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Das Ding

Das Ding

Publicada el 14 Marzo 2019 por Bruno Garca
Das Ding es Danny Bosten, y vice versa. Una mente activista y creativa nacida en los Países Bajos defensor a ultranza del dark electro, la EBM y la Minimal Wave más rigurosa ¡así como del DIY! Es desde luego un apasionado no solo de la cacharrería analógica surgida en los últimos cuarenta o cincuenta años, de lo que lleve por apellido ‘modular’, también del noble arte de mimar un formato como las cintas de casete. Es culpable de currarse a mano verdaderas obras de arte aka carátulas… y más cosas que veréis más abajo. De hecho lo digo ya, su sello Tear Apart Tapes que publica en este soporte nació nada más arrancar la década de los 80 y aún sigue en activo. Todo empezó por… ok, también lo leeréis en un ratín. Bueno, el caso es que este holandés errante y con motivo de nuevos trabajos como I'm not a Robot (Mechatronica) o Kafka Blues (Seja Records) visitará muy pronto España para defender su talento en directo. Hemos aprovechado todo este revoltijo para sentarnos y hablar plácidamente con este pionero del ‘Dutch electro’.
Si no ando equivocado has estado inhalando sonidos mecánicos y electro futurista desde la década de los 80… ¿Qué fue lo que encendió o provocó esa chispa inicial? Bien fuesen corrientes artísticas, ciertos cacharros o porque no, artistas que te inspiraron.

Siempre he estado muy interesado por la ciencia ficción y en general, por todo lo de ámbito futurista. La mera concepción de la música electrónica y el mundo de los sintetizadores encajan a las mil maravillas con todo eso. Lo primero que cayó en mis manos fue un Electro-Harmonix Mini-Synthesizer. Podría decirse que aquel fue el mechero que prendió todo mi afán. Luego un Crumar que por cierto estaba hecho polvo. El caso es que con esos dos cacharros comencé a apañármelas… trasteé todo lo que pude con ellos hasta que finalmente me decidí a pedir prestado a una banda de mi ciudad más equipo de estudio. Y gracias a aquello, comenzar a realizar mis primeras grabaciones.

En cuanto a artistas y proyectos que me cautivaron y animaron muchísimo, está claro que Kraftwerk. Sobre todo, ellos. Luego no me puedo olvidar jamás de gente como Fad Gadget, Cabaret Voltaire, New Order o The Human League. Todas las bandas post-punk que un buen día decidieron evolucionar y cambiar sus guitarras por sintetizadores. También me fascinó en su momento toda aquella ola del New Beat que surgió en Bélgica.

No quiero dejar a nuestros lectores y a mí mismo con las ganas. Citaste un Electro-Harmonix y ese bicho que es el Crumar ¿Algunas otras marcas fetiche que te sedujeron y convencieron desde siempre?

Se puede decir que Roland es mi marca talismán. El Roland SH-101 es mi teclado favorito. Junto a él otras máquinas como la TR-606 Drumatix o la Boss DR-55 Dr. Rhythm. Ambas, como seguramente sabréis ya, cajas de ritmo.

Además de cacharrería analógica con knobs, teclas o demás virguerías, ¿experimentaste o compusiste música en algún momento con ordenador ‘personal’? Y me vengo a referir a algún viejo trasto…

Pues sí. Recuerdo mi primer PC, un 286, un armatoste de los 90. Para producir con él me hice con una tarjeta Ad-Lib four-operator FM (una de las más famosas en su momento de IBM-PC) y la verdad, tiré buenamente y como pude con ella. Luego fue una 386 la cual utilizaba con la interfaz MIDI de un Roland MPU-101. Mi secuenciador en aquel momento, uno basado en el sistema operativo DOS. Menuda aventura aquella. Ah, y un PAiA para convertir MIDI a CV (Control Voltage) y de este modo manejar los sintes analógicos. Todo este tipo de material ha sido siempre bastante sólido y resistente, de hecho debo tener todas esas piezas metidas por algún lado. Si las recupero, y enciendo, funcionarían.

Para aquellos que solo piensan en gastarse hasta el último euro de su cuenta comprando únicamente la última generación de sintetizadores ¡los más prohibitivos! ¿Esto igual no tiene que ser necesariamente así, verdad? Hay vida tras otro tipo de cables, de módulos… De hecho tu estudio está plagado de esto, ¿cuáles son tus favoritos a la hora de hacer magia?

