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Michael Reinboth

Michael Reinboth

Publicada el 22 Mayo 2019 por Bruno Garca
El alemán Michael Reinboth es para muchos –incluido yo- un mito viviente. Un veterano apasionado por la electrónica acicalada y apoyada por la naturaleza del músico que ha sido capaz de construir una estructura tan sólida como cercana gracias a una familia de genios. Tratamos con un DJ, periodista, promotor y productor que, animado ¡qué coño, más bien obligado por sus valores! puso en el disparadero a virtuosos en sentimientos e ideas como Trüby Trio, Kyoto Jazz Massive, Beanfield, A Forest Mighty Black, Joseph Malik, Ben Mono, Koop o por supuesto Jazzanova. Con las sensaciones y los beats selectos no se juega. Eso llegue a pensar siempre que pinchaba alguno de los cortes de un elenco de artistas tan cojonudo. Vamos, siempre que le ponía las pezuñas a un vinilo publicado por Compost, que es precisamente el templo fundado por este caballero de Múnich, y que ¡tachan! precisamente celebra ciclo ahora. Nada menos que 25 años de vida. Qué mejor momento que este para conocer de boca del artífice cómo se comenzó a cimentar desde cero su historia, algunas curiosidades (incluso futboleras, o de ‘trastienda’) y cuáles son los planes para celebrar por todo lo alto este magnífico episodio.

Antes de nada, ¡enhorabuena por el 25º aniversario de su espléndida discográfica Compost! ¿sería tan amable de recordarnos como se inició todo y en qué momento empezó a darse cuenta de la importancia de dicha marca para el resto de su vida?

Antes de nada ¡Gracias a todos vosotros por el apoyo recibido siempre! Tenía la sana intención de crear y luego dirigir un sello discográfico desde principio de los 90. Fue entonces, en 1993, cuando aquella idea comenzó a tomar forma. Pensé un nombre para el sello, el logo que lo representaría, y por supuesto las primeras grabaciones de estudio. Antes de estos años yo solía pinchar al mismo tiempo que trabajaba semanalmente como periodista musical. Esto último lo llevaba ejerciendo desde 1980. Además de todo eso organizaba varias fiestas. Eventos donde cabían desde hip hop a house. Desde garage a funk, o soul rare groove. La razón inicial por la que salió Compost a flote fue mi habitual fiesta la noche de los viernes Into Somethin’ en Múnich- la cual arrancó en 1991 y luego estuvo vigente durante 12 años. Allí comencé a trazar los genes que contendría más tarde ese plan perfecto llamado Compost. Uno lleno de alquimia donde tendrían su espacio soulful jazzero, soniquetes de siempre frente a nuevas tendencias, rare groove, funk, jazz-funk, fusión, drum & bass, trip hop, downbeat, deep house y como no, future jazz. El club lo solían frecuentar DJs o artistas invitados de la talla de Gilles Peterson, Norman Jay, James Lavelle, United Future Organization, Roni Size, Peshay, Mr. Scruff, Carl Craig, Nicolette, Lady Kier de Deee-Lite, Kruder & Dorfmeister, A Tribe Called Quest, Kyoto Jazz Massive, Patrick Forge y docenas de nombres más, incluidos DJs prácticamente desconocidos. Desarrollamos una de las mejores noches de baile en Alemania gracias a todos ellos y a música nueva de lo más vibrante. Bueno, y teniendo en cuenta que íbamos más allá de las tendencias dominantes que eran el techno, el acid house y el hip hop comercial. Tras lanzamientos muy exitosos como las primeras recopilaciones de las series Glücklich y Future Sounds Of Jazz, me di cuenta que todo me tendría muy ocupado. Que se convertiría en un trabajo a jornada completa. Incluso contraté mis primeros empleados. Con la mano en el corazón, allá por 1996-1997 yo mismo fui incapaz de anticipar lo que duraría toda esta historia. Que a lo tonto cumple ahora los 25 años, y que ya supongo seguirá conmigo lo que me reste de vida.

Trüby Trio, Ben Mono, Minus 8, Fauna Flash, A Forest Mighty Black, Beanfield, Turntablerocker, Alif Tree... todos ellos, una mínima representación de los grandes artistas que han firmado su música a lo largo de la historia de Compost. Tengo una curiosidad que me corroe por dentro: ¿cuál fue el primer artista, o banda, que de verdad fichaste? Y por supuesto cómo manó aquello.

