Alan Braxe

Alan Braxe

Publicada el 31 Enero 2018 por Bruno Garca
El periplo musical de Alan Braxe comenzó en París a mediados de los años 90. En paralelo y con muchos puntos en común al de esos señores llamados Daft Punk ¿te suenan? De hecho ambos no tardaron en colocarse en el epicentro de una revolucionaria escena francesa de música electrónica que luego pasó a denominarse French Touch. Si el dúo lo petó con Da Funk, Alan hizo lo propio con Music Sounds Better With You y bajo el amparo de su corto pero popular proyecto Stardust. La que pueden liar un sample bien usado y… Mejor lo leemos más abajo. Incluso Monsieur Braxe y Thomas Bangalter se cruzaron en 1997 intercambiando edits y 12” gracias al mítico Vertigo (Roulé). Un éxito a escala mundial ya que estos tipos y otros tantos como Cassius, Étienne de Crécy… pusieron muy de moda eso de conquistar pistas de baile con un Funky House ultra-vacilón atestado de cachitos más o menos reconocibles de los sonidos disco de la década de los 70s-80s. Tras unos años encajonado, lo tenemos de nuevo dándolo todo en cabina. Una ocasión ideal para charlar con él.

Es todo un notición tener ‘de vuelta’ a Alan Braxe. Imagino que el parón ha sido más que merecido y regresas con las pilas cargadas… ¿Cómo de necesaria era esa pausa para toda una leyenda del París de mediados de los 90, una de las figuras indiscutibles del denominado French Touch?

Bueno, a decir verdad no he parado de producir cosas, es un terreno en el que me he mantenido activo durante todo este tiempo. Por citaros algunos de mis últimos trabajos, he remezclado por ejemplo a artistas como Franz Ferdinand, Gigamesh, Cerrone, Tom Odell, Blossoms… y alguno que otro más que ahora no me viene a la cabeza. Y ya no como un mero remezclador, también en tareas de producción y composición. Así a bote pronto, he trabajado por ejemplo el último álbum de la pareja sueca Niki and the Dove (Everybody's Heart Is Broken Now, 2016). Sin embargo sí que te doy la razón en lo hacer parón temporal como pinchadiscos. Acabé un poco cansado de tanto trajín, los viajes te dejan destrozado. Y del mismo modo, acabé harto de la ‘vida nocturna’. Sea como sea decidí recular y volver a las andadas. Así estoy desde el pasado mes de septiembre, con las pilas cargadas y listo para pinchar música a todo trapo en clubes…

¿Tan complicado es escapar de vez en cuando de entre las cuatro paredes que preservan un estudio de grabación? ¿Recuerdas tu primera escapada a una “disco”?

Confieso que en los inicios de mi carrera me sentía siempre muy cómodo estando ‘enclaustrado en el estudio’. Por lo contrario, un tanto angustiado con la idea de salir de allí para tocar en directo, o ejercer de DJ. Fue allá por 2005 cuando algunos de mis amigos me empujaron a probar. Ellos me convencieron sobre al menos lo de pinchar y por eso que le di su oportunidad, aunque solo fuese por evadirme de vez en cuando de entre esas cuatro paredes que dices, conocer gente nueva, oír y comprobar in situ en los clubes como sonaba mi música… No resultó para nada sencillo arrancarme a pinchar, pero poco a poco fui ganando en confianza. No tardé mucho en comenzar a apreciar de verdad todos los halagos que se merecen la cultura de baile y el trabajo del DJ. Debo decir que a día de hoy me fascina. Por otro lado, me encanta sentir esa presión siempre positiva que se tiene un rato antes de salir a tocar. Me puedo pasar un día entero antes ensimismado y totalmente concentrado, preocupado y pensando lo que voy a poner. Luego, y a decir verdad, empiezo a mezclar el primer tema y toda intimidación se esfuma. Cuando me meto en faena empiezo a poner todo lo que me gusta, y sobre esa base procuro construir un set chulo que guste y divierta al público.

Me consta has dejado atrás el bullicio de una gran ciudad como París para reorganizar tu vida y la de los tuyos de otro modo más “sano”…

Me mudé hace unos cuatro años al suroeste de Francia, a Toulouse para ser exacto. Lo hice junto a mi mujer y mis dos críos. Nuestra idea era principalmente buscar y luego asentarnos en un lugar con un ritmo de vida tranquilo. También era importante dar con una casa amplia, o al menos con un apartamento apañao, en condiciones, algo que en París es prácticamente una utopía, lo que buscaba, allí, no me lo podía permitir. Por otro lado, yo siempre he sido de trabajar en casa, y para esto no hay nada mejor que poder tener un buen espacio donde tener montado el estudio sin que mis horas trabajando molesten al resto de la familia. Por eso era importante que no fuese un cuchitril, y si una casa de dimensión considerable. Así que, dado el paso, ahora estamos disfrutando todos del fabuloso clima del “sur”, el cual es bastante similar al que tenéis en Barcelona. Un gustazo, estamos encantados.

