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Kevin Saunderson

Kevin Saunderson

Publicada el 20 Junio 2019 por Bruno Garca - foto de Tafari K. Stevenson-Howard
El caballero Kevin Saunderson es uno de los pilares fundamentales de la primera salva de fabulosos artistas de ese fecundo territorio para el techno, house, electro, en definitiva para los ritmos bailables más saludables que fue Detroit. Y lo sabes. Un iconoclasta más de esa genuina e irrepetible panda compuesta por él, Juan Atkins y Derrick May. Los que con el tiempo se nos han ido presentado como The Belleville Three. Chorrocientos renglones de agradecimiento podrían seguir estas palabras… El caso es que hoy nos centraremos en Mr. Saunderson, aunque alguna que otra perla sobre sus amigos os adelanto que soltará. Amo y señor de la mítica discográfica KMS. Ese mago que como muchos de nosotros creció escuchando música en la radio, luego escogiendo bien los DJs a los que iba ver pinchar, etc. Un padrazo que al intuir no se ganaría la vida jugando al fútbol americano, se puso las pilas como productor generando historias exitosas como Inner City (proyecto ahora rejuvenecido junto a su hijo Dantiez). Que también otros desdobles no menos importantes o interesantes como E-Dancer, Esser'ay, Keynotes, Reese Project o Tronikhouse. Venga va, no me enrollo más, demos paso al genio.

Da miedo como vuela el tiempo, ¿verdad? Si echase ahora mismo un vistazo al retrovisor de su propia vida ¿cuáles serían según usted los aspectos más destacados de estas últimas décadas como artista?

Si me haces retroceder en el tiempo, creo que sin duda alguna volvería al principio de todo este largo camino recorrido. Siendo más exacto, recordaría mi primer evento, el primero de verdad donde estuve involucrado, eso sería allá por 1985 y en la Universidad del Este de Michigan. Luego daría un salto en el tiempo para volar hasta el Reino Unido y plantarme en 1988. Era la primera vez que visitaba este país. Recuerdo cuando estando allí escuché el Big Fun pinchado en directo por Paul Oakenfold. Aquello sucedió en el Spectrum. Esa fue una experiencia muy edificante e inspiradora para mí. Luego, participar en programas televisivos como el Top of the Pops con una actuación grabada en el Estadio de Wembley… esta vez como Inner City. Aquello fue la bomba. Bastante tiempo más tarde, y vuelvo a dar otro salto esta vez hasta el 2005, realizar la producción del Detroit Electronic Movement, ahora Movement Festival, fue otra vivencia inolvidable. De las cosas más recientes que me han sucedido, quiero destacar como no, el poder trabajar junto a mi hijo Dantiez dentro del nuevo episodio que estamos realizando con Inner City ¡Que han pasado treinta años desde su creación! Es impensable que esto que os acabo de contar pudiese suceder jamás. Ha sido asombroso ver como aquel hermoso proyecto ha vuelto a cobrar vida.

Ya que mencionó a uno de sus hijos. Ahora como progenitor ¿Se considera un buen padre que predica con el ejemplo? ¿Cuáles son los mayores desafíos a los que se ha enfrentado por ahora?

Lo cierto es que sí, me considero un buen padre. Cuando mis chicos eran tan solo unos críos y yo estaba de un sitio a otro viajando para tocar, tenía por costumbre regresar directo a casa. No me entretenía en ningún otro sitio. Tampoco dilataba ninguno de los viajes programados a no ser que me obligasen a hacerlo. Los mayores desafíos en aquel entonces venían siempre por la dificultad que teníamos para comunicarnos en la distancia. Nada que ver con la infinidad de posibilidades de estos días. No existía ni internet, así que normalmente era una odisea mantener un contacto constante y decente con los miembros de la familia. Ahora tengo una hija jovencilla, con la cual me puedo comunicar muy fácilmente a través de FaceTime o por notas de audio en Facebook. Me consta que ella tiene la sensación de que siempre me tiene ahí, junto a ella. Cada vez que regreso a casa mi mayor deseo es cuidar de ella. Siempre la llevo y traigo del colegio. Además de apoyarla en las otras tantas actividades que realiza. La familia es y siempre ha sido lo primero para mí.

Kevin, regresando a su carrera artística. Sin lugar a dudas, uno de sus grandes proyectos musicales ha sido Inner City. ¿Cómo recuerda aquellos primeros pasos y luego la etapa más gloriosa? Para los más jóvenes que nos leen ahora, ¿dónde y cuándo comenzó exactamente?