Los primeros en abrir la lata fueron A Forest Mighty Black. Un proyecto formado por Rainer Trüby(quien luego acabaría formando Trüby Trio¸ además de lanzar varios discos en solitario) y Bernd Kunz. Ambos son de Friburgo. Ellos estrenaron el sello con un primer lanzamiento allá por 1994. Los dos siguen formando parte de Compost, lo cual significa mucho, y en positivo, ¿por la labor que desarrollamos aquí, no crees? Bernd ha publicado también como A Forest Mighty Black en nuestro sub-sello Drumpoet Community. El primer 12” de AFMB fue producido en Múnich en el estudio de Jan Krause, quien casualmente fundó unas semanas después Beanfield. Por su parte, Jan Krause grabó siempre muchos de los álbumes o EPs que han ido saliendo… eso, hasta nuestros días. Y si me quieres preguntar quienes han sido los últimos, aquí va esto. Fue Rainer Trüby precisamente quien me propuso recopilar y lanzar otro episodio Glücklich, que por cierto significa algo así como ‘feliz y afortunado’ en alemán. La idea de publicar 20 años después otro Glücklich me hizo sentir igualmente contento. A raíz de esto, los que hace poco han firmado con nosotros son Automat, una banda berlinesa compuesta por músicos de Einstürzende Neubauten, Die Haut y Sprung Aus Den, todas ellas formaciones del Berlín de los 80 que componían new wave. Me faltaría mencionar en este combo al cantante Tikiman, a quien seguro tendréis bien controlado por sus colaboraciones con Maurizio aka Basic Channel. Todos ellos rondan mi edad, y son para colmo grandes músicos de directo. Pinta que ahora apostamos por más bandas de directo, porque otros que te nombraría son Web Web, quienes sacarán su tercer álbum de jazz en directo. Esto saldrá este próximo otoño.

No tengo ni pajolera idea, y por esto que se lo pregunto: ¿cómo de volando -o no- han pasado estos últimos veinticinco años para usted?

Los primeros años fueron intensos, pero al mismo tiempo todo marchaba a ritmo lento. Solía viajar mucho alrededor del mundo, de gira con Compost. Y sabes, disfrutaba cada día de esas giras. Hoy en día mi pasión y gustos siguen siendo los mismos, pero tengo la sensación de que los días pasan cada vez más y más rápidos. De hecho, todo. Es como si internet nos hubiese acelerado la vida. Así que me considero mejor un apasionado de aquellos días más analógicos, por eso que me gusta tanto el vinilo.

Muy pocos pueden presumir de lograr cumplir tantos lustros de existencia. Sin descanso además ¿es este quizás el momento de su vida en el que se siente más satisfecho y orgulloso?

(Lo piensa) Pues me atrevería a decir que si lo es. Me siento orgulloso de haber llegado a los 25 años de existencia. A pesar de ser consciente que hemos sobrevivido a tiempos difíciles y muchas otras grandes discográficas han desaparecido en el camino. De lo que estoy más orgulloso es de la variedad de música que hemos tratado, que seguimos tratando, y que por esto nos paramos de sumar nuevos adeptos. Nuevos seguidores que se diría ahora.

Michael Reinboth no es ‘tan solo’ el fundador, A&R y jefe ejecutivo de Composrt Records… Es muchas cosas más ¿nos revela alguna?

Así es, soy padre de dos chavales. Un forofo del Bayern de Múnich, un coleccionista de discos, DJ, y escritor.

Vaya, forofo de un equipo tan laureado como el Bayern de Múnich. No sé, quizás para domar el estrés generado por este negocio ¿ha practicado o quien sabe, aún practica algún deporte como por ejemplo, eso mismo, fútbol?

¡Ah, ya me gustaría poder practicar más deporte! Pero que va, me resulta realmente imposible. Eso que estuve jugando al fútbol desde los 8 a los 23 años. Comencé a jugar en el Arminia Hannover, para luego recalar en el Hannover 96 (equipo que juega en la Bundesliga; siento decir que jugaba, pues acaba de descender a La 2 o Zweite), pero la verdad sea dicha, nunca fui lo suficientemente bueno como para jugar con el primer equipo. En lo que soy bastante bueno es jugando al futbolín. He ganado hasta en 12 ocasiones el campeonato de Alemania, y en tres ocasiones la Copa Pop Komm.

