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Yamila

Yamila

Publicada el 17 Abril 2019 por Bruno Garca
Sugiero que no os despistéis de ninguna de las cosas que nos cuenta Yamila. Además de descubrir una grandísima artista multifuncional, de ideas punteras y armas tomar, os vais a topar con una persona única. Me encanta cuando leo que danza al borde de los precipicios sonoros y conceptuales. Es así. De cuna plagada de músicos, de estudiar en el conservatorio, a ser una excursionista a la que le encanta caminar entre música electrónica e infinitas texturas orgánicas. Pasión que se percibe, cómo no, en reciente álbum de debut: Iras Fajro. Publicado nada menos que en Forbidden Colours, el sello de Aitor Etxebarria aka El_Txef_A. Un disco que si no lo habéis escuchado, ya estáis tardando. Ah, sorpresón os llevaréis al saber que dos ‘bichos’ colaboran en él. A todo esto, tras actuar en sitios como Sonic Acts Festival (Ámsterdam), Arts Electronica (Linz), o el Seoul International Computer Music Festival… la tendremos un pelín más cerca. En la 13ª edición del L.E.V. Ahora sí, Yamila.

¿Qué algo está cambiando en la escena musical española es una cosa que ambos sabemos? ¿Nos desvelas un poco más de como percibes dicho panorama actual en España?

Creo que la gente está más abierta a nuevos sonidos y propuestas, hace poco vi a Arca y a Lucrecia Dalt en Matadero de Madrid y la plaza estaba llena de gente, esto me gustó y me pareció esperanzador.

¿Y cómo pinta según tu opinión el resto del mundo? Porque en tu caso, por ejemplo, has hecho ya carretera e incluso resides en los Países Bajos… ¿sí?

Donde resido es un misterio hasta para mí, pero he vivido en diferentes países. A mí me gusta entender la música muy en conjunto con el momento social, de hecho estoy muy de acuerdo con la tesis que Jaqces Attali plantea en su libro Ruido. Creo que en la música, se puede escuchar antes que en cualquier otro medio, la que se nos avecina. Por eso siempre me ha gustado la música contemporánea. Teniendo en cuenta esto, creo que igual que al resto de los humanos, a los artistas también nos está pasando que cada vez se nos exige una mayor producción, y la duración de estos productos es menor. Vivimos en un momento de gran aceleración, y esto afecta a todo, también a la música, claro está.

Sabes también que estos aires de cambio suceden -en su vertiente más positiva, claro- gracias a artistas tan completas y lúcidas como tú. A modo de auto-crítica, o sencillamente como un pensamiento personal que compartas con todos nosotros ¿cómo crees que Yamila encaja en todo este engranaje?

Gracias por lo de lúcida, yo me veo más Lucifer… Desde pequeña mi padre me repetía, tú no eres mi hija, eres hija de tu tiempo, y creo que me lo creí, y así lo creo. Por otra parte hay arquetipos que siempre permanecen, y ahí está un poco la clave, yo creo que jugamos entre esos dos mundos, o yo por lo menos es lo que intento. Pretendo entender lo que me rodea a través de la música, el momento actual, pero también la esencia de lo que nos hace humanos. Por eso me parece tan importante tener un discurso propio, es una responsabilidad, porque de alguna forma es así como podemos aprender los unos de los otros. Yo hay a artistas que los escucho y aprendo cosas inimaginables. En cuanto a cómo encajo yo en todo esto, la verdad es que es algo que no me planteo, yo hago música, y quiero transmitir algo, eso es lo que más me preocupa, pero luego hay una industria, bueno no luego, casi antes, y ese ya es otro cantar….

Y a nivel géneros, y no hablo precisamente de los musicales ¿crees que por fin -que mira que vamos tarde- se están equiparando más? cuáles serían esas buenas señales a las que no debemos perder de vista y por el contrario, en qué escenas o terrenos crees que aún está la cosa un tanto primitiva?

Me imagino que estarán equiparados cuando no tengamos que hablar de esto, pero el discurso del feminismo es largo, una industria musical que sea feminista no pasa solo por tener la misma cantidad de mujeres que de hombres en los festivales, eso es un poco un lavado de cara. Es como decir que somos feministas por tener a mujeres en el poder. Para mí una industria de la música feminista, sería una industria, anticapitalista, mucho más enfocada en los cuidados, menos agresiva, con una forma de gestión completamente diferente. No creo que el feminismo sea posible en un sistema tan agresivo como en el que estamos ahora, entonces desgraciadamente estamos a años luz. Pero yo confío en que llegará el día, y creo que todos, incluido el planeta lo agradeceremos.