A todo esto, ¿cuán importante es para ti no hacer cosas siempre solo y si rodearte de tanto en tanto de otros productores talentosos como Fred Falke, Thomas Bangalter, Romuald, Benjamin Diamond, Kris Menace…?

En una formación de pop o rock al uso, todos sabemos que existe un grupo de músicos donde cada uno toca el instrumento que mejor se le da. Por lo contrario, en este círculo que es el de la música electrónica, uno mismo se las puede apañar tocando y grabando todo solo. En este contexto de guisárselo uno mismo todo, y pasado un tiempo, una sensación de aislamiento te puede ir invadiendo poco a poco. Que ojo, muchas veces es genial, ya que solo tú eres el responsable de todo lo bueno, también de comerte los marrones. Sea como sea, a largo plazo acaba resultando un poco aburrido. Es ahí cuando se nos abre esa fabulosa puerta que es la de las colaboraciones. Un buen remedio sin duda alguna es tener la posibilidad de mantener simples conversaciones con otros, intercambiar ideas e incluso conocimientos sobre un determinado instrumento o máquina. Consejos y trucos, pero también decisiones que compartir y tomar. A la postre el principal beneficio de una colaboración es, y esto en mi opinión, cuando realmente confías y escuchas otros puntos de vista. Por ejemplo, muy a menudo tiendo a trabajar demasiado, y es genial cuando alguien me dice "ya está bien, puedes parar aquí mismo, déjame que empiece a agregar mi parte”. Y viceversa, es una gran manera de ahorrar tiempo y a la vez seguir siendo espontáneo.

Dentro del círculo familiar tienes a un miembro, Stéphan (DJ Falcon), que también hace sus pinitos musicalmente hablando, incluso y si no me equivoco, hiciste cosas con él ¿aún seguís preparando material juntos?

Así es, hemos estado trabajando juntos en muchos temas, de hecho aún no hemos acabado con eso, y la verdad, espero que podamos lanzar algo pronto, pero mientras eso sucede, he decidido centrarme ahora en mi propia música.

Háblanos un poco de tus dos últimas visitas por España: Madrid y Barcelona ¿con qué sensaciones te marchaste esta vez?

Si, estuve pinchando en la sala Goya de Madrid y el Nitsa de Barcelona. En la misma semana además, por lo que tuve la oportunidad esta vez de disfrutar un poco más de ambas ciudades. De hecho ambos clubes tuvieron la deferencia de invitarme a muy buenos restaurantes antes de los respectivos sets, donde disfruté de la fabulosa cocina española (risas). Si os sigo hablando de ambas salas, su ambiente, todos igual sabréis que son muy distintas entre sí. En cuanto a tamaño, capacidad… pero las dos son cojonudas, es todo un alivio poder pinchar muy ecléctico ante una pista receptiva y con la mente muy abierta. A todo esto, el trabajo de renovación en el Nitsa es impresionante. Ahora resulta más grande pero igual de íntimo, ah, y con un sonido bastante bueno.

Una historia que todos deberían conocer, pues es esencial en tu trayectoria. La de ese clásico instantáneo de 1998 que fue Music Sounds Better With You y como fue concebido.

Allá por 1997, y justo después de mi primer lanzamiento en Roulé, Vertigo, fui invitado a tocar en directo en el Rex club de París. Entonces pensé que como jugábamos en casa sería genial actuar junto a colegas, así que le pedí a un viejo amigo, Benjamin Diamond, que viniera a cantar y a Thomas Bangalter a tocar teclados mientras yo trasteaba con el Emu SP 1200. Mientras ensayábamos, decimos ponernos manos a la obra y buscar una canción extra que interpretar. Fue mientras escuchábamos un 12” de Chaka Khan (Fate, 1981), que decidimos samplearla. Construimos un tema basado en ese muestreo. Obviamente lo tocamos luego en aquel show y finalmente lo decidimos grabar en el estudio, ahora sí, trabajando minuciosamente cada elemento, incluidas las voces originales. La versión definitiva, y como todos ya sabréis… pasó a titularse Music Sounds Better With You (la firmaron como Stardust).

Doy por hecho que Chaka Khan estaba entre los artistas que solías escuchar en casa e incluso pinchar ¿eres tan amable de citarnos algún otro, y por qué?

