Entrevistas

Víktor Flores

Víktor Flores

Pocas personas pueden permitirse el lujo de conocer tan a fondo la escena electrónica desde dentro como Víktor Flores. El gallego celebra un cuarto de siglo de carrera dentro de un contexto que nadie se imaginaba, con toda la actividad clubber cerrada y parada. El vigués es toda una referencia en las cabinas como gran apasionado del house más clásico. Durante mucho tiempo su nombre estuvo vinculado a Red Bull Music Academy tanto como alumno como parte de la organización de eventos muy recordados por todos en nuestro país y que ahora miramos con morriña. Un profesional de múltiples facetas dentro de esta industria que le hacen poseer todas las coordenadas de la misma. Un buen momento para repasar con él tanto la situación actual como una carrera que no se para y que continúa. Ya celebraremos el trigésimo aniversario con más ganas.

Son 25 años de carrera y a la hora de celebrarlo te encuentras con esta situación. ¿Cómo lo estás llevando? ¿Ves luz al final del túnel o el clubbing como tal y lo conocemos ya no volverá?

Pues sí, aunque al final lo importante no son tanto estas fechas concretas como efeméride sino seguir haciendo cosas poco a poco, año tras año, y haber llegado hasta aquí con ganas y motivación. Pero claro, es una fecha redonda, y no voy a negar que me hacía ilusión preparar algo especial, unas cuantas fechas rodeado de amigos y artistas afines, y celebrar haber llegado hasta aquí en no muy mal estado de forma (risas). Espero poder hacerlo, pero de momento toca esperar.

En cuanto a la segunda cuestión, me temo que la factura que va a pasar todo esto será muy dura. Por un lado, un posible cambio de hábitos en lo social (que ya se estaba produciendo en relación con los clubes, la noche, etc). Pero quizás lo más importante será el tejido empresarial que se va a quedar por el camino: muchos clubes y espacios que van a cerrar en los próximos meses, muchos agentes de esta industria que tendrán que cambiar de profesión a la fuerza, medios de comunicación que no aguantarán sin los anunciantes, eventos, etc. Es difícil calcular el alcance final de todo esto, pero será duro. Para intentar amortiguar este impacto tan grande es imprescindible definir y ejecutar un plan serio y urgente de ayudas estructurales y transversales al sector, aunque ya estamos viendo el poco caso que se está haciendo.

Por otro lado, la música como elemento de cohesión entre las personas y las comunidades va a seguir ahí, y nuestros hábitos volverán, aunque supongo que con muchos cambios en lo socioeconómico. No sé cómo ni cuándo, pero volveremos. Lo que sí creo es que quizás el verdadero comienzo de siglo y de milenio no se diese hace veinte años, sino ahora mismo en este loco 2020.

¿Cómo ves la opción y viabilidad de sesiones en streaming en el nuevo paradigma en el que nos encontramos a causa del COVID-19? ¿Te has planteado realizar alguna para conmemorar tu cuarto de siglo tras los platos?

Ya antes del Covid había una proliferación importante de plataformas e iniciativas de streaming. Y exceptuando algunas que realmente fueron innovadoras o aportaban algo diferente (en lo técnico, espacios, formatos…), creo que había otras un tanto redundantes. Pero en el confinamiento la cosa se desbordó, como todos pudimos comprobar. Me parece bien como una forma de seguir conectado con tu público, y respeto a todos los que lo hicieron, pero me saturó un poco tanta oferta, en muchos casos sin las condiciones técnicas mínimas, o con sesiones cualquier día entre semana por la tarde con música de hora punta de club a las 5 de la mañana. Aunque ahí está la libertad de consumirlo o no, por supuesto. Y, por otro lado, hay un debate muy interesante ahora mismo en la industria sobre el modelo de negocio de este tipo de actuaciones. Veremos si puede llegar a ser o no una vía de trabajo sostenible y beneficiosa para el artista y las plataformas.

En todo caso, participé en unos pocos streaming, junto a DJ’s amigos, pero ya después del confinamiento o en verano, en eventos que organicé (el ciclo Sona Gaifar en Nigrán) u otros como el aniversario de Mondo Club Vigo, etc. Y ahora mismo no veo mucho lo de preparar uno solo con motivo de este aniversario. Prefiero esperar y poder hacer algo, más adelante, presencial, con el público cerca, volver a sentir la energía, los abrazos y los cuerpos rozándose en la pista, como debe ser.