Se trataba de una época estupenda para la música. Me mudé desde Nueva York a Detroit, aún con eso solía regresar a menudo a la Gran Manzana para visitar a mis hermanos que se quedaron allí viviendo. En 1981 experimenté, y con tan solo 17 años, lo que era disfrutar por primera vez y de verdad de la música en el Paradise Garage. Tenía frente a mí a Larry Levan pinchando los temas que solía escuchar en la radio, pero de una manera que jamás había oído antes. Del tirón, sin pausas incómodas. Aquella fue mi primera gran experiencia asistiendo en vivo a un DJ pinchando sus discos. Larry lo hacía de un modo tan sencillo. Me dejó desde luego una impronta que a posteriori me ayudó muchísimo cuando comencé a componer música, y cuando arranqué con el proyecto de Inner City. Mi intención siempre fue la de crear discos que levantasen a un muerto de su tumba, canciones que pusiesen a bailar toda una pista. En estos temas las melodías eran importantes, y mi propósito es que ese público también las cantase. Nuestra cantante en los inicios fue Paris Grey (Shanna Jackson), la cual me fue presentada gracias a un amigo que teníamos en común. No lo dudé y le pasé la música instrumental de Big Fun. También me senté con ella para contarle un poco y de un modo distendido cual era mi filosofía. Adivina como me cantó lo que había escrito por primera vez. Lo hizo a través del teléfono. En un principio publiqué el disco en mi propio sello, pero al poco tiempo, mejor dicho a la vez, fue licenciado por Virgin. Aquello supuso un bombazo. Paris Grey continúo con el proyecto, luego realizamos Good Life, otro exitazo… a partir de ahí Inner City no paró de rodar.

Big Fun, Good Life, Set Your Body Free, Lovelight… todos conocemos bien esos títulos. Cortes además llenos de positividad ¿Cómo de importante puede llegar a ser un lugar tan duro como pinta ser Detroit? Leí hace un par de años en Daily Mail "Detroit (Michigan) es la peor ciudad de los EEUU donde vivir debido a las altísimas tasas de delitos violentos y al descenso de la población". ¿Atisbas alguna luz en el túnel?

Creo que la música es una fuente de inspiración para todos, sin importar el entorno o el lugar donde vivas. Todos la necesitamos, así como todos necesitamos rodearnos de positividad porque el mundo a veces puede ser tan, pero tan negativo… La música siempre atraerá y se impregnará en la gente, eso ocurre ahora y ocurrirá siempre. Esto sin importar en qué parte del mundo te encuentres. Sea más o menos resistente. Más o menos duradera. El caso es que una canción puede conseguir cambiar el camino y la manera de pensar de una persona. Si estás pasando por un trauma duro, la música puede ayudarte a reconducir la situación. La música puede ser la luz, es en sí misma un arma poderosa, edificante, especialmente cuando ésta y una certera letra cantada pueden penetrar dentro de uno y poseerte. Las dos cosas a la vez.

Desde luego no muchas movidas logran cumplir los 30 años de historia, algo que está logrando hacer Inner City en este 2019. Como parte de este aniversario estáis recorriendo Europa. Sabemos que Paris Grey ya no va con vosotros de gira y es la vocalista Steffanie Christi’an quien ocupa su lugar... ¿Algún otro invitado?

Por el momento no tenemos planes para sumar otras cantantes. Eso no quiere decir que las puertas estén cerradas de par en par en un futuro. El caso es que ahora mismo me apetece mucho seguir trabajando con Steffanie Christi’an, mi deseo es que continuemos juntos lo máximo posible y sea con ella con quien grabe los próximos lanzamientos. Es estupendo lo que poco a poco hemos empezado a desarrollar. Ella es una persona muy dinámica. Nació y vive además en Detroit, lo cual facilita muchísimo las cosas. Ya sabes, en cuanto a la logística para los viajes, para quedar y montar cosas… Está además curtida en mil batallas, posee mucha experiencia, en su caso es desde luego un grado. Ha estado pisando escenarios desde muy joven, es toda una guerrera. Es ideal para exhibir el trabajo que hacemos frente al público y desde el escenario. Componer junto a ella es también de lo más llevadero, la fórmula que hemos generado funciona, hay química entre nosotros.

Se ha desvelado una más que interesante nueva ‘versión’ de Inner City... ¿qué importancia tiene esto cara a las nuevas generaciones y, definitivamente, para mirar al futuro sin miedo?