Vienes de una educación musical clásica ¿cierto? ¿Nos cuentas por favor cual fue el entorno musical en el que creciste?

He crecido en un ambiente musical, de mucha creación y juego, desde muy, muy pequeña jugué a hacer música, a cantar, me hacía muy feliz inventarme canciones. En mi familia somos muchos y hay muchos, pero que muchos músicos. Cuando nos juntamos más que reuniones familiares son conciertos. Esto lo tengo que documentar un día porque es bastante curioso. El problema luego es el tema de los conservatorios, no sé cómo será ahora, pero en mi época, era como ir otra vez a la escuela, y esto es una tortura. Pensaba que solo estábamos ahí los niños ‘masocas’. Mi relación con el instrumento era medio mística, que remedio, me agarré a un clavo ardiendo, y con el tiempo me fui dando cuenta de que lo que a mí me gustaba era la música mucho más allá del objeto. Mucho más allá de mi violoncelo, así que me empecé a despegar de él, y empecé a pensar en otras cosas. Aun así siempre me acompaña, y es un instrumento muy especial para mí.

¿En qué momento de tu vida descubriste los beats electrónicos y las texturas sintéticas?

Personalmente creo que todos los sonidos que se amplifican son sintéticos, sé que tradicionalmente la distinción es diferente, pero mi sensibilidad lo percibe así. Cuando a un sonido se le quita su cuerpo de resonancia, para mí es sintético, no es natural. Es decir para mí un violonchelo amplificado es un sonido sintético. Pero bueno, aparte de esto, creo que cuando me mudé a vivir Holanda, cuando empecé a estudiar Sonología descubrí mucha música también, y lo más importante, aprendí a escuchar.

 

De todo esto -e incluso más- se puede degustar en tu flamante álbum Iras Fajro publicado hace no mucho por Forbidden Colours ¿Qué tal está funcionando el disco? ¿Con qué otra circunstancia de la vida compararías la publicación de un trabajo de 11 canciones?

Creo que la acogida está siendo muy buena, yo estoy contenta. No sé con qué lo compararía, yo siempre que acabo un trabajo lloro durante una hora, sin parar, y luego ya está, sale fuera y ya no es tuyo, y bueno, creo que lo que más me ha sorprendido de sacar un disco, es toda la burocracia que hay alrededor.

Desde hace años mucha gente me ha considerado un ‘beatmaker’ –hablo ahora con la mano en el corazón de Brunetto- y sinceramente, he alucinado con tu manejo construyendo más de un hormigueo rítmico ¿nos chivas un poco como sueles organizarte en este sentido en temas como I Will Protect You o Antrik?

No sabría qué decir, de esto, lo que sí que puedo decir es que hay una palabra que siempre está en mi cabeza, esa palabra es Pasión. En una de sus entrevistas el director de cine Herzog nos habla de un libro, que se llama El Peregrino. Es un libro súper curioso, básicamente es un tipo que se pone a observar al halcón peregrino y a hablar de él, lo realmente hermoso de este libro no es la historia en sí, sino es la pasión que este hombre le pone al tema, como describe los movimientos de este pájaro, es una pasión desmedida, muy desbocada. Esto es lo que a mí me interesa, poder ponerle esta pasión y esta dedicación a lo que hago. Luego hay a gente que le resuenan más unas cosas que otras, hay veces que tienes más suerte que otras.

Estoy por cierto verdaderamente enamorado del video-clip para Antrik ¿nos cuentas alguna historia alrededor de él? ¿Cómo se originó es vínculo con el Nederlands Dans Theater?

El vínculo con Nederlands Dans Theater es que algunos de los bailarines habían trabajado para esta compañía, pero en el momento de la grabación estábamos girando una pieza de la coreógrafa Marina Mascarell. Realmente este video fue, como muchas otras cosas, un regalo de mis amigos, que además son grandes bailarines y artistas. Las condiciones del rodaje eran durísimas, imagínate, no se me ocurre otra cosa que estén casi desnudos cuando la temperatura era de tres grados. Nos queríamos morir todos, yo creo que nunca he pasado tanto frío en mi vida. Estuvimos bastante al borde de la hipotermia. Fue mi primer video y lo hicimos todo nosotros, sin presupuesto y gracias a la gente que en ese momento me apoyó, y estuvo a mi lado. Así que para mí Antrik es un canto al amor de la amistad, y curiosamente desde un principio se planteó como una crítica al amor romántico, como una necesidad de crear lazos profundos sin la necesidad de un príncipe azul que viene y te despierta ¡Como si estuviésemos dormidas!

