Entrevistas

Nun Gun

Nun Gun

Se podría decir que Nun Gun es la materialización de cuestiones políticas y filosóficas que se ven y discuten al ritmo de cacofonías ralentizadas de tinte post-industrial. Sin embargo, si separamos lo retórico de lo práctico, se trata de la colaboración multimedia entre el artista visual Brad Feuerhelm y los músicos Lee Tesche y Ryan Mahan de la banda Algiers.

Esta colaboración busca reflejar las fallas del capitalismo en Occidente usando como marco referencial las imágenes y sonidos de las películas italianas del llamado “cine de explotación”, específicamente el mondo y terror de los años ‘60 y ‘70, de directores como Gualtiero Jacopetti, Umberto Lenzi y Lucio Fulci.

Musicalmente, Tesche y Mahan usan estas bandas sonoras como inspiración para deconstruir la decadencia occidental invocando técnicas experimentales inspiradas por Halim El-Dabh, Vladimir Ussachevsky y Delia Derbyshire, además de la clara influencia de artistas como King Tubby, Scientist, Darryl Scott y DJ Screw.

El pasado mes de febrero, Nun Gun debutó con Mondo Decay, un libro de 144 páginas con fotografías de Brad Feuerhelm y una banda sonora original de 12 canciones (en formato cassette) producida por Lee Tesche y Ryan Mahan. El proyecto fue galardonado con el Premio Ear/Eye 2020 de la editorial Witty Books.

Esta experiencia cinemática contrapone visualmente el desgaste de Grecia y su ubicuidad como “cuna de la civilización occidental” con canciones cuyos títulos hacen referencia al capitalismo, al colonialismo y/o a elementos propios del cine de terror/mondo: America Addio (referencia a la película Africa Addio de 1966); The Spectre; More Viscous Than Dawn o The Aesthetics of Hunger.

He hablado con Brad y Lee sobre el origen e inspiración detrás de este interesante proyecto audiovisual – desde técnicas e influencias en la producción musical hasta el uso de imágenes y subgéneros cinematográficos para enmarcar su crítica al capitalismo:


Entiendo que hay una narrativa clara que incluye la influencia de las películas de terror y mondo (Italia, ‘60 y ‘70), la banda sonora de Cannibal Ferox y las fotografías de Brad (Feuerhelm)... Pero, ¿cuál es el verdadero origen del proyecto?

Brad Feuerhelm: ¡Buena pregunta! ¡La cronología es realmente larga! El proyecto comenzó como una idea en 2012 ó 2013 en Londres, cuando Lee (Tesche / Algiers) y yo estábamos escuchando la banda sonora de Cannibal Ferox a la velocidad equivocada: Se ralentizó y sonaba fantástico. Cimentamos un acuerdo de que eventualmente haríamos algo musicalmente con eso. Las imágenes llegaron después (2019). Seguidamente, nos enteramos de la convocatoria para el Premio Ear/Eye, y decidimos apuntarnos. Lo demás vendría más adelante, durante 2020, cuando supimos que teníamos tiempo y podíamos dedicarnos al proyecto.


La anécdota con el tempo de la banda sonora, ese 'error inspirador' al oír la música a la velocidad equivocada, ¿fue lo que definió el estilo y técnica con la se produjo el álbum? ¿Qué otros elementos estuvieron involucrados en la producción?

Lee Tesche: Sí, ese fenómeno de 'reproducir a la velocidad incorrecta' me llevó por un camino de varios años de escucha intensa y volver sobre los pasos de todos, desde Daryl Scott de Houston y DJ Screw hasta Delia Derbyshire y el BBC Radiophonic Workshop, que experimentó con los mismos conceptos. En general, la música en cinta y los experimentos de estudio de doblaje fueron parte integral de todo este proyecto. Hay una característica espectral tanto de la cinta magnética como de la película analógica que realmente necesitaba salir: siseo de la cinta, impresión, granulado de la película, etc. Eso realmente dio vida al proyecto.


El proyecto incluye las colaboraciones de Mark Stewart (Pop Group); ONO; Mourning [A] BLKstar; la artista visual Luiza Prado; el músico/diseñador Farbod Kokabi, y los autores Blake Butler, Sohail Daulatzai y Michael Salu, ¿Por qué ellos en concreto?

Lee Tesche: Todo sucedió orgánicamente. La mayoría son personas con las que estuve hablando con bastante regularidad al comienzo de la pandemia. Michael Salu es un buen amigo y un prolífico escritor. Sus palabras han sido un tema recurrente a lo largo de los años, además escribió el texto incluido en el libro de fotografías. En el caso de ONO, acababa de publicar Red Summer (álbum por su 40° aniversario), en el que contribuí y estábamos ansiosos por seguir trabajando juntos.

Con el resto de colaboradores, digamos que había tenido algún tipo de conversación que se aplicaba al concepto del proyecto de una manera flexible. También fue una oportunidad para mí de hacer música con amigos que son fanáticos de la música pero que no suelen hacer voces en un disco. Asimismo, Sohail acababa de dirigir el vídeo de Dispossession de Algiers y a Luiza la habíamos visto en Berlín antes del confinamiento. Ambos dedicaron mucho tiempo y pensamiento a las piezas que aportaron. Eventualmente, las ideas se conectaron y llevaron el proyecto a otra dimensión.