Como decirlo… Yo soy de los que a la hora de componer canciones prefieren sonidos básicos de sintetizador, a aquellos que provienen de baratijas. El entramado con el que trabajo mayormente ahora es muy variopinto. Mucho. En este set tengo desde minúsculos sintetizadores modulares para los bajos, la mayoría Doepfer, hasta un estuche donde encaja a la perfección un teclado de mayor envergadura, todo un jefazo. Está dentro de una caja modular con osciladores de Roland de la década de los 80, y sonidos propios de cajas de ritmo. Éstos a su vez creados por mi amigo Falafular. Clones de la 808 que cuestan como unos 10 euros ensamblar pero que luego suenan increíblemente bien. En fin, así me entretengo, voy como veis poniendo y quitando cosas.

Y tras toda esa parafernalia, un humano. En este caso uno cuyo nombre de pila es Danny ¿siempre estuviste ligado a la cacharrería sintética y electrónica, o te entrenaste quizás con otros instrumentos digamos más ‘orgánicos’?

Yo comencé de hecho tocando el bajo. Tampoco se me da mal tocar la guitarra, de hecho hasta toqué en su momento en alguna que otra banda. El caso es que con los aparatos electrónicos uno mismo puede controlar todo el proceso que conlleva una canción. Ahí sí que le puedes decir al bajista que haga exactamente lo que se le pide ¿me pillas? (risas). Tampoco todo va a ser malo si es que formas parte de un grupo. Tiene sus cosas buenas también, por supuesto. Pero vamos, que es menos conflictivo tirar uno solo con toda su cacharrería electrónica y evitar roces, además, te ahorras también de tener que salir corriendo porque has quedado con el resto de la banda para ensayar.

Si eres tan amable, ¿qué significa para ti consagrarse como un artista independiente? Y ¿cuál es la mejor recompensa que ofrece mantenerse firme en ese estado de libertad sin vender el alma al diablo, al mainstream?

No sabría que decir… es una muy delgada línea donde se enfrentan cara a cara la libertad artística con la inseguridad económica. Al menos eso creo. Luego realmente me seduce la mera idea de poder viajar y tocar en directo utilizando como base algo que salió directamente de mi cabeza. No sé si me entiendes. Es una gran sensación, muy complicada de describir con palabras, pero que certifica que valgo para esto.

Naciste en la ciudad de Rotterdam. No podía dejar escapar la ocasión de preguntarte sobre aquella generación de ‘techno & gabber’ que fue todo un pelotazo allá por los 90 ¿fuiste partícipe de ella, qué impresiones guardas de aquel boom?

Por suerte o no, yo no vivía en Rotterdam por aquel entonces. Tenía mi casa cerca de Bélgica y se puede decir que realmente me sentí absorbido por otro estilo que poco tenía que ver: el New Beat. Luego me mudé a Ámsterdam donde me embebí de las bandas que tocaban post-punk y algún tiempo después, del house melódico. Dicho todo esto, he de reconocer que me gustaba aquella intensidad que envolvía siempre al gabba. Era enérgico, loco y sumamente divertido.

¿Otros canales artísticos (musicalmente hablando, o no) desarrollados en tu ciudad natal en las últimas décadas que personalmente nos destacarías por su impronta general, o directamente en tu crecimiento como artista?

Rotterdam es por ejemplo la ciudad donde se fundó la banda de punk pionera de los Países Bajos: Rondo. Tuve el honor de conocerlos en persona una vez que yo y mi entonces banda volvimos para visitar Rotterdam. Soy de la opinión de que esta localidad es mucho más terrenal que Ámsterdam. Más realista. En ella convives con otros artistas y desde luego es muchísimo más DIY. En todos los sentidos. Aún más últimamente, ya que el ayuntamiento volvió la espalda por completo al ocio nocturno. Vamos, al desarrollo de una infraestructura como es la vida de noche. Nadie se quedó de brazos cruzados y todo el mundo comenzó a buscarse las habichuelas por sí solos, y sabes qué, valió la pena. Ahora tenemos el West Coast Sound of Holland con una tienda como Clone como epicentro donde se mueven cosas bastante importantes. Al menos eso creo.

Tenía ganas de llegar a este punto ¿Nos cuentas cómo se originó ese sello de culto que diriges, conocidísimo por publicar en un formato como la cinta de casete? ¡Hablo por supuesto de Tear Apart Tapes!