Es muy importante. Y por lo que he podido comprobar en lo que llevamos de gira, tengo la sensación de que hemos logrado conectar con las nuevas generaciones. Dantiez y Steffanie son mucho más jóvenes que yo, el estar conectado a ellos me está ayudando a evolucionar, a mirar hacia el futuro y no estancarme en el pasado. Yo siempre he pretendido través de Inner City lograr que la gente se lo pase bien, se anime y no pare de bailar. Ese ideal ha estado ahí desde el principio. Creo que realizamos música muy parecida a la de artistas más ‘actuales’ como MK o Disclosure. Ellos también apuestan por ese hibrido entre house y música de baile. No creo que nosotros seamos para nada muy diferentes a la propuesta que realizan ellos. Tan solo poseemos un legado distinto. Discos y temas que se remontan a épocas anteriores.

Queda claro que se le cae la baba con Dantiez ¿Qué tal también con su otro hijo Damarii? También continuará la saga creada por su padre? Cuéntenos por favor sobre ellos…

Ambos son unos currantes natos. No paran de trabajar duro en eso que tanto les apasiona. Está claro que me recuerdan a mí mismo una barbaridad. La inactividad jamás está presente en el estudio que tenemos montado en casa. Siempre están sucediendo cosas todo el santo día. No se cansan y siempre están aprendiendo y desarrollando el oficio. Ellos son conscientes y no pretenden un camino de rosas por el mero hecho de que son mis hijos. Tampoco están inmersos en esto porque yo les haya forzado a hacerlo. Ni mucho menos. De hecho se interesaron en todo porque ellos se metieron a experimentar, a probar cosas con los amigos. Un buen día me contaron que dijeron a esos colegas “¡Oh, mi padre hace esto mismo cuando se encierra en el sótano!”. Pero finalmente tomaron la inspiraron gracias a sus amigos y eso, de algún modo, los llevó de regreso a mí. Cuando por fin me cosqué que hablaban en serio es cuando comencé a educarlos, ¡y al poco siguieron por su cuenta! Son muy competitivos entre sí, pero eso es saludable. Es algo que les empuja a perfeccionar su trabajo, su arte.

Leí que uno de ellos, Dantiez dijo "Definitivamente recibí una buena dosis de música techno todas las semanas, y esto desde muy temprana edad, a la vez que tenía a mi padre produciendo en el estudio o llevándome de bolos con él". Dicho esto ¿se considera ahora un poquito más "culpable" de lo que ya había reconocido?

Plenamente culpable.

¿Han estudiado también en Northville High School? La educación es vital tanto en la escuela como en el entorno familiar, ¿no me equivoco, verdad?

Así es, ellos también fueron a Northville. Creo que la educación es vital, necesaria para aprender a dominar los niveles necesarios de literatura, matemáticas, etc. Pero no por eso todos los estudiantes tienen porque ser alumnos de Matrícula de Honor. Cada uno debe encontrar su camino, y ese camino que puede ser igualmente exitoso, puede requerir únicamente lo básico. La Universidad y otro tipo de educación más allá de lo esencial, no es algo que esté hecho para todo el mundo. Creo que mi educación me preparó para ser lo suficientemente inteligente como para poder relacionarme con otras personas, gente concreta que luego me ayudó a desarrollar una hermosa carrera en la vida.

Fue precisamente allí, en Belleville, donde coincidió con otro par de estudiantes que con los años se convirtieron en personas muy importantes en su vida: Derrick May y Juan Atkins. ¿Alguna historia curiosa que le gustase o se atreviese a compartir con nuestros lectores?

Derrick May y yo jugábamos al fútbol (americano) juntos. Derrick es un tío que derrocha energía. Cuando éramos unos chavales hicimos una apuesta sobre un partido de fútbol. La gané yo. Cuando llegó el momento de recaudar lo que había ganado él hizo como que yo no existía. Todo el rato esquivándome… incluso recuerdo que llegó a decirme, y esto era ya dos semanas después de la apuesta “No te pienso pagar ni un centavo”. Me molestaron tanto esas formas que acabé ¡dándole un puñetazo! Después de aquel incidente tuvimos que volver a estar juntos gracias a la práctica del deporte, fue entonces cuando nos convertimos en los muy buenos amigos. Derrick se mudó y se vino a vivir conmigo, fue en aquel entonces cuando solíamos hacer cosas tan estúpidas como robarles los coches a nuestras madres y conducir dirección a Detroit. También solíamos ir a Chicago, en este caso era yo quien conducía. Fue allí cuando tuvimos la suerte de conocer a Frankie Knuckles, Super Mix Six, aquello acabó convirtiéndose en nuestra primera experiencia seria dentro de este circuito. Comenzamos a hacer piña y por supuesto ellos fueron los primeros en distribuir nuestros discos.

