Entrevistas

Frankey & Sandrino

Frankey & Sandrino

Estos dos generan un clima único cuando se ponen a currar en la cabina. Apuestan por historias conexas para bailar que muchos otros artistas querrían para ellos. Si bien muchos de sus lanzamientos se rinden a lo épico, en sus sets –y he vivido alguno que otro- el desarrollo y la verdad de esas mezclas huele a “residente”. Unos me entenderán más, otros menos. El caso es que Frankey & Sandrino ya han experimentado la primera década de existencia y amontonan experiencias y cosas interesantes que contar. Algunas como los achaques serios del trajín que significa viajar tanto. Y tan seguido. Resolveremos el enigma –al menos según ellos- del mejor ‘mixer’ para “fundir canciones de manera sonora, tonal y estética”, y el por qué están tan empecinados con la Física y el Cosmos. Tan solo fijaos en los títulos de muchos de sus trabajos… Que por cierto, han publicado en discográficas tan interesantes como Drumpoet Community, Innervisions, Moodmusic, Watergate Records o Sum Over Histories, que es de ellos para más inri. Esta misma semana los tendremos pinchando en un espacio muy singular: el Museo Guggenheim de Bilbao (Art After Dark, y junto a Sascha Funke & Voz). Vamos con ellos antes que se nos encierren en la cabina del ‘Museoa’ y no haya quien los saque de ahí.

¿Cómo definiríais el momento actual de vuestra carrera artística?

Frankey: Pues te diría que en este preciso momento estamos intentando, más que nunca inclusive, alcanzar la libertad artística plena. Una donde podamos expresarnos con franqueza y sin límites. Algo que no para de animarnos es el mero desafío de encontrar nuevos ángulos interesantes en nuestro propio sonido. Esto, mientras procuramos ignorar cualquier tipo de fórmula o tendencia que nos llega desde fuera.

Sandrino: Eso es. Esto significa también que tratamos de posicionarnos de forma que nuestras actuaciones en cabina como DJs se desarrollen independientemente de aquello que producimos cuando nos encerramos en el estudio. Tal como Frank acaba de decir, aspiramos a componer temas que se aíslen de cualquier fórmula convenida que ya esté funcionando en la escena global de club. También existen muchos otros campos, géneros musicales, que nos encantaría explorar... Todo esto necesita su tiempo, y ese tiempo se nos otorga si no tenemos la imperiosa necesidad de producir música para la pista siempre.

Según vosotros dos, ¿Cuáles habrían sido esos puntos clave que os han mantenido todo este tiempo en el candelero? ¿Se os ha pasado alguna vez por la cabeza aparcar todo este trajín?

F: Yo pienso que hay un punto de partida que fue clave para nosotros. Ese fue gracias al EP Save, nuestro primer lanzamiento en Innervisions. Pero está claro, fue luego con otro EP, Acamar, cuando definitivamente nuestra carrera despegó. Y se nos puso en el radar a nivel mundial. Después de aquello algunos incluso se llevaron a engaño, se confundieron un poco vamos, se pensaron que nos íbamos a poner a repetir y entregar nuevos ‘éxitos’ que sonasen iguales o parecidos a Acamar, y no fue esa nuestra intención. En lugar de eso, decidimos seguir nuestro camino artístico creando pistas totalmente diferentes y únicas. Ahora la gente se ha dado cuenta, por suerte, que nuestra manera de rendir es procurando publicar música de calidad y siempre muy personal.

S: Es más, yo diría que la combinación de los dos EPs -Save & Acamar- nos hizo visibles en el plano internacional. Después de aquello, creo que nuestra manera de concebir siempre música nueva nos ha mantenido en el buen camino. No conozco una sola persona que haya deseado abandonarlo todo, al menos una vez en la vida. Es saludable preguntarse lo que estás haciendo, esos son los momentos que yo aprovecho al máximo, ya que me hacen ir un paso más allá y crecer como DJ, productor o porque no decirlo, ser humano.

DJs y productores bastante activos, propietarios de vuestra propia discográfica... cada rol requiere diferentes formas de proceder, ¿nos contáis qué tareas os relajan y cuáles no?

S: La creatividad, tanto en la cabina de DJ como en el estudio de grabación, o aunque sea tan solo descubriendo música nueva, es lo que me relaja más en este mundo. Cualquiera de esas cosas logran hacerme perder la noción del tiempo ¡y el espacio! Decidimos también embarcar con nosotros a más de un compañero, personas ‘extra’ que nos facilitan una vida más fácil. Que también echan indudablemente un cable a centrarnos más a lo nuestro, que es básicamente hacer música. Trabajamos con una agencia de prensa y un label manager los cuales nos auxilian en la estructura, sino todo esto sería demasiado caótico.

