PUBLICIDAD
Synergic Silence

Synergic Silence

Publicada el 25 Mayo 2018 por David Puente
Ha tenido juicio esta mañana y por eso me recibe de traje a la reunión que tenemos en su despacho de abogados en la Diagonal de Barcelona. José Ramón Gil es abogado especializado en temas relacionados con la propiedad intelectual. Jurista de día y productor de italo de noche, en producciones para Bordello a Parigi o Blanco y Negro Music. Esta noche será uno de los invitados de la nueva cita Take A Chance que reivindicará el legado del italo disco desde Casa Gracia, en pleno Paseo de Gràcia. Cuando acabe de explicar sus experiencias y relación con este sonido eterno, se pasará el documental Italo Disco Legacy que precederá al fin de fiesta con la sesión de Zonzo, responsable de las Glove Party y el italiano Carlo Simula, dueño de Disco Segreta (responsable del mix muestrario del sonido del club neoyorquino Crisco Disco que os presentamos hace unos años). "Mi vida ha sido una concatenación de acontecimientos relacionados con la música que han ido marcando mi vida profesional. De no conocer esta música, nunca hubiera pinchado, no hubiera viajado a Italia con tanta frecuencia, no hubiera entrado a trabajar en Blanco y Negro y no hubiera encontrado mi camino en el Derecho".

Su pasión por el italo le llevó a incursionar de muy joven en la meca de este sonido: Milán.

Como otros estilos, el italo no dejaba de ser un producto de consumo, así que cuando dejó de estar de moda muchas discotecas y radios se deshicieron de un montón de material que acabó en tiendas de segunda mano o en almacenes medio olvidados. Mis amigos y yo le vimos a ese sonido su lado atemporal y empezamos a interesarnos por todo ese catálogo que no se había importado a nuestro país. Con la única ayuda de algún catálogo de alguna discográfica nos enterábamos de refilón de algunos discos desconocidos. También sabíamos de una tienda de Madrid que compraba a una gran distribuidora a nivel mundial que era Disco Magic. Al enterarnos de todo ese material que nos había pasado desapercibido sólo unos pocos años antes, allá por principios de los 90 un amigo decidió ir solo en tren a explorar a Milán, como bien dices, el epicentro de todas aquellas producciones. Poco después nos animamos unos cuantos y fuímos hasta Disco Magic. Preguntamos a alguna de las muchas personas que debían trabajar en aquella mayorista por los discos publicados entre el 84 y el 86... Para ellos todo ese material ya era arqueología y no le encontraban mucho el sentido a nuestra visita. Total que nos llevaron a un sótano donde reinaba el caos. Podría haber esparcido por aquella nave como un millón de discos o algo así. Un caos absoluto. El primer día nos pasamos siete y ocho horas allí metidos. De vez en cuando, bajaba alguien a dejar una devolución y nos miraban y se echaban a reír. Algunos de los discos que compré por la portada y de manera totalmente a ciegas, soy de los que arriesgan en las compras, hoy cuestan de 600 a 1000 euros en discogs.

Os interesásteis por el estilo cuando en Italia ya empezaban a interesarse por otras cuestiones...

Sí y queríamos recuperar el tiempo perdido. Así que unos días después nos fuímos a la tienda de Il Discotto, en San Polo di Torrile, a pocos kilómetros de Milán par poder, desde allí, pedir acceder al almacén. La tienda discográfica había quebrado un tiempo antes y allí estaba en el almacén todo el material ordenado, tal y como lo dejaron cuando bajaron la persiana definitivamente. Bien conservados y baratos, a un euro y poco al cambio de hoy. En otros viajes posteriores nos dio tiempo a conocer a Severo Lombardoni, el fundador de la propia Disco Magic y pionero en varios frentes del italo disco, pudimos visitar Time Records, Media Records fundado en 1987 por Gianfranco Bortolotti en Brescia y en el momento de nuestra visita ya más encarado al primer house italiano de Cappella, Club House o 49ers. Íbamos a una tienda que todavía existe, Metropolis Dischi que era de segunda mano y que era una de las que se aprovisionaba de las copias de las emisoras de radio que en Italia funcionaban muy bien como herramienta de promoción. Te decían, “sube como puedas y mira por ahí”. Era música que llevaba escuchando desde hacía unos tres años, así que imagina la sensación al escuchar un disco del 83 como On And On de Decadance, con esa tristeza que emana del disco y que me perdí en el momento de su publicación, pero que te cuadra con lo que estás buscando, te entra a la primera… Es que en ese disco hay algo que es atemporal… Piensa que el italo disco temprano de 82 se alejaba mucho de lo que pudiera publicarse sólo unos años después, como el spaghetti disco del 85 u 86 que es la etapa más comercial y la que llegó a más gente… Descubrimos un mundo que no tenía nada que ver con lo que habíamos escuchado en la FM. Una relación que se mantiene hasta ahora, porque los discos tienen un componente básico de memoria. Algunos discos te recuerdan sensaciones sólo con mirar la portada, aunque no sean tan buenos como para pasar a la historia.

Discos que traías a Barcelona donde ya pinchabas...