Guardemos el balón, y centrémonos de nuevo en este hito. El 25º aniversario de su marca. ¿Cómo describiría la filosofía de Compost Records a aquellos de nuestros lectores que nunca han oído hablar de él? Porque si, los hay, incluso muchos que tienen menos edad que su sello…

¡Pregunta pendenciera, eh! No es fácil, pero lo definiría como un sello atrevido que se basa en la música de club repleta de giros y para nada comercial. Un lugar donde hay plena libertad y donde nos permitimos muchas licencias. Te sentirás a gusto si lo que buscas es música electrónica programada repleta de habilidades humanas ¿Es así? Pues en Compost te sentirás en familia. Igual debí decir también que ¿somos ‘música de club para músicos’?

Imagino que lanzaréis un pack muy especial con motivo de esta efeméride. Qué se yo, un saco hecho a mano lleno de gemas en formato vinilo, un soporte que ya sabemos ama a más no poder… ¿Con qué material nos debemos empezar a relamer?

Vamos a publicar un lanzamiento que no es otra cosa que una edición limitada. Una estupenda caja de diez vinilos (todos ellos 12”) que contiene a su vez hasta 40 remezclas de los clásicos más conocidos de Compost, al mismo tiempo que verdaderas joyas que han pasado más desapercibidas. Eso, además de dos cintas mezcladas, una bolsa fabricada en yute, un pin de metal con el logo, y un paquete con pegatinas. Musicalmente se trata de un pack donde se puede identificar perfectamente la variedad de sonidos por los que Compost siempre apuesta. Estos desde house, cold wave, disco, deep, a pistas más jazzísticas.

Incluso un pajarito me ha dicho que esta caja viene también acompañada de dos mixtapes. Una palabra, un concepto que se ha vuelto a revitalizar gracias a las nuevas generaciones ¿Sería capaz de recordar, y si es así describirnos su primera compilación de música hecha en casa en una cinta de casete?

Y tanto que sí. Y es que siempre me fascinaron las cintas de casete. De hecho me alegra mucho ver cómo han regresado. Un placer… ‘analógico’. Aún recuerdo como si fuese ayer que la primera cinta que compré fue en 1991, se trataba de Music For Stowaways de B.E.F. (British Electric Foundation), una formación compuesta por miembros de Heaven 17 y Human League. Mucho antes ya trasteaba con los casetes, pues grababa con frecuencia –y esto desde que comencé a pinchar en 1980- mis sesiones en este formato. Siendo honesto, creo que he llegado a ganar más dinero vendiendo aquellas cintas de casete grabadas que por lo que cobraba como DJ. Lo que solían pagar por pinchar en aquella época era de risa. O cantidades muy bajas, o directamente a base de cubatas para los amigos y uno mismo. Recuerdo aquel propietario de un gimnasio de Múnich el cual solía necesitar muchísima música. Tenía abierto su local 24 horas de manera ininterrumpida. Este tipo me solía comprar 10 cintas cada semana. Y sencillamente porque le gustaba lo que yo pinchaba. Lástima que vendí todas mis cintas grabadas. Lamentablemente no tengo ninguna guardada. Me arrepiento bastante ya que me encantaría volver a escuchar aquello que pinchaba a comienzos de los 80. También recuerdo que conseguí mi primera grabadora (pletina) en 1977. Gracias a ella iba grabando todas las canciones que escuchaba en la radio y me iban resultando chulas.