¿Qué inspiró este discurso político de reivindicación por parte de tres músicos estadounidenses (blancos)?

Brad Feuerhelm: La preocupación por pensar en los temas sugeridos con Mondo Decay ha sido pertinente para todos nosotros y obviamente un factor primordial en la música de Algiers. El enfoque de este proyecto es analizar los problemas de la decadencia política e ideológica en Occidente como se ve a través de una serie de factores atenuantes.

La génesis del proyecto está habilitada (aunque en oposición) a través de las películas originales de mondo –que eran muy problemáticas. Son de origen italiano, pero eso no hace que las cosas sean diferentes. Mientras que desde el exterior podría parecer que estamos usando los intereses de la identidad como un fetiche; en realidad estamos bastante enfocados en observar la infraestructura y la jerarquía del poder, con sus grietas, y cómo se ha implementado durante milenios creando problemas de raza, clase, género, etc.

Nuestra intención es examinar la ideología hegemónica occidental y desafiar su alcance y parámetros sosteniendo un espejo con las imágenes y el marco conceptual que nos brinda este género. Las películas de mondo son, por definición, explotadoras y sensacionales. No buscan ocultar su agenda, lo cual es interesante, aunque profundamente problemático. Fueron un fenómeno particular que buscaba estereotipar tanto la raza como lo exótico y, por lo tanto, alentó la naturaleza sensacionalista de la discusión política.

La causalidad es difícil de fundamentar, pero sí, algunas de estas películas funcionan como una respuesta (potencialmente) subconsciente (en el mejor de los casos) y una refutación (en el peor de los casos) a los movimientos sociales de liberación de la época. Entonces, el culpable es el lado mondo. Hay una superposición con el terror, pero tienen un alcance diferente.



Entonces, ¿Es el terror, como género, una ventana a la psique del hombre blanco con poder? ¿Explotando simultáneamente el miedo contemporáneo a la infiltración de elementos indeseables junto a una creciente preocupación por el poder y el supremacismo?

Brad Feuerhelm: Al contrario. Esta lectura algo superficial del terror como género, solo ayuda en la jerarquía de las estructuras conservadoras y supremacistas que buscan mantener la retórica divisiva. De hecho, fue profundamente demonizado por los poderes conservadores en los estados occidentales. El terror es realmente liberador porque reduce todos los cuerpos (géneros, raza, todos) a lo execrable. Julia Kristeva es una mente psicoanalítica brillante cuyo trabajo ha abordado estos mismos temas con matices sobre el cuerpo y el terror. Sugiero a cualquier persona interesada que lea The Power of Horror. En el caso de mondo, es un género que se extinguió hace algún tiempo, por lo que su relevancia según la cuestión de la supremacía contemporánea es algo difícil de ilustrar.


Hablando del libro… El uso de estas imágenes y la idea de decadencia contenida en la noción de abyección parece un juego de antagonistas: Una Grecia decadente como “cuna de la civilización” (imágenes) y mondo/horror (como banda sonora), con su exotismo y salvajes, como figura simbólica de la libertad y la revolución.

Brad Feuerhelm: La decadencia es inevitable, sin importar el marco ideológico. Aquí radica una verdad universal para aplastar estas mismas pretensiones.


¿Qué otros lugares podrían haber sido parte del discurso visual de Mondo Decay?

Brad Feuerhelm: Casi cualquier lugar de Occidente funcionaría, pero no tendría la calidad de génesis de la democracia aplicada como en Grecia. También he criticado bastante a Estados Unidos en varios libros anteriores, así que voy a eludir eso un poco.


Ya para finalizar y retomando a la musa que inspiró el proyecto: ¿Cuáles dirías son tus bandas sonoras favoritas de películas del género?

Brad Feuerhelm: Esta es probablemente la pregunta más difícil y mi favorita. Hay un gran trabajo tanto antiguo como nuevo. Diría que he estado absorto en muchos de ellos a lo largo de los años. Algunos son menos cohesivos que otros. Las bandas sonoras de terror de los años ‘70 y ‘80, por ejemplo, son malditamente absurdas en lugares donde el disco y el funk entran en lo que de otro modo sería una obra excepcional y singular.

No se puede ignorar el trabajo de Goblin, ni Bernard Hermann, ni las partituras de Badalamenti para Lynch (terror adyacente). Riz Ortolani, John Carpenter, Fabio Frizzi, etc., son todos maestros. En el caso de músicos contemporáneos, puedo mencionar el trabajo de Steve Moore, el de Broadcast para el Peter Strickland Berberian Sound Studio, Stranger Things, The Haxan Cloak para Midsommar, la banda sonora de Mandi y si tuviera que nombrar una obra maestra en términos contemporáneos, es bastante fácil: Johan Johansson (QEPD).

Mondo Decay está disponible a través de Witty Books y el perfil de Algiers en Bandcamp. El proyecto lanzará próximamente Stealth Maxi (Dub Companion), un vinilo de edición limitada de exploraciones dub espaciales del famoso productor Adrian Sherwood, así como cinco colaboraciones completamente nuevas con Mark Stewart; Mourning [A] BLKstar y ONO.


Más información
::

Compartir