” (“Ah, eso es emocionante!”).

Acces 22. “Ducted”. Megabeat Records. Febrero 1991.
Nueva loa en la portada a un componente técnico clave en el desarrollo de la música electrónica tal y como la entendemos hoy en día. En este caso se destaca en cuerpo de letra considerable la utilización del Pro 24 Steinberg Research de Atari, uno de los primeros computadores que la cultura techno de este país hizo suya. La oscuridad de este disco llegó a templos de la música de tintes góticos como Attica en Madrid o Psicódromo en Barcelona con un díscolo Nando Diskontrol intentando emular a Frank Lenaers cuando pinchaba en Spook y del que declaró lo siguiente en el libro “En extasi” (Ara Llibres) escrito por JM Oleaque: “En Barcelona me esforzaba por crear mezclas entre discos que pudieran fusionar ritmo y melodía, y en cambio cuando llego a Valencia compruebo que hay un hombre que lo hace de manera perfecta y que la gente vive esta manera de pinchar rock y música industrial como una forma de vida”.

Último destino. "Love and Hate". Megabeat Records. 1991.
“Love and hate” ya incluye voces cantando más que samplers hablados. “Último destino” es el proyecto de tecno-pop blanco que más se parece a Depeche Mode, aunque aquí también se pueden divisar ecos y reverberaciones típicas de otros grupos no tan evidentes de finales de los ochenta como Robotiko Rejekto (Techno Drome Internacional, ZYX Music). El último disco de la edad dorada de Megabeat puede ser tuyo por 18 euros en e-bay.


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