F: Para mí, es muy sencillo: todo lo que no sea música en sí (producir y pinchar, por ejemplo) es sinónimo de fastidio. Aunque vale, hoy en día uno tiene que ser un poco de todo. También soy consciente de eso, y lo acato como tal.

Sum Over Histories es justamente el sello del que sois jefazos ¿por qué terrenos musicales os estáis sintiendo últimamente más cómodos a la hora de firmar y publicar?

S: Los géneros musicales son como las fronteras imaginarias de un país y pueden existir solo en nuestras cabezas. Eso es ponerse límites. Cuando se trata de música, procuro comportarme con libertad siendo lo menos prejuicioso posible. Tengo la necesidad de escuchar la música tal como viene, tal como es. Solo dos cosas realmente importan, el aspecto cualitativo y la originalidad de una producción.

No todo el mundo sabe lo agotador que puede llegar a ser, por ejemplo, pasar varios días, incluso semanas, sin parar quieto por culpa de una larga gira... ¿Qué pensáis al respecto? ¿Habéis tenido algún achaque de salud debido a una rutina de viajes y bolos muy seguida?

S: Lo llevo bastante bien en este momento. Eso si olvidamos por un instante lo que significa que cada fin de semana debo abandonar a la familia. Siendo honesto, eso es lo que más joroba. Me tomó un tiempo encontrar el equilibrio entre dos realidades tan diferentes... Hace unos años incluso, sufrí problemas serios de salud provocados por el estrés y la presión que significa estar de gira. No fue sencillo, pero al final me di cuenta que la fuente principal de todo aquel desbarajuste era yo mismo. Una vez que tomé las riendas todo comenzó a mejorar. Tanto, que a día de hoy estoy más motivado que nunca. Es un trabajo que me apasiona y forma ya parte de mi personalidad.

F: He tenido suerte, después de casi 20 años de bolos y giras, todavía puedo manejarlo todo bastante bien. Creo que es porque pongo en práctica algunos filtros bastante buenos, estos mantienen todo lo que es malo o no importante lejos de mí. O sencillamente igual que vienen, se van.

Hablas de filtros, ¿tienes Frankey, tenéis algún ritual o protocolo que recomendar para mantener la frescura y la concentración mientras estáis de viaje?

F: Siempre necesito unas cuantas horas solo antes de cada actuación. Horas en las que soy solo yo, y música. Es una forma de prepararme el set, que también de hacerme fuerte mentalmente. Además de eso mato el tiempo en aquellos viajes más aburridos viendo principalmente Netflix o escuchando podcasts de otros artistas.

S: Lo más importante para mí es poder dormir lo suficiente. Así que procuro programarme todo teniendo muy en cuenta eso. Descubrir y probar buena comida, a la vez que te permites pasear por los lugares por donde pasamos... eso es también una buena base para mantener nuestra cabeza en el lugar que corresponde.

Es el momento perfecto para conocer vuestra opinión sobre esto. Últimamente –y me parece bien- no para de crecer la preocupación por el cambio climático. He hablado con varios compañeros que salen de gira usando solo trenes como medio de transporte ¿Qué opinión os trae este asunto, la huella de carbono, iniciativas como Bye Bye Plastic, este planeta y sus recursos...?

F: Desde luego. Es positivo ver la creciente oleada de reflexiones y gente que da su voto preocupándose por estos problemas, pero está claro que es difícil cambiar las cosas radicalmente, más si eres un DJ de alcance internacional. La mayoría de los destinos están simplemente demasiado lejos para cualquier medio de transporte que no sean los aviones. Si algún lugar está cerca, a tan solo unas pocas horas por tierra, siempre tomamos el tren. Y lo hacemos con sumo gusto además.

S: Es de hecho maravilloso ver toda esta corriente. Necesitamos tirar de sentido común y conciencia para cambiar las cosas. Durante mucho tiempo, generar un ‘entorno verde’ alrededor es parte de mi rutina diaria. Esto significa para mí: comer menos carne, reducir el uso de plástico, comprar productos locales y de temporada, tomar el tren siempre que sea posible... incluso algunos de mis muebles ‘nuevos’ son de segunda mano. Citaría más ejemplos, todo esto es lo menos que podemos hacer para mejorar las cosas.