 

Además de para el Nederlands Dans Theater... ¿has compuesto música original para otras producciones de danza contemporánea?

¡Si, si! Y vendrán más, a mí me gusta mucho crear para danza. Estuve trabajando también con Marina Mascarell para la Opera de Gotemburgo, estuvimos también con una compañía taiwanesa, Dance Forum Taipe, Skannes Dansteater…. Han sido producciones hermosísimas todas.

Que no se me olvide. En el LP Iras Fajro existen dos más que notables colaboraciones: Clark y El Niño de Elche ¿qué tal ha sido trabajar con ellos?

Un gustazo, a todos los niveles, tanto a nivel personal, ya que son dos personas por las que siento un cariño muy especial, como a nivel creativo, porque ambos son unos talentazos.

Oyendo tu música, puedo asegurar que estoy ante una todoterreno -compositora, violonchelista, cantante, paisajista sonora y productora- que explora y aparentemente ¿es capaz de no tenerle miedo a nada? ¿Puedo estar en lo cierto?

La verdad es que siempre he sido muy lanzada, no hay nada que me guste más que un buen reto. No me asusta el trabajo duro y la dedicación si lo veo claro, de hecho me gusta, lo necesito. Pero miedos tengo muchos, sobre todo a los robots, esto es lo que más miedo me da en el mundo, los robots de carne y hueso, la cosificación humana, la falta de empatía, lo aséptico, lo frío...

Por cierto, ¿qué otras artistas o personas, de un talento y talante similar te han servido como espejo? En cualquier disciplina y de cualquier época...

Aquí habría una lista inmensa. A mí me gusta mucho la poesía, para mí la poesía es como un rezo para el alma en constante transformación. Miguel Hernández, Sylvia Plath, Vallejo, Pessoa, son muchísimos..

En cine, Sans Soleil de Chris Marker la puedo ver infinidad de veces, Parajanov, Herzog. En pintura Goya, Rothko. Hace un par de años vi una pieza de David Altmejd que me impresionó mucho en el Lousiana Museum. No sé, hay muchísima gente que me inspira, ahora mismo estoy escuchando por ejemplo a Hildegarda. Soy fan de ella en todos los sentidos.

Es algo muy personal, pero al verte, por el carácter que imprimes con tus gestos, mirada... y teniendo en cuenta eso que decíamos antes de ser 'una todoterreno', y digo ahora, capaz de transmitirnos muchas emociones, ¿qué tal crees podría funcionar Yamila Ríos a nivel actriz? No sé, recién me vinieron la cabeza Najwa Nimri, y porque no la islandesa Björk.

Pues yo creo que bien, sería un reto bonito, sin duda.

Participarás en la 13ª edición de L.E.V., el cual es sin duda alguna de los eventos imprescindibles para los que amamos la vanguardia tanto musical como visual ¿qué sensaciones tienes al formar parte de su cartel? ¿Nos cuentas un poco cómo será tu propuesta sobre el escenario?

Es un placer y un honor ser parte de este festival. En cuanto a la propuesta sobre el escenario, mmmmm, ¡tenéis que venir a vernos!

De las otras propuestas de esta edición del L.E.V. ¿cuáles te han llamado poderosamente la atención? ¿Por qué?

Pues no podría elegir, soy muy fan de todos los artistas del cartel….

Para acabar. Me encantaría que contases un poco en qué momento te dio por ‘tunear’ tu violonchelo ¿cómo funcionan esos sensores? ¿Tienes algún otro instrumento, digamos tradicional o clásico, también modificado?

Pues cuando estaba cursando Sonología. Yo no pensaba tanto en sensores, pensaba en un sonido. Realmente hice realidad una fantasía, quería poder controlar muchas capas de sonido a la vez, poder crear drones que se movieran en el espacio, todo esto desde el chelo, y así lo hice. Fue un gustazo


Más información:

Yamila: Facebook

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