Vamos a los comienzos, ¿cómo llegó la música electrónica, y el house en particular, a tu vida?

Ya de pequeño escuchaba mucha música, sobre todo en la radio. En aquel momento en las radiofórmulas ponían alguna música decente: new wave ochentera, algo de italo comercial, primer house, etc. Después descubrí otras emisoras que ponían proto-house y cosas más orientadas a la pista, también un programa que llegaba (con bastante mala calidad) a la FM en Galicia, Quarto Bairro en Radio Comercial de Lisboa, era tremendo… Con 14 años empecé a salir por Vigo con mi mejor amigo de entonces (y de hoy en dia). Era 1988 y la ciudad vivía el final de la famosa Movida de los 80 y un cambio de época. Había unos locales muy vanguardistas, en concepto, decoración, música e incluso en los nombres: Op’Art (Chicago y Acid House), Propaganda (New Wave y EBM), Liquid Sky (como la famosa película de culto). Comencé a comprar algún vinilo, quizás uno de los primeros de electrónica que compré fuese el Pump up the volume de MARRS, pero no tenía equipo en casa para mezclar. Empecé a tomármelo medio en serio bastante ‘tarde’, con 21 años… Ahí ya con la explosión de House americano de mediados de los 90’, sobre todo NY (Strictly Rhythm, Tribal…), el rollo inglés de Junior Boy’s Own... Casi todo lo compraba fuera, en Portugal, Madrid, pero también en una tienda que había en un pequeño pueblo fronterizo entre Pontevedra y Portugal, Tui, que llevaba un gran DJ y buena persona, Manolo Beatbox, que falleció hace unos años bastante joven. Nadie apostaría por montar una tienda de música de baile en ese pueblo tan pequeño, y él y su pareja, Begoña, lo hicieron y consiguieron que funcionase.

Con unos pocos discos y cero experiencia o técnica, pinché en el verano del 95 en un festival de Vigo, el Revoltallo. Y un par de meses después vino mi primera sesión en Vademecwm, en la fiesta de su primer aniversario. Pese a que el club llevaba abierto un año, esa noche fue muy iniciática, no solo para mi, sino para el cambio de onda de la línea musical del club y todo lo que vino después.

Vademecwm Club fue tu escuela como dj ¿cómo recuerdas esos años y cómo ves la evolución de la escena electrónica viguesa y gallega hasta nuestros días?

Fue mi escuela en muchas cosas: como DJ tuve que aprender todo de forma casi autodidacta (como casi todos en esa época), y a marchas aceleradas, porque en muy poco tiempo el club empezó a funcionar muy bien, se llenaba cada viernes y sábado, coincidiendo también con la llegada de Nacho Garrido a la cabina. En esos años estaba estudiando periodismo en la Universidad, así que llevar la comunicación del club me vino de perlas. Lo mismo hacer parte de los bookings internacionales, PR, etc. También me preocupaba mucho por intentar que se conociese lo que estábamos haciendo fuera de Galicia, en medios de toda España, promotoras, agencias, conexión con Portugal, etc.

En cuanto a la evolución de la escena viguesa, al igual que ocurrió con muchas otras ciudades medianas en España, la crisis de 2008 y años posteriores produjo un punto y aparte en forma de cierre de locales, cambios de hábitos, capacidad económica del público, y ciudades que desde mediados de los 90 hasta entonces tenían un panorama de clubs bastante interesante, vieron como de eso se pasaba (casi) al desierto absoluto. A Vigo le ocurrió lo mismo.

También los últimos han sido años bastante malos en cuanto a clubs y movimiento de público, muy pocas salas y poca motivación. Antes del Covid estábamos empezando a consolidar un ligero repunte con Mondo Club (entre otros), que pintaba muy bien en los pocos meses que pudimos trabajar desde la reapertura en noviembre de 2019, pero se ha quedado parado de momento, claro.