Juan Atkins siempre fue un tío más reservado. Recuerdo que pinchó en una fiesta de graduación que celebramos en mi casa donde invitamos a mogollón de gente de Belleville y Detroit, por lo que aquello se petó. Estuvimos escuchando como Juan nos ponía música más progresiva. Era cuando Cybotron estaban comenzando. Esa fue para mí la fiesta más chula que viví en aquel entonces. Fue una experiencia única. Parece ser que todos los astros se alienaron, porque coincidió también con el mismo Juan enseñándome como hacer los arreglos de mi primer lanzamiento discográfico, Triangle of Love (en 1986, como Kreem). Ciertamente no tenía ni idea de cómo hacer la mezcla final, reconozco que en ese instante no estaba lo suficientemente avanzado. Lo suficientemente preparado. Él accedió a hacerla, le dije que no lo tomase como un favor, le quise pagar. Yo tenía allí mismo una Akai S900 que realmente no usaba para nada, estaba abandonada en un rincón, y él la quería, así que con sumo gusto hicimos el intercambio. Ese fue ‘mi pago’. Esa fue probablemente la mejor decisión que he tomado jamás. Él me enseñó como mezclar bien un track, me puso las pilas y desde entonces tuve la sensación que nada ni nadie me pararía. Juan me publicó luego Triangle of Love a través de Metroplex. Luego le pedí permiso para, un año después, volver a plancharlo por KMS, mi propio sello que acababa de arrancar. Y así fue.

La música de baile se ha ido convirtiendo con el tiempo en un fenómeno bastante exitoso... ¿Qué o quién le hizo interesarse y luego enamorarse de la, vamos a llamarla, música dance?

Sin duda alguna, ¡la música Disco tuvo la culpa! Descubrir ese género fue clave para que cayese enamorado de la música. Mientras escuchaba por ahí eso de “la música Disco ha muerto” porque se convirtió en un fenómeno comercial, aún seguían sucediendo cosas chulísimas en un entorno más Underground. Para nada estaba muerta. Yo ni siquiera me coscaba que era lo que sucedía en ese otro circuito más comercial. No era mi barco. Por lo contrario tenía al bueno de Larry Levan educándome e inspirándome noche tras noche de la manera más natural posible: en The Paradise Garage. Con el tiempo descubrí y trasteé con la tecnología, gracias a ella aprendí a crear mi propio sonido y a ser alguien capaz de actuar desarrollando mi propio show. Eso fue fundamental. Tan pronto como empecé a producir música siempre estuve abonado a los beats 4/4. Me flipaba darle vidilla al bombo. Solía imaginarme a Larry Levan pinchando cada disco que yo iba lanzando.

¿Qué artistas y/o amigos han sido una gran inspiración para usted a lo largo de todos estos años?

Derrick May, Juan Atkins y Carl Craig son ambas cosas, grandes artistas y amigos que me inspiraron en todo momento. Fuera de ese círculo mágico, estoy obligado a citar a Marshall Jefferson, su Move Your Body era todo un himno. Importantes también para mi Chaka Khan, Stephanie Mills, Mcfadden and Whitehead (Ain't No Stopping Us Now), Sister Sledge, o los míticos Chic. Ah, que también Giorgio Moroder, Cerrone, Parliament, Funkadelic y por supuesto Prince.

¿Podría darnos un avance sobre nuevos proyectos o lanzamientos? Bien en solitario, o quién sabe, bajo alguno de los muchos seudónimos que ha ido acunando con el tiempo: E-Dancer, Kreem, Reese…

Mis otros seudónimos artísticos ya no son lo que solían ser. Al menos yo lo entiendo así. Cuando hago otras cosas paralelas las denomino más bien colaboraciones. Es decir, si como por ejemplo trabajo algo junto a KiNK, esto es más bien Kevin Saunderson colaborando con… De hecho tengo un par más y tan estimulantes como esta en el candelero, pero no puedo soltar prenda de momento. Bueno, a ver, si es verdad que cuando me pongo más rollo oscuro y deep techno aún me animo como E-Dancer. Eso sí. Y claro está, de lo que hemos estado precisamente hablando hace un rato, como Inner City ahora junto a Dantiez. Tenemos previsto ir sacando material nuevo de aquí a finales de año. El próximo lanzamiento en salir será aprovechando nuestro paso por el Glastonbury Festival, justo a finales de este mismo mes de junio.


Más información:

Kevin Saunderson: Facebook

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