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Djedjotronic

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Publicada el 12 Septiembre 2018 por Javi López
Tras diez años de carrera (reflejados en términos editoriales en BNR, el sello de Boys Noize) parece que llega un punto de inflexión en la carrera del francés Jeremey Cottereau. La culpa la tiene su primer álbum oficial, R.U.R, un trabajo en el que ha conseguido sintetizar todos los vértices de su sonido (electro, synth pop, Detroit techno) y en el que demuestra una gran solvencia como productor, tanto a nivel sónico como conceptual. Mirándose en el espejo de los grandes (desde Kraftwerk hasta Drexcyia) ha dado forma a un álbum de sonido retro-futurista, lleno de contrastes y que rinde tributo a los códigos de la electrónica clásica con la vista puesta en el futuro.

R.U.R suena poderoso, es un disco muy ecléctico y bien producido. ¡Le ha gustado hasta a Marcel Dettmann!

¡Gracias! Sí, la verdad es que he recibido muy buen feedback de algunos artistas que no esperaba como Paula Temple, Dave Clarke o el propio Marcel Dettmann. A menudo es difícil obtener comentarios constructivos y detallados cuando envías tu música a otros artistas. Pero yo siempre confío en el criterio primero de Miss Kittin, Boys Noize y Maelstrom. Ellos son los primeros a los que consulto cuando necesito un feedback honesto. Siempre me dedican un tiempo para brindarme una opinión real.

¿Me puedes decir qué demonios significa "R.U.R"?

R.U.R significa 'Rossum Universal Robots', en referencia a la obra de ficción del escritor checo Karel Capek. Él fue quién en los años 20 introdujo la palabra 'robot' en el idioma inglés.

De hecho es un disco que gira entorno a los conceptos de la ciencia ficción y el retro-futurismo. Aparte de la obra de Karel Capek, ¿qué más te ha influenciado a la hora de hacer el álbum?

Siempre tuve en mente la portada del disco cuando estaba grabando las canciones. Me inspiró mucho durante el proceso creativo. Es una imagen de los años 80. Hay una fuerte dicotomía entre el primer plano y el fondo, es casi surrealista. Creo que la fotografía y las imágenes son lo que más nutren mi creatividad e imaginación. Una imagen puede llevarme más lejos que una película.

A nivel sonoro el disco tiene conexiones con la obra de Cybotron, LFO y The Hacker. También has reseñado la influencia de la música que pinchaba Ivan Smagghe en sus fiestas Thursdays at Pulp. Háblame de ellos.

Creo que todos comparten una visión fuerte y distintiva que me inspiró al grabar R.U.R. Cybotron son los pioneros, en un mundo perfecto deberían sonar en la radio convencional. Por su parte, L.F.O. tenían la capacidad de incluir de forma muy natural todo tipo de influencias en su sonido como hardcore, ambient, techno o house. The Hacker se ha mantenido fiel a sus credenciales durante 20 años, nunca se ha desviado del camino. Es algo que admiro. También aprecio a Ivan Smagghe por su disposición a desafiar al establishment y defender un estilo muy particular.

R.U.R es un viaje entre géneros. Hay un estado de ánimo específico en el álbum (esa sensación retro-futurista), pero el disco está lleno de colisiones: del electro al EBM, del synth pop al techno ¿Cómo pusiste todo en orden?

Traté de liberarme de las etiquetas. Siempre he tenido un profundo interés en la música techno debido a su utopía libertaria. Quería que el disco estuviera lo más cerca posible a la música que toco en directo. Va de lento a rápido, de suave a duro. Es lo opuesto a lo que llamo la "Autobahn Techno alemana"

¿Vas a trasladar el material del disco al directo?

Sí, tengo una nuevo directo listo. Lo testé recientemente en una noche junto a The Hacker y me divertí mucho tocando. Mi nuevo set up es muy simple, está formado por 3 máquinas y me permite tocar temas enteros del disco y también improvisar partes y beats. ¡Tengo muchas ganas de rodarlo e ir de tour!