Compost 25 Years

Uno de los remixes incluídos en el recopilatorio es el que el propio Michael Reinboth ha hecho del tema Go Back de Tomasz Guiddo. Escúchalo aquí en exclusiva:

Con la mano en el pecho, una vez más. Nos cuenta por favor cómo decidisteis los artistas que aparecerían en este 25 Compost Records Box-Set, y por qué no, como cada uno de ellos se encargarían se encargaría de re-interpretar o remezclar a quién…

Preguntamos a un buen puñado de productores que nos gustan si eran capaces de atreverse con un clásico de Compost, o sino que escogiesen su tema favorito publicado por el sello. Y claro, luego atreverse a fabricar una remezcla. Más o menos y a grandes rasgos, ese fue el principal concepto para desarrollar estos 40 remixes. Existen en nuestro catálogo temas míticos que ya gozaron en el pasado de su buen montón de remezclas. Procuramos por esta misma razón evitar que se trabajase de nuevo sobre producciones como Tides de Beanfield o el A Go Go de Trüby Trio. Hemos querido también buscar y encontrar la balanza ideal entre nuevos artistas, otros con más renombre, a la vez que variar con los estilos musicales. Me gusta mantener vivo ese pensamiento tan nuestro de mantener la mentalidad muy abierta, así como centrarnos también un poco en aquellos artistas con los que hemos estado trabajando desde hace años y años.

Acabo de recordar que cuando su discográfica cumplió 20 años de vida, se publicó en paralelo un libro. Algo que no es para nada obvio ¿Qué le empujo a animarse con aquello, y cómo fue la recepción de ‘su’ gente al contarles el proyecto?

Bueno, quisimos llevar a cabo algo distinto a la típica y a la vez obvia recopilación de aniversario tipo “Best of…”. Esa idea del libro fue cosa de un artista y DJ de Compost, uno que además cumple muy bien presentando su propio programa en nuestra emisora de radio, y que al mismo tiempo es también periodista musical. Esta persona no es otra que Michael “Soulpatrol” Rütten. La concepción del libro se basó en cinco preguntas que enviaríamos nada más y nada menos que a 120 DJs, productores… básicamente artistas a los que siempre respetamos muchísimo. Así que cada uno de ellos debía responder esas cinco cuestiones y luego nosotros acabaríamos de componer las páginas del mismo libro con cientos de fotos, entrevistas y otro tipo de historias. Algunas de ellas, auténticos tesoros que andaban muy en secreto y escondidos.

¿Cómo suele enfrentarse a ese complicado arte que es asumir riesgos creativos desde el perfil económico?

Como A&R siempre decido desde el estómago. Así lo decimos por lo menos de un modo muy coloquial en Alemania. Significa de algún modo que no me dedico a calcular los proyectos de una manera financiera. O pensando con la cabeza “sacar a este artista tan conocido” será lo mejor. Jamás he hecho las cosas así. Queda patente que en cierto modo siempre he corrido riesgos. Recuerdo aquel artista el cual se moría de ganas por publicar un EP con nosotros. La música era decente, pero no pasaba de ser ‘ni fu ni fa’, del montón. ¿Encajaría bien en el sello? pues nada, el caso es que finalmente decidimos pasar página y no firmar con ese artista. Entonces, él, pasó a la siguiente jugada: nos ofreció y prometió que ‘nosotros podemos conseguir un remix potente de Ricardo Villalobos’, y que él pagaría por ese remix. Bueno, que puedo decir, esa no es nuestra manera de hacer las cosas. Al final quien sabe, el tiro puede salir por la culata, y ese remix ser incluso mejor que la pista original…

Por cierto ¿sabe quiénes son los ‘culpables’ tras esta declaración? “Si Compost fuese una mujer, sería una esposa ideal, una para siempre. Constantemente evolucionando, nunca satisfecha en lucir de un mismo modo, y dando a luz hermosos críos cada mes…”.

(Risas) Claro que si hombre, esa es una frase que dijeron Kruder & Dorfmeister sobre Compost. Hemos pasado los 25 últimos años de nuestras vidas procesándonos respeto mutuo a la vez que generando una bellísima amistad. La segunda remezcla que publicaron fue precisamente para nosotros. Recuerdo que para un proyecto de hip hop llamado Knowtoryus, estos sacaron un LP producido por Jan Krause (recordemos, Beanfield) y yo mismo. La ‘pandilla’ de Compost vivió una épica gira junto a K&D. Esto, durante los años 90. Siendo más exacto, la primera mitad de esa década. Pasamos por Japón, los Estados Unidos… hicimos muchas fiestas juntos, así que estrechamos vínculos y generamos una relación que dura hasta la actualidad. A nivel musical y profesional, lo último, un lanzamiento de Peter Kruder en Compost Disco.

