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Peder Mannerfelt

Peder Mannerfelt

Publicada el 21 Noviembre 2018 por Bruno Garca - foto de Märtha Thisner
El sueco Peder Mannerfelt es desde luego un personaje muy particular. No es un tipo que hablando te suelte el Quijote, es más bien sobrio, imprevisible, e incluso ambiguo en muchas de las cosas que cuenta… está claro que se siente más a gusto manipulando sonidos y actuando con la cara tapada bajo un pelucón rubio (buscaros sus vídeos completos de sendos directos en un Boiler Room en Londres, o en el festival de Mugako). El caso es que se trata sin duda alguna de uno de los paladines de la electrónica facturada en Suecia de esta última década. Pariendo cosas tanto con su nombre real, como con el seudónimo The Subliminal Kid, o con proyectos escoltado como Roll the Dice o Aasthma, junto a Pär Grindvik y cuya puesta en escena se inauguró en Atonal (Berlín) este pasado verano. Este último ha coincidido con su trabajo para nada menos que Fever Ray. Vamos, que no es moco de pavo, y merecía la pena aprovechar que acaba de publicar nuevo LP, Daily Routine (Peder Mannerfelt Produktion, 2018), para tirarle de la lengua.

"Experimentación analógica al servicio de música de club contagiosa a través de percusiones creadas con resonancias abstractas" ¿Podría ser esta una buena definición del particular sonido de Peder Mannerfelt? ¿Crees que lo tuyo es realmente algo ideal para sonar en una fiesta? El ramalazo experimental y comunicativo sí queda bastante evidente…

Bueno, si te saltases la palabra “analógico” entonces sí que podría vivir tranquilo con esa descripción. A nivel personal desde luego que encuentro mi música como sonido para pegarte una buena juerga. Eso sí, hay que encontrar antes la fiesta adecuada, una donde lo mío se adapte tal como debe ser. También considero que puede calar bien a nivel colectivo, en el sentido de que tanto a través de ella como con mis apariciones on-line procuro comunicar mis actuales inclinaciones sociopolíticas. Sumamos.

¿Quizás antes de intentar bailarla deberíamos instruir un poco más nuestros oídos y el cerebro? ¿Crees que la música –incluida las distintas ramas de la electrónica- debería ser una asignatura obligatoria en la escuela y/o instituto?

La educación puede venirnos en muchas formas. Actualmente es muy sencillo que uno se eduque a sí mismo en asuntos híper específicos. Incluso si te lo propones, lograr convertirte en una especie de maestro en una materia concreta. Pero vale, el comodín de la escuela también nos podría ayudar a todos...

Nos centramos un poco ahora en tu nuevo LP, Daily Routine. He leído en la nota de prensa que se trata de un disco “sobre nada, o sobre todo” ¿En qué quedamos? Sí me quedó bastante clara la colaboración de Sissel Wincent y que le birlaste a tu hermano algunos discos de su colección personal para pillar muestras…

Daily Routine lo es todo y al mismo tiempo es nada. Cierto. Es Sissel Wincent, pero luego no lo es. Es algo robado y posteriormente entregado, un préstamo para el que antes he tenido que suplicar, no te creas... Estas cosas también son las típicas que se dicen cuando te dan la oportunidad de escribir una nota de prensa y no saben lo que han hecho (risas).

¿Con qué sueles comenzar a trabajar una nueva pieza? Por ejemplo Belgian Blues y Cigarettes que son dos de mis cortes preferidos ¿similar modus operandi a la hora de componerlas, o para nada?

Ambas canciones tienen ya unos cuantos años de vida. Belgian Blues formada de hecho parte de The Swedish Congo Record –en 2015 como The Subliminal Kid- pero por aquel entonces fui incapaz de terminarla. Cigarettes exterioriza mi reacción al escuchar Gqom (estilo de música kwaito de Sudáfrica) por primera vez. Es bastante extraño que surja una nueva forma de expresión musical y que me parezca totalmente admirable. Extraña y que al mismo tiempo tenga, no sé… De verdad lo digo, me dejó pasmado y con la boca abierta. He descargado tanto, pero tantísimo material de este tipo en kasimp3.co.za.

¿Hasta qué punto separas la improvisación de la mera labor compositiva?

Acostumbro a arrancar siempre con algún tipo de improvisación. Una vez que tengo la sensación de tener todas las partes más o menos controladas y organizadas en mi cabeza, es cuando me animo a improvisar con arreglos por aquí y por allá, luego también a dinamizar las mezclas. Procuro mantener y ejecutar ambas cosas por separado, si bien es cierto que en ocasiones puede darse fácilmente todo de un tirón, esto es, una después de la otra a lo largo de una misma de sesión de estudio de digamos… una hora.

¿Cuál sería según tú la principal diferencia a la hora de trabajar este nuevo lanzamiento discográfico si lo comparamos con tu anterior álbum de 2016 Controlling Body?

Enfrentarme a un nuevo álbum significa embarcarme siempre en un viaje aún ignoto. En este último trabajo me quise sentir más atrevido en los extremos pero al mismo tiempo ajustarlo todo con más precisión. Siempre estoy buscando distintas formas de hacer las cosas más eficientes, a la vez que disfruto con las rarezas. A ver, algo así como tener a dos entidades muy distintas conviviendo y viajando en trayectorias separadas pero que luego, cobran un mayor sentido si ampliamos la percepción, si lo pasamos a una perspectiva mayor.