En lo positivo, no es una mala época en cuanto a creatividad, músicos, colectivos… Bflecha, Mweslëe (desde Arkestra), que son unos de nuestros artistas más destacados y deberían estar mucho más arriba, en mi opinión. Pálida, la gente de Banana Bahía (aunque hayan disuelto el colectivo) y Maison Ruina, Animal Picnic, que estaban girando mucho fuera, Sinsal, Certain People (que aunque no son de Vigo, operan mucho en la ciudad), y muchos DJ’s jóvenes con proyección: Akazie, FonKid, Benjamin… O Yugen Kala, que ya están dando mucho que hablar, y lo que todavía tienen por delante. Quizás falte un poco más de inquietud y apoyo por parte del público, sobre todo a los artistas locales, a los residentes, a los colectivos, pero esto no es exclusivo de esta ciudad, me temo que es un mal genérico en los últimos años en casi todos lados.

Has sido programador de diferentes salas y fiestas con sus aciertos y, supongo, decepciones ¿cuál es el secreto, si existe, para mantener el equilibrio entre la rentabilidad económica y apostar por la calidad más underground?

¡No existe! Es cierto que siempre hubo que posicionarse hacia un lado u otro. Ambos pueden ser complicados, pero sabes que es mucho más fácil no darse un guantazo con X nombres reconocidos, que están más de moda o que han estado ya varias veces en la ciudad que con artistas nuevos o con sonidos poco acomodados. Las camisetas del décimo aniversario de Vademecwm llevaban la inscripción ‘10 años palmando pasta’, con buena retranca gallega. Pero era así. Julio Gómez, uno de los socios, no era un hostelero al uso, se hacían cosas muy grandes con muy pocos medios y mucho esfuerzo, con muchos sinsabores también. Pero creíamos en ello. Es necesario tener paciencia, pensar en el largo plazo, no dar vaivenes, apostar por algo e ir a por ello sin medias tintas. Y mucha labor pedagógica. Si tienes un flyer bonito pero no eres capaz de comunicar bien a tu audiencia de qué va ese artista que traes que nadie conoce, no vale de nada. Y ahora no será por falta de herramientas de promo y comunicación. Es probable que tu público no conozca a muchos de los artistas que traes, pero si te has ganado su confianza en ti como programador, es más probable que se sientan atraídos por lo que programas. Es lo que pasó en Vademecwm y lo que ocurrió después con Sinsal, que vendía todas las entradas del festival en la isla de San Simón sin anunciar el cartel.

De todos modos, en muchos proyectos en los que he trabajado apostamos por no pervertir la calidad de los conceptos o las propuestas en las que creíamos por culpa de la presión de la rentabilidad. Aunque es cierto que, por ejemplo, en mi última etapa en Madrid, los colectivos que hacíamos fiestas en unos pocos locales, casi todos como mucho podíamos aspirar a cubrir gastos, o poco más. Sí ha habido más facilidad para programar en los últimos años, a las salas también les ha venido bien tener tantos agentes diferentes operando, pero lo de ‘por amor al arte’ sigue más vigente que nunca.

¿Qué significó RBMA para ti primero como alumno y después trabajando para ellos?

Se suele decir que para muchos participantes es un proyecto que te cambia la vida, para mi lo fue, sin duda. Un momento clave, en mi carrera musical, en lo personal y después en lo profesional. Primero como participante en 2003 en Ciudad del Cabo, después como embajador del proyecto en Galicia, más tarde uniéndome al equipo de Comunicación de Red Bull en Madrid, y después liderando el departamento de Cultura de la marca en España. Algunos ex-participantes acabaron vinculados al equipo de RBMA en Alemania o en alguna de las estructuras de Red Bull en sus respectivos países. Y pocos hemos tenido la suerte de haber vivido una Academy como participante y después dos ediciones en tu país como organizador (Barcelona 2008 y Madrid 2011). Además de poder conocer algunas de las personas y artistas más inspiradores de la escena musical de todo el mundo, trabajar con ellos, programar escenarios como el SónarDôme

Muchísimos momentos y vivencias que son irrepetibles. Fue un sueño tener la posibilidad, los medios y recursos para poder programar con total libertad a artistas y estilos con los que me identificaba al cien por cien.

Has pisado cientos de clubs y festivales, cuál ha sido tu sesión imborrable por la que pienses que todo este recorrido de 25 años ha merecido la pena…

Difícil elegir una, quizás alguna de las veces que he estado en Sónar, con la primera en el 99, que siempre es la más especial. O Sónar Galicia, rodeado de mis amigos. Muchas noches en Vademecwm, en las que había una energía y conexión difícil de repetir. Ahora mismo, más recientes, también me vienen a la cabeza una tarde fantástica en una panera en Asturias, con los chicos de Nmor en 2017, o el Festival Jameos en Lanzarote en 2015, uno de los espacios más increíbles en los que he pinchado. O algunas de las fiestas Certain que hice con Jose González y Manu Gómez en Siroco, Berlín Club, Galicia o Asturias.