¿Aún se sigue sorprendiendo y conmoviendo con artistas más contemporáneos que antes desconocía?

Si te refieres en la actualidad, y después de haberme escuchar cientos de miles de canciones, es raro que me siga sucediendo. Es verdad que hoy en día existe música maravillosa, ésta inclusive realizada por jóvenes productores con mucho talento, pero prefiero ser de nuevo honesto, ya no siento esos escalofríos ni se me pone la piel de gallina con todo lo nuevo que voy escuchando. Lo que realmente me conmueve profundamente son las increíbles voces llenas de soul de temas del pasado como Our Live Are Shaped by What We Love de Odyssey. O For Real de Flowers. Si quieres que te confiese otro título algo más cercano en el tiempo: Bloodflow de Grandbrothers.

Ahora le hablo a modo personal. Como DJ tuve la fortuna de pinchar siempre, y esto sobre todo entre 1996 y el 2006, docenas y docenas de discos lanzados por Compost. Lo solía hacer en mis sesiones en Bauhaus (Sevilla) de downtempo, trip hop y por supuesto future jazz. Ahora me gustaría que nos hablase de algo que poco a poco y con la entrada de este siglo comenzó a dinamitar la calidad de un ideal, de un producto, tras aquella especie de ‘boom’ que muchos comenzaron a llamar ‘música lounge’ y del que tantísima gente insensata intento sacar tajada ¿sabe a lo que me refiero verdad?

Todo aquello de lo que me hablas en tu primera parte, aquella fase en el tiempo, fue sin duda un gran momento. Una época estupenda para la música que tampoco estuvo exenta de sus dificultades. Como por ejemplo coexistir con el arranque del nuevo milenio con el boom del intercambio ilegal de archivos digitales de audio. Esto como todos ya sabéis provocó un descenso muy significativo de la venta de vinilos, y por consiguiente, las distribuidoras entraron en bancarrota. También cuando entraron en acción la prensa snob o todos aquellos activistas ‘nerds’ que disfrutaban despotricando sobre todo aquello que sonaba un poco más musical. La música que de algún modo resultaba más resultona y agradable si la comparábamos con cosas más bastas como el techno, el drum & bass, el big beat o en definitiva movidas más oscuras. Sobre la etiqueta ‘lounge music’, sé lo que quieres decir y me gustaría expresar mis pensamientos al respecto. De un modo general al menos. Siempre que yo iba a un bar, una cafetería, o un restaurante, me sentía tremendamente feliz y encantado siempre que descubría a un DJ poniendo discos, y estos creando muy buen ambiente musical de fondo. Menudo gustazo beber un buen café o una copa de vino a la vez que escuchaba aquella música tan chula. Eso era vida. Nada que ver con la década de los 80 donde en estos mismos locales solo podías escuchar una y otra vez la misma mierda comercial. Para colmo sonando en bafles y equipos de sonido que eran horribles.

Pero bueno, luego el término y también el sonido lounge comenzaron a distorsionarse. Comenzaron a ganarse a pulso una imagen dudosa. La música comenzó a perder calidad, a sonar simple, a ser una basura. Es así de triste y fastidioso. Y lo digo así, con este bajonazo porque es algo que me puso muy triste, me enfadó tanto… No paraban de salir miles de aburridas recopilaciones que vendían ‘lounge’ al precio que fuese. Los sellos que querían sus migajas, o los DJs que pinchaban a cualquier coste, acabaron por hundir el mercado. Todo el mundo quería producir música y sonar como por ejemplo Kruder & Dorfmeister. O Koop. Algunos lo consiguieron, pero la mayoría no. También lo opuesto a la música de esa época, el minimal techno que se puso tan de moda, causó cierta discrepancia alrededor, entre lo que era genial que sonase y lo que no. Pero que me perdonen, minimal techno en un restaurante, en un bar, e incluso en un coche, lo siento pero no mola nada ¿Qué tiene de bueno esa música mientras estás por ejemplo tomando un café, cenando o llevando a cabo una reunión? De todos modos, siempre fue así, la misma historia y el mismo destino una y otra vez. De la música, en general y durante toda su historia. Al final echas cuentas y el 90% es un mojón pinchao en un palo, y el 10% restante es bueno. Así que también me propuse evitar ir a ver a este o aquel DJ a esos clubes o bares donde ponían ese 90% de pura mierda, o yendo aún más lejos, a sitios donde tenías la sensación de que estaban intentando ir de modernitos pero la cagaban. Es así el arte de la vida. Uno debe apañárselas y aprender a encontrar los lugares correctos. Unos donde la música que suene sea genuina, con DJs inspirados que de una forma muy docta mezclen sus discos desde el corazón. No me importa un carajo si hay gente que tacha a Compost como discográfica de ‘música lounge’. Pero a eso generalmente contrarresto procurando formar parte de ese 10% del que hablaba. Puede que por supuesto no me bañe siempre de éxito y que cada lanzamiento por el que apueste funcione. Por otro lado, si durante un período tan tocho como son 25 años has conseguido amontonar al menos dos puñados de grandes discos publicados… uno puede sentirse victorioso.

