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Rex The Dog

Rex The Dog

Publicada el 09 Abril 2019 por Bruno Garca
Es ponerme a todo trapo el Prototype de Rex the Dog y venirme arriba hasta convertirme en el Hulk de la pista. Menudo 12” se agendó el británico en aquel 2004. Se marcó el tanto precisamente en la que con el tiempo se ha convertido en su iglesia, su casa, su chimenea, que sé yo… la archiconocida factoría Kompakt. Eso que también ha flirteado con su música en sellos como Hooj Choons, Kitsuné, Southern Fried Records o Compuphonic. Y por supuesto Hundehaus, su propia discográfica donde lanzó en 2008 su único álbum hasta la fecha: The Rex The Dog Show. House analógico, techno, electro, zarpazos sintéticos, fierecillas domadas con melodías, de todo eso encontraremos en su sonido. En su amor por la pista de baile, a la que como leeréis en un momento, le gusta adaptarse. Ah, este señor de nombre real Jake Williams, es encima dibujante y un pirrado de la filosofía copyleft, del ‘hazlo tú mismo’ y por supuesto de la construcción de sintetizadores analógicos modulares

Eres sin duda, y esto a nivel internacional, todo un veterano de la escena electrónica. De eso no tenemos la menor duda todos los que te controlamos medianamente bien, pero si eres tan amble, ¿nos cuentas un poco donde nació tu interés por la música ‘sintética’ y bailable? Y, ese apego por los cacharritos ¿cuál fue tu primer ‘amor’?

Mis primeros recuerdos en este sentido, memorias musicales que me marcaron, fueron The Human League y Depeche Mode. Aquello era pura magia. Aquellos sonidos eran a su vez muy efectivos, que también corrientes, de acuerdo, pero estaban cargados de emociones. En cuanto a tecnología, con lo primero que me arranqué fue con un Casio. Uno de esos teclados de andar por casa. Así fue hasta que convencí a mis padres para que comprasen un sampler. Eso sería más o menos cuando yo tenía 15 años. Lo cuidé bien e incluso estuve usando aquel mismo sampler para la grabación de mi primer disco.

Firmaste tu primer contrato discográfico en 1994 con un sello de lo más relevante en aquel entonces: Hooj Choons. Pero con el tiempo ha quedado claro que ese hogar, esa familia con la que mejor te has encontrado siempre es Kompakt… ¿Cómo empezó todo con ellos?

Bien, recuerdo que les envié una demo, una grabación en CDR mediante correo ordinario. Aquella demo contenía el Prototype. Recuerdo bien que se la mandé directamente a Michael Mayer. A decir verdad jamás llegué a pensar que volvería a oír sobre aquel envío. Pero sabes qué, resulta que un buen día, pasados ya un puñado de meses, no del tirón ni mucho menos, recibí un correo electrónica comunicándome que el sello lo quería publicar. A partir de ese instante Kompakt se convirtió en un hogar maravilloso para mí y mi música. Y les tengo mucho aprecio.

 

Has sido uno de esos pocos artistas que, desde muy temprano, comenzaste a colocar con suma facilidad tus temas en las listas. Además de placentero ¿cuán definitivo fue aquello para empezar a pensar que tu futuro, el pago de facturas, iba a ser gracias a tu propia música? A todo esto, ¿a día de hoy, eres de los que se preocupan mucho por seguir entrando en las listas de los más vendidos, o no?

Fue super divertido entrar las listas tan pronto. Pero para nada, en absoluto esa fue mi intención. Aquello fue posiblemente porque yo estaba haciendo música y luego publicándola, en el momento y sitio correctos. También está claro que se generó una química magnífica entre nosotros. Esto es, entre yo y los componentes de sello Kompakt. No sucedía por aquel entonces, pero es que tampoco a día de hoy me importan mucho esas listas de los más vendidos… Sigo sin pensar en esos charts. Es cierto que allá por la década de los 90s la música de baile que me solía gustar acostumbraba a estar muchísimo en esos listados. En cambio, ahora mismo, el tipo de sonidos de baile que me gustan están (por lo general) en apartados mucho más underground. Los charts ya se han convertido en otra cosa.

Me consta que sí que hay algo por lo que estás últimamente muy interesado. Construir poco a poco el sintetizador modular perfecto con el que expresar tu propia música ¿Cómo esta hermosa obsesión comenzó a ser algo esencial en tu día a día?