¿Cuál es ese disco en particular que a día de hoy no te canses de pinchar?

Es complicado elegir uno, he pinchado muchos estilos y hay discos que tengo muy asociados a mis sesiones, que nunca salieron de mi maleta, pero sobre todo cosas de Chicago antiguas, de sellos como Relief, Dance Mania, uno de ellos este de Paul Johnson:

¿Nunca te planteaste desarrollar una carrera como productor? ¿Y lanzar un sello?

Sí, en alguna ocasión, pero nunca tuve el tiempo o la motivación necesaria. Disfruto mucho pinchando, en clubs, festivales y en casa, pero quizás no tanto en el estudio. No me disgusta, pero tampoco me apasiona. Creo que es algo que tiene que salir de manera natural, no forzada. Y un DJ o selector no tendría por qué estar obligado a ser también productor para poder tener una carrera, y al revés. Tenemos demasiados ejemplos de artistas que son muy buenos en una de esas facetas y nefastos en la otra. Por desgracia, la industria se ha montado así desde hace tiempo, y está claro que si no publicas algún lanzamiento con cierta repercusión, tu techo como DJ está claro. Llámame ingenuo o idealista, pero bueno, es algo en lo que creo y que no he querido forzar.

En cuanto a un sello, sí es algo que me rondó en varias ocasiones. He colaborado con mis amigos de Certain Music en algunas cosas y quién sabe más adelante si surge una oportunidad para mostrar algún artista o música que me llame mucho la atención.

¿En estos años cuál ha sido el momento de tu carrera del que te sientas particularmente orgulloso?

Quizás no tanto un momento concreto, sino el hecho de seguir activo después de todo este tiempo, motivado y con ganas de hacer cosas, creo que en un estado de forma aceptable a la hora de pinchar, abriéndome cada vez más a otros estilos y con ganas de seguir descubriendo nueva música, escenas, artistas, siendo menos inmovilista en mis gustos, programando eventos, con ganas de hacer cosas que aporten… Y el hecho de haber intentado construir algo sólido en mi tierra, en dos etapas diferentes, reivindicar lo local y el talento de aquí, poder ayudar a otros artistas…

Fuera de las cabinas, y como programador, sin duda muchos de los eventos que hice con Red Bull Music Academy, por la dimensión, los artistas que pudimos programar, y el alcance que tuvieron: la RBMA de Madrid 2011, la recordada fiesta en el Metro de Madrid, los Weekender o el escenario de RBMA en Sónar durante tantos años.

Vas a comenzar un nuevo proyecto musical que guardas con recelo, ¿nos puedes adelantar algo?

Después de tantos años, por mucho que intentes evolucionar, sin dejar de ser fiel a tus raíces o tus señas de identidad musical, abriéndote a otros estilos, es cierto que tu nombre habitual va siempre asociado a determinados sonidos. En mi caso, el House, Disco, Italo, Acid… Y desde hace un par de años me apetecía tocar otros territorios, con una nueva propuesta en lo musical, A/V, concepto, nombre… Lo tengo bastante pensado y definido, pero de momento toca esperar a que el viento sea más favorable para todos para presentarlo. Una pista de por dónde podrían ir los tiros sería esto…

¿Cómo definirías al joven Víktor Flores del pasado y cómo definirías al maduro Víktor Flores actual? ¿Cómo te gustaría que se recordara tu figura?

¿Acaso no sigo siendo el ‘joven Viktor’? (Risas) Los años podrán pasar, pero mi espíritu sigue siendo el mismo: afán por descubrir, conocer, experimentar… Creo que es algo que heredé de mi abuela materna, tenía una mentalidad tremendamente abierta y vital, era joven y además aparentaba mucha menos edad. De hecho, ¡mis primeras salidas nocturnas de adolescente fueron con ella!

Y lo de recordarme, espero que aún falte bastante para eso pero, en todo caso, como un buen tipo que no hizo daño a nadie, estaría bien. Y con el que algunos/as pasaron buenos momentos en la pista, claro.


Más información
facebook.com/viktorflores

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