Aún no estoy del todo seguro de cómo viajarán allí, pero por lo que me decís me lo puedo imaginar. Lo que sí tengo claro es que estaréis actuando en el Museo Guggenheim de Bilbao este mismo viernes 24 de enero. Dentro del ciclo de sesiones Art After Dark. Otros grandes artistas alemanes como Roman Flügel, Oliver Schories o Michael Mayer ya han pasado... ¿Qué expectativas tenéis para esa noche? ¿Musicalmente?

Es para nosotros un honor, también un hecho un tanto surrealista, pinchar en uno de los museos y edificios arquitectónicos más famosos y emblemáticos de toda Europa. En cuanto a la música que pondremos, pues esencialmente iremos llevando el set según percibamos el ánimo del público que tenemos delante. Prepararlo sin saber realmente lo que está sucediendo en la pista, por norma general, no funciona.

Cambiemos la cabina de DJ por el estudio de grabación: ¿en qué aspectos sois más exigentes cuando se trata de componer, producir o mezclar un track?

S: Frankey es bastante quisquilloso a la hora de la mezcla final. Cuando creo que una canción está lista, y es por eso que suena genial ya, viene Frankey con la cháchara interminable de que una mezcla mejor es posible. La mayoría de las veces yo, y probablemente algunos más, no notaríamos la más mínima diferencia... ¡pero Frankey si lo hace! (risas)

F: Pues Sandrino por su parte es bastante susceptible con los sonidos que utilizamos siempre. Él posee una visión muy clara de cuales le parecen atractivos e interesantes. Vale, soy muy exigente dando la vara con los arreglos que faltan, y con la masterización. Normalmente me gusta perderme con todo eso, me absorbe mucho tiempo, y luego también como decía mi compañero, presto muchísima atención a todos los detalles de la mezcla.

Estuve escuchando hace un rato vuestro Solaris, y no me lo puedo quitar de la cabeza. Es perfecto en cuanto a cómo nos transportan ese tipo de melodías que procesáis... ¿Cómo acostumbráis a arrancar una sesión para componer un nuevo tema, a ser posible, este mismo que sigue revoloteando dentro de mí?

F: Lo único que alcanzo a recordar ahora es que liquidamos Solaris en una sesión muy rápida de estudio. Ambos estábamos con el rollete cogido, todos los sonidos y todas las ideas que eran adecuadas surgieron casi automáticamente. Por norma general, solemos comenzar creando un patrón interesante, un groove. Acto seguido probamos con algo atmosférico, o psicodélico. Cuando todo eso está bien encaminado es cuando llega el turno para las armonías y la parte melódica. Tal cual.

Revisando los títulos que dais a vuestros trabajos, incluido este Solaris, nos encontramos con más nombres como “Mercury”, “Gamma Ray”, “Sirius”, “Ways of the Sun”, etc. ¿Hasta qué punto os interesan los asuntos relacionados con el espacio exterior? ¿Alguno de vosotros tuvo el gusanillo de ser astrónomo o astrofísico?

S: Es que has dado en el clavo, cuando era adolescente soñaba con ser astrofísico. Estoy obsesionado con los todos los acontecimientos fantásticos que tienen lugar en nuestro cosmos. Esto amplia mi fantasía e imaginación hasta el infinito. El mundo de la física ayudó a darme cuenta de que a menudo nos atascamos en pequeños patrones de pensamiento y nos reducimos a, esto en una visión genérica, cosas sin importancia. Me ayuda bastante a no tomarlo todo con excesiva seriedad (risas)

¿Y las nuevas tecnologías? Sobre todo, ¿pros y contras de vuestra adaptación a la agitación digital que ha coincidido con este nuevo siglo?

F: Casi todo lo que percibo en cuanto a la revolución digital es positivo. Puedes por ejemplo hacer un tema, y éste con un sonido bastante profesional con tan solo un ordenador portátil. Totalmente impensable cuando yo comencé en esto hace 20 años. La antes eterna discusión sobre qué suena mejor, digital o analógico, ya no es necesaria. Ya que las emulaciones virtuales de sintetizadores y hardware en general se han vuelto buenísimas en todos estos últimos años. La única diferencia que sigue existiendo es el aspecto háptico. El poder del tacto, el de poder sentir con tus dedos los knobs señores. Eso se nota, la sensación es otro mundo, pero sea como sea eso no quiere decir que suene mejor o diferente.