Richard X, mitad del proyecto Cowboy Rhythmbox, y yo somos amigos. Él se acercó un día por mi estudio y me sorprendió quejándome todo el rato de lo mal que me iba la sincronización con el MIDI. Fue entonces cuando me habló de un módulo el cual era capaz de eliminar por completo toda esa problemática del MIDI. Esa fue justamente la ocasión en la que todo esto comenzó a fraguarse. Simple y llanamente por resolver unas movidas con el MIDI. Una vez que tuve mi primer módulo, la curiosidad ha parecido no tener límites jamás. Me puse del tirón a investigar posibilidades y me hice con un Korgasmatron. Eso que es básicamente un cacharro con distintos tipos de filtros… luego me hice con más cosas, todas de ese mismo tamaño, más bien pequeñas ¡es cuando me enganché verdad!

 

Viendo algunos de los vídeos que tienes por ahí colgados creo haber adivinado que tu modular se basa en un RTD-001 ¿es así? ¿Te lo empacas y vas llevando contigo ya para hacer directos?

Así es. Cuando actúo en directo, lo hago siempre con el sinte modular pero junto con Ableton Live disparado desde un Macbook. Lo más complicado de todo esto son la cantidad de cables, interfaces y dispositivos de conexión que llevo conmigo de viaje. Y oye, ¡que ya solo el sintetizador pesa lo suyo!

¿Cuál ha sido ese último gran concierto realizado únicamente con cacharrería analógica que más te ha emocionado, y desde ya, una actuación inolvidable?

Actué junto a Colin Benders no hace mucho tiempo. Eso fue en un festival dedicado a los sintetizadores, en la ciudad de Moscú. Fue acojonante, su actuación fue de locos. Como descubrí hace un momento, yo suelo tirar del portátil para soltar todo lo más complejo, esto son las estructuras de cada tema y por supuesto la base rítmica, pero es que Colin lo hacía todo, absolutamente todo desde su sinte modular. Y vaya, aquello sonó de fábula. Lo debo culpar a él de haberme inspirado, animado de hecho a trastear más con mi sinte, a improvisar mucho más.

Si no me equivoco, dos de los países de habla hispana donde más se valora tu trabajo en cabina o sobre el escenario son México y la propia España ¿Qué opinión personal te traen? O mejor dicho, te traemos.

Lo primero ¡me encantan ambos países, y tanto que sí! Pienso que España es donde he tocado más cantidad de veces. Estoy enamorado de su gente, el público que acude a los eventos es de lo mejor… vale, también me gusta mucho la comida. Aún estoy explorando la verdadera esencia de México, es algo nuevo para mí. Pero debo decir que también he vivido allí momentos grandiosos.

Por otro lado. Existe un lugar donde suelen contratarte muy a menudo que es el Panorama Bar de Berlín ¿Qué experimentas cada vez que vas a este sitio?

Es sin duda alguna uno de mis sitios favoritos. Estuve viviendo en Berlín durante un corto plazo de tiempo. Panorama Bar era aquel lugar donde siempre acababa junto a mis amigos. Creo que es el club perfecto. Tal cual. Algunas de las mejores noches de mi vida han sucedido allí mismo.

Volvamos con el ‘bicho’. Debe ser fantástico ver como gracias al interés, curiosidad y poco a poco experiencia, vas siendo capaz de ensamblar tu propio cacharro modular… Aquí en España tuve la oportunidad de conocer a los chicos de Befaco, es flipante lo que hacen ¿dónde y por culpa de quien surgió por primera vez tu interés por todo este mundillo?

¡De hecho la peña de Befaco fue la que me enseñó la puerta de entrada a todo esto de montar cosas! Los que conforman la familia Befaco realizaron un workshop en Londres y allí que estuve junto a Richard X. Nos metimos a montar algunas movidas básicas, como por ejemplo retardos analógicos o envolventes acústicos (parámetros que definen la evolución temporal en amplitud de un sonido) ¡Aquello fue el comienzo de todo!

Aunque hablemos de la evolución de una cosa. Un monstruo lleno de knobs y cables. De algún modo todo esto del DIY me retrotrae a tiempos pasados. Hablemos por ejemplo de esa década tan importante para ti, los 90. Aquellas fiestas ilegales donde uno mismo se diseñaba los flyers a mano, se grababan los sets en cintas de casete… ¿cómo lo ves?