¿Qué tal pinta tu estudio de grabación en este mismo momento? ¿Aún sigues teniendo y usando ese semi-modular que te vi manejar con soltura en un vídeo? El MacBeth M5…

(Risas) Ah vale, vale, acabo de coscarme del vídeo que habrás visto… Uno que tiene como diez años ya ¿no me equivoco verdad? Lo cierto es que mi estudio está constantemente en un estado de cambio y evolución. Y si lo miro ahora mismo, lo único que sobrevive de tiempos pasados es el Space Echo (Roland SE-201).

¿Recuerdas cómo y cuándo fue tu primer contacto con la música, y más concretamente con la electrónica?

Mi hermano estuvo, desde finales de los ochenta, muy metido siempre en el hip hop. Así que para mi quinto cumpleaños no se le ocurrió otra cosa que preparar una mixtape a la que tituló Supermega DJ-mixed hip hop mix. Ahí me grabó temas de gente como RUN DMC, Public Enemy, Fat Boys, Afrika Bambaataa y tachán, de repente en medio de todo eso metió un tema de Kraftwerk. Desde aquel entonces, jamás volví a mirar atrás.

¿Tienes ya preparado el directo con el que presentarás el nuevo disco? ¿Cuál es la mayor ventaja o desventaja de subirse a un escenario solo?

Es justo lo que estoy haciendo en este preciso momento, trabajar en mi nuevo directo. Será una continuación de todo lo que ya hice anteriormente, pero integrando más visuales. La mayor ventaja de tocar solo es no preocuparse de si el resto de componentes del grupo están ejecutando bien sus partes, y seguirlos como sea, pero ese es también un inconveniente. Es verdad además que viajar llega a convertirse en algo verdaderamente aburrido si no tienes a alguien al lado con quien bromear…

Porque para todos aquellos que no lo sepan (que me extrañará) formas también parte, y desde hace casi una década, del sonado y porque no decirlo, talentoso dúo Roll the Dice…

Ahí es donde está la gracia. Cuando comienza el intercambio de bromas e ironías que acaban en resultados sorprendentes. Malcolm Pardon y yo¸ el otro miembro de Roll the Dice con quien además comparto el estudio de grabación, nos pasamos todo el día sentados revolviendo y soltando mierdas. Es después, pasadas horas de ese disparate y mil cosas más cuando decidimos meternos a grabar y luego publicar un disco. Ahora mismo estamos inmersos en un proyecto llamado Assimilarty donde invitamos a otros artistas a colaborar en pistas por separado que luego vamos lanzando nosotros mismos tan pronto como se van terminando. Hasta ahora hemos creado temas a nivel colectivo junto a Pär Grindvik, Alessandro Cortini y Glasser. Y tenemos ya en el horizonte muchas más colaboraciones de este tipo.

 

Llegó el 2018 y surgió un nuevo proyecto, esta vez llamado Aasthma junto a Pär Grindvik…

Así es, hemos estado haciendo un montón de música juntos durante este último año. También nos embarcamos en realizar un espectáculo juntos para el festival Atonal de Berlín. Eso fue este pasado mes de agosto. Sinceramente no os puedo contar mucho más sobre este proyecto en este momento, pero son muchos los planes y las cosas que se están poniendo en marcha. A decir verdad todo se irá desarrollando a lo largo del 2019.

¿Qué tal te lo montas a la hora de recibir encargos de remezclas para artistas más ‘convencionales’ como Massive Attack, Lykke Li, o Bat for Lashes? ¿Cómo sueles afrontar estos retos?

Me suelo poner manos a la obra sin pensarlo demasiado. No hago ninguna distinción en la música que hago, son todos sonidos que voy creando y apañando según el momento.

Creo que es el momento perfecto para recordar que también trabajaste para Fever Ray en la producción y posterior preparación de su show en directo.

Después de haber trabajado en el álbum de Fever Ray -Plunge, 2017- resultó algo bastante natural ayudar con la producción del show para los directos. Para intentar absorber nuevas energías durante el proceso y al mismo tiempo sumar algunas ideas frescas al proyecto, contratamos a Pär para ayudar. Además, como ya estábamos inmersos trabajando y dándole forma a lo de Aasthma, digamos que una cosa retroalimentó a la otra. También se nos encargó este pasado verano una remezcla para la canción Mustn't Hurry de los mismos Fever Ray, e incluida igualmente en ese mismo LP. Y la hicimos juntos bajo ese mismo seudónimo, Aasthma.

 

Musicalmente, o no ¿qué es lo más temerario que has hecho hasta ahora?

Pues lo tengo muy claro: comenzar una familia y tener hijos. Ah, otra temeridad fue escalar la montaña más alta de Suecia, el Kebnekaise.

¿Qué es lo próximo que Peder Mannerfelt tiene en el horizonte?

Pues ahora mismo tengo la sana intención de levantarme y marcharme a la peluquería. Ya toca un buen corte de pelo, así que… ¡nos vemos en otra ocasión! Ciao!


Más información:

Peder Mannerfelt: Soundcloud

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