Entrevistas

Thomas P. Heckmann

Thomas P. Heckmann

Thomas P.Heckmann es uno de esos jugadores invisibles de la escena cuya valía es inversamente proporcional a su exposición mediática. Lleva en activo desde 1991, año en que lanzó su primer release bajo el aka Exit 100; aunque ya en los 80s se fogueó en diversas formaciones experimentando con distintos géneros (synth pop, EBM, industrial, experimental). En los 90s fundó el sello Trope Recordings, donde debutó con su proyecto más aclamado (Drax), vigente a día de hoy, y con el que firmó el himno “Amphetamine”. Desde entonces ha creado incontables proyectos, sellos, sub sellos y seudónimos; y ha compaginado su labor artística con la de ingeniero de mastering. Este fin de semana actúa en Moog (Barcelona) y Fanzine Club (A Coruña). Energía, experiencia y versatilidad garantizadas.

¿Dónde te pillamos?

Pues ahora mismo en casa, recuperándome del fin de semana y una fiebre que tuve la semana pasada. Ahora estoy mejor.

Con 27 años de carrera debes estar acostumbrado a las recuperaciones, aunque siendo justos realmente llevas involucrado en la música mucho más tiempo.

Sí, comencé a pinchar en 1983 en fiestas de amigos, cafés y pequeños pubs. Me inicié en la música a los 11 años, y de hecho tengo toneladas de música sin editar que hice durante los años 80s.

¿Qué discos te cambiaron la vida a esa edad?

Hay muchos que podría mencionar; pero desde luego que escuchar a Kraftwerk, Pink Floyd y Jean Michelle Jarre cuando era un crío me influenció sobre manera.

Un gran punto de partida…

Un momento clave en mi vida fue escuchar I Feel Love de Donna Summer en 1978, en una serie de televisión alemana y pensé: ¡Esa es la música que quiero hacer de ahora en adelante!

Luego vino DAF.

Sí, los descubrí en 1981 y desde el primer momento los consideré como una versión potente y sudorosa de Kraftwerk. Por entonces la radio también era una muy buena universidad, porque sonaban Gary Numan, Human League, Ultravox, Visage, New Order, Depeche Mode... 

Te forjaste una personalidad muy ecléctica.

Sí, además en esa etapa comencé a descubrir a artistas más de culto como Tangerine Dream, Klaus Schulze o Tomita; además de la EBM y bandas de pop como Joy Division o The Smiths. Supongo que soy el resultado de escuchar a todos ellos.

Ahora lanzas un nuevo álbum en el sello de Dax J, Monnom Black Label. ¿Cómo surgió la posibilidad?

Sí, acaba de salir y se llama Body Music. Dax J escuchó las demos y me propuso sacarlo en su sello. Todo encajó a la primera y el resultado ha sido un triple vinilo y CD.

 

¿Cuál es el argumento de este disco? ¿Qué querías transmitir?

Realmente, no había un concepto definido esta vez, sólo quería editar material que sonara fuerte y poderoso para la pista de baile. El objetivo principal era mantener la energía en bruto en la producción y no pensar demasiado en otra cosa.

Llevas muchos años en el estudio. ¿Crees que tu música ha cambiado al mismo ritmo que la tecnología?

Por supuesto que lo ha hecho y lo sigue haciendo. Estoy constantemente chequeando nuevos instrumentos, pero siempre me enfoco más en trabajar con hardware que con software. Prefiero tener un control directo con mi equipo, más que manipular un ratón y mirar una pantalla.

Con todo lo que has editado imagino que debes ser un hombre de rutinas en el estudio. 

La verdad es que no soy un hombre de flujos de trabajo estrictos. Siempre comienzo a componer a partir de distintos elementos, y de hecho tengo diferentes configuraciones en mi estudio, con las que puedo interactuar y probar constantemente cosas nuevas. En YouTube tengo colgados varios videos en los que se puede constatar que me gusta cambiar de herramientas para mantenerme motivado y siempre abierto a nuevas ideas y sonidos.

 

Has fundado un montón de sellos diferentes en toda tu carrera musical (Trope Records, Wavescape, Afu Limited…) experimentando con distintos géneros ¿Continúas considerando fundamental la independencia en la edición?

Sin lugar a dudas. Para mí es realmente necesario, me gusta hacerlo todo por mi cuenta y es algo que he mamado desde los días del Post-Punk y el inicio de la cultura DIY. Todavía me emociono cuando recibo mis productos terminados y siempre trato de mantenerlos visualmente interesantes.

Tu nombre siempre va íntimamente ligado al tema Amphetamine y todas las referencias bajo tu aka Drax. Encuentro el primer material de Drax muy vigente. ¿Cómo ves tu obra de los 90s?

Drax ha sido siempre un proyecto con el que experimentar con nuevas ideas y siempre se ha movido en muchas direcciones. Drax sigue vigente y editaré más material en el futuro. No sé cuándo, porque trabajo en música nueva sin pensar en nada y luego decido bajo qué alias lo saco.

 

Llevas años representando el lado más puro del DJ, siempre te has caracterizado por mezclar varios estilos en tus sesiones, basculando entre la EBM el acid y el techno. ¿Cómo te ves dentro de una escena de electrónica de baile que se ha vuelto tan corporativa e híper mediatizada con las redes sociales?

Actualmente necesitas mucha exposición como DJ para tener actuaciones. Además, ahora hay muchos DJs en el mercado, así que la escena está saturada. La mejor respuesta a esto bajo mi punto de vista es mantener tu propia identidad y defender tu sonido y tus ideales. 

Muchas veces pienso que, a la larga, lo que más beneficia a la integridad de un DJ que quiere hacer carrera es vivir de espaldas a la industria… 

Quizá todo pasa por encontrar el balance adecuado. Hay mucho conformismo en la música, pero por otro lado también un montón de nuevos artistas con ideas innovadoras. Soy de los que siempre busca y aprecia lo último.

Es conocida tu labor como ingeniero de mastering. ¿Crees que esta faceta es una ventaja competitiva a la hora de hacer música? 

Sí, de forma automática trabajo a fondo las frecuencias en mis producciones para hacer más sencillo el proceso de mastering después. Continuamente estoy progresando el sonido en mi música y es algo que hago casi sin pensar. Es algo natural.

¿Cuán importante es el arte del mastering en el techno?

El arte del mastering es importante para todo tipo de música. Hoy tienes todas las posibilidades, pero eso no significa que sea fácil. El mastering es un proceso de aprendizaje constante y la experiencia ayuda más que tener 1000 plug-ins en tu ordenador.

Llevas una carrera muy larga que quizá no se corresponde en cuanto a visibilidad mediática. ¿Qué le pides al futuro? 

Pues le pido que haya menos idiotas al cargo de este mundo, que mi música continúe haciendo feliz a la gente y seguir disfrutando de buena salud.


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