Pues sí, claro que sí. Yo además creo que aquello de hacerse tus propios flyers para las fiestas clandestinas, aquella explosión de camisetas tan llamativas, por supuesto la música en sí, y en definitiva todo lo que fuese quebrantar movidas de ‘copyright’… todas esas cosas estaban rodeadas de un halo muy especial. Un momento muy chulo. Todo aquello resultaba tan rústico, por decirlo de otro modo, tan analógico. En cierto modo es nostálgico pero también muy válido, porque la perfección digital debe tener su antídoto.

Tu labor como ilustrador es bastante relevante ¿Eres tan amable de contarnos un poco cuándo comenzaste a dibujar? Y por supuesto, ¿de dónde salió toda esta historia con la que se te reconoce al instante: ese chico en pantalones cortos con su perro?

Desde que yo era tan solo un chavalote, siempre quise ser dibujante. Luego es verdad que la música pasó por encima de ese ideal, pero lo cierto es que jamás dejé de dibujar. Un tiempo más tarde decidí ir a una escuela de arte para estudiar grafismo e ilustración. Como una especie de 'plan B' en el caso que mi carrera musical se desmoronase de repente o simplemente no funcionase como es debido. Esto coincidió con la época que firmé mi primer contrato musical con Hooj Choons.

La idea de Rex surgió de un proyecto que había hecho en esa misma escuela de arte. En él debía diseñar y desarrollar una marca para comida de perros. Adivina cual era el nombre que le puse a aquella marca… pues eso mismo, 'Rex'. Así que, cuando unos años más tarde necesité de un nombre, ahí que lo tenía ya delante de mis narices. Me lo cogí prestado a mí mismo. Los dibujos de Rex y su 'dueño', jamás decidí que ese tipo tenía porque ser yo, fueron un coser y cantar a la hora de ponerme a diseñar una portada para la primera demo.

 

El LP The Rex The Dog Show, de 2008, fue sin duda una gran oportunidad para disfrutar de todas estas ilustraciones tan características de las que hablamos. ¿Cuánto tiempo te llevó preparar ese cuaderno de bocetos? ¿Es igual de divertido para ti ilustrar y componer música, o son dos formas muy diferentes de crear?

Como te decía todo se fabricó con bastante rapidez. Aún guardo por cierto un cuaderno lleno de bocetos y recortes. Fue de ahí mismo donde fui escogiendo partes. Me encuentro igual de cómodo acabando un dibujo, una ilustración, que finiquitando en el estudio un tema musical. En todo caso es quizás más fácil mantenerse fresco en el terreno de las ilustraciones, y por lo contrario más complicado el mantener la misma perspectiva cuando te pones a componer música. De la fase inicial, al resultado final, existe habitualmente un largo tramo.

Ha pasado más de una década desde ese álbum de estudio; ¿La idea de un nuevo álbum no te seduce en absoluto?

Lo hace y no lo hace. Me gusta lo eficiente que es lo que yo llamo el 'chute' de un 12". Decisiones rápidas y contundentes. Siempre tengo la mira puesta en la pista de baile, me gusta adaptarme a ella.

¿Crees que un documental sobre tu vida podría ser una buena idea? Y si es así, ¿qué tal si lo pedimos que lo dirija Romuald Karmakar, autor de If I Think Of Germany at Night, y por qué no, sugerimos que combine acción real, videos interesantes de tu vida junto a animaciones en 2D creadas por ti?

(Risas) Pues va a ser que no creo que yo merezca tal atención. Eso sí, que conste que me encanta esa película documental. Tuve la ocasión de verla en el cine y quedé fascinado. De hecho, estuve dando la lata al distribuidor durante varios meses para que me dijera cuándo saldría su lanzamiento en BluRay o DVD. Que por cierto ¡ya está disponible tanto en BluRay como en DVD!

Pero y si al final saliese adelante ¿Sería tu historia apta para todos los públicos, o ...?

¡Sí, por supuesto! Soy un tío de lo más sanote (risas).

Para terminar de una manera especial: ¿alguna historia que aún no sepa nadie sucedida durante tu década de los 90, y que te atrevas a compartir hoy con nosotros?

Pues esta vez lo siento: ¡Todo lo que sucedió en los años 90 se queda allí, en los 90!

 


Más información:

Rex The Dog: Facebook

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