Cuando era un quinceañero solía escuchar todo tipo de música. Desde Joy Division a Alexander O’neal. Al cumplir los 16 descubrí el house y el techno. Comencé a oír exclusivamente este tipo de música casi diez años seguidos, luego decidí volcarme de nuevo con la diversidad y el eclecticismo. El denominador en común de toda la música que me gusta es probablemente la simplicidad. Es lo que percibo en el She’s Lost Control de Joy Division o en el Fake de Alexander O’neal. Si no estoy equivocado y recuerdo bien, el patrón rítmico en ambas canciones es siempre el mismo. Nada de rellenos ni filigranas. Exactamente lo mismo durante los 3 o 4 minutos que duran los temas. Me fascina ese tipo de enfoque, uno donde las bases son tan simples que resultan finalmente hipnóticas. Y respecto al aspecto melódico, siempre busco la misma sensación en cualquier género musical, algo a medio camino entre felicidad y la tristeza, me gusta el toque nostálgico.

Tienes la costumbre de pinchar ‘edits’ que previamente te has preparado ¿algún truquillo o criterio que suelas seguir?

Es verdad, acostumbro a editar la mayoría de los tracks que pincho en una sesión de club. Básicamente acorto la longitud de las pistas. Me encanta cuando una canción se expresa en tres minutos, más o menos, si hacemos cuentas y encima le sumamos el rato que dura cada mezcla, apenas estoy unos pocos minutos con cada corte. Algo que también me gusta de vez en cuando es pinchar temas de downtempo, y que ronden los 80/100 bpm. O todo lo contrario, que originalmente sean rapidillos y giren entre los 150/160 bpm. En ambos casos edito y cambio el tempo, también la intro y como acaban. La ventaja de editar una pista es que puedes reorganizarla de la manera que realmente te gustaría estuviese, omitir fragmentos que no te llenan, etc. Es también una muy buena forma de aprender y memorizar un tema antes de pincharlo en una sesión.

Algo que se ha puesto muy de moda es abarrotar nuestra vida, nuestras redes, con DJs pinchando desde cualquier rincón del mundo, cualquier guarida, en cualquier momento… los famosos “live streamings” ¿Cómo te sientes en esa guisa, mezclando ante al menos 4 cámaras que son tu sombra y los ojos de miles en la distancia?

Ser filmado mientras se mezcla no es algo que me parezca de lo más natural. Siempre he pensado que disfrutar de un club de noche debe ser algo único, instantes donde los límites se difuminan. Soy de la opinión de que “lo que pasa dentro de un club, debe quedarse dentro de ese club”. Así que te filmen durante un set tiende a ser algo contradictorio para mí en muchas ocasiones porque cuando luego miras el set en tu teléfono o en el ordenador todo está fuera de contexto. Admito que algunas veces me gusta imaginar que existieran salas donde sacar fotos o grabar con el móvil no estuviese permitido. Que se tratase solo de bailar y sentir la música, nada más.

Otra realidad muy de nuestros tiempos: los comentarios vertidos en tus propias redes bien por incondicionales, como por los más ‘haters’ ¿te afectan mucho cuando los lees?

En la mayoría de los casos, la gente es amable y los comentarios en las redes sociales son muy cálidos, lo que me resulta muy alentador. Los negativos pueden ser un poco molestos especialmente si sientes que son injustos o excesivos. Recientemente hice un set filmado para una radio francesa, mira por donde (risas) y algunos chicos dejaron caer comentarios en Facebook como "No está pinchando de verdad, es un set pregrabado", cuando lo leí, me paré a pensar ¿por qué dicen tales cosas? luego dejé de pensar en ello, quiero decir, cuando la crítica está justificada, puede ser interesante aprender de ella, pero cuando ésta resulta excesiva o totalmente injusta, es mejor no prestarle atención.

Como remixer, madre mía que disparate. Además de los ya citados has remezclado a artistazos como Björk o Jamiroquai. Vale, incluso Kylie Minogue o Beyoncé ¿alguna sorpresa en este sentido para 2018?

Es evidente que he tenido la oportunidad de remezclar artistas de muy distinta índole. El último en el que he estado trabajando es para Charlotte Gainsbourg. Una canción de su último disco (Rest / Because Music, 2017). Está programado que salga durante la próxima primavera. Ese último álbum es un verdadero discazo, estoy muy contento y ha sido todo un honor tener la oportunidad de trabajar en este remix.

Pongamos la guinda a esta conversación: ¿Cuáles serían para ti los 5 mejores temas para hacernos bailar del French Touch?

1. Sheila - Spacer

2. Daft Punk - Da Funk

3. Laurent Garnier - Crispy Bacon

4. Justice - Audio Video Disco

5. Sebastien Tellier - Roche


Más información:

Alan Braxe: Soundcloud

Compartir:

Comentarios

¿Quieres leer otra entrevista?
Busca en nuestro archivo