Mucho cariño les tengo a esas recopilaciones que lanzabais bajo el nombre de Future Sounds of Jazz. Estas eran gloria bendita para mis sesiones de domingo por la tarde llamadas Nu Jazz City. En serio Mike ¡vaya series aquellas!

¡Gracias! Y aún continúan funcionando, ya que todos estos delirios entre distintos estilos musicales siguen mereciendo su sitio en forma de compilaciones y, si luego se acaban pinchando en un bar, en una sesión dominical como la tuya, en la playa o en enclaves naturales apartados, mejor que mejor.

¿Sigue ejerciendo a día de hoy como DJ? De ser así, ¿cómo describiría sus sesiones? No tengo la más mínima duda sobre sus habilidades como ‘selector’, pero ¿cómo se auto-califica a la hora de mezclar? Y ¿En qué tipo de lugares / eventos disfruta más ahora cuando le toca actuar?

Ahora ya no estoy pinchando tanto. Lo he estado haciendo de un modo ininterrumpido durante casi 35 años, por lo que he tenido la oportunidad de haber visto y conocido tanto lo bueno como todo lo malo del asunto. Luego, como ahora también resulta que todo el mundo ‘es DJ’, como que me harté de pinchar. Otro punto interesante y que también juega en mi contra es meramente técnico. De formato. Simplemente no he sido capaz aún de convertir mis cerca de 20.000 surcos favoritos en digital para apretujarlos en docenas de ‘carpetas de discos’ dentro de un USB de memoria. Sería una tarea muy ardua, un trabajo que me esclavizaría por mucho tiempo. Tampoco he sido capaz de conseguir el momento idóneo para hacerlo. Así que cuando pincho lo sigo haciendo con vinilos. También puedo hacerlo con vinilos y CDs a la vez, que ya en sí sería combinar formatos, pero es menos probable. Tengo un profundísimo respeto por esos DJs que solo trabajan con vinilo. Hay algo que me fascina y es ver chavales interesarse por eso mismo.

A todo esto, jamás me consideré un DJ que sabe mezclar, soy más bien un selector. Uno que procura siempre generar un rato interesante fundiendo beats, estos mezclados con todo tipo de géneros musicales. Estilos que a su vez aparecen ligeramente difusos, o en partes que van y vienen, todo eso forma parte del juego, del entreteniendo. En definitiva del baile que defiendo. Ir generando misterio, ir descubriendo poco a poco mis propias armas es lo que siempre me gustó. Eso, en vez de dedicarme a hacer únicamente un set plano de house o disco music. Aprovecho para compartiros la cita que Gilles Peterson nos pasó con motivo del 25º aniversario: “Compost Records es uno de los sellos que mejor han representado el sonido de trastienda de muchos DJs, y lo ha hecho durante 25 largos años ¡y que sean muchos más!”. Es posible que así sea. Yo de hecho me siento más cómodo pinchando en ‘trastiendas’. Prefiero eso, un semi-escondite donde pueda dar riendas sueltas a mi freestyle, eso mil veces antes que exponerme a gente que va de guay y a chicas monas rodeándome en la cabina (risas). Vale que durante toda mi carrera he pinchado en multitud de festivales, raves de techno gigantescas, incluso estuve de residente a finales de los 80 en un club legendario de techno llamado Ultraschall. Ok, lo hacía en su ‘trastienda’, lo que entonces denominaban como área chill out. El caso es que me lo pasaba siempre en grande.