En el 84 entré por primera vez en una discoteca, en Bacarrá, en la calle Bori i Fontestà mucho sonido Memory Records y Time Records. Los Dj pinchaban con los Lenco que era el tocadiscos estándar en los clubs antes de los Technics. Me alucinó aquel sonido. Cada noche escuchaba a Tony Peret en Minuto Mix. Empecé a pinchar en el 86 en una discoteca de tardes, Diabal, que estaba donde ahora los Cines Boliche de la Diagonal. El italo aún se  apuró unos años, hasta que irrumpieron con fuerza el Hi Nrg y el house. Estuve pinchando hasta los 30 y me he adaptado a los estilos que han venido después, como la makina o el house,  de lo cual no me avergüenzo, es más, esa evolución me ha permitido tener una colección de discos muy variada.

¿Algún Dj italiano de la época que te marcara el camino?

Pues sí, tuve la suerte de veranear en Castelldefels en el año 85 y que en la típica discoteca cercana a la zona costera de cámping pinchaba Marcello Cesaracciu, con producciones propias e importaciones que pinchaba en aquella disco de verano. De la escuela de Carlo Oliva, Agostino Presta aka Ago… Sus sesiones eran una mezcla entre sesión de Dj al uso pero presentando los discos como haría un locutor de radio… Te informaban del productor, del sello, del año en el que se había grabado… Djs con voluntad pedagógica que aportaban al micro una serie de información con la que se reivindicaba el papel de los que habían trabajado detrás de la producción de cada tema. Y este Cesaracciu pinchaba en su mayoría discos de importación, con lo que descubrí un montón de cosas alucinantes que no sonaban en otro sitio. Subsellos de Disco Magic como Sensation, Out… Cosas como Tell Me Why de Virgin, All of The Time de Real Corporation, que no salieron nunca en edición nacional, material de Martinelli que por entonces ya tenía unos años pero aquí no se había escuchado casi nada… Si no hubiera sido por ese Dj italiano de Castelldefels me hubiera quedado en la superficie del italo y probablemente no hubiera viajado a Italia en busca de esos discos desconocidos. Escuchábamos las grabaciones en cinta de sus sesiones una y otra vez.

Antes hablabas de canciones que nunca te han abandonado, cítame alguno.

Te parecerá un tema muy sencillo y conocido pero sigo recurriendo a él en momentos complicados y no falla nunca: Get Closer de Valerie Dore. Por cierto, no salió nunca en España, pero aún así ha trascendido esas limitaciones comerciales y es un disco fetiche entre los amantes del italo de este país. No sé qué tiene, creo además que nunca lo escuché en discoteca, lo escuché por primera vez en Minuto Mix. Otro que nunca me abandona es Follow Me de Karl Olivas, I wanna fly away de Blue Russell o It isn´t changed de Michael Maltese.

 

Después de su momento de eclosión, vino toda la fiebre remember que llega hasta nuestra  días…

Las fiestas remember de después del boom del italo se celebraban en el extrarradio de Barcelona. En la discoteca Shadow de Santa Coloma, que llegaron a traer a los propios artistas para directos, también se organizaban en Badalona, en Cornella… En Barcelona teníamos la sala Apocalypse muy cerca del Hospital Sant Pau, donde conocí a Fred Ventura con el que grabé un disco hace unos años, Love Is My Answer, que salió en Bordello a Parigi, un sello de ahora que reivindica el italo de ayer. El año pasado publiqué con él otro disco, Follow Your Instinct, en Blanco y Negro. En la época tuve la suerte de conocer a varios artistas muy populares como Savage, Ken Laszlo, Brian Ice, Albert One, Eddy Huntington, Koto, Gazebo, Vince Lancini, Mauro Farina y a posteriori artistas y productores a Swan, Aldo Martinelli, Fabrizio Gatto, Simona Zanini, Decadance

Cómo conectas entonces en tu biografía, tu pasión por la música y tu trabajo como abogado…

Cuando acabé la carrera de Derecho, que tengo que decir que al principio no me gustaba, yo quería estudiar periodismo pero no me daba la nota, me enfrenté a un máster que tenía que pagar con algún curro. Corría el año 93 y fuí hasta la tienda de Blanco y Negro de la calle Calvet y me dijeron que necesitaban gente para su almacén que estaba en la calle Amigó. Entré para vender discos de manera telefónica, que es como se hacía antes, le ponías al cliente el tema que escuchaba a través del auricular. Me permitió conocer el modelo de negocio por dentro y después entré en el departamento de exportación porque sabía hablar italiano. Los últimos años me encargaba de revisar los contratos de los artistas. El derecho siempre me había dado respeto, por la seriedad de la profesión, pero al final contaba con la experiencia suficiente como para montar en el 99 mi propio despacho de abogados, con claro enfoque por la propiedad intelectual. Y hasta hoy, que tiene un empaque integral pero sigue muy enfocado de manera casi romántica a la relación del artista con su obra. Después me he ido topando con sorpresas como aquella vez que me escribió un abogado italiano preguntando por un especialista en propiedad intelectual para un cliente al que la discografía no le pagaba lo que le debía. Cuando pregunto por el nombre del posible cliente me dice que es Mauro Farina, pionero del italo con múltiples discos de platino, propietario de Saifam y productor en uno de los sellos más importantes de la corriente italo, Time Records. Aún guardo en casa el tarjetón que me envió como agradecimiento.

 



Más información:

::

Compartir:
PUBLICIDAD

¿Quieres leer otra entrevista?
Busca en nuestro archivo

PUBLICIDAD