¿Qué has utilizado para producir el álbum?

La columna vertebral de mi estudio es un Juno 106, que uso para los pads, más un Korg Monopoly secuenciado por Beatstep Pro para arpegios y líneas de bajo. Para los ritmos, a menudo uso un TR-707 modificado que me permite pitchear los sonidos. También utilizo muchos pedales de efectos y pequeños sintetizadores como las maquinas de Elektron, además de software para la síntesis FM como Reaktor y Max for Live. Para la mezcla final suelo utilizar los plugins de Wave. Suelo trabajar los temas lo máximo posible en las máquinas y luego los edito y los mezclo in the box.

Uno de los momentos más intensos y sobresalientes del trabajo es Take Me Down, un tema con las vocales de Douglas McCarthy de Nitzer Ebb. ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar con él?

Sin duda es la canción más heavy del disco. Alex (Boys Noize) me puso en contacto con él mientras estaba grabando el álbum. Le envié un par de temas y escogió uno para grabar unos vocales. Meses después recibí su grabación y sentí la necesidad de componer algo nuevo con ellos. Ya tenía hecho todo el disco y estaba a punto de enviarlo a masterizar. Terminé el tema en mi cocina en pocas horas. Supongo que todos estos factores han hecho que sea uno de los temas más urgentes del trabajo.

También has colaborado con Lokier. ¿Por qué ella?

La conocí en Barcelona, la última vez que actué en The Loft, en Razzmatazz. Es una muy buena productora… Estaba buscando a alguien que cantara en mi versión de Are Friends Electric de Gary Numan. Ella no estaba muy segura de sus capacidades vocales pero buscaba precisamente plasmar esa sensación. Creo que ha hecho una gran interpretación.

Es interesante comprobar que los jóvenes de ahora entran de lleno en la electrónica y no tienen la oportunidad de experimentar con otros géneros musicales, pero tú antes de todo fuiste fan de la música metal.

Sí, durante mi adolescencia estuve metido en la música metal al 100%, pero poco después di el giro a la electrónica. Estuve en contacto con la música desde muy temprano. A los seis años estudié iniciación musical, que básicamente era aporrear baterías y xilófonos, pero eso me permitió entrenar mis oídos y sentir curiosidad por los instrumentos musicales. Luego estudié guitarra clásica durante diez años.

¿Se escuchaba buena música en tu casa cuando eras niño?

La verdad es que no mucho, teníamos algunos vinilos, recuerdo los de Claude François y uno de Red Army Choirs. En la adolescencia la música comenzó a ser parte importante de mi vida. Vivía en un pueblo muy pequeño y era una válvula de escape. Un amigo mío mayor que yo, siempre estaba pegado al ordenador cuando hacía campana en el instituto. Fue él quién me enseñó Soulseek y me descubrió los primeros discos de Warp y Underground Resistance. Me enamoré enseguida de ese sonido y vendí mi guitarra para comprarme una MPC 2000. Más adelante ese amigo me regaló el The Man Machine de Kraftwerk y ese disco supuso un punto de inflexión en mi vida.

Estás asentado en Berlín, pero no eres el típico artista que se le relacionaría con la ciudad. ¿Te ha influenciado de algún modo vivir allí?

Berlín significa libertad. Es un lugar donde es fácil perderte y dejarte llevar. Para mi ha sido el paso necesario para encontrarme y forjar mi personalidad.

Después de este disco ¿Sabes dónde te gustaría poner el foco en términos creativos?

Siempre tengo la sensación de que queda mucho por explorar, la música es como un juego sin final. Lo único que me preocupa es expresar algo que de verdad me represente, algo que de verdad refleje quién soy.

¿Qué deseas para el futuro?

Toqué en Sónar en 2011… justo después de Aphex Twin. Sería un buen momento para volver a hacerlo en 2019.


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DJEDJOTRONIC: Facebook | Soundcloud

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