Me parece interesante la evolución que han sufrido también los CDJs, y por supuesto las mesas de mezcla, herramientas sin duda alguna imprescindibles para trabajar como es debido. En esto último tengo entendido tenéis una postura muy clara.

F: Ahí es cuando Sandrino se erige como el verdadero protagonista. Es su tema.

S: Bueno, yo la verdad es que soy mucho más DJ que productor. Entonces debo decir que mi herramienta primordial es la mesa de mezclas. Se nota una barbaridad. Marca la diferencia en la sesión que estoy llevando a cabo. Yo creo que lo más cómodo es pinchar en un mixer que tenga los canales a modo de rueda. Notarías enseguida la disparidad cuando por ejemplo me fuerzan a mezclar con una Pioneer, en mi opinión las peores que se pueden encontrar en el mercado, y espero que con esto nadie se ofenda... a cuando lo hago en una mesa Rane. Mi compromiso a día de hoy es con ella. Siempre he estado inmerso en la búsqueda del ‘mezclador perfecto’, ahora puedo decir que por fin lo encontré. Cumplí el capricho de comprarme una customizada. Me la hizo la compañía británica Isonoe. Tiene todo lo que creo es esencial para fusionar dos canciones de manera sonora, tonal y estética. En mi caso, creo que, como DJ debo controlar infinitas posibilidades de transportar sensaciones diferentes mientras estás ahí dale que te pego con las mezclas. Diluyendo canciones como notas individuales de una sinfonía sin fin. Creo que con esto ha quedado patente lo importante que es para mí un ‘mixer’.

¿Algún consejo sobre cómo las redes sociales y la música pueden realmente funcionar juntas?

F: ¡No! (risas)

S: Es una buena herramienta para mantener contacto con tus seguidores e informarles sobre nuevos proyectos, eventos, música o cualquier otra historia relevante. Desafortunadamente, todo este invento se ha ido de madre, se ha convertido en una burbuja gigante con demasiada ‘puesta en escena’. Esto es, postureo. En ellas no se precisa ni se vierte siempre la realidad de las cosas.

Si no me equivoco, tenéis vuestras bases de operaciones entre Essen y Berlín. ¿Qué tipo de clubes, restaurantes o lugares interesantes soléis frecuentar cuando no estáis pululando por medio mundo?

F: Aquí en Essen tenemos el Goethebunker, club al que podría catalogar como mi hogar. Pero aparte de eso, no salgo mucho por aquí. Con la familia, la música y las interminables horas de estudio, ya voy más que sobrado...

S: Procurar tener una vida normal, esa es la principal prioridad cuando estoy en casa. Como a mi esposa y a mí nos apasiona comer bien, siempre salimos a probar sitios nuevos o directamente nos metemos a cocinar en casa. Deberías conocerla, ella es una cocinera increíble. Así que te diría que el mejor restaurante que conozco es nuestra propia cocina. A ver cuando te vienes...

Habéis publicado en sellos acojonantes como Drumpoet Community, Kompakt, Mule Musiq o Innervisions... ¿Dónde caerá lo nuevo, en Watergate Records quizás?

S: Así es, nuestro próximo lanzamiento será un EP en la discográfica que tiene Watergate, saldrá a finales de mes.

Aprovechando la jugada, ¿cómo describiríais la experiencia de haber celebrado más de una "Nacht" en el ya mítico club berlinés ¿Por supuesto, Watergate ¿Es el local perfecto para organizar vuestras noches o showcases?

S: Watergate estaría en el siguiente lugar, tras Goethebunker. Ambos son mis sitios favoritos para pinchar. Me hacen sentir verdaderamente dichoso, es de hecho el sueño de todo DJ, y vengo a referirme al poder poner todo tipo de música, toda aquella que amo, y esto ante un público receptivo y abierto de mente. Lo mejor de todo para mí de un buen club es que no existan teléfonos móviles de por medio, son una distracción, sino un compromiso total con la música y el momento que estás viviendo ¿Qué más se puede pedir?

F: Una pregunta difícil ya que cada vez nos sorprendemos más y más lo buenas que son en realidad todas las noches celebradas allí, en el Watergate. Tan impresionantes como te puedas imaginar, si es que no has estado, ya que la multitud realmente sigue nuestro planteamiento musical, se dejan llevar de verdad, lo hacen sintiendo la sesión al máximo.

¿Algún deseo para este 2020 que recién arrancamos?

F: ¡Menos redes sociales, y más música!

S: ¡Tiempos de paz!


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