Todo comenzó en 1980. Tenía muchos amigos que estaban haciendo música, así que pensé que ese debía ser el siguiente paso natural. Es gracioso, tan solo me dediqué a diseñar algunos gráficos y luego a duplicar un buen puñado de cintas de casete. Parecía que existía toda una estructura, toda una organización detrás de Tear Apart Tapes. Nada más lejos de la realidad. La cuestión es que me encantaba hacer todo aquello. Por aquel entonces todo se enviaba por correo ordinario. La manera más obvia de obtener algunas cintas de otros era hacerlas tú mismo y luego comenzar con el cambalache. Y si, aún sigue funcionando.

¿Dónde nació la pasión por este formato tan peculiar?

Bueno es desde luego algo más barato que los vinilos e incluso más sencillo de facturar en lotes. Tampoco se está supeditado a lo que las fábricas de prensado dicten en cuanto a tempos de producción, que suelen ser eternos… Y mucho menos, uno no está atado a las cuotas de las plantas de prensado. No es para nada fácil llevar a cabo pequeñas tiradas de vinilo, los costos eran y siguen siendo prohibitivos.

Sé que cursaste estudios como diseñador gráfico en una escuela de arte. De hecho, como ya vamos sabiendo tú mismo eres el responsable de las artes de todas estas cintas de casete ¿Cómo las sueles trabajar?

Todo ha estado hecho siempre a base de rotuladores de tinta Rotring. Esto junto a aquello que se llamó Letraset, es decir, láminas con tipografías, números, símbolos, que luego se transferían sobre el papel o donde tú quisieses. Ah, también tiré de ingenio usando máquinas fotocopiadoras. Aquí os muestro una foto con algunos ejemplos de carátulas.

¿Tuviste en algún momento la ambición de hacer del diseño gráfico tu carrera como profesional? O ganarse la vida como músico detuvo esa intención.

No llegué a terminar mis estudios en la escuela de arte. Pero si, me hubiese encantado haberme convertido en un buen diseñador gráfico. Bueno, igual lo soy ya, porque no. He llegado a tener en este sentido un muy buen trabajo a jornada completa. Pero la crisis financiera lo jorobó todo. Siendo muy honesto contigo y con todos vosotros reconozco que ahora mismo vivo en una montaña rusa a la que no encuentro un final, y vengo a referirme a la inseguridad económica. La verdad, no sé cómo terminaré en este sentido.

¿Existe alguna cosa por la que ahora pienses "Me gustaría haberme esmerado más hace diez o veinte años"? ¿O estás contento con cómo han ido las cosas, a pesar de esa dichosa crisis que comentabas?

No es algo que puedas planear, creo. Han existido siempre tantos factores aleatorios dentro del mismo trabajo. Simplemente me gusta crear cosas, eso es lo principal siempre. Durante todo este tiempo jamás tuve en mi cabeza la idea ni la necesidad del 'éxito'. Claro, eso también porque gozaba de aquel trabajo que os acabo de contar. Supongo que tengo muchas habilidades pero apenas tengo ambiciones (risas). Y vaya que si, al final debo decir que me siento feliz de cómo ha ido sucediéndose todo.

Me llamó poderosamente la atención una actuación que hiciste el pasado verano en The Dream and The Nightmare / Cinema Concerts donde musicaste en directo esa especie de pesadilla psicodélica animada de Tatsuo Sato Cat Soup (2001).

Aquello supuso un trabajazo extraordinario. Pero me sentí bien, saboreé la experiencia y de hecho aprendí a que en ocasiones me gusta también trabajar con algunas restricciones. Me pidieron que eligiera una película y fue entonces cuando pensé en Cat Soup, un filme que me causó una gran impresión. Espero volver a repetir el experimento alguna vez.

A todo esto, ¿Quién demonios es Schedelvreter?

Ese es mi alter ego para cuando produzco música que no encaja con Das Ding. Dicho de otro modo, así es como ejecuto sonidos más experimentales e industriales.

Y terminamos. Muy pronto te tendremos actuando en España. Sabemos que en abril y para ser más exactos en Barcelona (Aspecto Humano – La 2 de Apolo) ¿qué nos tienes preparado?

Tocaré muchas canciones nuevas ¡Ahora tengo un listado de 34 canciones para que pueda ir seleccionando sobre la marcha una vez esté allí tocando en el club!


Más información:

Das Ding: Facebook | Soundcloud

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