Casi hemos terminado. Dirigir a día de hoy un sello no tiene nada que ver con el hecho de hacerlo, qué sé yo, hace dos décadas y media por ejemplo. Usted ha sido testigo de enormes cambios en la industria, algunos por ejemplo ya nos los empezó a recordar: ¿cuáles nos destacaría y por qué?

La mayor parte de los giros dramáticos han tenido lugar por culpa de esa montaña rusa que está siempre en marcha y que son los formatos de audio. Primero con el vinilo, luego el CD, el MP3, los lápices USB de memoria, etc. Cuando yo comencé con Compost todo era sumamente analógico. Esto englobaba desde comunicación a base de máquinas de fax, cartas que escribías y luego enviabas por correo, mogollón de vinilos a diario en el buzón… Esto de los emails no existía ni de coña al principio. Creo recordar que fue allá por 1996 o 1997 cuando comenzó a convertirse en una circunstancia excepcional. El siguiente paso fue enviar las promos directamente de un modo digital. Todo cambió con el auge del MP3, cuando surgieron programas y redes de intercambio de archivos informáticos para compartir música. En un plazo de seis, siete, quizás hasta ocho años ya inmersos en este nuevo milenio, la industria, la distribución y los modos cambiaron radicalmente. También la manera de promocionar y la de producir música con la incursión de aparatos más accesibles. Las tiendas de discos comenzaron a distanciarse, cada una a especializarse en sonidos como el house, el techno, el hip hop, soul e incluso downbeats. Así que, más música te interesaba, más te tenías que mover de un sitio a otro dentro de una misma ciudad. Hoy en día ya ni siquiera te tienes que mover de casa. Todo lo tienes al alcance de un click, de pedidos por correo. En sitios como Discogs o peor, en sitios más desapasionados. Ya no importa si lo compras de verdad, o lo usas como una mera auto-promo que luego vas compartiendo por ahí.

Sea como sea, si lo reduzco todo a lo básico, a lo que me genera más felicidad, para mí el vinilo y la escucha por streaming son los únicos formatos perfectos. Bueno, luego está por supuesto vivir la música tocada en directo. En cuanto a los negocios, las licencias para las recopilatorios han bajado mucho. Las ventas de CDs se han ido al garete, más de lo mismo con las descargas. Ese auge que surgió últimamente por la adquisición de vinilos se está quedando en un punto muerto. Se ha quedado ahí parado mientras el único formato que prospera verdaderamente es el de las escuchas vía streaming, que como todos imaginaréis es un mercado que está dominado realmente por solo dos, o como máximo, tres plataformas… Estos son algunos de los cambios más molestos y drásticos en la industria de la música durante estos últimos tiempos. Si eres de los que piensan que internet es algo libre, abierto para todos, y la cosa más liberadora del mundo, entonces tal vez te sientas irritado, desconcertado o perplejo si te digo que: yo he visto y sentido más libertad y alternativas en aquellos días con unos instrumentos y razonamientos más analógicos.

Nos encantaría contar con un sabio consejo suyo para alguien valiente que, a pesar de todo, tiene en mente atreverse a abrir su propio sello discográfico ahora en 2019.

Pues le diría que siguiese su corazón, que permanezca siempre atento a lo que le comenten sus amigos, que nunca crea en las modas, y tampoco sea tan testarudo de querer inventarse una. Si la música por la que apuesta es lo suficientemente buena, seguro que encuentra la mejor manera de llegar a personas afines con su apuesta musical. Incluso sin la ayuda forzosa de herramientas tan en boga como Facebook o Instagram. Si resulta que lo comienza con un éxito enorme, ya se hará a la idea que luego no es sencillo ralentizar el ritmo. Sugiero que mejor no se centre en mirar picos en los gráficos de ventas, o directamente lo que más triunfa en los charts. O que luego se mate por pinchar solo en grandes salas, incluso que tenga cuidado y que la codicia no le haga ‘comprar seguidores’, o firmar a un artista porque ya viene con su prestigio a cuestas.


Más información:

Compost: Website

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